Cuatro platos nutritivos, saludables y fáciles de hacer para comer durante un viaje largo
Descubre cuatro recetas prácticas, sin complicaciones y deliciosas para disfrutar en la carretera o en el tren Laban: la versión árabe de yogur que puedes disfrutar en estas tres sorprendentes y refre
Cuatro platos nutritivos, saludables y fáciles de hacer para comer durante un viaje largo Descubre cuatro recetas prácticas, sin complicaciones y deliciosas para disfrutar en la carretera o en el tren — Laban: la versión árabe de yogur que puedes disfrutar en estas tres sorprendentes y refrescantes recetas Cuatro platos nutritivos para viajes Magnific Marina Manzanares 30 de julio de 2026 13:28 h 0 Viajar durante horas no tiene por qué ser sinónimo de recurrir a la comida rápida de las estaciones de servicio ni de acabar sintiendo pesadez en el estómago. Cuando nos enfrentamos a un trayecto largo, preparar nuestra propia comida es la mejor estrategia para mantener los niveles de energía estables, cuidar la digestión y evitar sorpresas desagradables en la ruta. Para que un menú de viaje sea un éxito, la clave está en apostar por elaboraciones que se conserven perfectamente a temperatura ambiente o en un pequeño termo, que no requieran calentarse, que no goteen y que combinen proteínas de calidad con carbohidratos complejos y fibra.
A continuación, te proponemos cuatro platos deliciosos, saludables y muy fáciles de preparar para disfrutar en la carretera o en el tren sin complicaciones. Ensalada de quinoa con pimiento rojo, pepino y maíz Ensalada de quinoa con pimiento rojo, pepino y maíz Magnific Esta ensalada de quinoa con pimiento rojo, pepino y maíz es la opción idónea para llevar en la mochila o la nevera portátil, ya que resiste a la perfección el paso de las horas sin ablandarse ni perder su textura crujiente. A diferencia de las ensaladas a base de lechuga o brotes verdes (que terminan marchitándose rápidamente con el aliño), la quinoa absorbe los sabores del aderezo mientras mantiene una consistencia firme y saciante.
Es un plato ligero, pero completo, ideal para comer en cualquier parada del trayecto sin experimentar la pesadez típica de los menús de carretera. Toma nota de los siguientes ingredientes para dos comensales: Una taza de quinoa seca Un pimiento rojo pequeño, cortado en cubos finos Un pepino mediano Una lata pequeña de maíz dulce Un cuarto de cebolla morada picada muy fina El zumo de un limón Tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra Sal Pimienta negra al gusto Para comenzar, vertemos la quinoa en un colador de muesca fina y la lavamos abundantemente bajo el grifo de agua fría hasta que el agua salga completamente limpia; este paso es fundamental para eliminar la saponina natural y evitar que amargue. A continuación, la cocemos en un cazo con el doble de su volumen en agua y una pizca de sal durante unos 15 minutos a fuego medio.
Una vez consumida el agua, retiramos del fuego, removemos con un tenedor para soltar los granos y dejamos enfriar por completo antes de ensamblar el plato. Mientras la quinoa se atempera, lavamos y cortamos el pimiento rojo, el pepino (al que le habremos retirado las semillas centrales para que no aporte exceso de agua) y la cebolla morada en trozos muy pequeñitos y uniformes. En un recipiente grande, mezclamos la quinoa ya fría junto con los vegetales picados y el maíz dulce bien escurrido.
En un cuenco aparte o en un tarro pequeño, preparamos la emulsión batiendo el zumo de limón con el aceite de oliva virgen extra, la sal y la pimienta. Vertemos el aliño sobre la ensaladera, mezclamos todo con suavidad y distribuimos la preparación en táperes o recipientes herméticos de cristal bien cerrados. Si el trayecto va a ser especialmente largo o caluroso, puedes llevar el aliño en un frasco separado e incorporarlo justo unos minutos antes de comer.
Además, si buscas un aporte extra de proteína para aguantar más horas al volante, esta ensalada admite de maravilla un puñado de tacos de pechuga de pollo asada o una lata de atún bien escurrida. Empanada de atún con sofrito de pimientos y cebolla Empanada de atún Magnific La empanada es uno de los clásicos imbatibles para comer fuera de casa. Esta versión tradicional de atún con sofrito de pimientos y cebolla resulta ideal para llevar de viaje porque aguanta a la perfección sin perder textura, no es nada jugosa en exceso (por lo que no chorrea) y está absolutamente deliciosa a temperatura ambiente.
