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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

Marta Robles: «Siempre tuve novio, nunca viví un amor de verano»

Más que la música, es el tiempo lo que realmente amansa a las fieras. La criatura salvaje que daba fuerzas a la joven Marta Robles la empujó a ir la India y a África durante los años que pasó los vera

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Marta Robles: «Siempre tuve novio, nunca viví un amor de verano» La periodista, ganadora del Premio Ateneo de Sevilla con su novela 'Los anillos de Eloísa', disfruta de las vacaciones familiares en Mallorca. Regala esta noticia Añádenos en Google Marta Robles. (Gtres) Antonio Albert 03/08/2026 a las 01:13h.

Más que la música, es el tiempo lo que realmente amansa a las fieras. La criatura salvaje que daba fuerzas a la joven Marta Robles la empujó a ir la India y a África durante los años que pasó los veranos como cooperante, descubriendo ... realidades impactantes e historias que no olvida: «Fue mi etapa aventurera. Una vez estuve en un campamento en la frontera entre Kenia y Tanzania.

Llegó una joven embarazada que no soltaba la cabra que llevaba de la mano, incluso con las contracciones. El lugar era una especie de nave sucia y llena de restos de basura, pero la chica no soltaba al animal. Me acerqué a ella y, para tranquilizarla, me ofrecí a cuidar de la cabra mientras daba a luz.

Su respuesta me dejó sin palabras: 'Puedes cuidar del bebé cuando nazca, pero la cabra no, la cabra es la que me da para vivir». Aquella experiencia fue todo un proceso de aprendizaje: «Viajar es una forma de estudiar, porque descubres cómo ver con la mirada de los otros. Y el trabajo de cooperante te hace enfrentarte a lo mejor y a lo peor del ser humano, podemos ser héroes o villanos según el momento.

Lo queramos o no, todos llevamos dentro un bicho que sale cuando la situación es angustiosa. En esos casos reaccionamos para protegernos a cualquier precio». Pero la fiera que ansiaba aventuras en mundos lejanos se transformó en felino casero cuando Marta se hizo madre: «Los hijos te hacen cambiar, te preocupas y te vuelves precavida.

Aunque en alguna ocasión he sido un poco temeraria al organizar un viaje con ellos, antes de salir siempre he buscado información de vacunas, centros médicos y todo lo necesario en caso de imprevistos. Por lo general busco destinos tranquilos para no estar sufriendo». Y es que, a la hora de reunir a toda la familia, Marta lo tiene complicado: «Somos veinte, es una locura.

Entre mi hijo de mi anterior matrimonio, los hijos del anterior matrimonio de mi marido, nuestros hijos… Es muy difícil, pero hace poco conseguimos ir todos juntos a Canarias. Fue un viaje inolvidable». Noticia relacionada Zidane, Broncano, Tamara Falcó, Carlos Sainz...: las llamas del Pantano de San Juan cercan las casas de los famosos A.B.

Buendía Como buena escritora, es una observadora: «Soy una ladrona de conversaciones ajenas, me fijo en detalles y situaciones que me inspiran para escribir, pero no me hace falta ir a Oriente en busca de inspiración, lo inesperado puede suceder en mi barrio o en cualquier ciudad del mundo». Sus veranos empiezan en Madrid con tremendo ajetreo: «En julio tengo mucho trabajo, con las colaboraciones, las conferencias y, este año, las correcciones de la novela 'Los anillos de Eloísa', que sale en octubre.» Esa labor la ha llevado a enfrentarse de nuevo a los personajes de una saga con la que reconstruye un siglo que cambió España: «De pronto me he visto llorando al releer un capítulo.

Es curioso, porque hay bastante humor en esta historia de mujeres unidas por el misterio de un anillo y sometidas a los vaivenes de una sociedad que se adapta a los nuevos tiempos». Hay mucho de Marta en esas páginas: «Cuando escribo no puedo evitar escribir de mí misma, pero el lector puede confundirse al buscar esa parte personal. Las cosas que parecen más verdaderas suelen ser las falsas.

