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Internacional
miércoles, 29 de julio de 2026

¡No tienes ni idea de incendios! 10 argumentos para taparle la boca al cuñado negacionista

Tapa la boca a los del "agárrame el cubata" con 10 argumentos respaldados por la evidencia científica para desmontar algunos de los bulos más extendidos sobre incendios forestales.

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

ÚLTIMA HORAEl juez imputa al exdirector de la Guardia Civil Leonardo Marcos en el caso Leire Díez trivial¿Has seguido la actualidad de julio? Descúbrelo con este test de 10 preguntas ¡No tienes ni idea de incendios! 10 argumentos para taparle la boca al cuñado negacionistaImagen nocturna del gran incendio registrado entre Ávila, Toledo y Madrid.GUARDIA CIVILEscucha este artículoCrónica verdeNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 29 jul 2026 - 13:38César-Javier Palacios Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosTapa la boca a los del "agárrame el cubata" con 10 argumentos respaldados por la evidencia científica para desmontar algunos de los bulos más extendidos sobre incendios forestales.La superficie quemada este año en España sube a 173.651 hectáreas, seis veces más que en 2025No aguanto más. Da igual con quien hable o escuche en la radio o la televisión.

Aquí todo el mundo opina, y/o se traga bulos inmensos que no le caben por la boca. Es la época dorada del cuñado/a más negacionista y ceporro.Cada verano, cuando los grandes incendios llenan los informativos, también regresan los mismos tópicos: que los montes están abandonados, que todo se arreglaría "limpiando el bosque", que el cambio climático es un mantra ideológico de izquierdas, que antes también había incendios pero sabíamos apagarlos (gloria a Franco en las alturas) y que todo se arregla con más aviones, más bomberos y menos ecologistas. Son frases estúpidas repetidas hasta la saciedad que chocan con décadas de evidencia científica.

Los incendios forestales son un fenómeno natural. Pero al igual que nuestra sociedad ha cambiado profundamente en los últimos 50 años, el paisaje lo ha hecho aún más radicalmente, abandonado en su mayor parte y urbanizado en el resto con urbanizaciones en medio de un bosque convertido en postal decorativa que en cualquier momento puede convertirse en un infierno. También ha cambiado, y mucho, y a peor, y por nuestra culpa, el clima.

No es ideología, es ciencia.Por eso ahora hay menos fuegos pero son más virulentos y catastróficos que lo han sido en los últimos 10.000 años. Ha cambiado, a peor, la intensidad, la velocidad y la capacidad de los incendios para superar cualquier intento de extinción. La primera declaración que deberíamos escuchar de nuestros responsables políticos es que estos gigantescos incendios de sexta generación NO SE PUEDEN APAGAR EN UNA MAÑANA.

El trabajo titánico, heroico, de los servicios de extinción consiste sobre todo en evitar víctimas y tratar de salvar viviendas e infraestructuras. Estos son diez argumentos respaldados por la evidencia científica para desmontar algunos de los bulos más extendidos sobre incendios forestales. Bulo 1.

"Los bosques están sucios"Falso. Los bosques no están "sucios", funcionan como ecosistemasLa expresión "bosque sucio" no existe en ecología. La madera muerta, las ramas caídas, los arbustos o la hojarasca cumplen funciones esenciales:Almacenan carbono Conservan humedadDan soporte vital a los árbolesFavorecen la fertilidad del sueloSirven de refugio para miles de especiesLo que sí existe es un aumento de la densidad forestal en determinados paisajes debido al abandono rural, la desaparición de los usos tradicionales y décadas de políticas centradas únicamente en apagar incendios.No es lo mismo un bosque decaído, con árboles muertos o enfermos, que un territorio donde cientos de hectáreas forman una masa continua sin interrupciones, bien conservadas, naturalmente equilibradas.

La solución no es "limpiar" el bosque, sino gestionar el paisajeBulo 2. Hay demasiado combustible en los bosquesFalso. Hablamos de vegetación, no de petróleo.

