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Internacional
jueves, 30 de julio de 2026

«Trabajar me ha ayudado a ser independiente y a sentirme realizada»

Ver crecer a un hijo con discapacidad intelectual implica convivir con una pregunta en el seno del hogar: ¿qué pasará cuando ya no estemos? Para miles de cuidadores, la integración laboral no signific

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

«Trabajar me ha ayudado a ser independiente y a sentirme realizada» El proyecto Apoyos 4.0, desarrollado por Fundatul e impulsado por Fundación Unicaja, acompaña a quince personas con discapacidad para que tengan una vida autónoma. Sara es una de ellas Regala esta noticia Añádenos en Google Sara, en un descanso de su jornada laboral en el supermercado donde trabaja. (ABC) A.V. 30/07/2026 a las 08:00h.

Ver crecer a un hijo con discapacidad intelectual implica convivir con una pregunta en el seno del hogar: ¿qué pasará cuando ya no estemos? Para miles de cuidadores, la integración laboral no significa sólo autonomía para sus hijos, sino tranquilidad y alivio emocional. ... A través de la historia de superación de Sara, una joven de 26 años, descubrimos cómo la integración laboral alivia de forma directa la carga de quienes cuidan y abre un horizonte de seguridad en su hogar.

Cuando el diagnóstico paraliza Cuando nació Sara, sus padres, Javier y Cristina, se enfrentaron a un escenario de incertidumbre. A los pocos meses de vida, percibieron que algo en su desarrollo no marchaba al ritmo habitual. El diagnóstico médico confirmó que la pequeña presentaba un retraso madurativo y una acusada hipotonía.

«No tenía fuerza, era como una muñeca de trapo; se sentaba y se caía hacia delante porque no tenía reflejos», recuerda Cristina. En aquella época, los cuidados recaían por completo sobre las espaldas de la familia. Sin apenas orientación, iniciaron un periplo de años marcado por la fisioterapia, la logopedia y la adaptación constante del currículo escolar en casa.

El desgaste era inmenso, tal y como relata Cristina: «Cuando llevas a tu hija de bebé al neurólogo estás muerta de miedo porque no sabes qué te van a decir. En el día a día no tienes tiempo de pensar, actúas como cuando te levantas para ir a trabajar; pero cuando pasan los años, te sobrevienen bajones muy profundos». Sara, junto a sus padres. (ABC) A medida que Sara completaba su etapa escolar, el horizonte volvió a activar las alarmas familiares.

¿Cómo dar el salto al mercado laboral cuando las barreras parecen insalvables? La alianza que cambia vidas: el papel de las fundaciones La respuesta a esta pregunta llegó gracias a la colaboración de entidades comprometidas. A través de la alianza entre Fundatul y la Fundación Unicaja, colaboradora de la iniciativa ABC Cuidamos Contigo, se puso en marcha el programa «Vida Plena y Empleo Sostenido», un proyecto diseñado específicamente para la formación, inserción y, sobre todo, el mantenimiento del puesto de trabajo de jóvenes con discapacidad intelectual.

Zakaría Zhiri, técnico de integración sociolaboral y cara visible del programa en San Pedro de Alcántara, detalla que la iniciativa ha atendido con éxito a quince participantes, logrando un impacto que trasciende lo individual. Además de buscar una oferta de empleo, el programa acompaña al trabajador en su propio entorno y sirve de red para los cuidadores. «El principal alivio de la familia es la tranquilidad de saber que estamos con ellos en el día a día.

Lo difícil no es conseguir el empleo, sino sostenerlo» Zakaría Zhiri Fundatul Newsletter «El principal alivio de la familia es la tranquilidad de saber que estamos con ellos en el día a día. Lo difícil no es conseguir el empleo, sino sostenerlo.

