← Volver a la portada
Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

La receta tradicional de salsa de tomate en conserva para aprovechar la temporada y disfrutarlos más allá del verano

Además de evitar que se desperdicien los tomates que maduran antes de tiempo, hacer conserva permite tener siempre a mano una salsa base para infinidad de platos, como pasta, arroces, guisos, pizzas,

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

La receta tradicional de salsa de tomate en conserva para aprovechar la temporada y disfrutarlos más allá del verano Además de evitar que se desperdicien los tomates que maduran antes de tiempo, hacer conserva permite tener siempre a mano una salsa base para infinidad de platos, como pasta, arroces, guisos, pizzas, sofritos o carnes — Melópita: la tarta griega de queso y miel que es fácil y rápida de hacer Salsa de tomate casera en un recipiente hermético Magnific Olga Verdú 29 de julio de 2026 13:24 h Actualizado el 29/07/2026 13:24 h 0 El verano es el momento de la temporada alta de muchas frutas y hortalizas, y el tomate es uno de sus grandes protagonistas. Los tres meses más calurosos del año coinciden con su momento de maduración, cuando el fruto ofrece un sabor más intenso y una carne más jugosa. Por eso esta es la época en la que se preparan las conservas caseras: una forma de disfrutar del tomate en pleno invierno sin renunciar al sabor de la cosecha, y una costumbre que se transmite de generación en generación en numerosos recetarios familiares.

Además de evitar que se desperdicien los tomates que maduran antes de tiempo, hacer conserva permite tener siempre a mano una salsa base para infinidad de platos, como pasta, arroces, guisos, pizzas, sofritos o carnes. Elaborarla en casa tiene, además, una ventaja añadida: permite controlar por completo la calidad de los ingredientes, sin conservantes ni azúcares añadidos. Para lograr un buen resultado, la elección del tomate es fundamental.

Las variedades más carnosas, como el tomate pera, tienen menos agua y más pulpa, lo que da lugar a una salsa más espesa y concentrada. El otro secreto está en la sencillez, ya que esta receta requiere pocos ingredientes, pero de calidad, y hojas de albahaca frescas que potencien el sabor final. Un último punto clave, y el que más dudas suele generar, es la conservación: los botes deben cocerse al baño maría en recipientes que soporten bien las altas temperaturas, para que no se rompan durante la cocción.

Un hervido correcto del cristal permite guardar la salsa durante meses —incluso años— en la despensa. Conviene comprobar también que tarros y tapas estén en perfecto estado y cierren herméticamente, ya que solo así se genera el vacío necesario para preservar sabor y textura durante más tiempo. Más partido nutricional Cocinar el tomate no solo concentra su sabor: también mejora su aporte nutricional.

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el tomate triturado o cocinado, y su combinación con aceite, mejora la absorción del licopeno en nuestro organismo, el pigmento responsable de su color rojo y uno de los antioxidantes más estudiados por su papel frente al estrés oxidativo. Al tratarse de un compuesto liposoluble, su absorción aumenta cuando se combina con una grasa, como el aceite de oliva virgen extra que lleva esta receta. Así, la salsa casera no es solo una forma de aprovechar la cosecha de verano, sino también una manera de sacarle más partido nutricional al tomate que si se consumiera crudo.

Los tomates de pera son idóneos para esta receta Pexels Esta receta requiere algo de tiempo, pero el esfuerzo se compensa con creces al tener varios tarros siempre listos en la despensa. Estos son los ingredientes y los pasos para prepararla. Ingredientes Dos kg de tomate de pera Cuatro dientes de ajo Albahaca fresca Aceite de oliva virgen extra Sal Elaboración paso a paso Escaldamos el tomate.

Ponemos una olla con agua a hervir. Hacemos un corte en cruz en la base de cada tomate y los sumergimos 30 segundos en el agua hirviendo. Pasado ese tiempo, los pasamos directamente a un bol con agua muy fría (podemos añadir hielo).

Los pelamos. Este escaldado previo permite retirar la piel sin dificultad. Para esta receta usamos tomate de pera, la variedad idónea para conservas, salsas o gazpacho, aunque también se puede usar tomate de rama.

