← Volver a la portada
Internacional
miércoles, 16 de septiembre de 2026

Canto a Europa

Como dijo Humphrey Borgart de París en 'Casablanca' «siempre nos quedará Europa». Porque lo que entendemos por mundo civilizado, propio de la cultura occidental, cada vez se reduce más. Europa se cara

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

TRIBUNA ABIERTA Canto a Europa El espíritu de nuestra civilización occidental es garantía del estado de bienestar que tantos siglos de sangre y lucha nos costó Regala esta noticia Añádenos en Google Vista del Auditorio Nacional de Madrid durante el concierto de 'El Mesías'. (ABC) Diego Martínez Torrón 16/09/2026 a las 18:56h. Como dijo Humphrey Borgart de París en 'Casablanca' «siempre nos quedará Europa». Porque lo que entendemos por mundo civilizado, propio de la cultura occidental, cada vez se reduce más.

Europa se caracteriza por edificar su identidad desde una riqueza cultural que ningún otro continente tiene. Y sin embargo hoy estamos en trance de disolución de ese espíritu de cultura, algo que podemos observar en nuestra España actual. Hoy los jóvenes apenas compran libros.

Ni siquiera en la Universidad. Una movida cultural como la que se llevó a cabo con la masa popular en nuestro país con la colección Austral o los bellísimos libros de Aguilar, o luego con el libro de bolsillo de Alianza Editorial, sería impensable. Se venden libros, pero se vende el mismo libro que leen todos con un criterio de lo que Marcuse, con quien no comparto ideología, llamaría «el hombre unidimensional».

La creatividad cultural, por más que haya muy buenos artistas jóvenes, apenas existe. Es todo el mismo chicle. El cine en las regiones al margen de Madrid o Barcelona son las películas de niños, de terror o de acción.

El universo anglosajón ha colonizado los modos de pensar, si es que es pensar, a través de las nueva tecnologías, tan útiles desde otro punto de vista. Mis alumnos de último curso de Filología Hispánica se niegan a leer el Quijote y prefieren ver películas, o que les hablen de 'La guerra de las galaxias'. Los alumnos de Bachillerato son cada vez más incultos, cada vez leen menos libros de nuestros clásicos.

Y las editoriales de clásicos españoles, cuando tenemos la mejor colección de clásicos, malviven y tienen que adecuarse a los modos mercantilistas. De Estados Unidos podemos aprender su ciencia, su economía, su tecnología, pero no su cultura, que es menos rica que la nuestra, siquiera porque es más reciente. Pero nos ha invadido con un concepto de cultura como entretenimiento y con un concepto mercantilista del arte.

La narrativa ya no se rebela contra la injusticia social, y es pura ficción inane. Digo esto con mi admiración desde joven hacia el espíritu pionero de los norteamericanos. Si Delibes viviera hoy, para subsistir tendría que estar escribiendo novelas policíacas.

He escrito insistentemente sobre todo esto en mis últimos libros, pero quiero reiterarlo aquí por si existe alguna solución al problema. Y sin embargo, en cierto sentido, Europa funciona. No la Europa de los recortes de Merkel, que motivó la huida de Inglaterra en el Brexit.

Sino la Europa keynesiana, en la que fluye el dinero, la Europa de Von der Leyen, Draghi y Largarde. Se dice que la UE es lenta en sus resoluciones, pero ello es un resorte democrático para impedir ansias colonizadoras de alguno de sus miembros. Con respeto a la libertad y la diferencia, Europa debe preservar su identidad frente a flujos migratorios descontrolados que solo favorecen el extremismo.

Y nos queda la música clásica. Hoy en que la droga nos invade y lo destruye todo: destruye a las personas y destruye a los países enteros, y basta con leer sobre lo que ocurre en ellos, cada vez en más de ellos. Yo confieso que me paso el día colocado, lleno de endorfinas y dopamina.

Y lo hago con el recurso de oír las muy diversas emisoras de música clásica europeas que hay en la red –de nuevo Europa–. También nuestra Radio Clásica, que nos ha proporcionado un verano maravilloso con sus retransmisiones: una emisora admirable cuando no cae en la charlatanería y en cambio nos descubre nuevos autores y nuevas interpretaciones. Porque no me cabe duda de que hoy el arte más excelso es el de la música clásica.

Esos deliciosos chalados que repiten mil veces una nota para producir en nosotros, por ejemplo en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, un instante supremo que nos ofrece un auténtico síndrome de Stendhal. Ahí está el verdadero espíritu de la cultura europea a que me refería. Por eso debemos educar a nuestros jóvenes en esa cultura, y en ese espíritu de libertad y de sabiduría, frente a la violencia y la ignorancia.

El espíritu de nuestra civilización occidental es garantía del estado de bienestar que tantos siglos de sangre y lucha nos costó. Enseñar a los jóvenes civismo, ecologismo y cultura. Porque a la hora de la verdad, «siempre nos quedará Europa», como hubiera dicho Bogart.

