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Internacional
miércoles, 5 de agosto de 2026

¿Quién nos enseñó a tener miedo a conducir? La amaxofobia afecta sobre todo a las mujeres

La amaxofobia afecta especialmente a las mujeres, pero los estudios revelan que el problema no es la falta de capacidad, sino de confianza

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

ÚLTIMA HORAMuere una agente de la Guardia Civil tiroteada por su compañero y expareja en un cuartel de Llanes directo Sigue la última hora de la crisis migratoria en Ceuta ¿Quién nos enseñó a tener miedo a conducir?Una mujer apoyada en un cochePexels (Leeloo The First)Escucha este artículoEl blog de Lilih BlueNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 05 ago 2026 - 14:23Mara Mariño Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirGuardarMostrar comentariosLa amaxofobia afecta especialmente a las mujeres, pero los estudios revelan que el problema no es la falta de capacidad, sino de confianzaAsí ha cambiado Instagram cómo envejecemosSegún la Dirección General de Tráfico, en España hay casi 29 millones de personas con el permiso de conducir en vigor. Así que sacarse el carnet al cumplir los 18 años, sigue siendo uno de los ritos de paso que compartimos varias generaciones al alcanzar la mayoría de edad. Sin embargo, una vez aprobado (a la vez que sea), no está garantizado que nuestra relación con la carretera vaya a ser duradera.

Para muchas personas, conducir se convierte en una fuente de ansiedad hasta el punto de decidirnos a abandonar el volante.Javier Carbonell, politólogo: 'Pocas mujeres querrían volver a ese pasado en el que no podían votar'Los datos de la DGT también muestran una diferencia de género: el 56,6% de conductores son hombres y el 43,4% mujeres. Es una brecha que se va reduciendo poco a poco, pero sigue estando lejos de desaparecer. Y uno de los motivos por los que se mantiene tiene poco que ver con la capacidad para conducir y más con la sensación de inseguridad al volante.La Fundación CEA e Ibercaja profundizaron en por qué el miedo o la ansiedad son las razones principales que hacen que tantas personas dejen de conducir por completo.

Su conclusión fue que casi la mitad de los afectados dejan de coger un coche por este motivo. Y en este grupo se da más frecuentemente entre las mujeres de 41 a 50 años, quienes, además, encuentran como desencadenante el comportamiento agresivo o intimidante al volante por parte de otros conductores.En el Estudio sobre la amaxofobia. El miedo a conducir: naturaleza, perfiles y tratamiento, uno de los hallazgos fue que el 49,1% de las personas encuestadas ya no conduce.

Y las mujeres representaban un 60,7% frente a los hombres. Pero por mucho que haya experiencias distintas detrás, el común denominador, el núcleo, es que se comparte la sensación de verse como menos capaces.Hablando con otras mujeres por debajo de los 40, muchas preferimos abandonar la conducción por falta de confianza o práctica después de sacarnos el carnet. En otras mujeres influyeron los comentarios del entorno o una sensación de que las mujeres recibimos juicios más duros si nos equivocamos.

"Mi padre me quitó las ganas a fuerza de decirme que todo lo hacía mal. Fui demasiado vulnerable a su criterio y lo dejé", compartió una de mis seguidoras. Otros testimonios ejemplifican lo mismo: "Diez años sin conducir y con el carnet caducado… Me da pánico, me siento paralizada y no sé si podría volver a conducir" o "Me lo saqué hace quince años y he conducido un total de cero veces.

Me avergüenzo, la verdad, pero me he acomodado y no sé cómo salir de esta situación".Pero frente a esas historias, también hay esperanza por parte de las que demuestran que el miedo no tiene por qué atenazarnos siempre: "Yo también tuve amaxofobia durante años, me traté con terapia y clases de reciclaje y ahora me flipa conducir. Es una de las cosas de las que me siento más orgullosa. Y sí, por desgracia es una cuestión de género, a las mujeres nos juzgan muchísimo más que a Manolo".Puedo empatizar con el recorrido de esta última porque en mi treintena también me siento con más aplomo a la hora de verme en la carretera, algo de lo que carecía a mis 19 años.

Pero es una diferencia que no tiene tanto que ver con la experiencia al volante. Una investigación publicada en 2018 por la Universidad de California Impacto del género, la práctica de deportes organizados y los videojuegos en las habilidades de conducción de conductores noveles, llegó a una interesante conclusión.No existen diferencias en las habilidades al volante entre hombres y mujeres principiantes, pero sí que las mujeres que se iniciaban en la conducción en las autoescuelas tenían menor confianza en sí mismas que sus compañeros varones. Algo que los expertos pudieron vincular con la diferencia en la socialización.

Puesto que los hombres tienden a participar más en actividades deportivas y a jugar videojuegos, desarrollan la autoconfianza para tomar las riendas, algo de lo que a menudo carecen las jóvenes.Así que parece que el problema del miedo a conducir viene de haber aprendido a desconfiar de nuestras capacidades. Un obstáculo que nos limita porque reduce nuestra autonomía y nos hace depender de quien sí se supone que tiene la legitimidad de ponerse al volante. Pero la confianza no es algo que nos venga de nacimiento: se aprende con práctica, con experiencia.

