← Volver a la portada
Internacional
jueves, 17 de septiembre de 2026

La cualidad de las grandes de la comunicación (hasta cuando son aparentes secundarias)

Silvia Abril, Carolina Ferre, Màxim Huerta o Alaska la reúnen.

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

lluviasHallan muerto al conductor de un coche arrastrado por una riera en Olivella durante el temporal que azota Cataluña AVANCEEl Metro de Barcelona amanece con afectaciones por el temporal de lluvia y la inundaciones Borja TeránPeriodistaLa cualidad de las grandes de la comunicación (hasta cuando son aparentes secundarias) Silvia Abril en su Instagram antes de entrar a La Revuelta.RedesTelevisiónOpinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos. 17 sep 2026 - 06:30Borja Terán Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirGuardarMostrar comentariosSilvia Abril, Carolina Ferre, Màxim Huerta o Alaska la reúnen. Los ingredientes infalibles para el éxito en prime timeHay una diferencia esencial entre la comunicación en redes sociales y los medios de comunicación tradicionales. En la viralidad, uno siente bastarse por sí mismo.

Lo que sintentiza tantos problemas de nuestro tiempo. Aparentemente, solo requiere de un móvil, no tener demasiado miedo a la cámara y editar sus mejores tomas. En la tele y la radio, en cambio, se depende de una dificultad añadida: hay que entrenar la complicidad con el equipo.

Más aún si la emisión es en riguroso directo. Entonces, para comunicar bien, es esencial saber escuchar. Cualidad rara en la edad de oro del individualismo hiperconectado.

Pero los grandes maestros del micrófono suelen ser unos artistas del compañerismo. Hasta cuando son secundarios. Aunque la sociedad que prima competir a compartir haya provocado que abunden más los que se miran el ombligo.

Y así, claro, nunca pueden ser buenos comunicadores. Como mucho grandes predicadores, que es otra historia.Pero una de las sensaciones más estimulantes de trabajar en los medios de comunicación surge en ese instante que surge la magia de la simbiosis con un colega que está haciendo mejor tu trabajo gracias a la capacidad de jugar en directo. No sucede tantas veces como debería.

Y cuando pasa es catártico. De todas las ocasiones que me ha sucedido, recuerdo especialmente cuatro nombres propios.Silvia Abril tiene la habilidad de agrandar tu comentario con la comedia de mirada profunda. Porque hasta su mayor gamberrada cuenta con un compromiso social.

La risa es el paracaídas de la rutina. Carolina Ferre, con tantas horas de televisión en su currículum, abrillanta con el oficio de su espontaneidad hasta las preguntas de una entrevista. Incluso retoma ella misma, sin que se note, el hilo del leitmotiv de la charla si a ti se te está olvidando.

Lo he vivido. Lo he agradecido. Hay presentadoras que venden, las comunicadoras disfrutan el juego del diálogo.

Ferré es de este segundo equipo. Tampoco falla Alaska, experta en dar su espacio a cada persona con la que comparte plató. Habilidad que consigue porque no trata el espacio como huecos para perfiles, cuotas, estereotipos y otras abreviaturas, sino como carismas complementarios a comprender sin juzgar.

Así, de hecho, emergen las grandes pandillas. La amistad auténtica ni se sobreactúa ni se echa cuentas. Lo mismo pasa con Màxim Huerta, que además incorpora otra variable fundamental en la comunicación: la generosidad para jugar aportando experiencias, emociones, verdades transparentes en un mundo de apariencias, posturas y composturas.

Màxim contagia hogar gracias a una naturalidad con la que se moja sin salpicar. Así el espectador, oyente y lector levanta la mirada y se implica con lo que sucede en el estudio. Acostumbrados a la gente que busca persuadir, él prefiere compartir confiando en la curiosidad del criterio propio de la audiencia.Estos son cuatro ejemplos de personajes tangenciales en nuestra comunicación que calan, como protagonistas o como secundarios.

Su valor no es ser cabezas de cartel, su talento es más hondo: está en la capacidad de celebrar a los demás. Así crecemos todos. Porque siempre crecemos juntos, nunca por separado.

