Ferran no entiende cuál es su lugar
Ferran Torres está aprovechando el gol de la final y su corte de pelo que tan bien le queda para ir de fiesta por toda España –lo que me parece bien, aunque hortera, como siempre en su caso– y también
Ferran no entiende cuál es su lugar No sólo es el fútbol, también es la vida, y es poco edificante para un grupo de jóvenes futbolistas ver que la entidad a la que tienen el honor de pertenecer se arrastra ante cualquier chantaje Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Ferrán Torres durante la rúa de celebración de la Selección Española por el triunfo en el Mundial 2026. (EP) Salvador Sostres 05/08/2026 a las 18:58h. Ferran Torres está aprovechando el gol de la final y su corte de pelo que tan bien le queda para ir de fiesta por toda España –lo que me parece bien, aunque hortera, como siempre en su caso– y también está usando su efímera gloria ... para chulear al Barça. En lugar de pedir perdón por los años de mediocridad que le hemos pagado a cambio de ningún resultado; en lugar de usar su momento de luz para tratar de redimirse de las largas rachas en que no sólo ha sido incapaz de marcar, sino que ha desperdiciado decenas de hermosas jugadas creadas por el talento y el esfuerzo de sus compañeros; ha dicho que el Barcelona ha de demostrar que lo quiere conservar negociando con él.
Ferran tiene contrato con su club y esto es a lo que un chico educado y consciente de sus limitaciones debería remitirse. Pero su pobre condición futbolística guarda por lo visto relación con su dificultad para entender cuál es su lugar. El Barça tendría que ignorar al jugador, no responder a sus mensajes y dejar que su actitud le retrate.
No sólo es el fútbol, también es la vida, y es poco edificante para un grupo de jóvenes futbolistas ver que la entidad a la que tienen el honor de pertenecer se arrastra ante cualquier chantaje. Messi, en silencio, ha donado 100.000 euros a la Comunidad de Madrid para ayudar a paliar la destrucción de los incendios. Los dos jugaron la misma final.
Si el fútbol es más importante que cualquier otro deporte es porque uno al que España ha arrebatado su segundo Mundial, y que además es la estrella del Barça, ha sabido distinguir, llegado el momento, qué es lo importante. Mientras Ferran sólo sea un futbolista menor intentando exprimir un momento afortunado, merece el destino exacto que su inteligencia le depare. Ferran es el hijo que nos avergonzaría, la sensación de haber fracasado como padres, lo contrario del gol de Iniesta en Sudáfrica o del de Maradona en el estadio Azteca.
Se suele destacar como virtud la altura moral del saber perder, pero saber ganar es mucho más difícil y los más devastadores abismos de la condición humana los hemos conocido como consecuencia de victorias mal administradas. El Barça ya tiene a Lamine Yamal para aguantar impertinencias a niños que no han recibido una formación espiritual, moral y cívica de acuerdo con su genialidad. Nos basta un Mowgli al que domesticar y dos son innecesarios, sobre todo porque Ferran no es un niño criado entre panteras sino más bien al revés.
Hace falta algo mejor que un gol que era más fácil marcar que fallar para ser considerado un buen futbolista. En el Barça, como en el Madrid o en España, sólo han de tener cabida los que entienden el privilegio. Y la sensación es que por mucho que nos esforzáramos en la construcción interior de Ferran, al final sus materiales tan poco nobles cederían.
Temas Selección española de fútbol F.C. Barcelona Andrés Iniesta Lamine Yamal comentarios Reportar un error Ferran no entiende cuál es su lugar No sólo es el fútbol, también es la vida, y es poco edificante para un grupo de jóvenes futbolistas ver que la entidad a la que tienen el honor de pertenecer se arrastra ante cualquier chantaje Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Ferrán Torres durante la rúa de celebración de la Selección Española por el triunfo en el Mundial 2026. (EP) Salvador Sostres 05/08/2026 a las 18:58h. Ferran Torres está aprovechando el gol de la final y su corte de pelo que tan bien le queda para ir de fiesta por toda España –lo que me parece bien, aunque hortera, como siempre en su caso– y también está usando su efímera gloria ... para chulear al Barça.
En lugar de pedir perdón por los años de mediocridad que le hemos pagado a cambio de ningún resultado; en lugar de usar su momento de luz para tratar de redimirse de las largas rachas en que no sólo ha sido incapaz de marcar, sino que ha desperdiciado decenas de hermosas jugadas creadas por el talento y el esfuerzo de sus compañeros; ha dicho que el Barcelona ha de demostrar que lo quiere conservar negociando con él. Ferran tiene contrato con su club y esto es a lo que un chico educado y consciente de sus limitaciones debería remitirse. Pero su pobre condición futbolística guarda por lo visto relación con su dificultad para entender cuál es su lugar.
El Barça tendría que ignorar al jugador, no responder a sus mensajes y dejar que su actitud le retrate. No sólo es el fútbol, también es la vida, y es poco edificante para un grupo de jóvenes futbolistas ver que la entidad a la que tienen el honor de pertenecer se arrastra ante cualquier chantaje. Messi, en silencio, ha donado 100.000 euros a la Comunidad de Madrid para ayudar a paliar la destrucción de los incendios.
Los dos jugaron la misma final. Si el fútbol es más importante que cualquier otro deporte es porque uno al que España ha arrebatado su segundo Mundial, y que además es la estrella del Barça, ha sabido distinguir, llegado el momento, qué es lo importante. Mientras Ferran sólo sea un futbolista menor intentando exprimir un momento afortunado, merece el destino exacto que su inteligencia le depare.
Ferran es el hijo que nos avergonzaría, la sensación de haber fracasado como padres, lo contrario del gol de Iniesta en Sudáfrica o del de Maradona en el estadio Azteca. Se suele destacar como virtud la altura moral del saber perder, pero saber ganar es mucho más difícil y los más devastadores abismos de la condición humana los hemos conocido como consecuencia de victorias mal administradas. El Barça ya tiene a Lamine Yamal para aguantar impertinencias a niños que no han recibido una formación espiritual, moral y cívica de acuerdo con su genialidad.
Nos basta un Mowgli al que domesticar y dos son innecesarios, sobre todo porque Ferran no es un niño criado entre panteras sino más bien al revés. Hace falta algo mejor que un gol que era más fácil marcar que fallar para ser considerado un buen futbolista. En el Barça, como en el Madrid o en España, sólo han de tener cabida los que entienden el privilegio.
Y la sensación es que por mucho que nos esforzáramos en la construcción interior de Ferran, al final sus materiales tan poco nobles cederían. Temas Selección española de fútbol F.C. Barcelona Andrés Iniesta Lamine Yamal comentarios Reportar un error 4 almohadas cervicales que mantienen la forma después de un año y evitan el dolor de cuello Teresa Rodríguez García David Bustamante: «No teníamos para vacaciones, pero nunca faltaba el plato combinado de la churrería»
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