Todo árbol es combustibleReducir la cantidad de vegetación en el monte puede disminuir la intensidad de las llamas, pero no evitará los grandes incendios forestales cuando coinciden temperaturas extremas, sequía, baja humedad y viento muy fuerte.En incendios extremos se han documentado llamas de más de 50 metros, generación de infernales tormentas de fuego (pirocúmulos), piñas en llamas convertidas en bombas incendiarias que vuelan más de 100 metros de distancia, focos secundarios separados por kilómetros y que avanzan a velocidades "endemoniadas" imposibles de detener. No hay avión que los pueda apagar.Cuando un incendio alcanza ese comportamiento, ni los bosques más domesticados pueden evitar su avance.Porque ni todos los bosques ni todos los fuegos son iguales. Hay diferencias importantes:Incendios donde una gestión forestal de años ayuda a controlar el fuegoIncendios extremos donde la meteorología y lo abrupto del terreno dominan completamente el comportamiento del fuegoIncendios en plantaciones de eucaliptos y pinosIncendios en bosques de especies autóctonas atlánticasIncendios de especies autóctonas mediterráneasBulo 3.

"El cambio climático no tiene nada que ver"Falso. Es uno de los mayores bulos. Y el más peligrosoNingún científico serio afirma que el cambio climático provoque todas las igniciones.Lo que sí confirman es que por culpa del calentamiento global se están creando las condiciones perfectas para que un incendio pequeño se convierta en una catástrofe.Las evidencias confirman:Olas de calor cada vez más frecuentes e intensasSequías más largasVegetación más secaTemporadas de incendios más prolongadasNoches tropicales y tórridas que impiden recuperar la humedadTodo ello aumenta el número de días con condiciones meteorológicas extremas que benefician el avance incontrolado del fuego.El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) confirma que el calentamiento global está incrementando el riesgo de incendios extremos en numerosas regiones del planeta, especialmente en la cuenca mediterránea.No significa que el cambio climático encienda la cerilla.Significa que convierte el monte en un polvorín.Bulo 4.

Los ecologistas no dejan coger leñaFalso. La ley no sólo no lo prohíbe, sino que obliga a hacerloLa Ley 43/2003 de Montes no prohíbe limpiar, recoger frutos, piñas o pinocha o hacer quemas controladas. Al contrario: obliga a hacerlo a los propietarios dentro de una gestión forestal sostenible y como apoyo a la prevención de incendios.

Como explica Mónica Parrilla, la responsabilidad recae siempre en la persona propietaria. Debe limpiar su finca y el ayuntamiento debe vigilar que se cumpla. Un dato importante: el 73 % de las masas forestales son de titularidad privada.

Eso sí, para sacar leña tienen que pedir permiso, igual que es necesario para levantar una nave o abrir un pozo.Por ley, los propietarios forestales deben mantener sus fincas limpias y en buen estado. Pero si no lo hacen, corresponde a los ayuntamientos exigir e incluso actuar de manera subsidiaria para garantizarlo. Si aquí hay algún malo sin duda no es el ecologista, sin más poder que el de protestar alguna vez en la calle.Pero como la mayoría de los municipios carecen de recursos, la comunidad autónoma debe asumir por Ley la responsabilidad.

Bulo 5. "Antes también había incendios y se apagaban fácil"No. Nunca hubo fuegos como los de ahoraLos científicos distinguen claramente entre:Conatos (menos de una hectárea)Grandes incendios forestales Incendios de comportamiento extremoLo preocupante no es que haya fuego.Lo preocupante es que cada vez hay más incendios imposibles de extinguir mientras están activos.

Y estos son ahora cada vez más numerosos.Según WWF, el número de fuegos ha disminuido en España un 33% respecto a la media de la última década, pero la superficie quemada ha aumentado un 8% a pesar de haberse disparado las inversiones en extinción. La efectividad en la extinción de pequeños incendios no para de mejorar gracias a la prevención y la concienciación, pero los fuegos que escapan al control son mucho más destructivos.Bulo 6. "Con más hidroaviones se apagarían todos"Falso.

