Sánchez evita la autocrítica con la corrupción y no llamará a Feijóo por los incendios
Pedro Sánchez comparecía este martes desde el Palacio de La Moncloa para hacer el tradicional balance de fin de curso, un curso político marcado por la presión judicial y la debilidad parlamentaria ,
Sánchez evita la autocrítica con la corrupción y no llamará a Feijóo por los incendios Hilvana un balance triunfalista en el que se reivindica como «el gobierno de la gente» frente a los recortes del PP Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez hace balance de fin de curso. (EP) Ainhoa Martínez 28/07/2026 Actualizado a las 14:41h. Pedro Sánchez comparecía este martes desde el Palacio de La Moncloa para hacer el tradicional balance de fin de curso, un curso político marcado por la presión judicial y la debilidad parlamentaria, por su precaria aritmética en el Congreso de los Diputados. El presidente ... del Gobierno ha hilvanado un discurso muy electoral, en clave de precampaña y de reivindicación, confrontando su modelo de gestión con el del PP.
Con un tono marcadamente triunfalista, Sánchez se ha presentado como el «gobierno de la gente y para la gente» y ha ido glosando los hitos del mandato, mientras dibujaba a los populares como la representación de la política de recortes. El presidente ha recordado que su ejecutivo ha aumentado la inversión en gasto social en 145.000 millones de euros más. En esta lectura positiva de la legislatura, se ha obviado por completo el frente judicial que atenaza al Gobierno y al entorno del presidente.
No ha habido autocrítica por la corrupción ni por la sentencia que ha condenado a más de 24 años de prisión a un exministro socialista y quien fuera mano derecha del presidente como José Luis Ábalos. Ante las contradicciones con los estándares políticos y morales que él mismo fijó en la moción de censura de 2018, el presidente se ha limitado a señalar que se asumieron responsabilidades políticas, sin detallar cuáles. También en clave procesal, ha asumido el discurso que algunos ministros hacen contra quienes quieren derribar al Gobierno por «métodos no democráticos» en los tribunales.
Sánchez los ha personalizado en las acusaciones populares que, en su opinión, tienen una «intencionalidad política» cuando impulsan las investigaciones o piden elevar las penas, mientras que la Fiscalía no ve indicios delictivos. En este punto, el presidente ha hecho un alegato contra «deshumanización» que sufren sus familiares por ser «mujer» y «hermano» de Pedro Sánchez y ha querido reivindicar su faceta como personas autónomas y con una carrera profesional dilatada. «No es mi mujer, es Begoña Gómez, que hasta ha sacrificado su desarrollo profesional simplemente porque soy presidente del Gobierno», ha dicho.
Sobre José Luis Rodríguez Zapatero y el asunto, todavía por aclarar de las joyas, el presidente ha sido mucho menos elocuente. Se ha limitado a reproducir la respuesta tipo de respaldo al exdirigentes socialista, apelando a la presunción de inocencia y a lo incipiente del proceso, y negándose a comentar estrategias de defensa de otros implicados en la causa que han reconocido la comisión de delitos. «Él dará las explicaciones, yo no soy su portavoz», se ha revuelto.
En lo que respecta al rescate de Plus Ultra, y que tiene una afectación directa sobre el Consejo de Ministros que lo aprobó, Sánchez ha reiterado la «legalidad intachable del expediente». El arranque de la intervención ha estado marcada por la actualidad de los incendios forestales, lanzando un mensaje de esperanza: «Estamos empezando a ver la luz al final del túnel». En esta coyuntura, ha hecho continuas alusiones a la oposición para rubricar el Pacto de Estado frente a la emergencia climática, retratando al PP en el negacionismo de Vox.
«Es el peor de los combustibles», ha sentenciado. Sin embargo, estas apelaciones no han ido acompañadas de la proactividad de iniciar los contactos con el principal partido de la oposición. En Moncloa no se plantean levantar el teléfono para llamar a Feijóo, porque sostienen que es el PP el que no quiere ningún tipo de entendimiento.