Es una alternativa nutritiva, fácil de transportar y comodísima de comer con las manos en cualquier área de descanso durante el trayecto. Toma nota de los siguientes ingredientes: Dos planchas de masa de hojaldre o masa quebrada Tres latas de atún en aceite de oliva (bien escurrido) Una cebolla grande Un pimiento rojo grande Tres cucharadas de salsa de tomate Un huevo (para pintar la masa) Una cucharadita de pimentón dulce Sal y aceite de oliva virgen extra al gusto Para comenzar, preparamos el sofrito. Picamos la cebolla y el pimiento rojo en trozos pequeños.
Calentamos un chorro de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-bajo y pochamos las verduras lentamente hasta que estén blandas y caramelizadas. A continuación, agregamos a la sartén las tres cucharadas de salsa de tomate, la cucharadita de pimentón dulce, una pizca de sal y el atún bien escurrido. Mezclamos bien todos los ingredientes durante un par de minutos y retiramos del fuego.
Un paso clave para el viaje es dejar enfriar el relleno por completo antes de armar la empanada. Si colocas el relleno caliente sobre la masa, la humedecerá antes de tiempo, ablandándola y haciendo que se rompa durante el horneado. Para armar la empanada, precalentamos el horno a 200 °C.
Extendemos la primera plancha de masa sobre una bandeja con papel de horno. Repartimos el relleno frío de manera uniforme por toda la superficie, dejando libre un margen de un par de centímetros alrededor de los bordes. Tapamos con la segunda plancha de masa, doblamos los bordes hacia dentro y sellamos bien haciendo un repulgue con los dedos o presionando con un tenedor.
Realizamos un pequeño corte o agujero en el centro para que salga el vapor durante la cocción. Por último, pintamos toda la superficie con huevo batido. Horneamos a 200 °C durante unos 20 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente.
Retiramos del horno y dejamos enfriar completamente antes de cortarla en porciones individuales o envolverla para el trayecto. Ensalada fría de cuscús con garbanzos, pepino y limón Ensalada fría de cuscús con pepino, tomate, garbanzos y limón Magnific Esta ensalada de cuscús es una de las opciones más prácticas e inteligentes para incluir en tu menú de viaje. Su gran ventaja radica en su simplicidad: no requiere ningún tipo de cocción al fuego, se prepara en cuestión de minutos y soporta perfectamente el transporte sin perder soltura ni frescura.
La combinación de la sémola de trigo con el toque saciante de los garbanzos, el crujiente del pepino y la acidez del limón crea un plato sumamente nutritivo, equilibrado e ideal para consumir bien frío en cualquier parada del camino. Toma nota de los siguientes ingredientes Una taza de cuscús Una taza de agua caliente 100 gramos de garbanzos cocidos Medio pepino cortado en cubos Un tomate mediano picado El zumo de un limón Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra Sal y pimienta negra al gusto Para comenzar, hidratamos la sémola. Colocamos el cuscús en un bol amplio, vertemos la misma cantidad de agua caliente (o caldo) con una pizca de sal, tapamos el recipiente con un plato o papel film y lo dejamos reposar durante cinco minutos para que absorba todo el líquido.
Pasado ese tiempo, destapamos el bol, añadimos una cucharadita de aceite de oliva virgen extra y rascamos suavemente con ayuda de un tenedor para desgranar y soltar el cuscús, logrando una textura suelta y sin apelmazar. Dejamos que pierda el calor. Mientras tanto, lavamos bien los garbanzos bajo el grifo de agua fría para retirar el líquido de la conserva y los escurrimos por completo.
Cortamos el medio pepino y el tomate en cubos pequeños. Incorporamos los garbanzos, el pepino y el tomate al bol con el cuscús atemperado. Por último, aderezamos vertiendo el zumo de limón recién exprimido, el resto del aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y pimienta al gusto.
Mezclamos bien todos los ingredientes para que se impregnen de los aromas y distribuimos la ensalada en los recipientes herméticos listos para el viaje. Bocadillo de jamón serrano, queso curado y pimientos del piquillo Bocadillo de jamón serrano, queso curado y pimientos del piquillo Magnific Esta propuesta se apoya en la tradición más sabrosa: la elegancia del jamón serrano combinada con el cuerpo del queso curado y la jugosidad controlada de unos pimientos del piquillo bien escurridos. El resultado es un bocadillo consistente, lleno de sabor, sin peligro de chorreos y que se mantiene impecable a temperatura ambiente durante todo el trayecto.
Apunta los siguientes ingredientes: Un par de panecillos de pan crujiente 120 gramos de jamón serrano en lonchas finas 80 gramos de queso curado o semicurado Medio bote de pimientos del piquillo asados Un chorrito de aceite de oliva virgen extra Abrimos los panecillos de pan rústico por la mitad a lo largo y, si lo deseas, puedes tostar ligeramente la parte interior del pan unos segundos para crear una barrera más firme y resistente a la humedad. Rociamos la miga interior de la base y de la tapa con un hilo fino de aceite de oliva virgen extra. Sacamos los pimientos del piquillo del bote y los secamos muy bien presionándolos suavemente con un par de hojas de papel absorbente de cocina.