No existe ningún país capaz de apagar los incendios extremosCuando un incendio genera:Columnas convectivas gigantes Vientos propiosFocos secundarios por doquierTormentas de fuegoVelocidad infernal de avanceCambios de dirección imprevistosAnte este tipo de fuegos de sexta generación, los medios aéreos apenas pueden proteger infraestructuras o ayudar en zonas concretas, pues el incendio no empieza a controlarse hasta que cambian las condiciones meteorológicas.Los hidroaviones y helicópteros son herramientas imprescindibles, pero por sí solos no apagan un incendio forestal. Su función principal es enfriar el frente de llamas, reducir temporalmente la intensidad del fuego y frenar su avance para crear una oportunidad de actuación. El trabajo decisivo llega después, cuando las brigadas terrestres acceden a la zona para consolidar el perímetro, extinguir los puntos calientes y evitar que el incendio se reactive.

Sin esa intervención sobre el terreno, el efecto de las descargas de agua suele ser limitado y, en muchos casos, efímero, especialmente en incendios de gran intensidad o con condiciones meteorológicas extremas, donde el agua puede evaporarse rápidamente o el fuego volver a propagarse en cuestión de minutos. En la extinción de incendios forestales, los medios aéreos no sustituyen a los bomberos: trabajan para ellos, facilitando que puedan actuar con mayor seguridad y eficacia.Bulo 7. "Todo se arregla sacando madera"Falso.

No exactamente.La gestión forestal es muy útil y necesaria, pero cortar árboles indiscriminadamente puede incluso empeorar los problemas:Aumenta la insolación Seca más el suelo Favorece la proliferación de matorrales muy inflamables Reduce la biodiversidadOtro problema importante: no todas las maderas son iguales. No es lo mismo pino, que encina, roble, haya o castaño. Y de ella, no es lo mismo madera de calidad procedente de árboles manejados durante décadas con una silvicultura moderna y eficaz, que bosques naturales donde los árboles crecen con mil formas, nudos, tamaños.Y no menos difícil: ¿dónde está el mercado para vender toda esa madera?

Porque cada vez la utilizamos menos para hacer muebles, ventanas o puertas, e incluso en esos casos elegimos las procedentes de países lejanos que tienen precios más competitivos que la española. Si quieres dar valor a los bosques hispanos ¿estás dispuesto a consumir para todo madera local, aunque sea más cara y de peor calidad? Pues deja de comprar muebles en la misma multinacional nórdica.Bulo 8.

"El ganado evita los incendios"Falso. No hay ganado en España para tanto bosqueEl pastoreo reduce combustible fino en determinadas zonas. Puede ser una herramienta excelente, es verdad.Pero pensar que unas vacas o un rebaño de cabras pueden impedir un gran incendio forestal es una enorme simplificación de la realidad.

Para empezar, porque España tiene en torno a 28,5 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que representa aproximadamente el 56,5% del territorio.Según en el Censo Agrario 2020, España tiene una cabaña de 55.529.907 cabezas de ganado entre vacas, ovejas, cabras y cerdos. Pero menos del 25% se crían en extensivo, que son las únicas que se podrían meter en el monte. Ahora mismo no hay ganado para tanto bosque.

Pero hay algo aún más grave: la carne de extensivo es mucho más cara (y sacrificada) de producir pero se vende más barata. ¿Estás dispuesto a consumir carne de animales bombero aunque sea de sabor más fuerte, menos jugosa y probablemente salga más cara? Empieza a buscarla (y exigirla) en la carnicería del barrio.Y otra pregunta indiscreta: ¿Hay pastores suficientes en España para tanto ganado bombero?

