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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Fallo sistemático en el estado de Ceuta

La comparecencia de Pedro Sánchez en Ceuta no fue eficaz para tranquilizar a la población ceutí, ni para recuperar la confianza en el Gobierno. Todo su discurso fue una contradicción interna que condu

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Fallo sistemático en el estado de Ceuta Esta crisis revela la incapacidad del Gobierno para garantizar la integridad territorial y la credibilidad institucional Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, durante la comparecencia en Ceuta. (Reuters) Editorial 31/07/2026 a las 18:47h. La comparecencia de Pedro Sánchez en Ceuta no fue eficaz para tranquilizar a la población ceutí, ni para recuperar la confianza en el Gobierno. Todo su discurso fue una contradicción interna que condujo a una negación de todo aquello que quería defender.

Sánchez se ... alabó a sí mismo por su política migratoria y destacó la colaboración con los países de origen y tránsito de los flujos migratorios. Sin embargo, no explicó cómo es posible que, con una política tan brillante, entraran ilegalmente desde Marruecos más de sesenta mil extranjeros en Ceuta. Una cosa u otra.

Se recreó en los porcentajes de reducción de los flujos migratorios hacia España, pero silenció el hecho objetivo de que Marruecos puede revertir la tendencia a su capricho y en el momento que quiera. Culpó directamente a las mafias de la trata de seres humanos, pero minutos antes destacó la eficaz colaboración con los países de la región para combatir esas mafias, capaces de movilizar en días una 'marcha verde' de decenas de miles de marroquíes. Y no dudó Sánchez en señalar como detonante la sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo que excluyó de la 'devolución en caliente' a todos los inmigrantes que llegaran a nado.

Calló el presidente del Gobierno que los efectos de esa sentencia no aparecieron el jueves súbitamente, sino que venían de semanas atrás, cuando las llegadas a nado a Ceuta se contabilizan por decenas a diario. La reiterada exculpación de Marruecos por lo sucedido convirtió la declaración de Sánchez en insultante, porque nadie en su sano juicio puede creer que la organización, marcha y concentración de decenas de miles de marroquíes pasó desapercibida a un gobierno que cuenta con una engrasada y eficaz maquinaria de vigilancia, control y represión sobre su población. Por momentos, Sánchez parecía el portavoz del rey Mohamed VI.

Sánchez acertó al calificar lo sucedido como una vulneración de la integridad territorial de España, pero su interés en no molestar a Marruecos dejó la agresión sin responsables conocidos y, por tanto, en el limbo de sus habituales sombras sobre su relación con el país vecino. En su comparecencia solo hubo una medida novedosa, la colocación de un sistema de boyas que, conforme a la sentencia del TS, permitiría devolver en el acto a quienes las superen. Por lo demás, todo lo que no funciona quedó sin solución.

Basta con ver la fragilidad del acceso existente desde la playa a Ceuta, ahora taponado por blindados del Ejército. Las soluciones son más exigentes y más permanentes. Esta crisis revela la incapacidad del Gobierno para garantizar la integridad territorial y la credibilidad institucional En Ceuta no habido solo un problema de orden público –descontrol en las calles, comercios asaltados, vecinos confinados–, sino también de seguridad nacional.

Miles de extranjeros se enseñorearon por la ciudad sin problema y muchos se están volviendo a Marruecos con la misma facilidad, como si ambos países tuvieran territorio común. El Estado perdió el control sobre Ceuta, que es territorio español y europeo. Incluso la comedida presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, empleó el lenguaje novedoso de calificar a Ceuta como suelo de la Unión y reclamó a Sánchez una urgente política de devoluciones.

Von der Leyen puede que estuviera preocupada por la situación de Ceuta, pero más debió de estarlo por el desmarque de varios países europeos, unos por cuestionar la permanencia de España en el espacio Schengen; otros, por anunciar medidas de control fronterizo para frenar el 'efecto Sánchez'. España es hoy un marginado internacional, sin socios que lo apoyen y con gobiernos que le hacen pagar las políticas de confrontación –tan progresistas, tan precipitadas– de Sánchez con la UE y Estados Unidos. No, no es Europa la que ha abandonado a España, sino Sánchez el que nos ha alejado de la política migratoria europea y de la diplomacia internacional.

Ni Gobierno, ni Parlamento, ni oposición pueden tomarse vacaciones, porque esta crisis en Ceuta exige respuestas inmediatas e integrales, por la incompetencia del Ejecutivo –que reclama varias dimisiones inmediatas de ministros– y la insuficiencia de recursos eficaces para frenar nuevas invasiones procedentes de Marruecos. Lo sucedido es eso, una toma de Ceuta por más de sesenta mil extranjeros frente a ochenta y cuatro mil habitantes de derecho. Las cosas, por su nombre.

