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Internacional
martes, 4 de agosto de 2026

El eclipse que dio la razón a Einstein y otros hallazgos en la oscuridad

El 29 de mayo de 1919, un grupo de astrónomos británicos se aventuraron en la isla africana de Príncipe y en las cercanías de Sobral, en Brasil, para observar un larguísimo eclipse solar total de casi

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El eclipse que dio la razón a Einstein y otros hallazgos en la oscuridad Estos fenómenos astronómicos han favorecido grandes descubrimientos científicos a lo largo de la Historia. Hoy han perdido su importancia para la experimentación frente a los telescopios y naves espaciales, pero aún se consideran una ventana a los misterios del Sol Regala esta noticia Añádenos en Google Del informe de Sir Arthur Eddington sobre la expedición para verificar la predicción de Albert Einstein sobre la refracción de la luz alrededor del Sol. Judith de Jorge 05/08/2026 Actualizado a las 01:50h.

El 29 de mayo de 1919, un grupo de astrónomos británicos se aventuraron en la isla africana de Príncipe y en las cercanías de Sobral, en Brasil, para observar un larguísimo eclipse solar total de casi siete minutos. Allí, después de pelearse con mosquitos, temperaturas ... extremas e incluso con monos ladrones, los investigadores sir Frank Watson Dyson y sir Arthur Stanley Eddington aprovecharon que la Luna tapaba la luz del disco solar para medir la posición de una serie de estrellas situadas detrás. Y sucedió algo que quedaría grabado para siempre en la historia de la ciencia.

Demostraron que los postulados de Albert Einstein, anunciados años antes en su teoría de la Relatividad General, estaban en lo cierto. Este eclipse proporcionó la primera confirmación experimental, como sostenía el físico alemán en contra de las teorías de Newton, de que la masa del Sol era suficiente para desviar la trayectoria de un rayo de luz, aunque sea mínimamente (1,75 segundos de arco), y desplazar ligeramente la posición aparente de las estrellas situadas detrás. El hallazgo catapultó al físico alemán hacia la celebridad: «Revolución en la ciencia» , «Las ideas de Newton, derrocadas», decía el 'Times'.

«La luz, torcida en los cielos», afirmaba el 'New York Times'. Einstein se convirtió en un personaje tan famoso como los actores y artistas del momento. Aunque era muy difícil de comprender, en los días posteriores la relatividad se coló en las conversaciones cotidianas, desbancando los resultados deportivos o los escándalos amorosos de los famosos.

Esta fue, sin duda, una de las pruebas experimentales más importantes de la física moderna, pero no la única llevada a cabo durante un eclipse. Estos fenómenos «no sólo han maravillado y asombrado a la humanidad durante miles de años, sino que también han permitido importantes descubrimientos científicos», subraya Rocío Guerra, responsable de la misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA). Noticia relacionada Cientos de grabaciones registrarán la reacción de los animales durante el eclipse de agosto Judith de Jorge El hallazgo del helio Por ejemplo, el hallazgo del helio.

El 18 de agosto de 1868, el astrónomo francés Pierre Janssen detectó desde la India una línea amarilla desconocida en el espectro del Sol. Meses más tarde, su colega británico Norman Lockyer observó la misma línea y propuso que se trataba de un elemento nuevo que no se conocía en la Tierra. Lo llamó helio, el nombre del dios griego del Sol.

Solo años más tarde, en 1895, se conseguiría aislar en la Tierra. Hoy en día, la posibilidad de contar con misiones espaciales que estudian permanentemente el Sol ha disminuido la importancia de los eclipses como laboratorio científico, pero aún siguen siendo útiles. Principalmente porque permiten observar la corona solar, una región extremadamente caliente que normalmente queda oculta por el intenso resplandor del Sol.

«La corona es clave para entender el comportamiento del Sol. En ella se originan el viento solar y muchas de las grandes erupciones de plasma que pueden afectar a la Tierra. Su estructura está moldeada por el campo magnético solar, considerado el 'motor' de toda la actividad de nuestra estrella», explica la investigadora.