Te lo adelanto, en absoluto. Ni hay pastores ni hay jóvenes que quieran serlo para reemplazar a los que se están ahora jubilando.Además, la eficacia de este ganado en el campo depende de varios factores:Especie y raza Carga ganadera, pues su exceso puede provocar graves problemas ambientalesContinuidad del pastoreo Tipo de vegetaciónEscala del paisajeEl ganado es una herramienta más. Pero no es una solución mágica.Bulo 9.

"El problema son los pirómanos"Falso. La mayoría de los fuegos tienen origen humano, pero muy pocas veces son intencionadosEn España, más del 90% de los incendios forestales están relacionados con causas humanas. Pero no significa que todos los provoquen malvados cerilla en mano.

Menos de un 5% del total se deben a enfermos armados con antorchas, a los que algunas veces se añaden venganzas entre vecinos o trabajadores.Una chispa de origen humano puede proceder de:Negligencias por fuegos o barbacoas mal apagadasMaquinaria agrícolaLíneas eléctricasQuemas agrícolas y ganaderasAccidentesIncendios intencionadosSin embargo, una misma chispa no produce el mismo incendio con un 22 % de humedad que con un 6 %, temperaturas altísimas y vientos huracanados.El riesgo depende tanto de la ignición como de las condiciones meteorológicas y del paisaje.Por eso los científicos hablan siempre del llamado triángulo del incendio:IgniciónCombustibleMeteorologíaEliminar solo uno de esos factores no basta.Bulo 10. "El problema está en el monte, no donde vivimos"Falso. Hemos cambiado el territorio de una forma que aumenta el riesgoEl abandono de la agricultura, la ganadería y otros usos tradicionales ha favorecido la expansión y continuidad de la vegetación.

Pero, al mismo tiempo, hemos llenado el monte de viviendas, urbanizaciones e infraestructuras, convirtiendo muchos espacios forestales en un lugar donde vivir o pasar las vacaciones. Hemos idealizado el bosque como una postal idílica, rodeando las casas de árboles y vegetación, cuando en realidad eso supone convivir con un riesgo creciente.Los expertos advierten de que la interfaz urbano-forestal —la zona donde se encuentran las viviendas y el monte— es hoy uno de los principales desafíos de los incendios. Proteger tantas viviendas dispersadas por doquier obliga a desviar recursos de extinción, dificulta las maniobras de los equipos de emergencia y convierte la evacuación de personas en la prioridad absoluta, por encima de apagar el fuego.Además, muchos propietarios desconocen el peligro real.

Las viviendas deberían estar preparadas para convivir con el fuego mediante: Planes de autoprotecciónMateriales de construcción resistentes al fuegoFranjas de seguridad libres de vegetación inflamable Accesos amplios que permitan la entrada de los servicios de emergencia y la evacuación de los residentesLa gestión de la vegetación debe abordarse a tres escalas, aunque ninguna de ellas, por sí sola, es suficiente:Dentro de las parcelas de cada vivienda En el entorno de las urbanizaciones y pueblosEn el paisaje que las rodeaConclusión: Hay que adaptarse y gestionar el territorioLa ciencia es clara: nos guste o no, vivimos una nueva realidad muy complicada que va a ir a peor. Por eso el objetivo ya no puede ser solo evitar los incendios, sino aprender a convivir con ellos reduciendo su impacto sobre las personas. Porque los incendios extremos serán cada vez más frecuentes en un clima cada vez más cálido y seco.

Preparar el territorio y a quienes viven en él es una necesidad urgente. Frente a ese mantra tan vacío de que "los incendios se apagan en invierno" debemos enfrentar la realidad de que "los incendios se apagan durante todo el año", con prevención, educación, formación y unidad. Ésta sí que debería ser nuestra auténtica "prioridad nacional".Lo que conocíamos como "la normalidad" ha cambiado radicalmente y ya nunca volverá a ser igual a la que algunos conocieron hace 50 años.

Porque no son episodios de temperaturas extremas, se llama cambio climático. Dejemos de hablar del futuro. El presente exige adaptar nuestros paisajes y nuestras viviendas a una realidad en la que el fuego formará parte del escenario con más intensidad que nunca.

