Dorothea Lange, una mirada puesta en la lucha y la desesperación
Dorothea Lange era una reputada retratista de San Francisco cuando estalló la gran depresión americana. Su empatía, su conciencia política y su decencia le decía que no podía quedarse indiferente a lo
Dorothea Lange, una mirada puesta en la lucha y la desesperación La Bienal de Fotografía Xavier Miserachs acoge una exposición con 62 imágenes de la fotógrafa que custodia la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos Regala esta noticia Añádenos en Google Una de las imágenes seleccionadas en la exposición. (Dorothea Lange) Carlos Sala Barcelona 31/07/2026 a las 11:48h. Dorothea Lange era una reputada retratista de San Francisco cuando estalló la gran depresión americana. Su empatía, su conciencia política y su decencia le decía que no podía quedarse indiferente a lo que estaba sucediendo y seguir retratando a gente que parecía vivir ajena ... a la realidad de su país.
Cuando su marido, el economista Paul Taylor, le propuso que le acompañara a documentar lo que estaba pasando con la masiva inmigración agrícola al sur de California, ella no lo dudó un momento. Sus imágenes han quedado desde aquel lejano 1935 como tótems del sufrimiento, desesperación, lucha y resiliencia del trabajador agrícola y se han guardado a fuego en el imaginario colectivo. La Bienal de Fotografía Xavier Miserachs de Palafrugell (Gerona) arranca este 2 de agosto su XIV edición con la presentación de una gran exposición sobre el imponente trabajo de Dorothea Lange.
Centrado en aquellos difíciles años en que la suerte de tantos parecía haberse podrido como la tierra, las imágenes retratan la angustia de un colectivo que viajaba a California no porque tuviese esperanza de una vida mejor, sino porque no tenía otra alternativa. Las fotografías, propiedad de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que ha cedido las imágenes, nos muestra el trabajo que realizó Lange de 1935 a 1939 para la Farm Security Administration, institución pública que velaba por el restablecimiento de estas masas de población en su nuevo hogar. En total, 62 fotografías recuperadas de un fondo de 5.000 negativos con los que ilustrar el viaje que hicieron miles de familias del interior de Estados Unidos al llamado Imperial Valley, en el sur de Estados Unidos.
La muestra, comisariada por María Planas, directora de la Bienal, ha construido un relato paralelo al que sigue la novela 'Las uvas de la ira', de Johan Steinbeck, que seguía a la familia Joad desde Oklahoma a California siguiendo la triste Ruta 66 americana. «Las imágenes van mucho más allá de la fotografía documental y construyen casi una película de esas películas que lo dejaron todo para sobrevivir», afirma Planas en declaraciones a ABC. Noticia relacionada Steve McCurry: «La fotografía explica que todos somos parte de la misma familia humana»
Carlos Sala «...y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas hay esas uvas de la ira que se van llenando y creciendo con mayor gravedad, listas para la vendimia», escribe John Steinbeck. Las palabras de la célebre novela sirven como apóstrofe para dar contexto a una imágenes que muestran la dignidad de una gente que no estaba dispuesta a abandonar hasta que quedase un mínimo aliento.
«La fotógrafa sufrió la poliomelitis con siete años de edad, lo que la dejó coja para el resto de su vida. Esta sensación de impedimento la ayudó a ser más empática con el sufrimiento de todas esas personas. Además, no podía correr y seguir a las personas, así que sus retratos eran posados, lo que deja ver la complicidad que sentía con los campesinos e migrantes», recuerda Planas.
Lange fue una joven autodidacta nacida, en 1895 en Nueva Jersey. Su única obsesión desde niña fue la fotografía. Empezó a trabajar en el estudio del fotógrafo alemán Arnold Denthe, famoso por sus fotografías a celebridades y sus imágenes del terremoto de San Francisco en 1906, y pronto demostró su talento para el retrato.
En 1918 decidió mudarse a California y fundar su propio estudio. En el centro, la icónica imagen de la madre con sus dos hijos en el campamento agrícola. (Dorothea Lange) Cuando empezó a colaborar con el gobierno, su talento se transformó y dio pie a una fotografía documental de calado épico y un eco universal. «Hay paisajes desolados de los campos de los que huían los campesinos, llenas de casas abandonadas y el famoso 'Dust Bowl' o tazón de polvo, nubes negras que cubrían lo prados estériles que antes habían sido la vida y sustento de tantos trabajadores agrícolas», afirma Planas.
«Intento decir algo aquí sobre los despreciados, los derrotados, los alienados. Sobre la muerte y el desastre, sobre los heridos, los lisiados, los indefensos, los desarraigados, los dislocados», recordaba siempre Lange. Newsletter En marzo de 1936, después de un largo mes de trabajo por todo el sur de California, decidió coger el coche y volver a San Francisco.