Las partículas emitidas por el Sol interactúan con el campo magnético terrestre, provocan auroras y, en los episodios más intensos, pueden afectar a satélites, sistemas de navegación, comunicaciones y redes eléctricas. Newsletter De hecho, el próximo 12 de agosto, cuando el eclipse total de Sol atraviese España, Groenlandia e Islandia, científicos financiados por la NASA perseguirán la sombra de la Luna con un avión a reacción de gran altitud denominado WB-57. En su punta lleva un conjunto de cuatro cámaras para tomar imágenes de alta resolución de la corona en varias longitudes de onda de luz visible e infrarroja.

Las cámaras capturarán al menos 20 imágenes por segundo, registrando estructuras, flujos de salida y cambios rápidos en la corona durante el eclipse solar total. La corona es clave para entender el comportamiento del Sol. En ella se originan el viento solar y muchas de las grandes erupciones de plasma que pueden afectar a la Tierra Con estas imágenes, los científicos esperan aprender más sobre la formación de prominencias (material solar que queda suspendido sobre la superficie del Sol), comprender mejor la corona y cómo se calienta hasta casi un millón de grados, e investigar cómo se relacionan el material de la corona y el viento solar, que fluye desde el Sol a través del sistema solar.

Al seguir la sombra de la Luna, el avión prolongará el tiempo que las cámaras pueden observar la corona solar. En tierra, el tiempo máximo que se podrá ver la corona será de dos minutos y 18 segundos. Pero volando a lo largo de la trayectoria del eclipse a 740 kilómetros por hora, la vista de la corona desde el avión durará casi tres minutos.

WB-57 volará a más de 15 kilómetros de altura, por encima de cualquier nube que pudiera dificultar la observación. Esta altitud también permite que las cámaras observen algunas longitudes de onda infrarrojas que son absorbidas por la atmósfera inferior antes de llegar al suelo, y la corona solo se ha observado en esas longitudes de onda en contadas ocasiones. «El Sol está en constante cambio, cada eclipse es diferente.

Así que podríamos ver cosas que no habíamos visto antes. Y aprendemos de cada eclipse cómo observar mejor el siguiente», ha señalado el investigador principal del estudio, Amir Caspi, del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado (EE.UU.). Globos científicos Además, hay proyectos para lanzar globos científicos antes, durante y después del eclipse con el fin de comprender mejor los cambios en la atmósfera provocados por el oscurecimiento el cielo diurno, algo que aún no se comprende del todo.

Por ejemplo, el Proyecto Nacional de Globos Aerostáticos para el Observatorio del Eclipse, con el apoyo de la NASA, lanzará desde España seis globos equipados con cámaras de 360 grados para captar la sombra del eclipse desde arriba. Estos globos también incluirán instrumentos para medir los niveles de ozono en la atmósfera, cuya formación requiere luz solar. Algunos experimentos comprobarán la reacción del cuerpo humano o el desconcierto de los animales ante la oscuridad repentina Otros experimentos pretenden comprobar la reacción del cuerpo humano ante el eclipse, o el desconcierto de los animales ante la oscuridad repentina.

Sin embargo, los eclipses presentan limitaciones para la investigación. «Duran solo unos minutos, dependen del buen tiempo y solo son visibles desde una estrecha franja del planeta». Además, la atmósfera terrestre bloquea la radiación ultravioleta y los rayos X, precisamente donde se observan muchos de los fenómenos más energéticos del Sol.

Por ese motivo, la ciencia recurre a coronógrafos, instrumentos que crean «eclipses artificiales» ocultando el disco solar de forma permanente, y a misiones espaciales como Solar Orbiter, que estudia los polos del Sol y su campo magnético, o Proba-3, capaz de generar eclipses artificiales con dos satélites volando en formación para observar la corona con una precisión sin precedentes. Aun así, los eclipses naturales siguen conservando un valor insustituible. Durante unos minutos, la Luna hace de forma perfecta lo que la ingeniería espacial lleva décadas intentando reproducir con sofisticados instrumentos.