No hacerlo, difundiendo bulos y medias verdades, en plan cuñado/a negacionista, éso sí que es ser un pirómano.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:Cambio climáticoMedio ambienteIncendios forestalesGanadería Mostrar comentarios Comentarios ¡No tienes ni idea de incendios! 10 argumentos para taparle la boca al cuñado negacionistaImagen nocturna del gran incendio registrado entre Ávila, Toledo y Madrid.GUARDIA CIVILEscucha este artículoCrónica verdeNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 29 jul 2026 - 13:38César-Javier Palacios Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosTapa la boca a los del "agárrame el cubata" con 10 argumentos respaldados por la evidencia científica para desmontar algunos de los bulos más extendidos sobre incendios forestales.La superficie quemada este año en España sube a 173.651 hectáreas, seis veces más que en 2025No aguanto más. Da igual con quien hable o escuche en la radio o la televisión. Aquí todo el mundo opina, y/o se traga bulos inmensos que no le caben por la boca.

Es la época dorada del cuñado/a más negacionista y ceporro.Cada verano, cuando los grandes incendios llenan los informativos, también regresan los mismos tópicos: que los montes están abandonados, que todo se arreglaría "limpiando el bosque", que el cambio climático es un mantra ideológico de izquierdas, que antes también había incendios pero sabíamos apagarlos (gloria a Franco en las alturas) y que todo se arregla con más aviones, más bomberos y menos ecologistas. Son frases estúpidas repetidas hasta la saciedad que chocan con décadas de evidencia científica. Los incendios forestales son un fenómeno natural.

Pero al igual que nuestra sociedad ha cambiado profundamente en los últimos 50 años, el paisaje lo ha hecho aún más radicalmente, abandonado en su mayor parte y urbanizado en el resto con urbanizaciones en medio de un bosque convertido en postal decorativa que en cualquier momento puede convertirse en un infierno. También ha cambiado, y mucho, y a peor, y por nuestra culpa, el clima. No es ideología, es ciencia.Por eso ahora hay menos fuegos pero son más virulentos y catastróficos que lo han sido en los últimos 10.000 años.

Ha cambiado, a peor, la intensidad, la velocidad y la capacidad de los incendios para superar cualquier intento de extinción. La primera declaración que deberíamos escuchar de nuestros responsables políticos es que estos gigantescos incendios de sexta generación NO SE PUEDEN APAGAR EN UNA MAÑANA. El trabajo titánico, heroico, de los servicios de extinción consiste sobre todo en evitar víctimas y tratar de salvar viviendas e infraestructuras.

Estos son diez argumentos respaldados por la evidencia científica para desmontar algunos de los bulos más extendidos sobre incendios forestales. Bulo 1. "Los bosques están sucios"Falso.

Los bosques no están "sucios", funcionan como ecosistemasLa expresión "bosque sucio" no existe en ecología. La madera muerta, las ramas caídas, los arbustos o la hojarasca cumplen funciones esenciales:Almacenan carbono Conservan humedadDan soporte vital a los árbolesFavorecen la fertilidad del sueloSirven de refugio para miles de especiesLo que sí existe es un aumento de la densidad forestal en determinados paisajes debido al abandono rural, la desaparición de los usos tradicionales y décadas de políticas centradas únicamente en apagar incendios.No es lo mismo un bosque decaído, con árboles muertos o enfermos, que un territorio donde cientos de hectáreas forman una masa continua sin interrupciones, bien conservadas, naturalmente equilibradas. La solución no es "limpiar" el bosque, sino gestionar el paisajeBulo 2.