Llovía a cántaros, estaba cansada y sólo quería llegar a casa y olvidar. Sin embargo, a la altura de la localidad de Nipomo, vio un cartel que ponía «Campamento de recolectores de guisantes». Aunque pasó de largo, algo se despertó en su interior y tuvo que frenar, dar media vuelta, y dirigirse allí.
«Intento decir algo aquí de sobre los despreciados, los derrotados, los alienados» Dorothea Lange Fotógrafa Lo que encontró fue un escenario dantesco. Las sorprendentes heladas habían arruinado la cosecha y allí dentro se hacinaban desesperados y hambrientos centenares de trabajadores.
Una de ellas era Florence Owens Thompson, una mujer de 32 años madre de dos hijos. Acababa de vender los neumáticos de su coche para poder comprar comida y estaba atrapada en aquel campamento comiendo los restos de los vegetales congelados y algunos pájaros que mataban los niños. Lange pidió a la mujer si podía fotografiarla.
Ella aceptó. De algún modo, sentía que aquella imagen podía ayudarla. La fotógrafa envió los negativos al diario 'The San Francisco News'.
La opinión pública quedó tan conmovida que el gobierno envió de emergencia 20.000 dólares en alimentos para ayudar a aquella gente. «Vi y me acerqué a la desesperada madre como atraída por un imán. No recuerdo si le expliqué mi presencia allí, sólo recuerdo que ella no hizo preguntas.
Realicé cinco tomas, acercándome cada vez más», diría años más tarde. XIV Bienal de fotografía Xavier Miserachs La Bienal de Fotografía Xavier Miserachs llega a su XIV edición e incluye, además de las fotografías de Dorothea Lange, una retrospectiva del trabajo del chileno Sergio Larraín, producida por Magnum Photos; una exposición dedicada a Gabriel Cualladó, coetáneo de Miserachs y gran renovador del género a partir de sus retratos y escenas callejaras; y una importante retrospectiva de los fotógrafos de la familia Casanovas, que durante 5 generaciones han dejado constancia de la vida en Palafrugell. Por último, se han unido las fotografías de Txema Salvans y los escritos de Josep Pla, hijo pródigo de Palafrugell.
«Nuestro objetivo siempre ha sido atraer al público a la fotografía y, en cierta manera, educarlo o alfabetizarlo sobre la imagen. Estamos muy contentos porque de esta forma hemos dado a conocer a grandes fotógrafos internacionales y locales», sentencia Planas. comentarios Reportar un error Dorothea Lange, una mirada puesta en la lucha y la desesperación La Bienal de Fotografía Xavier Miserachs acoge una exposición con 62 imágenes de la fotógrafa que custodia la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos Regala esta noticia Añádenos en Google Una de las imágenes seleccionadas en la exposición. (Dorothea Lange) Carlos Sala Barcelona 31/07/2026 a las 11:48h. Dorothea Lange era una reputada retratista de San Francisco cuando estalló la gran depresión americana.
Su empatía, su conciencia política y su decencia le decía que no podía quedarse indiferente a lo que estaba sucediendo y seguir retratando a gente que parecía vivir ajena ... a la realidad de su país. Cuando su marido, el economista Paul Taylor, le propuso que le acompañara a documentar lo que estaba pasando con la masiva inmigración agrícola al sur de California, ella no lo dudó un momento. Sus imágenes han quedado desde aquel lejano 1935 como tótems del sufrimiento, desesperación, lucha y resiliencia del trabajador agrícola y se han guardado a fuego en el imaginario colectivo.
La Bienal de Fotografía Xavier Miserachs de Palafrugell (Gerona) arranca este 2 de agosto su XIV edición con la presentación de una gran exposición sobre el imponente trabajo de Dorothea Lange. Centrado en aquellos difíciles años en que la suerte de tantos parecía haberse podrido como la tierra, las imágenes retratan la angustia de un colectivo que viajaba a California no porque tuviese esperanza de una vida mejor, sino porque no tenía otra alternativa. Las fotografías, propiedad de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que ha cedido las imágenes, nos muestra el trabajo que realizó Lange de 1935 a 1939 para la Farm Security Administration, institución pública que velaba por el restablecimiento de estas masas de población en su nuevo hogar.
En total, 62 fotografías recuperadas de un fondo de 5.000 negativos con los que ilustrar el viaje que hicieron miles de familias del interior de Estados Unidos al llamado Imperial Valley, en el sur de Estados Unidos. La muestra, comisariada por María Planas, directora de la Bienal, ha construido un relato paralelo al que sigue la novela 'Las uvas de la ira', de Johan Steinbeck, que seguía a la familia Joad desde Oklahoma a California siguiendo la triste Ruta 66 americana. «Las imágenes van mucho más allá de la fotografía documental y construyen casi una película de esas películas que lo dejaron todo para sobrevivir», afirma Planas en declaraciones a ABC.