Así aportarán todo su sabor y jugosidad sin soltar caldo sobre la miga. Para ensamblar el bocadillo, colocamos una cama de lonchas de queso curado sobre la base inferior del pan, distribuimos encima las tiras de pimiento del piquillo bien secas y coronamos con las lonchas de jamón serrano. Cerramos el bocadillo y lo envolvemos de forma firme y apretada en papel de aluminio o papel vegetal de cocina para preservar su frescura y mantener la estructura impecable hasta el momento de disfrutarlo en el camino.
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A continuación, te proponemos cuatro platos deliciosos, saludables y muy fáciles de preparar para disfrutar en la carretera o en el tren sin complicaciones. Ensalada de quinoa con pimiento rojo, pepino y maíz Ensalada de quinoa con pimiento rojo, pepino y maíz Magnific Esta ensalada de quinoa con pimiento rojo, pepino y maíz es la opción idónea para llevar en la mochila o la nevera portátil, ya que resiste a la perfección el paso de las horas sin ablandarse ni perder su textura crujiente. A diferencia de las ensaladas a base de lechuga o brotes verdes (que terminan marchitándose rápidamente con el aliño), la quinoa absorbe los sabores del aderezo mientras mantiene una consistencia firme y saciante.
Es un plato ligero, pero completo, ideal para comer en cualquier parada del trayecto sin experimentar la pesadez típica de los menús de carretera. Toma nota de los siguientes ingredientes para dos comensales: Una taza de quinoa seca Un pimiento rojo pequeño, cortado en cubos finos Un pepino mediano Una lata pequeña de maíz dulce Un cuarto de cebolla morada picada muy fina El zumo de un limón Tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra Sal Pimienta negra al gusto Para comenzar, vertemos la quinoa en un colador de muesca fina y la lavamos abundantemente bajo el grifo de agua fría hasta que el agua salga completamente limpia; este paso es fundamental para eliminar la saponina natural y evitar que amargue. A continuación, la cocemos en un cazo con el doble de su volumen en agua y una pizca de sal durante unos 15 minutos a fuego medio.
Una vez consumida el agua, retiramos del fuego, removemos con un tenedor para soltar los granos y dejamos enfriar por completo antes de ensamblar el plato. Mientras la quinoa se atempera, lavamos y cortamos el pimiento rojo, el pepino (al que le habremos retirado las semillas centrales para que no aporte exceso de agua) y la cebolla morada en trozos muy pequeñitos y uniformes. En un recipiente grande, mezclamos la quinoa ya fría junto con los vegetales picados y el maíz dulce bien escurrido.
En un cuenco aparte o en un tarro pequeño, preparamos la emulsión batiendo el zumo de limón con el aceite de oliva virgen extra, la sal y la pimienta. Vertemos el aliño sobre la ensaladera, mezclamos todo con suavidad y distribuimos la preparación en táperes o recipientes herméticos de cristal bien cerrados. Si el trayecto va a ser especialmente largo o caluroso, puedes llevar el aliño en un frasco separado e incorporarlo justo unos minutos antes de comer.
Además, si buscas un aporte extra de proteína para aguantar más horas al volante, esta ensalada admite de maravilla un puñado de tacos de pechuga de pollo asada o una lata de atún bien escurrida. Empanada de atún con sofrito de pimientos y cebolla Empanada de atún Magnific La empanada es uno de los clásicos imbatibles para comer fuera de casa. Esta versión tradicional de atún con sofrito de pimientos y cebolla resulta ideal para llevar de viaje porque aguanta a la perfección sin perder textura, no es nada jugosa en exceso (por lo que no chorrea) y está absolutamente deliciosa a temperatura ambiente.
Es una alternativa nutritiva, fácil de transportar y comodísima de comer con las manos en cualquier área de descanso durante el trayecto. Toma nota de los siguientes ingredientes: Dos planchas de masa de hojaldre o masa quebrada Tres latas de atún en aceite de oliva (bien escurrido) Una cebolla grande Un pimiento rojo grande Tres cucharadas de salsa de tomate Un huevo (para pintar la masa) Una cucharadita de pimentón dulce Sal y aceite de oliva virgen extra al gusto Para comenzar, preparamos el sofrito. Picamos la cebolla y el pimiento rojo en trozos pequeños.
Calentamos un chorro de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-bajo y pochamos las verduras lentamente hasta que estén blandas y caramelizadas. A continuación, agregamos a la sartén las tres cucharadas de salsa de tomate, la cucharadita de pimentón dulce, una pizca de sal y el atún bien escurrido. Mezclamos bien todos los ingredientes durante un par de minutos y retiramos del fuego.