Y, como he descubierto hace poco, con la motivación de que recuperar esa habilidad y llevarla a cabo, es reivindicar que un espacio que no es neutro, también puede ser nuestro.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:DGTCarné de conducirCoches Mostrar comentarios Comentarios ¿Quién nos enseñó a tener miedo a conducir?Una mujer apoyada en un cochePexels (Leeloo The First)Escucha este artículoEl blog de Lilih BlueNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 05 ago 2026 - 14:23Mara Mariño Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirGuardarMostrar comentariosLa amaxofobia afecta especialmente a las mujeres, pero los estudios revelan que el problema no es la falta de capacidad, sino de confianzaAsí ha cambiado Instagram cómo envejecemosSegún la Dirección General de Tráfico, en España hay casi 29 millones de personas con el permiso de conducir en vigor. Así que sacarse el carnet al cumplir los 18 años, sigue siendo uno de los ritos de paso que compartimos varias generaciones al alcanzar la mayoría de edad. Sin embargo, una vez aprobado (a la vez que sea), no está garantizado que nuestra relación con la carretera vaya a ser duradera.

Para muchas personas, conducir se convierte en una fuente de ansiedad hasta el punto de decidirnos a abandonar el volante.Javier Carbonell, politólogo: 'Pocas mujeres querrían volver a ese pasado en el que no podían votar'Los datos de la DGT también muestran una diferencia de género: el 56,6% de conductores son hombres y el 43,4% mujeres. Es una brecha que se va reduciendo poco a poco, pero sigue estando lejos de desaparecer. Y uno de los motivos por los que se mantiene tiene poco que ver con la capacidad para conducir y más con la sensación de inseguridad al volante.La Fundación CEA e Ibercaja profundizaron en por qué el miedo o la ansiedad son las razones principales que hacen que tantas personas dejen de conducir por completo.

Su conclusión fue que casi la mitad de los afectados dejan de coger un coche por este motivo. Y en este grupo se da más frecuentemente entre las mujeres de 41 a 50 años, quienes, además, encuentran como desencadenante el comportamiento agresivo o intimidante al volante por parte de otros conductores.En el Estudio sobre la amaxofobia. El miedo a conducir: naturaleza, perfiles y tratamiento, uno de los hallazgos fue que el 49,1% de las personas encuestadas ya no conduce.

Y las mujeres representaban un 60,7% frente a los hombres. Pero por mucho que haya experiencias distintas detrás, el común denominador, el núcleo, es que se comparte la sensación de verse como menos capaces.Hablando con otras mujeres por debajo de los 40, muchas preferimos abandonar la conducción por falta de confianza o práctica después de sacarnos el carnet. En otras mujeres influyeron los comentarios del entorno o una sensación de que las mujeres recibimos juicios más duros si nos equivocamos.

"Mi padre me quitó las ganas a fuerza de decirme que todo lo hacía mal. Fui demasiado vulnerable a su criterio y lo dejé", compartió una de mis seguidoras. Otros testimonios ejemplifican lo mismo: "Diez años sin conducir y con el carnet caducado… Me da pánico, me siento paralizada y no sé si podría volver a conducir" o "Me lo saqué hace quince años y he conducido un total de cero veces.

Me avergüenzo, la verdad, pero me he acomodado y no sé cómo salir de esta situación".Pero frente a esas historias, también hay esperanza por parte de las que demuestran que el miedo no tiene por qué atenazarnos siempre: "Yo también tuve amaxofobia durante años, me traté con terapia y clases de reciclaje y ahora me flipa conducir. Es una de las cosas de las que me siento más orgullosa. Y sí, por desgracia es una cuestión de género, a las mujeres nos juzgan muchísimo más que a Manolo".Puedo empatizar con el recorrido de esta última porque en mi treintena también me siento con más aplomo a la hora de verme en la carretera, algo de lo que carecía a mis 19 años.

Pero es una diferencia que no tiene tanto que ver con la experiencia al volante. Una investigación publicada en 2018 por la Universidad de California Impacto del género, la práctica de deportes organizados y los videojuegos en las habilidades de conducción de conductores noveles, llegó a una interesante conclusión.No existen diferencias en las habilidades al volante entre hombres y mujeres principiantes, pero sí que las mujeres que se iniciaban en la conducción en las autoescuelas tenían menor confianza en sí mismas que sus compañeros varones. Algo que los expertos pudieron vincular con la diferencia en la socialización.

Puesto que los hombres tienden a participar más en actividades deportivas y a jugar videojuegos, desarrollan la autoconfianza para tomar las riendas, algo de lo que a menudo carecen las jóvenes.Así que parece que el problema del miedo a conducir viene de haber aprendido a desconfiar de nuestras capacidades. Un obstáculo que nos limita porque reduce nuestra autonomía y nos hace depender de quien sí se supone que tiene la legitimidad de ponerse al volante. Pero la confianza no es algo que nos venga de nacimiento: se aprende con práctica, con experiencia.

Y, como he descubierto hace poco, con la motivación de que recuperar esa habilidad y llevarla a cabo, es reivindicar que un espacio que no es neutro, también puede ser nuestro.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?

Publicado por Redacción · miércoles, 5 de agosto de 2026

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