Más de un siglo después de contribuir a confirmar la teoría de la relatividad y de revelar la existencia del helio, estos breves instantes de oscuridad continúan recordando que el cielo aún guarda preguntas por responder. Temas Astronomía ciencia Física Eclipse Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) Albert Einstein Cosmología Sistema solar Astrofísica comentarios Reportar un error El eclipse que dio la razón a Einstein y otros hallazgos en la oscuridad Estos fenómenos astronómicos han favorecido grandes descubrimientos científicos a lo largo de la Historia. Hoy han perdido su importancia para la experimentación frente a los telescopios y naves espaciales, pero aún se consideran una ventana a los misterios del Sol Regala esta noticia Añádenos en Google Del informe de Sir Arthur Eddington sobre la expedición para verificar la predicción de Albert Einstein sobre la refracción de la luz alrededor del Sol.

Judith de Jorge 05/08/2026 Actualizado a las 01:50h. El 29 de mayo de 1919, un grupo de astrónomos británicos se aventuraron en la isla africana de Príncipe y en las cercanías de Sobral, en Brasil, para observar un larguísimo eclipse solar total de casi siete minutos. Allí, después de pelearse con mosquitos, temperaturas ... extremas e incluso con monos ladrones, los investigadores sir Frank Watson Dyson y sir Arthur Stanley Eddington aprovecharon que la Luna tapaba la luz del disco solar para medir la posición de una serie de estrellas situadas detrás.

Y sucedió algo que quedaría grabado para siempre en la historia de la ciencia. Demostraron que los postulados de Albert Einstein, anunciados años antes en su teoría de la Relatividad General, estaban en lo cierto. Este eclipse proporcionó la primera confirmación experimental, como sostenía el físico alemán en contra de las teorías de Newton, de que la masa del Sol era suficiente para desviar la trayectoria de un rayo de luz, aunque sea mínimamente (1,75 segundos de arco), y desplazar ligeramente la posición aparente de las estrellas situadas detrás.

El hallazgo catapultó al físico alemán hacia la celebridad: «Revolución en la ciencia» , «Las ideas de Newton, derrocadas», decía el 'Times'. «La luz, torcida en los cielos», afirmaba el 'New York Times'. Einstein se convirtió en un personaje tan famoso como los actores y artistas del momento.

Aunque era muy difícil de comprender, en los días posteriores la relatividad se coló en las conversaciones cotidianas, desbancando los resultados deportivos o los escándalos amorosos de los famosos. Esta fue, sin duda, una de las pruebas experimentales más importantes de la física moderna, pero no la única llevada a cabo durante un eclipse. Estos fenómenos «no sólo han maravillado y asombrado a la humanidad durante miles de años, sino que también han permitido importantes descubrimientos científicos», subraya Rocío Guerra, responsable de la misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Noticia relacionada Cientos de grabaciones registrarán la reacción de los animales durante el eclipse de agosto Judith de Jorge El hallazgo del helio Por ejemplo, el hallazgo del helio. El 18 de agosto de 1868, el astrónomo francés Pierre Janssen detectó desde la India una línea amarilla desconocida en el espectro del Sol. Meses más tarde, su colega británico Norman Lockyer observó la misma línea y propuso que se trataba de un elemento nuevo que no se conocía en la Tierra.

Lo llamó helio, el nombre del dios griego del Sol. Solo años más tarde, en 1895, se conseguiría aislar en la Tierra. Hoy en día, la posibilidad de contar con misiones espaciales que estudian permanentemente el Sol ha disminuido la importancia de los eclipses como laboratorio científico, pero aún siguen siendo útiles.

Principalmente porque permiten observar la corona solar, una región extremadamente caliente que normalmente queda oculta por el intenso resplandor del Sol. «La corona es clave para entender el comportamiento del Sol. En ella se originan el viento solar y muchas de las grandes erupciones de plasma que pueden afectar a la Tierra.

Su estructura está moldeada por el campo magnético solar, considerado el 'motor' de toda la actividad de nuestra estrella», explica la investigadora. Las partículas emitidas por el Sol interactúan con el campo magnético terrestre, provocan auroras y, en los episodios más intensos, pueden afectar a satélites, sistemas de navegación, comunicaciones y redes eléctricas. Newsletter De hecho, el próximo 12 de agosto, cuando el eclipse total de Sol atraviese España, Groenlandia e Islandia, científicos financiados por la NASA perseguirán la sombra de la Luna con un avión a reacción de gran altitud denominado WB-57.