Diego Martínez Torrón es catedrático emérito de Literatura Española en la Universidad de Córdoba y escritor Temas Tribuna Abierta Libros Música cultura Europa comentarios Reportar un error TRIBUNA ABIERTA Canto a Europa El espíritu de nuestra civilización occidental es garantía del estado de bienestar que tantos siglos de sangre y lucha nos costó Regala esta noticia Añádenos en Google Vista del Auditorio Nacional de Madrid durante el concierto de 'El Mesías'. (ABC) Diego Martínez Torrón 16/09/2026 a las 18:56h. Como dijo Humphrey Borgart de París en 'Casablanca' «siempre nos quedará Europa». Porque lo que entendemos por mundo civilizado, propio de la cultura occidental, cada vez se reduce más.

Europa se caracteriza por edificar su identidad desde una riqueza cultural que ningún otro continente tiene. Y sin embargo hoy estamos en trance de disolución de ese espíritu de cultura, algo que podemos observar en nuestra España actual. Hoy los jóvenes apenas compran libros.

Ni siquiera en la Universidad. Una movida cultural como la que se llevó a cabo con la masa popular en nuestro país con la colección Austral o los bellísimos libros de Aguilar, o luego con el libro de bolsillo de Alianza Editorial, sería impensable. Se venden libros, pero se vende el mismo libro que leen todos con un criterio de lo que Marcuse, con quien no comparto ideología, llamaría «el hombre unidimensional».

La creatividad cultural, por más que haya muy buenos artistas jóvenes, apenas existe. Es todo el mismo chicle. El cine en las regiones al margen de Madrid o Barcelona son las películas de niños, de terror o de acción.

El universo anglosajón ha colonizado los modos de pensar, si es que es pensar, a través de las nueva tecnologías, tan útiles desde otro punto de vista. Mis alumnos de último curso de Filología Hispánica se niegan a leer el Quijote y prefieren ver películas, o que les hablen de 'La guerra de las galaxias'. Los alumnos de Bachillerato son cada vez más incultos, cada vez leen menos libros de nuestros clásicos.

Y las editoriales de clásicos españoles, cuando tenemos la mejor colección de clásicos, malviven y tienen que adecuarse a los modos mercantilistas. De Estados Unidos podemos aprender su ciencia, su economía, su tecnología, pero no su cultura, que es menos rica que la nuestra, siquiera porque es más reciente. Pero nos ha invadido con un concepto de cultura como entretenimiento y con un concepto mercantilista del arte.

La narrativa ya no se rebela contra la injusticia social, y es pura ficción inane. Digo esto con mi admiración desde joven hacia el espíritu pionero de los norteamericanos. Si Delibes viviera hoy, para subsistir tendría que estar escribiendo novelas policíacas.

He escrito insistentemente sobre todo esto en mis últimos libros, pero quiero reiterarlo aquí por si existe alguna solución al problema. Y sin embargo, en cierto sentido, Europa funciona. No la Europa de los recortes de Merkel, que motivó la huida de Inglaterra en el Brexit.

Sino la Europa keynesiana, en la que fluye el dinero, la Europa de Von der Leyen, Draghi y Largarde. Se dice que la UE es lenta en sus resoluciones, pero ello es un resorte democrático para impedir ansias colonizadoras de alguno de sus miembros. Con respeto a la libertad y la diferencia, Europa debe preservar su identidad frente a flujos migratorios descontrolados que solo favorecen el extremismo.

Y nos queda la música clásica. Hoy en que la droga nos invade y lo destruye todo: destruye a las personas y destruye a los países enteros, y basta con leer sobre lo que ocurre en ellos, cada vez en más de ellos. Yo confieso que me paso el día colocado, lleno de endorfinas y dopamina.

Y lo hago con el recurso de oír las muy diversas emisoras de música clásica europeas que hay en la red –de nuevo Europa–. También nuestra Radio Clásica, que nos ha proporcionado un verano maravilloso con sus retransmisiones: una emisora admirable cuando no cae en la charlatanería y en cambio nos descubre nuevos autores y nuevas interpretaciones. Porque no me cabe duda de que hoy el arte más excelso es el de la música clásica.

Esos deliciosos chalados que repiten mil veces una nota para producir en nosotros, por ejemplo en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, un instante supremo que nos ofrece un auténtico síndrome de Stendhal. Ahí está el verdadero espíritu de la cultura europea a que me refería. Por eso debemos educar a nuestros jóvenes en esa cultura, y en ese espíritu de libertad y de sabiduría, frente a la violencia y la ignorancia.

El espíritu de nuestra civilización occidental es garantía del estado de bienestar que tantos siglos de sangre y lucha nos costó. Enseñar a los jóvenes civismo, ecologismo y cultura. Porque a la hora de la verdad, «siempre nos quedará Europa», como hubiera dicho Bogart.

Diego Martínez Torrón es catedrático emérito de Literatura Española en la Universidad de Córdoba y escritor Temas Tribuna Abierta Libros Música cultura Europa comentarios Reportar un error Moldeador de pelo Cecotec AirGlisse 14in1: 14 accesorios en un solo aparato Teresa Rodríguez García El Gran Wyoming, sobre sus estudios universitarios: «Hice Medicina y trabajé como médico, pero había mucho paro» Inés Romero Juan del Val, sobre las próximas elecciones: «Hay gente que piensa que lo que viene es mucho peor y por eso se queda con Pedro Sánchez» Marina Ortiz

Publicado por Redacción · miércoles, 16 de septiembre de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
Canto a Europa · ReversoDigital