Eso sí, su piel es más fina y blanda, así que si no se respeta bien el tiempo de escaldado es más fácil que se rompa al pelarlo. Los limpiamos y troceamos. Cortamos cada tomate en horizontal, de forma perpendicular al eje que va del tallo a la base: así resulta mucho más fácil retirar las semillas.

Limpiamos bien el interior y los picamos. Mientras tanto, cubrimos el fondo de una cazuela con un chorro de aceite de oliva y lo ponemos a calentar a fuego lento. Aromatizamos el aceite con ajo.

Pelamos los cuatro dientes de ajo. Cuando el aceite empiece a burbujear, los añadimos y los sofreímos hasta que se doren. Después los retiramos con una cuchara y los desechamos: solo nos interesa que aromaticen el aceite, porque si se quedan dentro de la conserva pueden fermentar y estropear la salsa.

Cocemos el tomate. En la misma cazuela donde hemos sofrito el ajo, añadimos el tomate picado y una pizca de sal. Dejamos que cueza a fuego lento durante unos 45 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue al fondo.

El tiempo puede variar según el agua que suelten los tomates: el objetivo es que se consuma casi todo el líquido y la salsa espese. Preparamos la albahaca. Cuando veamos que la salsa empieza a espesar, lavamos y secamos con cuidado la albahaca.

La trituramos en la licuadora junto con un chorrito de aceite de oliva virgen extra durante un minuto. Integramos los ingredientes. Cinco minutos antes de que termine la cocción, añadimos la albahaca triturada al tomate y removemos bien para que se integren.

Vertemos la mezcla, todavía caliente, en los botes de cristal herméticos, los cerramos y los cocemos al baño maría durante 20 minutos. Dejamos enfriar. Una vez pasado ese tiempo, dejamos que los botes se atemperen.

Ya tenemos nuestra salsa casera y tradicional de tomate, lista para guardar en la despensa y disfrutar durante todo el año. Etiquetas / ConsumoClaro / Recetas / Recetas de cocina / Tomates / Comida La receta tradicional de salsa de tomate en conserva para aprovechar la temporada y disfrutarlos más allá del verano Además de evitar que se desperdicien los tomates que maduran antes de tiempo, hacer conserva permite tener siempre a mano una salsa base para infinidad de platos, como pasta, arroces, guisos, pizzas, sofritos o carnes — Melópita: la tarta griega de queso y miel que es fácil y rápida de hacer Salsa de tomate casera en un recipiente hermético Magnific Olga Verdú 29 de julio de 2026 13:24 h Actualizado el 29/07/2026 13:24 h 0 El verano es el momento de la temporada alta de muchas frutas y hortalizas, y el tomate es uno de sus grandes protagonistas. Los tres meses más calurosos del año coinciden con su momento de maduración, cuando el fruto ofrece un sabor más intenso y una carne más jugosa.

Por eso esta es la época en la que se preparan las conservas caseras: una forma de disfrutar del tomate en pleno invierno sin renunciar al sabor de la cosecha, y una costumbre que se transmite de generación en generación en numerosos recetarios familiares. Además de evitar que se desperdicien los tomates que maduran antes de tiempo, hacer conserva permite tener siempre a mano una salsa base para infinidad de platos, como pasta, arroces, guisos, pizzas, sofritos o carnes. Elaborarla en casa tiene, además, una ventaja añadida: permite controlar por completo la calidad de los ingredientes, sin conservantes ni azúcares añadidos.

Para lograr un buen resultado, la elección del tomate es fundamental. Las variedades más carnosas, como el tomate pera, tienen menos agua y más pulpa, lo que da lugar a una salsa más espesa y concentrada. El otro secreto está en la sencillez, ya que esta receta requiere pocos ingredientes, pero de calidad, y hojas de albahaca frescas que potencien el sabor final.