Hay demasiado combustible en los bosquesFalso. Hablamos de vegetación, no de petróleo. Todo árbol es combustibleReducir la cantidad de vegetación en el monte puede disminuir la intensidad de las llamas, pero no evitará los grandes incendios forestales cuando coinciden temperaturas extremas, sequía, baja humedad y viento muy fuerte.En incendios extremos se han documentado llamas de más de 50 metros, generación de infernales tormentas de fuego (pirocúmulos), piñas en llamas convertidas en bombas incendiarias que vuelan más de 100 metros de distancia, focos secundarios separados por kilómetros y que avanzan a velocidades "endemoniadas" imposibles de detener.

No hay avión que los pueda apagar.Cuando un incendio alcanza ese comportamiento, ni los bosques más domesticados pueden evitar su avance.Porque ni todos los bosques ni todos los fuegos son iguales. Hay diferencias importantes:Incendios donde una gestión forestal de años ayuda a controlar el fuegoIncendios extremos donde la meteorología y lo abrupto del terreno dominan completamente el comportamiento del fuegoIncendios en plantaciones de eucaliptos y pinosIncendios en bosques de especies autóctonas atlánticasIncendios de especies autóctonas mediterráneasBulo 3. "El cambio climático no tiene nada que ver"Falso.

Es uno de los mayores bulos. Y el más peligrosoNingún científico serio afirma que el cambio climático provoque todas las igniciones.Lo que sí confirman es que por culpa del calentamiento global se están creando las condiciones perfectas para que un incendio pequeño se convierta en una catástrofe.Las evidencias confirman:Olas de calor cada vez más frecuentes e intensasSequías más largasVegetación más secaTemporadas de incendios más prolongadasNoches tropicales y tórridas que impiden recuperar la humedadTodo ello aumenta el número de días con condiciones meteorológicas extremas que benefician el avance incontrolado del fuego.El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) confirma que el calentamiento global está incrementando el riesgo de incendios extremos en numerosas regiones del planeta, especialmente en la cuenca mediterránea.No significa que el cambio climático encienda la cerilla.Significa que convierte el monte en un polvorín.Bulo 4. Los ecologistas no dejan coger leñaFalso.

La ley no sólo no lo prohíbe, sino que obliga a hacerloLa Ley 43/2003 de Montes no prohíbe limpiar, recoger frutos, piñas o pinocha o hacer quemas controladas. Al contrario: obliga a hacerlo a los propietarios dentro de una gestión forestal sostenible y como apoyo a la prevención de incendios. Como explica Mónica Parrilla, la responsabilidad recae siempre en la persona propietaria.

Debe limpiar su finca y el ayuntamiento debe vigilar que se cumpla. Un dato importante: el 73 % de las masas forestales son de titularidad privada. Eso sí, para sacar leña tienen que pedir permiso, igual que es necesario para levantar una nave o abrir un pozo.Por ley, los propietarios forestales deben mantener sus fincas limpias y en buen estado.

Pero si no lo hacen, corresponde a los ayuntamientos exigir e incluso actuar de manera subsidiaria para garantizarlo. Si aquí hay algún malo sin duda no es el ecologista, sin más poder que el de protestar alguna vez en la calle.Pero como la mayoría de los municipios carecen de recursos, la comunidad autónoma debe asumir por Ley la responsabilidad. Bulo 5.

"Antes también había incendios y se apagaban fácil"No. Nunca hubo fuegos como los de ahoraLos científicos distinguen claramente entre:Conatos (menos de una hectárea)Grandes incendios forestales Incendios de comportamiento extremoLo preocupante no es que haya fuego.Lo preocupante es que cada vez hay más incendios imposibles de extinguir mientras están activos. Y estos son ahora cada vez más numerosos.Según WWF, el número de fuegos ha disminuido en España un 33% respecto a la media de la última década, pero la superficie quemada ha aumentado un 8% a pesar de haberse disparado las inversiones en extinción.

