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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

El espectáculo visual y sonoro de la laguna de Aragón reconocida como un gran paraíso ornitológico

Gallocanta reúne aguas salinas, amplios humedales protegidos y numerosas grullas migratorias durante sus desplazamientos estacionales por Europa En este rincón pirenaico conocido como “Valle de los co

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El espectáculo visual y sonoro de la laguna de Aragón reconocida como un gran paraíso ornitológico Gallocanta reúne aguas salinas, amplios humedales protegidos y numerosas grullas migratorias durante sus desplazamientos estacionales por Europa — En este rincón pirenaico conocido como “Valle de los colores” encontrarás barrancos, cascadas o dólmenes Laguna de Gallocanta. Gobierno de Aragón Edu Molina 29 de julio de 2026 09:10 h 0 Los grandes humedales del interior peninsular desempeñan un papel clave para numerosas especies de aves que recorren Europa a lo largo del año. En estos espacios encuentran zonas de descanso, alimento y refugio durante desplazamientos que pueden superar los miles de kilómetros.

Además, algunos de estos enclaves muestran una imagen muy distinta según la estación, el nivel del agua o la presencia de fauna, lo que los convierte en destinos habituales para el turismo de naturaleza y la observación de aves. En Aragón, uno de los lugares que mejor refleja esta relación entre paisaje y biodiversidad se sitúa entre las comarcas de Campo de Daroca y Jiloca. Allí, sobre una amplia altiplanicie ubicada en torno a los 1.000 metros de altitud, se extiende una cuenca salina de gran tamaño.

Su superficie, el aislamiento y las condiciones ambientales del entorno han favorecido la presencia de distintas especies, especialmente en épocas de migración. La grulla común es la especie más reconocible. Cada año, numerosos bandos hacen parada en este territorio durante sus recorridos estacionales, ocupan los campos cercanos y utilizan la zona como lugar de descanso.

Su llegada transforma el entorno en determinadas jornadas: las formaciones cruzan el cielo y sus sonidos se expanden por la llanura, dando lugar a uno de los fenómenos naturales más característicos de esta zona de Aragón. La Laguna de Gallocanta, un humedal salino de referencia La Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta se distribuye entre los municipios de Bello, Berrueco, Las Cuerlas, Gallocanta, Santed y Tornos. El espacio protegido abarca 1.924 hectáreas y ocupa una cuenca de unos 7,5 kilómetros de largo por 2,5 de ancho.

En los periodos de mayores precipitaciones, la profundidad puede superar los dos metros, aunque el volumen de agua varía de forma notable según las condiciones meteorológicas. El humedal se encuentra en una zona formada por una depresión cerrada donde el agua no tiene salida al mar. Esta configuración favorece la acumulación de sales y explica buena parte de las características del ecosistema.

La elevada salinidad impide la presencia de peces en la laguna, aunque no evita que el entorno mantenga una fauna variada. En los arroyos y balsas cercanas aparecen anfibios y reptiles, mientras que las sierras y montes próximos sirven de hábitat para diferentes mamíferos. La altitud también condiciona el clima de la cuenca, con temperaturas extremas tanto en verano como en invierno.

Estas variaciones, junto con los cambios en el nivel del agua, modifican el aspecto del paisaje a lo largo del año. La laguna está considerada el principal humedal salino de Europa occidental y uno de los espacios naturales más representativos de Aragón por su extensión, su estado de conservación y el valor de los hábitats asociados. Su relevancia ambiental queda reflejada en las figuras de protección que reúne.

Forma parte de la Red Natura 2000, está catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves y cuenta con el reconocimiento de Humedal de Importancia Internacional. A ello se suma su condición de reserva natural. Estas categorías responden tanto a la singularidad de la cuenca como al papel que desempeña para las aves acuáticas y migratorias, entre las que destaca la grulla común.

Gallocanta, un pueblo ligado al paisaje de la laguna La localidad de Gallocanta pertenece a la comarca de Campo de Daroca y mantiene una relación directa con el espacio natural que lleva su nombre. La cercanía del núcleo urbano a la cuenca ha convertido al municipio en uno de los principales puntos de acceso para conocer el humedal y observar el movimiento de las aves. Durante los periodos migratorios, la presencia de grullas concentra buena parte de la actividad turística y de las visitas vinculadas a la naturaleza.

Más allá del entorno natural, el municipio conserva varios edificios de interés histórico. Entre ellos destaca la iglesia de San Pedro Apóstol, construida a comienzos del siglo XVIII. El templo responde al estilo barroco, presenta una planta de tres naves y cuenta con una torre que quedó sin finalizar en uno de sus lados.

Su volumen sobresale dentro del conjunto urbano y forma parte de los elementos patrimoniales más reconocibles de la localidad. A unos dos kilómetros del núcleo urbano se encuentra la ermita de la Virgen del Buen Acuerdo. El edificio se sitúa sobre una pequeña elevación desde la que se domina parte de la llanura y está considerado una de las manifestaciones más meridionales del románico aragonés.

Su ubicación permite vincular el patrimonio religioso con el paisaje que rodea la laguna y con los caminos que atraviesan esta zona del municipio. La visita a Gallocanta permite así combinar la observación de aves con un recorrido por un pueblo vinculado desde hace siglos a la cuenca que lo rodea. El paso de las grullas continúa siendo el principal atractivo, pero el territorio conserva además una red de paisajes agrícolas, montes, balsas y construcciones históricas que ayudan a entender la identidad de este enclave aragonés.