En su punta lleva un conjunto de cuatro cámaras para tomar imágenes de alta resolución de la corona en varias longitudes de onda de luz visible e infrarroja. Las cámaras capturarán al menos 20 imágenes por segundo, registrando estructuras, flujos de salida y cambios rápidos en la corona durante el eclipse solar total. La corona es clave para entender el comportamiento del Sol.

En ella se originan el viento solar y muchas de las grandes erupciones de plasma que pueden afectar a la Tierra Con estas imágenes, los científicos esperan aprender más sobre la formación de prominencias (material solar que queda suspendido sobre la superficie del Sol), comprender mejor la corona y cómo se calienta hasta casi un millón de grados, e investigar cómo se relacionan el material de la corona y el viento solar, que fluye desde el Sol a través del sistema solar. Al seguir la sombra de la Luna, el avión prolongará el tiempo que las cámaras pueden observar la corona solar. En tierra, el tiempo máximo que se podrá ver la corona será de dos minutos y 18 segundos.

Pero volando a lo largo de la trayectoria del eclipse a 740 kilómetros por hora, la vista de la corona desde el avión durará casi tres minutos. WB-57 volará a más de 15 kilómetros de altura, por encima de cualquier nube que pudiera dificultar la observación. Esta altitud también permite que las cámaras observen algunas longitudes de onda infrarrojas que son absorbidas por la atmósfera inferior antes de llegar al suelo, y la corona solo se ha observado en esas longitudes de onda en contadas ocasiones.

«El Sol está en constante cambio, cada eclipse es diferente. Así que podríamos ver cosas que no habíamos visto antes. Y aprendemos de cada eclipse cómo observar mejor el siguiente», ha señalado el investigador principal del estudio, Amir Caspi, del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado (EE.UU.).

Globos científicos Además, hay proyectos para lanzar globos científicos antes, durante y después del eclipse con el fin de comprender mejor los cambios en la atmósfera provocados por el oscurecimiento el cielo diurno, algo que aún no se comprende del todo. Por ejemplo, el Proyecto Nacional de Globos Aerostáticos para el Observatorio del Eclipse, con el apoyo de la NASA, lanzará desde España seis globos equipados con cámaras de 360 grados para captar la sombra del eclipse desde arriba. Estos globos también incluirán instrumentos para medir los niveles de ozono en la atmósfera, cuya formación requiere luz solar.

Algunos experimentos comprobarán la reacción del cuerpo humano o el desconcierto de los animales ante la oscuridad repentina Otros experimentos pretenden comprobar la reacción del cuerpo humano ante el eclipse, o el desconcierto de los animales ante la oscuridad repentina. Sin embargo, los eclipses presentan limitaciones para la investigación. «Duran solo unos minutos, dependen del buen tiempo y solo son visibles desde una estrecha franja del planeta».

Además, la atmósfera terrestre bloquea la radiación ultravioleta y los rayos X, precisamente donde se observan muchos de los fenómenos más energéticos del Sol. Por ese motivo, la ciencia recurre a coronógrafos, instrumentos que crean «eclipses artificiales» ocultando el disco solar de forma permanente, y a misiones espaciales como Solar Orbiter, que estudia los polos del Sol y su campo magnético, o Proba-3, capaz de generar eclipses artificiales con dos satélites volando en formación para observar la corona con una precisión sin precedentes. Aun así, los eclipses naturales siguen conservando un valor insustituible.

Durante unos minutos, la Luna hace de forma perfecta lo que la ingeniería espacial lleva décadas intentando reproducir con sofisticados instrumentos. Más de un siglo después de contribuir a confirmar la teoría de la relatividad y de revelar la existencia del helio, estos breves instantes de oscuridad continúan recordando que el cielo aún guarda preguntas por responder. Temas Astronomía ciencia Física Eclipse Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) Albert Einstein Cosmología Sistema solar Astrofísica comentarios Reportar un error Cientos de grabaciones registrarán la reacción de los animales durante el eclipse de agosto Judith de Jorge 4 almohadas cervicales que mantienen la forma después de un año y evitan el dolor de cuello Teresa Rodríguez García Edu Saz: «Si quieres enfriar tu piso sin poner aire acondicionado, usa plantas de interior»

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Publicado por Redacción · martes, 4 de agosto de 2026

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