La efectividad en la extinción de pequeños incendios no para de mejorar gracias a la prevención y la concienciación, pero los fuegos que escapan al control son mucho más destructivos.Bulo 6. "Con más hidroaviones se apagarían todos"Falso. No existe ningún país capaz de apagar los incendios extremosCuando un incendio genera:Columnas convectivas gigantes Vientos propiosFocos secundarios por doquierTormentas de fuegoVelocidad infernal de avanceCambios de dirección imprevistosAnte este tipo de fuegos de sexta generación, los medios aéreos apenas pueden proteger infraestructuras o ayudar en zonas concretas, pues el incendio no empieza a controlarse hasta que cambian las condiciones meteorológicas.Los hidroaviones y helicópteros son herramientas imprescindibles, pero por sí solos no apagan un incendio forestal.

Su función principal es enfriar el frente de llamas, reducir temporalmente la intensidad del fuego y frenar su avance para crear una oportunidad de actuación. El trabajo decisivo llega después, cuando las brigadas terrestres acceden a la zona para consolidar el perímetro, extinguir los puntos calientes y evitar que el incendio se reactive. Sin esa intervención sobre el terreno, el efecto de las descargas de agua suele ser limitado y, en muchos casos, efímero, especialmente en incendios de gran intensidad o con condiciones meteorológicas extremas, donde el agua puede evaporarse rápidamente o el fuego volver a propagarse en cuestión de minutos.

En la extinción de incendios forestales, los medios aéreos no sustituyen a los bomberos: trabajan para ellos, facilitando que puedan actuar con mayor seguridad y eficacia.Bulo 7. "Todo se arregla sacando madera"Falso. No exactamente.La gestión forestal es muy útil y necesaria, pero cortar árboles indiscriminadamente puede incluso empeorar los problemas:Aumenta la insolación Seca más el suelo Favorece la proliferación de matorrales muy inflamables Reduce la biodiversidadOtro problema importante: no todas las maderas son iguales.

No es lo mismo pino, que encina, roble, haya o castaño. Y de ella, no es lo mismo madera de calidad procedente de árboles manejados durante décadas con una silvicultura moderna y eficaz, que bosques naturales donde los árboles crecen con mil formas, nudos, tamaños.Y no menos difícil: ¿dónde está el mercado para vender toda esa madera? Porque cada vez la utilizamos menos para hacer muebles, ventanas o puertas, e incluso en esos casos elegimos las procedentes de países lejanos que tienen precios más competitivos que la española.

Si quieres dar valor a los bosques hispanos ¿estás dispuesto a consumir para todo madera local, aunque sea más cara y de peor calidad? Pues deja de comprar muebles en la misma multinacional nórdica.Bulo 8. "El ganado evita los incendios"Falso.

No hay ganado en España para tanto bosqueEl pastoreo reduce combustible fino en determinadas zonas. Puede ser una herramienta excelente, es verdad.Pero pensar que unas vacas o un rebaño de cabras pueden impedir un gran incendio forestal es una enorme simplificación de la realidad. Para empezar, porque España tiene en torno a 28,5 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que representa aproximadamente el 56,5% del territorio.Según en el Censo Agrario 2020, España tiene una cabaña de 55.529.907 cabezas de ganado entre vacas, ovejas, cabras y cerdos.

Pero menos del 25% se crían en extensivo, que son las únicas que se podrían meter en el monte. Ahora mismo no hay ganado para tanto bosque. Pero hay algo aún más grave: la carne de extensivo es mucho más cara (y sacrificada) de producir pero se vende más barata.

¿Estás dispuesto a consumir carne de animales bombero aunque sea de sabor más fuerte, menos jugosa y probablemente salga más cara? Empieza a buscarla (y exigirla) en la carnicería del barrio.Y otra pregunta indiscreta: ¿Hay pastores suficientes en España para tanto ganado bombero? Te lo adelanto, en absoluto.

Ni hay pastores ni hay jóvenes que quieran serlo para reemplazar a los que se están ahora jubilando.Además, la eficacia de este ganado en el campo depende de varios factores:Especie y raza Carga ganadera, pues su exceso puede provocar graves problemas ambientalesContinuidad del pastoreo Tipo de vegetaciónEscala del paisajeEl ganado es una herramienta más. Pero no es una solución mágica.Bulo 9. "El problema son los pirómanos"Falso.