Si el joven tiene un problema en su entorno de trabajo, nosotros estamos para adaptar las tareas y asegurar que la comunicación con la empresa fluya», explica Zakaría. De la timidez extrema a la plena autonomía El cambio en Sara ha sido de 180 grados. Tras un periodo de formación de cuatro horas semanales, la joven se incorporó a la plantilla de un supermercado de la zona, donde actualmente trabaja con contrato indefinido en el departamento de textil, encargándose del etiquetado, el orden de las prendas y la atención al cliente.

Sara se definía como una persona tímida, pero habla hoy con seguridad. Su rutina es la de cualquier trabajador: se levanta con el despertador, desayuna, se prepara y acude a su puesto. Tras un periodo de formación de cuatro horas semanales, la joven se incorporó a un supermercado donde hoy trabaja con contrato indefinido Su compañera de trabajo, Elena, destaca el valor que aporta al equipo: «Sara es responsable, simpática y risueña.

Es todo lo que te gustaría encontrar en un compañero. Ha aportado dos manos fundamentales en la plantilla y, además, le encanta lo que hace. Ha ganado una independencia increíble».

Este crecimiento personal ha permitido a Sara verbalizar sus propios sueños de futuro: «Trabajar me ha ayudado a sentirme realizada e independiente. En el futuro me gustaría independizarme del todo y, algún día, ser madre». El mejor legado para unos padres: la tranquilidad del mañana Para Javier y Cristina, ver a su hija regresar a casa con una sonrisa y una nómina es la mayor recompensa a 26 años de lucha ininterrumpida.

Javier reflexiona sobre la necesidad de que el tejido empresarial y la sociedad civil tengan más empatía y dejen de lado los prejuicios, valorando a cada persona por sus capacidades reales. Pero el verdadero beneficio para estos cuidadores reside en la tregua emocional que este empleo les concede de cara al futuro. Cristina lo expresa con una honestidad conmovedora: «Nosotros tenemos una edad y mañana no vamos a estar aquí.

Lo que queremos es que ella pueda ser independiente y tener esa paz mental de decir: 'Bueno, me puedo ir tranquila porque sé que ella va a estar bien'». Temas Empleo Enfermedades Trabajo Cuidadores comentarios Reportar un error «Trabajar me ha ayudado a ser independiente y a sentirme realizada» El proyecto Apoyos 4.0, desarrollado por Fundatul e impulsado por Fundación Unicaja, acompaña a quince personas con discapacidad para que tengan una vida autónoma.

Sara es una de ellas Regala esta noticia Añádenos en Google Sara, en un descanso de su jornada laboral en el supermercado donde trabaja. (ABC) A.V. 30/07/2026 a las 08:00h. Ver crecer a un hijo con discapacidad intelectual implica convivir con una pregunta en el seno del hogar: ¿qué pasará cuando ya no estemos? Para miles de cuidadores, la integración laboral no significa sólo autonomía para sus hijos, sino tranquilidad y alivio emocional. ...

A través de la historia de superación de Sara, una joven de 26 años, descubrimos cómo la integración laboral alivia de forma directa la carga de quienes cuidan y abre un horizonte de seguridad en su hogar. Cuando el diagnóstico paraliza Cuando nació Sara, sus padres, Javier y Cristina, se enfrentaron a un escenario de incertidumbre. A los pocos meses de vida, percibieron que algo en su desarrollo no marchaba al ritmo habitual.

El diagnóstico médico confirmó que la pequeña presentaba un retraso madurativo y una acusada hipotonía. «No tenía fuerza, era como una muñeca de trapo; se sentaba y se caía hacia delante porque no tenía reflejos», recuerda Cristina. En aquella época, los cuidados recaían por completo sobre las espaldas de la familia.

Sin apenas orientación, iniciaron un periplo de años marcado por la fisioterapia, la logopedia y la adaptación constante del currículo escolar en casa. El desgaste era inmenso, tal y como relata Cristina: «Cuando llevas a tu hija de bebé al neurólogo estás muerta de miedo porque no sabes qué te van a decir. En el día a día no tienes tiempo de pensar, actúas como cuando te levantas para ir a trabajar; pero cuando pasan los años, te sobrevienen bajones muy profundos».

