La guerra del coche que está cambiando la economía mundial
España se ha mostrado partidaria de mantener una cierta autonomía frente a la disputa entre EEUU y China por el coche eléctrico. Esa posición puede proporcionarle una ventaja para atraer inversiones,
ANÁLISIS La guerra del coche que está cambiando la economía mundial España se ha mostrado partidaria de mantener una cierta autonomía frente a la disputa entre EEUU y China por el coche eléctrico. Esa posición puede proporcionarle una ventaja para atraer inversiones, pero está por ver si se traducirá en una transformación estructural de nuestra industria. Pero no se trata únicamente de cuánto se produce en España, sino qué se produce, quién lo controla y quién captura el valor generado Análisis — Cuando el trabajo deja de enriquecer 17 de agosto de 2026 21:43 h Actualizado el 18/08/2026 05:30 h 0 Hace unos días se filtró a algunos medios que el Ministerio de Defensa tiene algunas reservas sobre la construcción en Ferrol (Galicia) de una planta de vehículos eléctricos de la compañía china SAIC, pues argumenta que corre el riesgo de convertirse en un enclave de espionaje por parte del gobierno del Partido Comunista de China.
No obstante, pocas horas después el propio Ministerio aclaró que permitiría el proyecto, que además cuenta con el apoyo entusiasta del gobierno tanto nacional (PSOE-Sumar) como autonómico (PP). Sin embargo, lo realmente importante en este caso tiene que ver con la disputa económica entre la Unión Europea y China, y que también alcanza a Estados Unidos. Mientras la UE es escéptica ante la inversión extranjera china, promoviendo medidas regulatorias para influir en ella, y España muestra claro interés en atraerla, Estados Unidos es mucho más hostil y teme una alineación de los intereses europeos con los chinos.
Ese es el fondo geopolítico. Y, ahora mismo, España es uno de los principales terrenos de juego donde se despliega esa redefinición de la política industrial occidental en el contexto de clara superioridad de la industria china del automóvil. Como argumentaré en este análisis, el caso de Ferrol es solo un episodio dentro de una batalla más grande que está reorganizando tanto el sector del automóvil como de la economía mundial en su conjunto.
ANÁLISIS La guerra del coche que está cambiando la economía mundial España se ha mostrado partidaria de mantener una cierta autonomía frente a la disputa entre EEUU y China por el coche eléctrico. Esa posición puede proporcionarle una ventaja para atraer inversiones, pero está por ver si se traducirá en una transformación estructural de nuestra industria. Pero no se trata únicamente de cuánto se produce en España, sino qué se produce, quién lo controla y quién captura el valor generado Análisis — Cuando el trabajo deja de enriquecer 17 de agosto de 2026 21:43 h Actualizado el 18/08/2026 05:30 h 0 Hace unos días se filtró a algunos medios que el Ministerio de Defensa tiene algunas reservas sobre la construcción en Ferrol (Galicia) de una planta de vehículos eléctricos de la compañía china SAIC, pues argumenta que corre el riesgo de convertirse en un enclave de espionaje por parte del gobierno del Partido Comunista de China.
No obstante, pocas horas después el propio Ministerio aclaró que permitiría el proyecto, que además cuenta con el apoyo entusiasta del gobierno tanto nacional (PSOE-Sumar) como autonómico (PP). Sin embargo, lo realmente importante en este caso tiene que ver con la disputa económica entre la Unión Europea y China, y que también alcanza a Estados Unidos. Mientras la UE es escéptica ante la inversión extranjera china, promoviendo medidas regulatorias para influir en ella, y España muestra claro interés en atraerla, Estados Unidos es mucho más hostil y teme una alineación de los intereses europeos con los chinos.
Ese es el fondo geopolítico. Y, ahora mismo, España es uno de los principales terrenos de juego donde se despliega esa redefinición de la política industrial occidental en el contexto de clara superioridad de la industria china del automóvil. Como argumentaré en este análisis, el caso de Ferrol es solo un episodio dentro de una batalla más grande que está reorganizando tanto el sector del automóvil como de la economía mundial en su conjunto.