Un último punto clave, y el que más dudas suele generar, es la conservación: los botes deben cocerse al baño maría en recipientes que soporten bien las altas temperaturas, para que no se rompan durante la cocción. Un hervido correcto del cristal permite guardar la salsa durante meses —incluso años— en la despensa. Conviene comprobar también que tarros y tapas estén en perfecto estado y cierren herméticamente, ya que solo así se genera el vacío necesario para preservar sabor y textura durante más tiempo.

Más partido nutricional Cocinar el tomate no solo concentra su sabor: también mejora su aporte nutricional. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el tomate triturado o cocinado, y su combinación con aceite, mejora la absorción del licopeno en nuestro organismo, el pigmento responsable de su color rojo y uno de los antioxidantes más estudiados por su papel frente al estrés oxidativo. Al tratarse de un compuesto liposoluble, su absorción aumenta cuando se combina con una grasa, como el aceite de oliva virgen extra que lleva esta receta.

Así, la salsa casera no es solo una forma de aprovechar la cosecha de verano, sino también una manera de sacarle más partido nutricional al tomate que si se consumiera crudo. Los tomates de pera son idóneos para esta receta Pexels Esta receta requiere algo de tiempo, pero el esfuerzo se compensa con creces al tener varios tarros siempre listos en la despensa. Estos son los ingredientes y los pasos para prepararla.

Ingredientes Dos kg de tomate de pera Cuatro dientes de ajo Albahaca fresca Aceite de oliva virgen extra Sal Elaboración paso a paso Escaldamos el tomate. Ponemos una olla con agua a hervir. Hacemos un corte en cruz en la base de cada tomate y los sumergimos 30 segundos en el agua hirviendo.

Pasado ese tiempo, los pasamos directamente a un bol con agua muy fría (podemos añadir hielo). Los pelamos. Este escaldado previo permite retirar la piel sin dificultad.

Para esta receta usamos tomate de pera, la variedad idónea para conservas, salsas o gazpacho, aunque también se puede usar tomate de rama. Eso sí, su piel es más fina y blanda, así que si no se respeta bien el tiempo de escaldado es más fácil que se rompa al pelarlo. Los limpiamos y troceamos.

Cortamos cada tomate en horizontal, de forma perpendicular al eje que va del tallo a la base: así resulta mucho más fácil retirar las semillas. Limpiamos bien el interior y los picamos. Mientras tanto, cubrimos el fondo de una cazuela con un chorro de aceite de oliva y lo ponemos a calentar a fuego lento.

Aromatizamos el aceite con ajo. Pelamos los cuatro dientes de ajo. Cuando el aceite empiece a burbujear, los añadimos y los sofreímos hasta que se doren.

Después los retiramos con una cuchara y los desechamos: solo nos interesa que aromaticen el aceite, porque si se quedan dentro de la conserva pueden fermentar y estropear la salsa. Cocemos el tomate. En la misma cazuela donde hemos sofrito el ajo, añadimos el tomate picado y una pizca de sal.

Dejamos que cueza a fuego lento durante unos 45 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue al fondo. El tiempo puede variar según el agua que suelten los tomates: el objetivo es que se consuma casi todo el líquido y la salsa espese. Preparamos la albahaca.

Cuando veamos que la salsa empieza a espesar, lavamos y secamos con cuidado la albahaca. La trituramos en la licuadora junto con un chorrito de aceite de oliva virgen extra durante un minuto. Integramos los ingredientes.

Cinco minutos antes de que termine la cocción, añadimos la albahaca triturada al tomate y removemos bien para que se integren. Vertemos la mezcla, todavía caliente, en los botes de cristal herméticos, los cerramos y los cocemos al baño maría durante 20 minutos. Dejamos enfriar.

Una vez pasado ese tiempo, dejamos que los botes se atemperen. Ya tenemos nuestra salsa casera y tradicional de tomate, lista para guardar en la despensa y disfrutar durante todo el año. Etiquetas / ConsumoClaro / Recetas / Recetas de cocina / Tomates / Comida

Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
La receta tradicional de salsa de tomate en conserva para aprovechar la temporada y disfrutarlos más allá del verano · ReversoDigital