José Luis Rebordinos se despide de San Sebastián: «El Festival está al límite de crecimiento»
Quince años al frente del Festival de San Sebastián dejan huella en la historia del cine español, pero también en el historial médico de su director: «Llegué sin dolencias y ahora tengo diabetes, soy
José Luis Rebordinos se despide de San Sebastián: «El Festival está al límite de crecimiento» Tras quince años al frente, esta será la última edición para el gestor que amplió y estabilizó el certamen de cine más importante de España Regala esta noticia Añádenos en Google José Luis Rebordinos se despide del Festival de San Sebastián. (EFE) Fernando Muñoz San Sebastián 17/09/2026 Actualizado a las 19:40h. Quince años al frente del Festival de San Sebastián dejan huella en la historia del cine español, pero también en el historial médico de su director: «Llegué sin dolencias y ahora tengo diabetes, soy hipertenso y tengo triglicéridos a lo bestia», dice José Luis Rebordinos ( ...
Rentería, 1961). Nadie en las 74 ediciones del certamen ha aguantado tanto tiempo en la sala de máquinas de un evento que no ha dejado de crecer y al que Rebordinos ha traído la estabilidad. En las vísperas de su despedida definitiva —antes de ceder el testigo a Maialen Beloki—, el director del Zinemaldia repasa la etapa que ahora cierra. -¿Hay más nervios antes del comienzo de esta edición que en años anteriores? -No soy una persona nerviosa.
Lo que hay es tensión por la responsabilidad. Y un poco de cansancio, porque son días de trabajar 18 horas y cuando empieza el festival ya llegas hecho polvo; pero no hay otra opción, todo va bien. -En estos 15 años el mundo en general y el cine en particular se ha transformado... ¿Cómo lo ha vivido desde dentro del festival? -Mi equipo y yo hemos tenido cierta mala suerte con la situación global.
Llegamos en 2011 al final de una crisis estructural muy dura donde era muy complicado conseguir patrocinadores. Luego vino el Covid, la inflación con el encarecimiento de costes y proveedores, y un contexto internacional convulso con conflictos en Ucrania, Gaza, etc. Sin embargo, en lo relativo al audiovisual español y vasco, vivimos un momento dorado.
Tengo 64 años y trabajo en programación de cine desde los 28; creo que nunca hemos tenido una situación tan buena en el cine español. Esto se debe a una combinación de factores: un gran talento creativo, políticas públicas muy acertadas respaldando a la industria con presencia en mercados internacionales y la labor de las empresas y festivales como San Sebastián, Valladolid o Sitges para mantener viva la producción. Dejamos el festival en un gran momento, lo cual es una suerte. -La prensa y el público miden muchas veces el peso del festival únicamente por el número de estrellas que acuden.
¿Le genera cierta frustración esa lectura? Newsletter -Al dirigir un festival como este hay que mantener la cabeza fría, tanto cuando te alaban como cuando te critican. Todo es relativo.
Mucha gente te dice en la calle que el festival ha estado maravilloso o flojo y cuando le preguntas qué película es la que más le ha gustado te dice que no ha ido a ver ninguna, que su sensación es por el ambiente que se vive en la ciudad. A nivel cinematográfico, la atención suele centrarse en las estrellas, pero la verdadera apuesta del festival está en los nuevos talentos. Cineastas como Bong Joon-ho, J.A.
Bayona o Pedro Almodóvar pasaron por San Sebastián cuando empezaban. -Hace unos años comentaba que el público joven se había alejado de las salas salvo para ver películas de superhéroes. ¿Ha cambiado su percepción? -En el festival vemos a muchísimo público joven, no solo en las salas generales, sino en secciones más alternativas como Tabakalera o en los clásicos. Respecto a las salas comerciales, los analistas señalan que la taquilla del cine mainstream norteamericano ha caído porque las fórmulas se repiten, mientras que el cine de autor medio ha ido ganando terreno.