Temas Marruecos Ceuta Ursula von der Leyen Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Fallo sistemático en el estado de Ceuta Esta crisis revela la incapacidad del Gobierno para garantizar la integridad territorial y la credibilidad institucional Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, durante la comparecencia en Ceuta. (Reuters) Editorial 31/07/2026 a las 18:47h. La comparecencia de Pedro Sánchez en Ceuta no fue eficaz para tranquilizar a la población ceutí, ni para recuperar la confianza en el Gobierno. Todo su discurso fue una contradicción interna que condujo a una negación de todo aquello que quería defender.

Sánchez se ... alabó a sí mismo por su política migratoria y destacó la colaboración con los países de origen y tránsito de los flujos migratorios. Sin embargo, no explicó cómo es posible que, con una política tan brillante, entraran ilegalmente desde Marruecos más de sesenta mil extranjeros en Ceuta. Una cosa u otra.

Se recreó en los porcentajes de reducción de los flujos migratorios hacia España, pero silenció el hecho objetivo de que Marruecos puede revertir la tendencia a su capricho y en el momento que quiera. Culpó directamente a las mafias de la trata de seres humanos, pero minutos antes destacó la eficaz colaboración con los países de la región para combatir esas mafias, capaces de movilizar en días una 'marcha verde' de decenas de miles de marroquíes. Y no dudó Sánchez en señalar como detonante la sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo que excluyó de la 'devolución en caliente' a todos los inmigrantes que llegaran a nado.

Calló el presidente del Gobierno que los efectos de esa sentencia no aparecieron el jueves súbitamente, sino que venían de semanas atrás, cuando las llegadas a nado a Ceuta se contabilizan por decenas a diario. La reiterada exculpación de Marruecos por lo sucedido convirtió la declaración de Sánchez en insultante, porque nadie en su sano juicio puede creer que la organización, marcha y concentración de decenas de miles de marroquíes pasó desapercibida a un gobierno que cuenta con una engrasada y eficaz maquinaria de vigilancia, control y represión sobre su población. Por momentos, Sánchez parecía el portavoz del rey Mohamed VI.

Sánchez acertó al calificar lo sucedido como una vulneración de la integridad territorial de España, pero su interés en no molestar a Marruecos dejó la agresión sin responsables conocidos y, por tanto, en el limbo de sus habituales sombras sobre su relación con el país vecino. En su comparecencia solo hubo una medida novedosa, la colocación de un sistema de boyas que, conforme a la sentencia del TS, permitiría devolver en el acto a quienes las superen. Por lo demás, todo lo que no funciona quedó sin solución.

Basta con ver la fragilidad del acceso existente desde la playa a Ceuta, ahora taponado por blindados del Ejército. Las soluciones son más exigentes y más permanentes. Esta crisis revela la incapacidad del Gobierno para garantizar la integridad territorial y la credibilidad institucional En Ceuta no habido solo un problema de orden público –descontrol en las calles, comercios asaltados, vecinos confinados–, sino también de seguridad nacional.

Miles de extranjeros se enseñorearon por la ciudad sin problema y muchos se están volviendo a Marruecos con la misma facilidad, como si ambos países tuvieran territorio común. El Estado perdió el control sobre Ceuta, que es territorio español y europeo. Incluso la comedida presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, empleó el lenguaje novedoso de calificar a Ceuta como suelo de la Unión y reclamó a Sánchez una urgente política de devoluciones.

Von der Leyen puede que estuviera preocupada por la situación de Ceuta, pero más debió de estarlo por el desmarque de varios países europeos, unos por cuestionar la permanencia de España en el espacio Schengen; otros, por anunciar medidas de control fronterizo para frenar el 'efecto Sánchez'. España es hoy un marginado internacional, sin socios que lo apoyen y con gobiernos que le hacen pagar las políticas de confrontación –tan progresistas, tan precipitadas– de Sánchez con la UE y Estados Unidos. No, no es Europa la que ha abandonado a España, sino Sánchez el que nos ha alejado de la política migratoria europea y de la diplomacia internacional.

Ni Gobierno, ni Parlamento, ni oposición pueden tomarse vacaciones, porque esta crisis en Ceuta exige respuestas inmediatas e integrales, por la incompetencia del Ejecutivo –que reclama varias dimisiones inmediatas de ministros– y la insuficiencia de recursos eficaces para frenar nuevas invasiones procedentes de Marruecos. Lo sucedido es eso, una toma de Ceuta por más de sesenta mil extranjeros frente a ochenta y cuatro mil habitantes de derecho. Las cosas, por su nombre.

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Borja Sánchez

Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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