Un paso clave para el viaje es dejar enfriar el relleno por completo antes de armar la empanada. Si colocas el relleno caliente sobre la masa, la humedecerá antes de tiempo, ablandándola y haciendo que se rompa durante el horneado. Para armar la empanada, precalentamos el horno a 200 °C.
Extendemos la primera plancha de masa sobre una bandeja con papel de horno. Repartimos el relleno frío de manera uniforme por toda la superficie, dejando libre un margen de un par de centímetros alrededor de los bordes. Tapamos con la segunda plancha de masa, doblamos los bordes hacia dentro y sellamos bien haciendo un repulgue con los dedos o presionando con un tenedor.
Realizamos un pequeño corte o agujero en el centro para que salga el vapor durante la cocción. Por último, pintamos toda la superficie con huevo batido. Horneamos a 200 °C durante unos 20 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente.
Retiramos del horno y dejamos enfriar completamente antes de cortarla en porciones individuales o envolverla para el trayecto. Ensalada fría de cuscús con garbanzos, pepino y limón Ensalada fría de cuscús con pepino, tomate, garbanzos y limón Magnific Esta ensalada de cuscús es una de las opciones más prácticas e inteligentes para incluir en tu menú de viaje. Su gran ventaja radica en su simplicidad: no requiere ningún tipo de cocción al fuego, se prepara en cuestión de minutos y soporta perfectamente el transporte sin perder soltura ni frescura.
La combinación de la sémola de trigo con el toque saciante de los garbanzos, el crujiente del pepino y la acidez del limón crea un plato sumamente nutritivo, equilibrado e ideal para consumir bien frío en cualquier parada del camino. Toma nota de los siguientes ingredientes Una taza de cuscús Una taza de agua caliente 100 gramos de garbanzos cocidos Medio pepino cortado en cubos Un tomate mediano picado El zumo de un limón Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra Sal y pimienta negra al gusto Para comenzar, hidratamos la sémola. Colocamos el cuscús en un bol amplio, vertemos la misma cantidad de agua caliente (o caldo) con una pizca de sal, tapamos el recipiente con un plato o papel film y lo dejamos reposar durante cinco minutos para que absorba todo el líquido.
Pasado ese tiempo, destapamos el bol, añadimos una cucharadita de aceite de oliva virgen extra y rascamos suavemente con ayuda de un tenedor para desgranar y soltar el cuscús, logrando una textura suelta y sin apelmazar. Dejamos que pierda el calor. Mientras tanto, lavamos bien los garbanzos bajo el grifo de agua fría para retirar el líquido de la conserva y los escurrimos por completo.
Cortamos el medio pepino y el tomate en cubos pequeños. Incorporamos los garbanzos, el pepino y el tomate al bol con el cuscús atemperado. Por último, aderezamos vertiendo el zumo de limón recién exprimido, el resto del aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y pimienta al gusto.
Mezclamos bien todos los ingredientes para que se impregnen de los aromas y distribuimos la ensalada en los recipientes herméticos listos para el viaje. Bocadillo de jamón serrano, queso curado y pimientos del piquillo Bocadillo de jamón serrano, queso curado y pimientos del piquillo Magnific Esta propuesta se apoya en la tradición más sabrosa: la elegancia del jamón serrano combinada con el cuerpo del queso curado y la jugosidad controlada de unos pimientos del piquillo bien escurridos. El resultado es un bocadillo consistente, lleno de sabor, sin peligro de chorreos y que se mantiene impecable a temperatura ambiente durante todo el trayecto.
Apunta los siguientes ingredientes: Un par de panecillos de pan crujiente 120 gramos de jamón serrano en lonchas finas 80 gramos de queso curado o semicurado Medio bote de pimientos del piquillo asados Un chorrito de aceite de oliva virgen extra Abrimos los panecillos de pan rústico por la mitad a lo largo y, si lo deseas, puedes tostar ligeramente la parte interior del pan unos segundos para crear una barrera más firme y resistente a la humedad. Rociamos la miga interior de la base y de la tapa con un hilo fino de aceite de oliva virgen extra. Sacamos los pimientos del piquillo del bote y los secamos muy bien presionándolos suavemente con un par de hojas de papel absorbente de cocina.
Así aportarán todo su sabor y jugosidad sin soltar caldo sobre la miga. Para ensamblar el bocadillo, colocamos una cama de lonchas de queso curado sobre la base inferior del pan, distribuimos encima las tiras de pimiento del piquillo bien secas y coronamos con las lonchas de jamón serrano. Cerramos el bocadillo y lo envolvemos de forma firme y apretada en papel de aluminio o papel vegetal de cocina para preservar su frescura y mantener la estructura impecable hasta el momento de disfrutarlo en el camino.
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