Etiquetas / Viajes / Aragón / Zaragoza / Fauna / Aves El espectáculo visual y sonoro de la laguna de Aragón reconocida como un gran paraíso ornitológico Gallocanta reúne aguas salinas, amplios humedales protegidos y numerosas grullas migratorias durante sus desplazamientos estacionales por Europa — En este rincón pirenaico conocido como “Valle de los colores” encontrarás barrancos, cascadas o dólmenes Laguna de Gallocanta. Gobierno de Aragón Edu Molina 29 de julio de 2026 09:10 h 0 Los grandes humedales del interior peninsular desempeñan un papel clave para numerosas especies de aves que recorren Europa a lo largo del año. En estos espacios encuentran zonas de descanso, alimento y refugio durante desplazamientos que pueden superar los miles de kilómetros.

Además, algunos de estos enclaves muestran una imagen muy distinta según la estación, el nivel del agua o la presencia de fauna, lo que los convierte en destinos habituales para el turismo de naturaleza y la observación de aves. En Aragón, uno de los lugares que mejor refleja esta relación entre paisaje y biodiversidad se sitúa entre las comarcas de Campo de Daroca y Jiloca. Allí, sobre una amplia altiplanicie ubicada en torno a los 1.000 metros de altitud, se extiende una cuenca salina de gran tamaño.

Su superficie, el aislamiento y las condiciones ambientales del entorno han favorecido la presencia de distintas especies, especialmente en épocas de migración. La grulla común es la especie más reconocible. Cada año, numerosos bandos hacen parada en este territorio durante sus recorridos estacionales, ocupan los campos cercanos y utilizan la zona como lugar de descanso.

Su llegada transforma el entorno en determinadas jornadas: las formaciones cruzan el cielo y sus sonidos se expanden por la llanura, dando lugar a uno de los fenómenos naturales más característicos de esta zona de Aragón. La Laguna de Gallocanta, un humedal salino de referencia La Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta se distribuye entre los municipios de Bello, Berrueco, Las Cuerlas, Gallocanta, Santed y Tornos. El espacio protegido abarca 1.924 hectáreas y ocupa una cuenca de unos 7,5 kilómetros de largo por 2,5 de ancho.

En los periodos de mayores precipitaciones, la profundidad puede superar los dos metros, aunque el volumen de agua varía de forma notable según las condiciones meteorológicas. El humedal se encuentra en una zona formada por una depresión cerrada donde el agua no tiene salida al mar. Esta configuración favorece la acumulación de sales y explica buena parte de las características del ecosistema.

La elevada salinidad impide la presencia de peces en la laguna, aunque no evita que el entorno mantenga una fauna variada. En los arroyos y balsas cercanas aparecen anfibios y reptiles, mientras que las sierras y montes próximos sirven de hábitat para diferentes mamíferos. La altitud también condiciona el clima de la cuenca, con temperaturas extremas tanto en verano como en invierno.

Estas variaciones, junto con los cambios en el nivel del agua, modifican el aspecto del paisaje a lo largo del año. La laguna está considerada el principal humedal salino de Europa occidental y uno de los espacios naturales más representativos de Aragón por su extensión, su estado de conservación y el valor de los hábitats asociados. Su relevancia ambiental queda reflejada en las figuras de protección que reúne.

Forma parte de la Red Natura 2000, está catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves y cuenta con el reconocimiento de Humedal de Importancia Internacional. A ello se suma su condición de reserva natural. Estas categorías responden tanto a la singularidad de la cuenca como al papel que desempeña para las aves acuáticas y migratorias, entre las que destaca la grulla común.

Gallocanta, un pueblo ligado al paisaje de la laguna La localidad de Gallocanta pertenece a la comarca de Campo de Daroca y mantiene una relación directa con el espacio natural que lleva su nombre. La cercanía del núcleo urbano a la cuenca ha convertido al municipio en uno de los principales puntos de acceso para conocer el humedal y observar el movimiento de las aves. Durante los periodos migratorios, la presencia de grullas concentra buena parte de la actividad turística y de las visitas vinculadas a la naturaleza.

Más allá del entorno natural, el municipio conserva varios edificios de interés histórico. Entre ellos destaca la iglesia de San Pedro Apóstol, construida a comienzos del siglo XVIII. El templo responde al estilo barroco, presenta una planta de tres naves y cuenta con una torre que quedó sin finalizar en uno de sus lados.

Su volumen sobresale dentro del conjunto urbano y forma parte de los elementos patrimoniales más reconocibles de la localidad. A unos dos kilómetros del núcleo urbano se encuentra la ermita de la Virgen del Buen Acuerdo. El edificio se sitúa sobre una pequeña elevación desde la que se domina parte de la llanura y está considerado una de las manifestaciones más meridionales del románico aragonés.

Su ubicación permite vincular el patrimonio religioso con el paisaje que rodea la laguna y con los caminos que atraviesan esta zona del municipio. La visita a Gallocanta permite así combinar la observación de aves con un recorrido por un pueblo vinculado desde hace siglos a la cuenca que lo rodea. El paso de las grullas continúa siendo el principal atractivo, pero el territorio conserva además una red de paisajes agrícolas, montes, balsas y construcciones históricas que ayudan a entender la identidad de este enclave aragonés.

Etiquetas / Viajes / Aragón / Zaragoza / Fauna / Aves

Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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