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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

Desarmar la culpa: la guía para cuando la ansiedad por comer se disfraza de apetito

Una experta nos cuenta lo que hay detrás de los atracones y cómo sanar la relación con la comida y con el propio cuerpo.

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

última horaBegoña Gómez cambia de abogado y solicita ampliar el plazo para presentar su escrito de defensa directo Sigue la última hora de los incendios en Madrid Desarmar la culpa: guía para cuando la ansiedad por comer se disfraza de apetitoImagen de una chica comiendo ensalada.ARCHIVOEscucha este artículoEstar bienNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 29 jul 2026 - 12:00Tamara Izquierdo Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosUna experta nos cuenta lo que hay detrás de los atracones y cómo sanar la relación con la comida y con el propio cuerpo.Fatiga de la autoexigencia: por qué cada vez más personas se sienten agotadas intentando cuidarseMuchas mujeres viven atrapadas en un ciclo silencioso de estrés, atracón, culpa y promesa de control, sin entender que hay detrás de ese impulso. Según los expertos, esto no tiene que ver con falta de fuerza de voluntad, sino con emociones que se acumulan y con un cuerpo que intenta regularse como puede. Para entender qué hay detrás de esos atracones silenciosos y cómo recuperar una buena relación con el cuerpo y la comida, hablamos con Yuby Guzmán Savinelli, dietista-nutricionista y fundadora de NutrireSmart, especializada en psiconutrición, salud hormonal femenina y gestión emocional de la alimentación.Ana María Román, ginecóloga: “Permitirse antojos ayuda a reducir el estrés y contribuye al bienestar emocional”Hambre emocional y atraconesEn muchas ocasiones podemos confundir hambre física con hambre emocional.

¿Qué diferencia hay entre ellas? "El hambre física aparece de forma gradual y siempre se siente en el cuerpo, por ejemplo, estómago vacío, bajada de energía y se puede calmar con cualquier alimento. En cambio, el hambre emocional se siente de repente y, muchas veces, está ligado a un malestar que no se logra localizar físicamente.

Por eso, la apetencia es hacia alimentos generalmente ultraprocesados, dulces o salados, pero aun así el malestar no tiende a desaparecer. El hambre emocional suele responder a una señal del sistema nervioso que intenta regularse ante una emoción incómoda", explica la experta en la entrevista con Mujer.es.La nutricionista nos comenta que hay algunas emociones que se activan con los atracones o el picoteo ansioso. Las más frecuentes son la ansiedad, el aburrimiento, la frustración y el agotamiento que solemos unificar bajo el concepto de estrés.

Lo que ocurre es que el cuerpo entra en un estado de alerta o colapso, el famoso lucha o huida, y el cerebro busca una vía rápida de alivio o recompensa mediante la comida activa. "El problema no es la emoción en sí, sino no tener otras herramientas para gestionarla y, por tanto, es ilógico hablar de falta de voluntad", nos aclara.El hambre emocional suele responder a una señal del sistema nervioso que intenta regularse.MagnificAnsiedad por la comidaPara poder construir una rutina efectiva para reducir esa ansiedad por la comida que padecen muchas mujeres, Yuby Guzmán nos indica que la rutina más efectiva no es la que intenta controlarlo todo, sino la que logra regular mejor el sistema nervioso a lo largo del día. "A nivel práctico, significa tener horarios de comida relativamente estables, que no rígidos, porque el cerebro funciona mejor cuando puede anticipar una rutina".

También es importante, apunta la experta, comer suficiente, porque comer muy poco dispara el cortisol y el cuerpo va a buscar compensar la falta de energía. Por supuesto, añadir movimiento, rutinas de sueño y momentos reales de pausa real son parte de una regulación del sistema nervioso para sentir calma y seguridad. Por último, si aun así la ansiedad por comer es difícil de gestionar, es muy recomendable acudir a terapia porque el trasfondo es mayor.Miguel Ducrós, nutricionista: “Intentar cambiarlo todo de golpe es el error más común al intentar mejorar el metabolismo"Reconciliarse con el cuerpo y con la relación con la comidaDespués de años de lucha con la comida es un proceso complejo la sanación con la alimentación y con el espejo.

Según explica la nutricionista, la reconciliación raramente es un momento de revelación. Es más bien un proceso lento, no lineal y, a veces, incómodo. El primer gesto suele ser dejar de tratar el cuerpo como un problema que resolver y empezar a escucharlo como una fuente de información.

Años de dietas restrictivas, autocrítica o comparación generan patrones de pensamiento muy arraigados porque el cerebro, literalmente, automatizó esa relación y cambiarlos requiere también mucha repetición. No se trata de amar el cuerpo de la noche a la mañana, sino de ir descubriéndolo nuevamente desde la compasión propia.Una observación honesta es el primer paso para sanar la relación con la comidaFreepik¿Cuál es el primer paso realista para empezar a sanar la relación con la comida? "El primer paso es actuar como un observador objetivo.

Vale la pena dedicarse a notar y responder sin juicio, durante un tiempo, las siguientes preguntas: ¿cuándo como?, ¿qué siento justo antes?, ¿qué busco realmente cubrir en ese momento? La idea no es culparse, sino entender el patrón de conducta que se sigue", argumenta Yuby. Esa observación honesta es el inicio de cualquier cambio real, concluye, porque no se puede transformar lo que no se ve, lo que no se cae en la cuenta.