Los expertos prevén una reconversión del sector: por un lado, grandes salas espectáculo para películas evento con entradas a precios más elevados; por otro, un circuito estable de salas para cine de autor de calidad. Lo que va a desaparecer es esa película media, que la vas a acabar viendo en casa y que son un poco más iguales todas. Eso dicen los que entienden, sobre todo en Estados Unidos. -Durante estos años el Festival se ha mojado con polémicas como el premio de honor a Johnny Depp, la entrevista de Jordi Évole a Josu Ternera o la película sobre los toros con Roca Rey de Albert Serra.
¿Esa tensión es parte de la identidad del festival? -No soy amigo de las polémicas, soy amigo del debate de ideas. Siempre hemos defendido los derechos humanos y procurado ser coherentes. Cuando le dimos el premio a Johnny Depp habíamos analizado toda su situación jurídica, en la que nunca había sido acusado de maltrato, y lo que intentamos fue debatir sobre el derecho a la presunción de inocencia en una época en la que parece que existe la presunción de culpabilidad.
En el caso del documental sobre Josu Ternera, lo que tenemos claro es que somos un festival para público adulto y tenemos que dar la palabra a todo el mundo de manera crítica y quedó claro que no era un documental sobre ETA, que era un documental sobre un asesino terrible. Y 'Tardes de soledad' de Albert Serra fue elegida por muchos como la mejor película del año, imaginate. Yo soy antitaurino, pero no prohibicionista.
No prohibiría los toros. Me gustaría que la gente dejara de ir a los toros, porque para mí es de una crueldad increíble. Pero tampoco me creo tan listo como para prohibirlo porque conozco a gente inteligentísima y supersensible a la que le encantan los toros y deben ver algo que yo no se ver.
Con esa película hubo un debate interesante. -Siempre hay polémicas... -Y debates. Somos el único Festival de Clase A que ha sacado un manifiesto de repulsa al genocidio en Gaza por una cuestión fundamental de derechos humanos, pero no apoyamos los boicots a creadores o artistas individuales por el mero hecho de su nacionalidad. Nadie está obligado a definirse.
Que nosotros nos definamos no quiere decir que obliguemos a nadie a hacerlo. Vivimos en una sociedad donde hay gente diciendo al resto del mundo lo que tiene que hacer y diciendo lo que es bueno y lo que es malo. Y no, a veces tienes que definirte pero no hay que obligar a nadie a nada, solo en que se cumplan los derechos humanos.
El Festival ha tenido polémicas pero no porque las haya buscado, sino porque ha hablado con libertad. Me apetece llegar al 1 de enero y haber dejado el festival. Lo necesito y creo que es bueno para mí y para el festival. -De todo se hace polémica también por las redes... -Somos una sociedad un poquito desquiciada y luego que tengo la impresión de que las redes sociales, dando la palabra a todo el mundo... si estamos hablando de química, mi opinión no vale tanto como la de un científico.
Pero parece que todo el mundo opina de todo. Por ejemplo, cuando lo de Josu Ternera yo siempre he hablado de la banda terrorista y asesina ETA, o sea que no soy ambiguo; pues cuando pusimos la película me llamaban terrorista, asesino, proetarra. Y cuando me solidaricé con Marta Etura por unas declaraciones que hizo, que yo no compartía, pero me solidaricé con ella, pues también me llamaron fascista.
Esto es lo que hay. Cuando tienes un puesto público, tienes que acostumbrarte a convivir con eso, aunque no me gusta porque ya tengo una edad y lo que me gusta es la tranquilidad. -¿Cómo ha cambiado José Luis Rebordinos a lo largo de estos 15 años? -Principalmente en el deterioro físico acumulado por el estrés de estos años. Llegué sin dolencias y ahora tengo diabetes, soy hipertenso, y tengo triglicéridos a lo bestia.
Han sido años maravillosos pero han dejado huella. En lo demás, no he cambiado. Sigo siendo aquel joven que con 20 años creó un cinefórum.