Noticia relacionada Steve McCurry: «La fotografía explica que todos somos parte de la misma familia humana» Carlos Sala «...y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas hay esas uvas de la ira que se van llenando y creciendo con mayor gravedad, listas para la vendimia», escribe John Steinbeck.
Las palabras de la célebre novela sirven como apóstrofe para dar contexto a una imágenes que muestran la dignidad de una gente que no estaba dispuesta a abandonar hasta que quedase un mínimo aliento. «La fotógrafa sufrió la poliomelitis con siete años de edad, lo que la dejó coja para el resto de su vida. Esta sensación de impedimento la ayudó a ser más empática con el sufrimiento de todas esas personas.
Además, no podía correr y seguir a las personas, así que sus retratos eran posados, lo que deja ver la complicidad que sentía con los campesinos e migrantes», recuerda Planas. Lange fue una joven autodidacta nacida, en 1895 en Nueva Jersey. Su única obsesión desde niña fue la fotografía.
Empezó a trabajar en el estudio del fotógrafo alemán Arnold Denthe, famoso por sus fotografías a celebridades y sus imágenes del terremoto de San Francisco en 1906, y pronto demostró su talento para el retrato. En 1918 decidió mudarse a California y fundar su propio estudio. En el centro, la icónica imagen de la madre con sus dos hijos en el campamento agrícola. (Dorothea Lange) Cuando empezó a colaborar con el gobierno, su talento se transformó y dio pie a una fotografía documental de calado épico y un eco universal.
«Hay paisajes desolados de los campos de los que huían los campesinos, llenas de casas abandonadas y el famoso 'Dust Bowl' o tazón de polvo, nubes negras que cubrían lo prados estériles que antes habían sido la vida y sustento de tantos trabajadores agrícolas», afirma Planas. «Intento decir algo aquí sobre los despreciados, los derrotados, los alienados. Sobre la muerte y el desastre, sobre los heridos, los lisiados, los indefensos, los desarraigados, los dislocados», recordaba siempre Lange.
Newsletter En marzo de 1936, después de un largo mes de trabajo por todo el sur de California, decidió coger el coche y volver a San Francisco. Llovía a cántaros, estaba cansada y sólo quería llegar a casa y olvidar. Sin embargo, a la altura de la localidad de Nipomo, vio un cartel que ponía «Campamento de recolectores de guisantes».
Aunque pasó de largo, algo se despertó en su interior y tuvo que frenar, dar media vuelta, y dirigirse allí. «Intento decir algo aquí de sobre los despreciados, los derrotados, los alienados» Dorothea Lange Fotógrafa Lo que encontró fue un escenario dantesco.
Las sorprendentes heladas habían arruinado la cosecha y allí dentro se hacinaban desesperados y hambrientos centenares de trabajadores. Una de ellas era Florence Owens Thompson, una mujer de 32 años madre de dos hijos. Acababa de vender los neumáticos de su coche para poder comprar comida y estaba atrapada en aquel campamento comiendo los restos de los vegetales congelados y algunos pájaros que mataban los niños.
Lange pidió a la mujer si podía fotografiarla. Ella aceptó. De algún modo, sentía que aquella imagen podía ayudarla.
La fotógrafa envió los negativos al diario 'The San Francisco News'. La opinión pública quedó tan conmovida que el gobierno envió de emergencia 20.000 dólares en alimentos para ayudar a aquella gente. «Vi y me acerqué a la desesperada madre como atraída por un imán.
No recuerdo si le expliqué mi presencia allí, sólo recuerdo que ella no hizo preguntas. Realicé cinco tomas, acercándome cada vez más», diría años más tarde. XIV Bienal de fotografía Xavier Miserachs La Bienal de Fotografía Xavier Miserachs llega a su XIV edición e incluye, además de las fotografías de Dorothea Lange, una retrospectiva del trabajo del chileno Sergio Larraín, producida por Magnum Photos; una exposición dedicada a Gabriel Cualladó, coetáneo de Miserachs y gran renovador del género a partir de sus retratos y escenas callejaras; y una importante retrospectiva de los fotógrafos de la familia Casanovas, que durante 5 generaciones han dejado constancia de la vida en Palafrugell.
Por último, se han unido las fotografías de Txema Salvans y los escritos de Josep Pla, hijo pródigo de Palafrugell. «Nuestro objetivo siempre ha sido atraer al público a la fotografía y, en cierta manera, educarlo o alfabetizarlo sobre la imagen. Estamos muy contentos porque de esta forma hemos dado a conocer a grandes fotógrafos internacionales y locales», sentencia Planas. comentarios Reportar un error Steve McCurry: «La fotografía explica que todos somos parte de la misma familia humana»
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Inés Romero