La comunicación, como la vida, es una carrera constante de relevos, donde siempre hay alguien que tendrá que recoger el testigo. Están los que pisan irritados, están los que caminan en dirección contraria y están los que ayudan a avanzar con la cordialidad de la empatía hecha sonrisa.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:Opinión Mostrar comentarios Comentarios Borja TeránPeriodistaLa cualidad de las grandes de la comunicación (hasta cuando son aparentes secundarias) Silvia Abril en su Instagram antes de entrar a La Revuelta.RedesTelevisiónOpinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos. 17 sep 2026 - 06:30Borja Terán Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirGuardarMostrar comentariosSilvia Abril, Carolina Ferre, Màxim Huerta o Alaska la reúnen. Los ingredientes infalibles para el éxito en prime timeHay una diferencia esencial entre la comunicación en redes sociales y los medios de comunicación tradicionales.

En la viralidad, uno siente bastarse por sí mismo. Lo que sintentiza tantos problemas de nuestro tiempo. Aparentemente, solo requiere de un móvil, no tener demasiado miedo a la cámara y editar sus mejores tomas.

En la tele y la radio, en cambio, se depende de una dificultad añadida: hay que entrenar la complicidad con el equipo. Más aún si la emisión es en riguroso directo. Entonces, para comunicar bien, es esencial saber escuchar.

Cualidad rara en la edad de oro del individualismo hiperconectado. Pero los grandes maestros del micrófono suelen ser unos artistas del compañerismo. Hasta cuando son secundarios.

Aunque la sociedad que prima competir a compartir haya provocado que abunden más los que se miran el ombligo. Y así, claro, nunca pueden ser buenos comunicadores. Como mucho grandes predicadores, que es otra historia.Pero una de las sensaciones más estimulantes de trabajar en los medios de comunicación surge en ese instante que surge la magia de la simbiosis con un colega que está haciendo mejor tu trabajo gracias a la capacidad de jugar en directo.

No sucede tantas veces como debería. Y cuando pasa es catártico. De todas las ocasiones que me ha sucedido, recuerdo especialmente cuatro nombres propios.Silvia Abril tiene la habilidad de agrandar tu comentario con la comedia de mirada profunda.

Porque hasta su mayor gamberrada cuenta con un compromiso social. La risa es el paracaídas de la rutina. Carolina Ferre, con tantas horas de televisión en su currículum, abrillanta con el oficio de su espontaneidad hasta las preguntas de una entrevista.

Incluso retoma ella misma, sin que se note, el hilo del leitmotiv de la charla si a ti se te está olvidando. Lo he vivido. Lo he agradecido.

Hay presentadoras que venden, las comunicadoras disfrutan el juego del diálogo. Ferré es de este segundo equipo. Tampoco falla Alaska, experta en dar su espacio a cada persona con la que comparte plató.

Habilidad que consigue porque no trata el espacio como huecos para perfiles, cuotas, estereotipos y otras abreviaturas, sino como carismas complementarios a comprender sin juzgar. Así, de hecho, emergen las grandes pandillas. La amistad auténtica ni se sobreactúa ni se echa cuentas.

Lo mismo pasa con Màxim Huerta, que además incorpora otra variable fundamental en la comunicación: la generosidad para jugar aportando experiencias, emociones, verdades transparentes en un mundo de apariencias, posturas y composturas. Màxim contagia hogar gracias a una naturalidad con la que se moja sin salpicar. Así el espectador, oyente y lector levanta la mirada y se implica con lo que sucede en el estudio.

Acostumbrados a la gente que busca persuadir, él prefiere compartir confiando en la curiosidad del criterio propio de la audiencia.Estos son cuatro ejemplos de personajes tangenciales en nuestra comunicación que calan, como protagonistas o como secundarios. Su valor no es ser cabezas de cartel, su talento es más hondo: está en la capacidad de celebrar a los demás. Así crecemos todos.

Porque siempre crecemos juntos, nunca por separado. La comunicación, como la vida, es una carrera constante de relevos, donde siempre hay alguien que tendrá que recoger el testigo. Están los que pisan irritados, están los que caminan en dirección contraria y están los que ayudan a avanzar con la cordialidad de la empatía hecha sonrisa.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?

Publicado por Redacción · jueves, 17 de septiembre de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
La cualidad de las grandes de la comunicación (hasta cuando son aparentes secundarias) · ReversoDigital