Quizá ahora soy más tolerante, he aprendido a entender y respetar opiniones con las que no estoy de acuerdo. Salvo con los asesinos. -¿Tiene más ganas de que empiece este festival o de que concluya para dar paso a su etapa de tranquilidad? -Tengo dudas. (Y se ríe) Siempre tengo ganas de que empiece porque me gusta ver la reacción del público; pero este año tengo sentimientos encontrados porque el cansancio acumulado y la carga emotiva que conlleva la despedida, que todo el mundo me lo recuerda. Me apetece llegar al 1 de enero y haber dejado el festival.
Lo necesito y creo que es bueno para mi y para el festival. -¿Cuál considera que es su mayor legado? -Hemos mejorado el festival que cogimos. Pasamos de unos 700 acreditados de industria a más de 2.400, consolidando foros de coproducción entre Europa y América Latina y encuentros de inversores. Como segunda parte de ese legado está que somos un festival de todo el año.
Y por último, el Archivo: Digitalizamos más de 70.000 documentos y conservamos adecuadamente el patrimonio histórico del festival. -¿Tiene margen de crecimiento el festival? -Es uno de los grandes retos para la nueva dirección. El festival está cerca de su límite por las estructuras de la ciudad. Estamos al límite de todo.
El festival tiene un tamaño suficiente, se podría mejorar en calidad pero en cantidad... pero si te paras, te adelantan todos. En cuatro meses hay ocho festivales. La competencia es constante.
Hay que crecer poco a poco porque no hay espacio. Si fuéramos una ciudad más grande podríamos crecer en el terreno de la industria porque estamos muy posicionados, pero no se puede y por eso hay que crecer poquito a poquito. El crecimiento futuro deberá ser muy gradual y enfocado en la calidad más que en la cantidad. -¿Cuál será la Concha de Oro de su despedida? -No lo puedo decir (risas).
Tengo mi favorita pero todas las de Sección Oficial las tengo que tratar de la misma manera. De todas formas, los jurados lo tienen muy difícil porque es imposible comparar las películas. Temas Donostia-San Sebastián Josu Ternera Roca Rey Johnny Depp Pedro Almodóvar comentarios Reportar un error José Luis Rebordinos se despide de San Sebastián: «El Festival está al límite de crecimiento»
Tras quince años al frente, esta será la última edición para el gestor que amplió y estabilizó el certamen de cine más importante de España Regala esta noticia Añádenos en Google José Luis Rebordinos se despide del Festival de San Sebastián. (EFE) Fernando Muñoz San Sebastián 17/09/2026 Actualizado a las 19:40h. Quince años al frente del Festival de San Sebastián dejan huella en la historia del cine español, pero también en el historial médico de su director: «Llegué sin dolencias y ahora tengo diabetes, soy hipertenso y tengo triglicéridos a lo bestia», dice José Luis Rebordinos ( ... Rentería, 1961).
Nadie en las 74 ediciones del certamen ha aguantado tanto tiempo en la sala de máquinas de un evento que no ha dejado de crecer y al que Rebordinos ha traído la estabilidad. En las vísperas de su despedida definitiva —antes de ceder el testigo a Maialen Beloki—, el director del Zinemaldia repasa la etapa que ahora cierra. -¿Hay más nervios antes del comienzo de esta edición que en años anteriores? -No soy una persona nerviosa. Lo que hay es tensión por la responsabilidad.
Y un poco de cansancio, porque son días de trabajar 18 horas y cuando empieza el festival ya llegas hecho polvo; pero no hay otra opción, todo va bien. -En estos 15 años el mundo en general y el cine en particular se ha transformado... ¿Cómo lo ha vivido desde dentro del festival? -Mi equipo y yo hemos tenido cierta mala suerte con la situación global. Llegamos en 2011 al final de una crisis estructural muy dura donde era muy complicado conseguir patrocinadores.
Luego vino el Covid, la inflación con el encarecimiento de costes y proveedores, y un contexto internacional convulso con conflictos en Ucrania, Gaza, etc. Sin embargo, en lo relativo al audiovisual español y vasco, vivimos un momento dorado. Tengo 64 años y trabajo en programación de cine desde los 28; creo que nunca hemos tenido una situación tan buena en el cine español.