Y las falsas, verdaderas. Orgullosa de los suyos, «quiero presentar esta novela como un homenaje a mi abuela, una mujer humilde que consiguió metas que parecían imposibles». Con la agenda tan completa, acaba «tan agotada que solo pienso en llegar a mi casa de Mallorca y desconectar, pasar los días sin hacer nada o casi nada.»

Y el sueño se cumple en agosto, las dos o tres semanas que consigue huir con los suyos a su paraíso particular: «Mallorca fue el final de una búsqueda. Mi marido y yo queríamos pasar los veranos en una isla, era nuestro sueño. Empezamos en Ibiza, pero no encajábamos en ese ambiente de fiesta constante.

Pasamos a Formentera, aunque tuvimos un percance que hizo saltar todas las alarmas. Mi hijo se quedó atrapado en el ascensor del hotel, pero en recepción me dijeron que, al ser viernes, había que esperar al lunes para rescatarlo. ¡Menos mal que mi marido es ingeniero y pudo liberarlo en tres horas!

Entonces una amiga me recomendó Mallorca. Fuimos y nos enamoramos nada más llegar. Llevamos casi 20 años veraneando allí».

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Marta Robles (@martaroblesg) No ejercen de grandes anfitriones, tampoco se dedican a las relaciones públicas: «Alguna vez hacemos una cena para amigos, pero pocos, algo tranquilo. Somos de llevar una vida sencilla, aunque tenemos a una persona que nos ayuda. Solemos comer en casa porque nos gusta, luego nos dedicamos a descansar y a leer, mis hijos juegan al ajedrez, mi marido se va a jugar al golf..

Disfruto con las pequeñas cosas cotidiana, los placeres del día a día». Guía de viajes Primer viaje en solitario: De placer, nunca, siempre he ido acompañada. Solo he viajado sola por trabajo.

Un lujar al que volver: A casi todos, porque siempre me dejan un recuerdo. Pero el lugar que vuelvo desde hace años es Mallorca. Un lujar al que no volver: Ninguno, incluso en el que peor lo he pasado tengo alguna historia para recordar.

Porque yo no soy una turista, soy una viajera, me gusta integrarme en cada lugar, vivirlo. Un lugar soñado: Nueva Guinea. Un amor de verano: He tenido novio siempre, así que no viví ningún amor de verano.

Lo que sí he hecho son amistades maravillosas que se han mantenido en el tiempo. Un famoso con el que ir al fin del mundo: Mi hijo Mitch, que es la estrella de la casa, así puedo disfrutar viendo cómo vive la fama. De todas formas, no soy una mitómana, no me iría de viaje con alguien solo porque es famoso.

Lo que no falta en su maleta: El cepillo de dientes y perfume. Lo que se olvida meter en la maleta: Procuro no dejarme el libro que estoy leyendo ni el ordenador para trabajar, pero alguna vez he olvidado los pantalones o los zapatos. Pasó miedo en: Argentina, cuando fuimos a una playa a la que se accedía por una pared escarpada y yo, que tengo vértigo, lo pasé fatal.

Al bajar, me vi rodeada de leones marinos a un metro de mí. De pronto, del mar salió uno enorme. No sentí miedo, pero sí respeto.

Terminó en hospital/consulado/comisaría en: En un consulado en la India, acompañando a unos turistas que perdieron el pasaporte. En un hospital, en Argentina, cuando ingresaron a mi hijo por una intoxicación. De la comisaría me he salvado. (D.R.) La foto: Venecia, con sus canales y sus puentes, es un lugar que mi marido y yo amamos.

Hemos ido varias veces, incluso con nuestros hijos, porque es mágico al que siempre queremos volver. Allí encontré el reflejo de la Marchesa Luisa Casati, la protagonista real -porque hay otra que es ficción- de la novela 'Luisa y los espejos', con la que gané el Premio Fernando Lara en 2013. La ciudad es mágica, siempre soy feliz allí.

