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Internacional
martes, 28 de julio de 2026

Los dos tiempos del fuego

Que un episodio de esta magnitud acabe convirtiéndose en una catástrofe depende de decisiones públicas: de la planificación de la administración competente, de la cooperación entre instituciones y de

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Los dos tiempos del fuego Que un episodio de esta magnitud acabe convirtiéndose en una catástrofe depende de decisiones públicas: de la planificación de la administración competente, de la cooperación entre instituciones y de la capacidad para alcanzar acuerdos cuando desaparece el humo. El verdadero fracaso no es que el monte arda. Es que, cuando deja de arder, también se extinga la voluntad política de evitar el siguiente Imagen del incendio.

EFE 28 de julio de 2026 21:41 h Actualizado el 29/07/2026 05:30 h 0 Hay incendios que arrasan bosques. Y hay otros que consumen la conversación pública. Cada verano asistimos al mismo patrón: mientras miles de vecinos son desalojados, los equipos de extinción se juegan la integridad física y las llamas avanzan, el debate se precipita hacia el reproche.

En el terreno, sin embargo, suele imponerse la cooperación entre instituciones y una gobernanza multinivel mucho más eficaz de lo que refleja la bronca política. Toda crisis tiene dos tiempos. El primero es el de la emergencia.

La prioridad no debería ser desgastar al adversario, sino proteger vidas, coordinar recursos y ofrecer información fiable para que ese espacio no lo ocupen la desinformación ni quienes instrumentalizan el temor para erosionar la confianza ciudadana. La comunicación institucional también resulta decisiva porque reduce la incertidumbre y transmite serenidad, unidad y empatía a quienes acaban de perder una vivienda, un negocio o, en el peor de los casos, a un ser querido. Los dos tiempos del fuego Que un episodio de esta magnitud acabe convirtiéndose en una catástrofe depende de decisiones públicas: de la planificación de la administración competente, de la cooperación entre instituciones y de la capacidad para alcanzar acuerdos cuando desaparece el humo.

El verdadero fracaso no es que el monte arda. Es que, cuando deja de arder, también se extinga la voluntad política de evitar el siguiente Imagen del incendio. EFE 28 de julio de 2026 21:41 h Actualizado el 29/07/2026 05:30 h 0 Hay incendios que arrasan bosques.

Y hay otros que consumen la conversación pública. Cada verano asistimos al mismo patrón: mientras miles de vecinos son desalojados, los equipos de extinción se juegan la integridad física y las llamas avanzan, el debate se precipita hacia el reproche. En el terreno, sin embargo, suele imponerse la cooperación entre instituciones y una gobernanza multinivel mucho más eficaz de lo que refleja la bronca política.

Toda crisis tiene dos tiempos. El primero es el de la emergencia. La prioridad no debería ser desgastar al adversario, sino proteger vidas, coordinar recursos y ofrecer información fiable para que ese espacio no lo ocupen la desinformación ni quienes instrumentalizan el temor para erosionar la confianza ciudadana.

La comunicación institucional también resulta decisiva porque reduce la incertidumbre y transmite serenidad, unidad y empatía a quienes acaban de perder una vivienda, un negocio o, en el peor de los casos, a un ser querido.

Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

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