Esto se debe a una combinación de factores: un gran talento creativo, políticas públicas muy acertadas respaldando a la industria con presencia en mercados internacionales y la labor de las empresas y festivales como San Sebastián, Valladolid o Sitges para mantener viva la producción. Dejamos el festival en un gran momento, lo cual es una suerte. -La prensa y el público miden muchas veces el peso del festival únicamente por el número de estrellas que acuden. ¿Le genera cierta frustración esa lectura?
Newsletter -Al dirigir un festival como este hay que mantener la cabeza fría, tanto cuando te alaban como cuando te critican. Todo es relativo. Mucha gente te dice en la calle que el festival ha estado maravilloso o flojo y cuando le preguntas qué película es la que más le ha gustado te dice que no ha ido a ver ninguna, que su sensación es por el ambiente que se vive en la ciudad.
A nivel cinematográfico, la atención suele centrarse en las estrellas, pero la verdadera apuesta del festival está en los nuevos talentos. Cineastas como Bong Joon-ho, J.A. Bayona o Pedro Almodóvar pasaron por San Sebastián cuando empezaban. -Hace unos años comentaba que el público joven se había alejado de las salas salvo para ver películas de superhéroes.
¿Ha cambiado su percepción? -En el festival vemos a muchísimo público joven, no solo en las salas generales, sino en secciones más alternativas como Tabakalera o en los clásicos. Respecto a las salas comerciales, los analistas señalan que la taquilla del cine mainstream norteamericano ha caído porque las fórmulas se repiten, mientras que el cine de autor medio ha ido ganando terreno. Los expertos prevén una reconversión del sector: por un lado, grandes salas espectáculo para películas evento con entradas a precios más elevados; por otro, un circuito estable de salas para cine de autor de calidad.
Lo que va a desaparecer es esa película media, que la vas a acabar viendo en casa y que son un poco más iguales todas. Eso dicen los que entienden, sobre todo en Estados Unidos. -Durante estos años el Festival se ha mojado con polémicas como el premio de honor a Johnny Depp, la entrevista de Jordi Évole a Josu Ternera o la película sobre los toros con Roca Rey de Albert Serra. ¿Esa tensión es parte de la identidad del festival? -No soy amigo de las polémicas, soy amigo del debate de ideas.
Siempre hemos defendido los derechos humanos y procurado ser coherentes. Cuando le dimos el premio a Johnny Depp habíamos analizado toda su situación jurídica, en la que nunca había sido acusado de maltrato, y lo que intentamos fue debatir sobre el derecho a la presunción de inocencia en una época en la que parece que existe la presunción de culpabilidad. En el caso del documental sobre Josu Ternera, lo que tenemos claro es que somos un festival para público adulto y tenemos que dar la palabra a todo el mundo de manera crítica y quedó claro que no era un documental sobre ETA, que era un documental sobre un asesino terrible.
Y 'Tardes de soledad' de Albert Serra fue elegida por muchos como la mejor película del año, imaginate. Yo soy antitaurino, pero no prohibicionista. No prohibiría los toros.
Me gustaría que la gente dejara de ir a los toros, porque para mí es de una crueldad increíble. Pero tampoco me creo tan listo como para prohibirlo porque conozco a gente inteligentísima y supersensible a la que le encantan los toros y deben ver algo que yo no se ver. Con esa película hubo un debate interesante. -Siempre hay polémicas... -Y debates.
Somos el único Festival de Clase A que ha sacado un manifiesto de repulsa al genocidio en Gaza por una cuestión fundamental de derechos humanos, pero no apoyamos los boicots a creadores o artistas individuales por el mero hecho de su nacionalidad. Nadie está obligado a definirse. Que nosotros nos definamos no quiere decir que obliguemos a nadie a hacerlo.
Vivimos en una sociedad donde hay gente diciendo al resto del mundo lo que tiene que hacer y diciendo lo que es bueno y lo que es malo. Y no, a veces tienes que definirte pero no hay que obligar a nadie a nada, solo en que se cumplan los derechos humanos. El Festival ha tenido polémicas pero no porque las haya buscado, sino porque ha hablado con libertad.
