No pensar nunca en la muerte
En las grandes conmociones, siempre acudimos a Dios, además de respetar los subjuntivos, para complacer a Paul Valéry. La muerte es la más grande conmoción, y hay que recibirla con estilo. Dios es est
No pensar nunca en la muerte La muerte es la más grande conmoción, y hay que recibirla con estilo Regala esta noticia Añádenos en Google José Javier Amorós 18/08/2026 a las 09:48h. En las grandes conmociones, siempre acudimos a Dios, además de respetar los subjuntivos, para complacer a Paul Valéry. La muerte es la más grande conmoción, y hay que recibirla con estilo.
Dios es estilo, y por eso nos dio el lenguaje. Aunque no sea ... cierto, me gusta creer que el gran Cicerón exclamó, antes de perder definitivamente la cabeza bajo la espada interpuesta de Marco Antonio: «Causa de las causas, ten piedad de mí». Porque murió con valor y había vivido con estilo.
Montaigne, que venía de Cicerón, escribió que «filosofar es aprender a morir». Lo mismo en agosto que en diciembre, aunque la filosofía encoge mucho con el calor. Los meses sin erre se prestan más a la exaltación de la bagatela, «que las olas me traigan y las olas me lleven, / sin que jamás me obliguen el camino a elegir».
Como le sucede a Núñez Feijóo, un hombre instalado políticamente en agosto. A uno no le resulta de mal gusto hablar en vacaciones de la muerte, que no toma vacaciones. Este periódico nos contó hace unos días que cerca del 80% de los cordobeses muertos el año pasado, se murieron por la Iglesia.
Noticia relacionada Pasar el rato Opinión Agosto medicinal José Javier Amorós Conforme a los ritos de la Iglesia. Un funeral católico, piensa uno, le da estilo a la muerte, nos enseña a esperarla, la hace consabida, familiar. La mayor ventaja de la muerte contra nosotros, nos recuerda el señor de Montaigne, es hacerse extraña a nosotros.
Aceptarla es vencerla. Toda la sabiduría del mundo se resume en enseñar al hombre a no temer el morir. En eso consiste la libertad.
Me sorprende que el presidente del Gobierno, un hombre culto y reflexivo, no haya recomendado todavía a sus votantes la lectura del capítulo XIX (o XX, según las ediciones) del Libro I de los 'Ensayos', de Montaigne: «De cómo filosofar es aprender a morir». Aunque tampoco les ha cantado en Ceuta el 'Dies irae', con su voz de barítono engolado. Vivir es estar despidiéndose cada día.
He aquí todo lo que hay que saber. comentarios Reportar un error No pensar nunca en la muerte La muerte es la más grande conmoción, y hay que recibirla con estilo Regala esta noticia Añádenos en Google José Javier Amorós 18/08/2026 a las 09:48h. En las grandes conmociones, siempre acudimos a Dios, además de respetar los subjuntivos, para complacer a Paul Valéry. La muerte es la más grande conmoción, y hay que recibirla con estilo.
Dios es estilo, y por eso nos dio el lenguaje. Aunque no sea ... cierto, me gusta creer que el gran Cicerón exclamó, antes de perder definitivamente la cabeza bajo la espada interpuesta de Marco Antonio: «Causa de las causas, ten piedad de mí». Porque murió con valor y había vivido con estilo.
Montaigne, que venía de Cicerón, escribió que «filosofar es aprender a morir». Lo mismo en agosto que en diciembre, aunque la filosofía encoge mucho con el calor. Los meses sin erre se prestan más a la exaltación de la bagatela, «que las olas me traigan y las olas me lleven, / sin que jamás me obliguen el camino a elegir».
Como le sucede a Núñez Feijóo, un hombre instalado políticamente en agosto. A uno no le resulta de mal gusto hablar en vacaciones de la muerte, que no toma vacaciones. Este periódico nos contó hace unos días que cerca del 80% de los cordobeses muertos el año pasado, se murieron por la Iglesia.
Noticia relacionada Pasar el rato Opinión Agosto medicinal José Javier Amorós Conforme a los ritos de la Iglesia. Un funeral católico, piensa uno, le da estilo a la muerte, nos enseña a esperarla, la hace consabida, familiar. La mayor ventaja de la muerte contra nosotros, nos recuerda el señor de Montaigne, es hacerse extraña a nosotros.
Aceptarla es vencerla. Toda la sabiduría del mundo se resume en enseñar al hombre a no temer el morir. En eso consiste la libertad.
Me sorprende que el presidente del Gobierno, un hombre culto y reflexivo, no haya recomendado todavía a sus votantes la lectura del capítulo XIX (o XX, según las ediciones) del Libro I de los 'Ensayos', de Montaigne: «De cómo filosofar es aprender a morir». Aunque tampoco les ha cantado en Ceuta el 'Dies irae', con su voz de barítono engolado. Vivir es estar despidiéndose cada día.
He aquí todo lo que hay que saber. comentarios Reportar un error Pasar el rato Opinión Agosto medicinal José Javier Amorós Navegación, música y manos libres del móvil en la misma pantalla para modernizar el coche Alejandra Santisteban Guiu Nuria Roca, 54 años: «Desayuno tostadas de trigo sarraceno con aguacate, semillas de chía y un café» María Albert Jorge Fernández: «Crecí en un pueblo que era la cuna de ETA. Como vivía allí, lo normalizaba»
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