Sara, junto a sus padres. (ABC) A medida que Sara completaba su etapa escolar, el horizonte volvió a activar las alarmas familiares. ¿Cómo dar el salto al mercado laboral cuando las barreras parecen insalvables? La alianza que cambia vidas: el papel de las fundaciones La respuesta a esta pregunta llegó gracias a la colaboración de entidades comprometidas.

A través de la alianza entre Fundatul y la Fundación Unicaja, colaboradora de la iniciativa ABC Cuidamos Contigo, se puso en marcha el programa «Vida Plena y Empleo Sostenido», un proyecto diseñado específicamente para la formación, inserción y, sobre todo, el mantenimiento del puesto de trabajo de jóvenes con discapacidad intelectual. Zakaría Zhiri, técnico de integración sociolaboral y cara visible del programa en San Pedro de Alcántara, detalla que la iniciativa ha atendido con éxito a quince participantes, logrando un impacto que trasciende lo individual. Además de buscar una oferta de empleo, el programa acompaña al trabajador en su propio entorno y sirve de red para los cuidadores.

«El principal alivio de la familia es la tranquilidad de saber que estamos con ellos en el día a día. Lo difícil no es conseguir el empleo, sino sostenerlo» Zakaría Zhiri Fundatul Newsletter «El principal alivio de la familia es la tranquilidad de saber que estamos con ellos en el día a día.

Lo difícil no es conseguir el empleo, sino sostenerlo. Si el joven tiene un problema en su entorno de trabajo, nosotros estamos para adaptar las tareas y asegurar que la comunicación con la empresa fluya», explica Zakaría. De la timidez extrema a la plena autonomía El cambio en Sara ha sido de 180 grados.

Tras un periodo de formación de cuatro horas semanales, la joven se incorporó a la plantilla de un supermercado de la zona, donde actualmente trabaja con contrato indefinido en el departamento de textil, encargándose del etiquetado, el orden de las prendas y la atención al cliente. Sara se definía como una persona tímida, pero habla hoy con seguridad. Su rutina es la de cualquier trabajador: se levanta con el despertador, desayuna, se prepara y acude a su puesto.

Tras un periodo de formación de cuatro horas semanales, la joven se incorporó a un supermercado donde hoy trabaja con contrato indefinido Su compañera de trabajo, Elena, destaca el valor que aporta al equipo: «Sara es responsable, simpática y risueña. Es todo lo que te gustaría encontrar en un compañero. Ha aportado dos manos fundamentales en la plantilla y, además, le encanta lo que hace.

Ha ganado una independencia increíble». Este crecimiento personal ha permitido a Sara verbalizar sus propios sueños de futuro: «Trabajar me ha ayudado a sentirme realizada e independiente. En el futuro me gustaría independizarme del todo y, algún día, ser madre».

El mejor legado para unos padres: la tranquilidad del mañana Para Javier y Cristina, ver a su hija regresar a casa con una sonrisa y una nómina es la mayor recompensa a 26 años de lucha ininterrumpida. Javier reflexiona sobre la necesidad de que el tejido empresarial y la sociedad civil tengan más empatía y dejen de lado los prejuicios, valorando a cada persona por sus capacidades reales. Pero el verdadero beneficio para estos cuidadores reside en la tregua emocional que este empleo les concede de cara al futuro.

Cristina lo expresa con una honestidad conmovedora: «Nosotros tenemos una edad y mañana no vamos a estar aquí. Lo que queremos es que ella pueda ser independiente y tener esa paz mental de decir: 'Bueno, me puedo ir tranquila porque sé que ella va a estar bien'». Temas Empleo Enfermedades Trabajo Cuidadores comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Javier Ruiz, sobre sus orígenes humildes: «Mi abuelo era minero y la familia de mi madre viene de un camionero que montó una yesería y trabajaba el olivar»

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Publicado por Redacción · jueves, 30 de julio de 2026

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