Terrible y preocupante cornada en el cuello al Niño de las Monjas en un pueblo del Perú
«¡Dejen libre!», gritaron en el callejón mientras Jordi Pérez, conocido como el Niño de las Monjas, abandonaba la plaza de toros de Huallanca tras sufrir una dramática cornada en el cuello. Horrible l
Terrible y preocupante cornada en el cuello al Niño de las Monjas en un pueblo del Perú El torero valenciano Jordi Pérez resultó herido en Huallanca, donde abandonó el ruedo por su propio pie mientras le taponaban la herida, que sangraba abundantemente Regala esta noticia Añádenos en Google Jordi Pérez, conodido como el Niño de las Monjas. (Mikel Ponce) 30/07/2026 a las 07:17h. «¡Dejen libre!», gritaron en el callejón mientras Jordi Pérez, conocido como el Niño de las Monjas, abandonaba la plaza de toros de Huallanca tras sufrir una dramática cornada en el cuello. Horrible la escena, con el torero valenciano sangrando mientras le taponaban la herida. ...
La preocupación era palpable. Ya en la calle, era trasladado en una camilla humana hasta un portón blanco que golpeaban fuertemente. «¡Abre, abre, es grve!».
Conmovía la voz temblorosa de una mujer: «Pobrecito...», con el verbo añadido de aquello que se temía. El pitón había calado en una zona tremendamente peligrosa y en un pueblecito del bello y acogedor Perú, donde las condiciones sanitarias no son siempre las más favorables. Aquella puerta blanca era la del centro de salud, «cerrado lamentablemente», según indican desde la página de Identidad Huallanquina.
Enfundado en su vestido verde y oro, El Niño de las Monjas toreaba con el capote cuando el toro lo prendió en esa placita peruana rodeada de sierra en el departamento de Áncash. Las primeras notcias que llegan son a cuentagotas y contradictorias, aunque con un mensaje esperanzador de Marco Honores en el perfil de ONG Cultural Joselito el Gallo: «La situación del torero es que ha sido estabilizado, el doctor César Baltazar, especialista en cornadas y ángel de los toreros en Perú, tuvo comunicación con las personas que atendieron al torero en el centro de salud de Hullanca, por videollamada, para que puedan controlar la situación, para que luego pueda ser trasladado a la ciudad de Huaraz, donde se verán más a detalle los procedimientos médicos en adelante. Las imágenes nos hicieron pensar en lo peor.
Pero gracias a Dios ya pudieron estabilizar al torero». La distancia de Huallanca a Huaraz es de 168 kilómetros, unas tres horas en las carreteras peruanas. Pese a la diferencia horaria, son muchos los que han mostrado su preocupación por el estado de Jordi Pérez, el niño que llegó con once años a la Congregación Madres de Desamparados y al que las religiosas apuntaron a la Escuela taurina.
Intentaron frenar su vocación taurina con el rugby, pero no hubo manera. Y un día el niño apareció en el ruedo de Valencia de la mano de una monja, ante la sopresa de los maestros, como Juan Carlos Vera, sobrino del protagonista de aquel filme rodado en 1958 en el que un bebé era abandonado en un convento. «Buscamos información, llamé a la Escuela y me presenté con un educador.
Me dijeron que nada malo iba a aprender, que tendría una disciplina y buena educación», explica la madre Elisa, su segunda madre. O, tal vez, la primera. La que reza por él.
Temas Toreros Cornadas comentarios Reportar un error Terrible y preocupante cornada en el cuello al Niño de las Monjas en un pueblo del Perú El torero valenciano Jordi Pérez resultó herido en Huallanca, donde abandonó el ruedo por su propio pie mientras le taponaban la herida, que sangraba abundantemente Regala esta noticia Añádenos en Google Jordi Pérez, conodido como el Niño de las Monjas. (Mikel Ponce) 30/07/2026 a las 07:17h. «¡Dejen libre!», gritaron en el callejón mientras Jordi Pérez, conocido como el Niño de las Monjas, abandonaba la plaza de toros de Huallanca tras sufrir una dramática cornada en el cuello. Horrible la escena, con el torero valenciano sangrando mientras le taponaban la herida. ...
La preocupación era palpable. Ya en la calle, era trasladado en una camilla humana hasta un portón blanco que golpeaban fuertemente. «¡Abre, abre, es grve!».
Conmovía la voz temblorosa de una mujer: «Pobrecito...», con el verbo añadido de aquello que se temía. El pitón había calado en una zona tremendamente peligrosa y en un pueblecito del bello y acogedor Perú, donde las condiciones sanitarias no son siempre las más favorables. Aquella puerta blanca era la del centro de salud, «cerrado lamentablemente», según indican desde la página de Identidad Huallanquina.
Enfundado en su vestido verde y oro, El Niño de las Monjas toreaba con el capote cuando el toro lo prendió en esa placita peruana rodeada de sierra en el departamento de Áncash. Las primeras notcias que llegan son a cuentagotas y contradictorias, aunque con un mensaje esperanzador de Marco Honores en el perfil de ONG Cultural Joselito el Gallo: «La situación del torero es que ha sido estabilizado, el doctor César Baltazar, especialista en cornadas y ángel de los toreros en Perú, tuvo comunicación con las personas que atendieron al torero en el centro de salud de Hullanca, por videollamada, para que puedan controlar la situación, para que luego pueda ser trasladado a la ciudad de Huaraz, donde se verán más a detalle los procedimientos médicos en adelante. Las imágenes nos hicieron pensar en lo peor.
Pero gracias a Dios ya pudieron estabilizar al torero». La distancia de Huallanca a Huaraz es de 168 kilómetros, unas tres horas en las carreteras peruanas. Pese a la diferencia horaria, son muchos los que han mostrado su preocupación por el estado de Jordi Pérez, el niño que llegó con once años a la Congregación Madres de Desamparados y al que las religiosas apuntaron a la Escuela taurina.
Intentaron frenar su vocación taurina con el rugby, pero no hubo manera. Y un día el niño apareció en el ruedo de Valencia de la mano de una monja, ante la sopresa de los maestros, como Juan Carlos Vera, sobrino del protagonista de aquel filme rodado en 1958 en el que un bebé era abandonado en un convento. «Buscamos información, llamé a la Escuela y me presenté con un educador.
Me dijeron que nada malo iba a aprender, que tendría una disciplina y buena educación», explica la madre Elisa, su segunda madre. O, tal vez, la primera. La que reza por él.
Temas Toreros Cornadas comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Javier Ruiz, sobre sus orígenes humildes: «Mi abuelo era minero y la familia de mi madre viene de un camionero que montó una yesería y trabajaba el olivar» Inés Romero Mercadona confirma el origen de las sandías que vende en sus supermercados David Maroto Valencia