Temas Libros Escritores Venecia comentarios Reportar un error Marta Robles: «Siempre tuve novio, nunca viví un amor de verano» La periodista, ganadora del Premio Ateneo de Sevilla con su novela 'Los anillos de Eloísa', disfruta de las vacaciones familiares en Mallorca. Regala esta noticia Añádenos en Google Marta Robles. (Gtres) Antonio Albert 03/08/2026 a las 01:13h.

Más que la música, es el tiempo lo que realmente amansa a las fieras. La criatura salvaje que daba fuerzas a la joven Marta Robles la empujó a ir la India y a África durante los años que pasó los veranos como cooperante, descubriendo ... realidades impactantes e historias que no olvida: «Fue mi etapa aventurera. Una vez estuve en un campamento en la frontera entre Kenia y Tanzania.

Llegó una joven embarazada que no soltaba la cabra que llevaba de la mano, incluso con las contracciones. El lugar era una especie de nave sucia y llena de restos de basura, pero la chica no soltaba al animal. Me acerqué a ella y, para tranquilizarla, me ofrecí a cuidar de la cabra mientras daba a luz.

Su respuesta me dejó sin palabras: 'Puedes cuidar del bebé cuando nazca, pero la cabra no, la cabra es la que me da para vivir». Aquella experiencia fue todo un proceso de aprendizaje: «Viajar es una forma de estudiar, porque descubres cómo ver con la mirada de los otros. Y el trabajo de cooperante te hace enfrentarte a lo mejor y a lo peor del ser humano, podemos ser héroes o villanos según el momento.

Lo queramos o no, todos llevamos dentro un bicho que sale cuando la situación es angustiosa. En esos casos reaccionamos para protegernos a cualquier precio». Pero la fiera que ansiaba aventuras en mundos lejanos se transformó en felino casero cuando Marta se hizo madre: «Los hijos te hacen cambiar, te preocupas y te vuelves precavida.

Aunque en alguna ocasión he sido un poco temeraria al organizar un viaje con ellos, antes de salir siempre he buscado información de vacunas, centros médicos y todo lo necesario en caso de imprevistos. Por lo general busco destinos tranquilos para no estar sufriendo». Y es que, a la hora de reunir a toda la familia, Marta lo tiene complicado: «Somos veinte, es una locura.

Entre mi hijo de mi anterior matrimonio, los hijos del anterior matrimonio de mi marido, nuestros hijos… Es muy difícil, pero hace poco conseguimos ir todos juntos a Canarias. Fue un viaje inolvidable». Noticia relacionada Zidane, Broncano, Tamara Falcó, Carlos Sainz...: las llamas del Pantano de San Juan cercan las casas de los famosos A.B.

Buendía Como buena escritora, es una observadora: «Soy una ladrona de conversaciones ajenas, me fijo en detalles y situaciones que me inspiran para escribir, pero no me hace falta ir a Oriente en busca de inspiración, lo inesperado puede suceder en mi barrio o en cualquier ciudad del mundo». Sus veranos empiezan en Madrid con tremendo ajetreo: «En julio tengo mucho trabajo, con las colaboraciones, las conferencias y, este año, las correcciones de la novela 'Los anillos de Eloísa', que sale en octubre.» Esa labor la ha llevado a enfrentarse de nuevo a los personajes de una saga con la que reconstruye un siglo que cambió España: «De pronto me he visto llorando al releer un capítulo.

Es curioso, porque hay bastante humor en esta historia de mujeres unidas por el misterio de un anillo y sometidas a los vaivenes de una sociedad que se adapta a los nuevos tiempos». Hay mucho de Marta en esas páginas: «Cuando escribo no puedo evitar escribir de mí misma, pero el lector puede confundirse al buscar esa parte personal. Las cosas que parecen más verdaderas suelen ser las falsas.