La mayoría de los fuegos tienen origen humano, pero muy pocas veces son intencionadosEn España, más del 90% de los incendios forestales están relacionados con causas humanas. Pero no significa que todos los provoquen malvados cerilla en mano. Menos de un 5% del total se deben a enfermos armados con antorchas, a los que algunas veces se añaden venganzas entre vecinos o trabajadores.Una chispa de origen humano puede proceder de:Negligencias por fuegos o barbacoas mal apagadasMaquinaria agrícolaLíneas eléctricasQuemas agrícolas y ganaderasAccidentesIncendios intencionadosSin embargo, una misma chispa no produce el mismo incendio con un 22 % de humedad que con un 6 %, temperaturas altísimas y vientos huracanados.El riesgo depende tanto de la ignición como de las condiciones meteorológicas y del paisaje.Por eso los científicos hablan siempre del llamado triángulo del incendio:IgniciónCombustibleMeteorologíaEliminar solo uno de esos factores no basta.Bulo 10.

"El problema está en el monte, no donde vivimos"Falso. Hemos cambiado el territorio de una forma que aumenta el riesgoEl abandono de la agricultura, la ganadería y otros usos tradicionales ha favorecido la expansión y continuidad de la vegetación. Pero, al mismo tiempo, hemos llenado el monte de viviendas, urbanizaciones e infraestructuras, convirtiendo muchos espacios forestales en un lugar donde vivir o pasar las vacaciones.

Hemos idealizado el bosque como una postal idílica, rodeando las casas de árboles y vegetación, cuando en realidad eso supone convivir con un riesgo creciente.Los expertos advierten de que la interfaz urbano-forestal —la zona donde se encuentran las viviendas y el monte— es hoy uno de los principales desafíos de los incendios. Proteger tantas viviendas dispersadas por doquier obliga a desviar recursos de extinción, dificulta las maniobras de los equipos de emergencia y convierte la evacuación de personas en la prioridad absoluta, por encima de apagar el fuego.Además, muchos propietarios desconocen el peligro real. Las viviendas deberían estar preparadas para convivir con el fuego mediante: Planes de autoprotecciónMateriales de construcción resistentes al fuegoFranjas de seguridad libres de vegetación inflamable Accesos amplios que permitan la entrada de los servicios de emergencia y la evacuación de los residentesLa gestión de la vegetación debe abordarse a tres escalas, aunque ninguna de ellas, por sí sola, es suficiente:Dentro de las parcelas de cada vivienda En el entorno de las urbanizaciones y pueblosEn el paisaje que las rodeaConclusión: Hay que adaptarse y gestionar el territorioLa ciencia es clara: nos guste o no, vivimos una nueva realidad muy complicada que va a ir a peor.

Por eso el objetivo ya no puede ser solo evitar los incendios, sino aprender a convivir con ellos reduciendo su impacto sobre las personas. Porque los incendios extremos serán cada vez más frecuentes en un clima cada vez más cálido y seco. Preparar el territorio y a quienes viven en él es una necesidad urgente.

Frente a ese mantra tan vacío de que "los incendios se apagan en invierno" debemos enfrentar la realidad de que "los incendios se apagan durante todo el año", con prevención, educación, formación y unidad. Ésta sí que debería ser nuestra auténtica "prioridad nacional".Lo que conocíamos como "la normalidad" ha cambiado radicalmente y ya nunca volverá a ser igual a la que algunos conocieron hace 50 años. Porque no son episodios de temperaturas extremas, se llama cambio climático.

Dejemos de hablar del futuro. El presente exige adaptar nuestros paisajes y nuestras viviendas a una realidad en la que el fuego formará parte del escenario con más intensidad que nunca. No hacerlo, difundiendo bulos y medias verdades, en plan cuñado/a negacionista, éso sí que es ser un pirómano.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?

Publicado por Redacción · miércoles, 29 de julio de 2026

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