Me apetece llegar al 1 de enero y haber dejado el festival. Lo necesito y creo que es bueno para mí y para el festival. -De todo se hace polémica también por las redes... -Somos una sociedad un poquito desquiciada y luego que tengo la impresión de que las redes sociales, dando la palabra a todo el mundo... si estamos hablando de química, mi opinión no vale tanto como la de un científico. Pero parece que todo el mundo opina de todo.
Por ejemplo, cuando lo de Josu Ternera yo siempre he hablado de la banda terrorista y asesina ETA, o sea que no soy ambiguo; pues cuando pusimos la película me llamaban terrorista, asesino, proetarra. Y cuando me solidaricé con Marta Etura por unas declaraciones que hizo, que yo no compartía, pero me solidaricé con ella, pues también me llamaron fascista. Esto es lo que hay.
Cuando tienes un puesto público, tienes que acostumbrarte a convivir con eso, aunque no me gusta porque ya tengo una edad y lo que me gusta es la tranquilidad. -¿Cómo ha cambiado José Luis Rebordinos a lo largo de estos 15 años? -Principalmente en el deterioro físico acumulado por el estrés de estos años. Llegué sin dolencias y ahora tengo diabetes, soy hipertenso, y tengo triglicéridos a lo bestia. Han sido años maravillosos pero han dejado huella.
En lo demás, no he cambiado. Sigo siendo aquel joven que con 20 años creó un cinefórum. Quizá ahora soy más tolerante, he aprendido a entender y respetar opiniones con las que no estoy de acuerdo.
Salvo con los asesinos. -¿Tiene más ganas de que empiece este festival o de que concluya para dar paso a su etapa de tranquilidad? -Tengo dudas. (Y se ríe) Siempre tengo ganas de que empiece porque me gusta ver la reacción del público; pero este año tengo sentimientos encontrados porque el cansancio acumulado y la carga emotiva que conlleva la despedida, que todo el mundo me lo recuerda. Me apetece llegar al 1 de enero y haber dejado el festival. Lo necesito y creo que es bueno para mi y para el festival. -¿Cuál considera que es su mayor legado? -Hemos mejorado el festival que cogimos.
Pasamos de unos 700 acreditados de industria a más de 2.400, consolidando foros de coproducción entre Europa y América Latina y encuentros de inversores. Como segunda parte de ese legado está que somos un festival de todo el año. Y por último, el Archivo: Digitalizamos más de 70.000 documentos y conservamos adecuadamente el patrimonio histórico del festival. -¿Tiene margen de crecimiento el festival? -Es uno de los grandes retos para la nueva dirección.
El festival está cerca de su límite por las estructuras de la ciudad. Estamos al límite de todo. El festival tiene un tamaño suficiente, se podría mejorar en calidad pero en cantidad... pero si te paras, te adelantan todos.
En cuatro meses hay ocho festivales. La competencia es constante. Hay que crecer poco a poco porque no hay espacio.
Si fuéramos una ciudad más grande podríamos crecer en el terreno de la industria porque estamos muy posicionados, pero no se puede y por eso hay que crecer poquito a poquito. El crecimiento futuro deberá ser muy gradual y enfocado en la calidad más que en la cantidad. -¿Cuál será la Concha de Oro de su despedida? -No lo puedo decir (risas). Tengo mi favorita pero todas las de Sección Oficial las tengo que tratar de la misma manera.
De todas formas, los jurados lo tienen muy difícil porque es imposible comparar las películas. Temas Donostia-San Sebastián Josu Ternera Roca Rey Johnny Depp Pedro Almodóvar comentarios Reportar un error La caja de herramientas de Cecotec con 380 piezas que querrás tener en casa Teresa Rodríguez García Risto Mejide, 51 años, sobre sus estudios universitarios de ADE: «Nunca me han regalado nada» Luis Millares: «Dos kiwis una hora antes de dormir ayudan a quedarte dormido más rápido»
Borja Sánchez