A partir de ahí, los cambios más sostenibles son siempre los más pequeños, no una dieta nueva, sino un gesto de cuidado repetido cada día hasta que se vuelva automático.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:AnsiedadNutrición Mostrar comentarios Comentarios Desarmar la culpa: guía para cuando la ansiedad por comer se disfraza de apetitoImagen de una chica comiendo ensalada.ARCHIVOEscucha este artículoEstar bienNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 29 jul 2026 - 12:00Tamara Izquierdo Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosUna experta nos cuenta lo que hay detrás de los atracones y cómo sanar la relación con la comida y con el propio cuerpo.Fatiga de la autoexigencia: por qué cada vez más personas se sienten agotadas intentando cuidarseMuchas mujeres viven atrapadas en un ciclo silencioso de estrés, atracón, culpa y promesa de control, sin entender que hay detrás de ese impulso. Según los expertos, esto no tiene que ver con falta de fuerza de voluntad, sino con emociones que se acumulan y con un cuerpo que intenta regularse como puede. Para entender qué hay detrás de esos atracones silenciosos y cómo recuperar una buena relación con el cuerpo y la comida, hablamos con Yuby Guzmán Savinelli, dietista-nutricionista y fundadora de NutrireSmart, especializada en psiconutrición, salud hormonal femenina y gestión emocional de la alimentación.Ana María Román, ginecóloga: “Permitirse antojos ayuda a reducir el estrés y contribuye al bienestar emocional”Hambre emocional y atraconesEn muchas ocasiones podemos confundir hambre física con hambre emocional.

¿Qué diferencia hay entre ellas? "El hambre física aparece de forma gradual y siempre se siente en el cuerpo, por ejemplo, estómago vacío, bajada de energía y se puede calmar con cualquier alimento. En cambio, el hambre emocional se siente de repente y, muchas veces, está ligado a un malestar que no se logra localizar físicamente.

Por eso, la apetencia es hacia alimentos generalmente ultraprocesados, dulces o salados, pero aun así el malestar no tiende a desaparecer. El hambre emocional suele responder a una señal del sistema nervioso que intenta regularse ante una emoción incómoda", explica la experta en la entrevista con Mujer.es.La nutricionista nos comenta que hay algunas emociones que se activan con los atracones o el picoteo ansioso. Las más frecuentes son la ansiedad, el aburrimiento, la frustración y el agotamiento que solemos unificar bajo el concepto de estrés.

Lo que ocurre es que el cuerpo entra en un estado de alerta o colapso, el famoso lucha o huida, y el cerebro busca una vía rápida de alivio o recompensa mediante la comida activa. "El problema no es la emoción en sí, sino no tener otras herramientas para gestionarla y, por tanto, es ilógico hablar de falta de voluntad", nos aclara.El hambre emocional suele responder a una señal del sistema nervioso que intenta regularse.MagnificAnsiedad por la comidaPara poder construir una rutina efectiva para reducir esa ansiedad por la comida que padecen muchas mujeres, Yuby Guzmán nos indica que la rutina más efectiva no es la que intenta controlarlo todo, sino la que logra regular mejor el sistema nervioso a lo largo del día. "A nivel práctico, significa tener horarios de comida relativamente estables, que no rígidos, porque el cerebro funciona mejor cuando puede anticipar una rutina".

También es importante, apunta la experta, comer suficiente, porque comer muy poco dispara el cortisol y el cuerpo va a buscar compensar la falta de energía. Por supuesto, añadir movimiento, rutinas de sueño y momentos reales de pausa real son parte de una regulación del sistema nervioso para sentir calma y seguridad. Por último, si aun así la ansiedad por comer es difícil de gestionar, es muy recomendable acudir a terapia porque el trasfondo es mayor.Miguel Ducrós, nutricionista: “Intentar cambiarlo todo de golpe es el error más común al intentar mejorar el metabolismo"Reconciliarse con el cuerpo y con la relación con la comidaDespués de años de lucha con la comida es un proceso complejo la sanación con la alimentación y con el espejo.

Según explica la nutricionista, la reconciliación raramente es un momento de revelación. Es más bien un proceso lento, no lineal y, a veces, incómodo. El primer gesto suele ser dejar de tratar el cuerpo como un problema que resolver y empezar a escucharlo como una fuente de información.

Años de dietas restrictivas, autocrítica o comparación generan patrones de pensamiento muy arraigados porque el cerebro, literalmente, automatizó esa relación y cambiarlos requiere también mucha repetición. No se trata de amar el cuerpo de la noche a la mañana, sino de ir descubriéndolo nuevamente desde la compasión propia.Una observación honesta es el primer paso para sanar la relación con la comidaFreepik¿Cuál es el primer paso realista para empezar a sanar la relación con la comida? "El primer paso es actuar como un observador objetivo.

Vale la pena dedicarse a notar y responder sin juicio, durante un tiempo, las siguientes preguntas: ¿cuándo como?, ¿qué siento justo antes?, ¿qué busco realmente cubrir en ese momento? La idea no es culparse, sino entender el patrón de conducta que se sigue", argumenta Yuby. Esa observación honesta es el inicio de cualquier cambio real, concluye, porque no se puede transformar lo que no se ve, lo que no se cae en la cuenta.

A partir de ahí, los cambios más sostenibles son siempre los más pequeños, no una dieta nueva, sino un gesto de cuidado repetido cada día hasta que se vuelva automático.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?

Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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