Sánchez ha sacado músculo de la buena marcha de la economía española, «la gran economía de la Unión Europea, la que más crece», en un escenario geopolítico convulso y en el que las previsiones de crecimiento se revisan a la baja. «Y además hacerlo con rigor en la sostenibilidad fiscal», ha puntualizado, presumiendo de crecer cinco veces más que Italia, cuatro más que Alemania y tres más que Francia. comentarios Reportar un error Sánchez evita la autocrítica con la corrupción y no llamará a Feijóo por los incendios Hilvana un balance triunfalista en el que se reivindica como «el gobierno de la gente» frente a los recortes del PP Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez hace balance de fin de curso. (EP) Ainhoa Martínez 28/07/2026 Actualizado a las 14:41h. Pedro Sánchez comparecía este martes desde el Palacio de La Moncloa para hacer el tradicional balance de fin de curso, un curso político marcado por la presión judicial y la debilidad parlamentaria, por su precaria aritmética en el Congreso de los Diputados.
El presidente ... del Gobierno ha hilvanado un discurso muy electoral, en clave de precampaña y de reivindicación, confrontando su modelo de gestión con el del PP. Con un tono marcadamente triunfalista, Sánchez se ha presentado como el «gobierno de la gente y para la gente» y ha ido glosando los hitos del mandato, mientras dibujaba a los populares como la representación de la política de recortes. El presidente ha recordado que su ejecutivo ha aumentado la inversión en gasto social en 145.000 millones de euros más.
En esta lectura positiva de la legislatura, se ha obviado por completo el frente judicial que atenaza al Gobierno y al entorno del presidente. No ha habido autocrítica por la corrupción ni por la sentencia que ha condenado a más de 24 años de prisión a un exministro socialista y quien fuera mano derecha del presidente como José Luis Ábalos. Ante las contradicciones con los estándares políticos y morales que él mismo fijó en la moción de censura de 2018, el presidente se ha limitado a señalar que se asumieron responsabilidades políticas, sin detallar cuáles.
También en clave procesal, ha asumido el discurso que algunos ministros hacen contra quienes quieren derribar al Gobierno por «métodos no democráticos» en los tribunales. Sánchez los ha personalizado en las acusaciones populares que, en su opinión, tienen una «intencionalidad política» cuando impulsan las investigaciones o piden elevar las penas, mientras que la Fiscalía no ve indicios delictivos. En este punto, el presidente ha hecho un alegato contra «deshumanización» que sufren sus familiares por ser «mujer» y «hermano» de Pedro Sánchez y ha querido reivindicar su faceta como personas autónomas y con una carrera profesional dilatada.
«No es mi mujer, es Begoña Gómez, que hasta ha sacrificado su desarrollo profesional simplemente porque soy presidente del Gobierno», ha dicho. Sobre José Luis Rodríguez Zapatero y el asunto, todavía por aclarar de las joyas, el presidente ha sido mucho menos elocuente. Se ha limitado a reproducir la respuesta tipo de respaldo al exdirigentes socialista, apelando a la presunción de inocencia y a lo incipiente del proceso, y negándose a comentar estrategias de defensa de otros implicados en la causa que han reconocido la comisión de delitos.
«Él dará las explicaciones, yo no soy su portavoz», se ha revuelto. En lo que respecta al rescate de Plus Ultra, y que tiene una afectación directa sobre el Consejo de Ministros que lo aprobó, Sánchez ha reiterado la «legalidad intachable del expediente». El arranque de la intervención ha estado marcada por la actualidad de los incendios forestales, lanzando un mensaje de esperanza: «Estamos empezando a ver la luz al final del túnel».
En esta coyuntura, ha hecho continuas alusiones a la oposición para rubricar el Pacto de Estado frente a la emergencia climática, retratando al PP en el negacionismo de Vox. «Es el peor de los combustibles», ha sentenciado. Sin embargo, estas apelaciones no han ido acompañadas de la proactividad de iniciar los contactos con el principal partido de la oposición.
En Moncloa no se plantean levantar el teléfono para llamar a Feijóo, porque sostienen que es el PP el que no quiere ningún tipo de entendimiento. Sánchez ha sacado músculo de la buena marcha de la economía española, «la gran economía de la Unión Europea, la que más crece», en un escenario geopolítico convulso y en el que las previsiones de crecimiento se revisan a la baja. «Y además hacerlo con rigor en la sostenibilidad fiscal», ha puntualizado, presumiendo de crecer cinco veces más que Italia, cuatro más que Alemania y tres más que Francia. comentarios Reportar un error Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Héctor Latorre: «Para las mujeres, el atractivo físico no es imprescindible»
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