Y las falsas, verdaderas. Orgullosa de los suyos, «quiero presentar esta novela como un homenaje a mi abuela, una mujer humilde que consiguió metas que parecían imposibles». Con la agenda tan completa, acaba «tan agotada que solo pienso en llegar a mi casa de Mallorca y desconectar, pasar los días sin hacer nada o casi nada.»

Y el sueño se cumple en agosto, las dos o tres semanas que consigue huir con los suyos a su paraíso particular: «Mallorca fue el final de una búsqueda. Mi marido y yo queríamos pasar los veranos en una isla, era nuestro sueño. Empezamos en Ibiza, pero no encajábamos en ese ambiente de fiesta constante.

Pasamos a Formentera, aunque tuvimos un percance que hizo saltar todas las alarmas. Mi hijo se quedó atrapado en el ascensor del hotel, pero en recepción me dijeron que, al ser viernes, había que esperar al lunes para rescatarlo. ¡Menos mal que mi marido es ingeniero y pudo liberarlo en tres horas!

Entonces una amiga me recomendó Mallorca. Fuimos y nos enamoramos nada más llegar. Llevamos casi 20 años veraneando allí».

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Marta Robles (@martaroblesg) No ejercen de grandes anfitriones, tampoco se dedican a las relaciones públicas: «Alguna vez hacemos una cena para amigos, pero pocos, algo tranquilo. Somos de llevar una vida sencilla, aunque tenemos a una persona que nos ayuda. Solemos comer en casa porque nos gusta, luego nos dedicamos a descansar y a leer, mis hijos juegan al ajedrez, mi marido se va a jugar al golf..

Disfruto con las pequeñas cosas cotidiana, los placeres del día a día». Guía de viajes Primer viaje en solitario: De placer, nunca, siempre he ido acompañada. Solo he viajado sola por trabajo.

Un lujar al que volver: A casi todos, porque siempre me dejan un recuerdo. Pero el lugar que vuelvo desde hace años es Mallorca. Un lujar al que no volver: Ninguno, incluso en el que peor lo he pasado tengo alguna historia para recordar.

Porque yo no soy una turista, soy una viajera, me gusta integrarme en cada lugar, vivirlo. Un lugar soñado: Nueva Guinea. Un amor de verano: He tenido novio siempre, así que no viví ningún amor de verano.

Lo que sí he hecho son amistades maravillosas que se han mantenido en el tiempo. Un famoso con el que ir al fin del mundo: Mi hijo Mitch, que es la estrella de la casa, así puedo disfrutar viendo cómo vive la fama. De todas formas, no soy una mitómana, no me iría de viaje con alguien solo porque es famoso.

Lo que no falta en su maleta: El cepillo de dientes y perfume. Lo que se olvida meter en la maleta: Procuro no dejarme el libro que estoy leyendo ni el ordenador para trabajar, pero alguna vez he olvidado los pantalones o los zapatos. Pasó miedo en: Argentina, cuando fuimos a una playa a la que se accedía por una pared escarpada y yo, que tengo vértigo, lo pasé fatal.

Al bajar, me vi rodeada de leones marinos a un metro de mí. De pronto, del mar salió uno enorme. No sentí miedo, pero sí respeto.

Terminó en hospital/consulado/comisaría en: En un consulado en la India, acompañando a unos turistas que perdieron el pasaporte. En un hospital, en Argentina, cuando ingresaron a mi hijo por una intoxicación. De la comisaría me he salvado. (D.R.) La foto: Venecia, con sus canales y sus puentes, es un lugar que mi marido y yo amamos.

Hemos ido varias veces, incluso con nuestros hijos, porque es mágico al que siempre queremos volver. Allí encontré el reflejo de la Marchesa Luisa Casati, la protagonista real -porque hay otra que es ficción- de la novela 'Luisa y los espejos', con la que gané el Premio Fernando Lara en 2013. La ciudad es mágica, siempre soy feliz allí.

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Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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