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Internacional
martes, 4 de agosto de 2026

No es verdad, es un bulo del PSOE

Querido como amigo y valorado como periodista, Ignacio Camacho. ¡Cómo será de potente el bulo del PSOE sobre el acceso a la alcaldía de Luis Uruñuela, para que, casi cincuenta años después, en el mism

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

No es verdad, es un bulo del PSOE El exalcalde de Sevilla Alejandro Rojas-Marcos explica cómo fue la llegada del recientemente fallecido Luis Uruñuela a la Alcaldía de la capital andaluza Regala esta noticia Añádenos en Google Luis Uruñuela y Alejandro Rojas-Marcos, en una fiesta del Partido Andalucista en el Palenque de la Cartuja en 2002. (J. M. Serrano) Alejandro Rojas-Marcos 04/08/2026 a las 22:36h.

Querido como amigo y valorado como periodista, Ignacio Camacho. ¡Cómo será de potente el bulo del PSOE sobre el acceso a la alcaldía de Luis Uruñuela, para que, casi cincuenta años después, en el mismo día de su entierro al que juntos tú y yo ... asistimos, tu pluma te llevó adonde estoy seguro de que no querías ir! Me refiero a tu artículo, que publica ABC y que dice que fue alcalde «por una maniobra de Alejandro Rojas-Marcos en la negociación de los primeros pactos municipales», porque «cambió el Ayuntamiento de la capital por los de Huelva y Granada».

Rotundamente. Este relato no es verdad. Ni hubo maniobra, ni hubo cambio.

Y no solo no es verdad, sino que es un bulo generado, a ciencia y conciencia, por el PSOE contra el Partido Andalucista. Me duele hablar de esto en días tristes por el gran hombre que se fue. Pero, precisamente, por su memoria, tendría que volver a nacer para dejarlo pasar.

Me explico. Tras las elecciones municipales de 1979, para la elección de alcaldes que deben votar los concejales recién elegidos, se inicia una negociación entre PSOE, PC y PA. Pues bien, es importante señalar que la negociación no tiene tres partes, sino dos, PSOE-PC de una parte, pues ya habían pactado entre ellos las alcaldías de toda España y PA que negociaba un posible acuerdo en Andalucía.

PSOE y PC ya habían acordado entre ellos la norma de que accediera a cada alcaldía el que de ellos fuera el más votado en cada municipio. Norma que, dicho sea de paso, supuso un absoluto abuso del PSOE sobre el PC, uno más, pues mientras la proporción de votos era 29%-13% en favor del PSOE, el reparto de alcaldías fue en proporción 14%-3%. Pero allá ellos.

El abuso de uno suele implicar la docilidad de otro. Sin embargo, el PA nunca aceptó esa norma, como en su nombre expresé en ABC el mismo día del inicio de la negociación: «No se aceptará el criterio de que un partido tenga más votos que otro, ya que se trata de una negociación en la que impere el 'do ut des'». Por razones obvias, desde el principio, tanto PSOE como PA pretendían la capital de Andalucía, Sevilla, en la que tenían igual número de concejales.

El PSOE alegaba su mayor número de votos ciudadanos, criterio que el PA rechazaba alegando que los alcaldes son elegidos por concejales. Con este criterio, PSOE y PA podían aspirar a Sevilla o Granada, por la igualdad de concejales, pero, lógicamente, una para cada uno. Finalmente, el PSOE transigió ante el temor de que el PA pudiera llegar a un acuerdo con UCD y renunció a Sevilla, lo que implicaba quedarse con Granada.

Es cierto que el PSOE tenía tanto interés por Sevilla que no solo ofreció al PA renunciar a Granada sino entregar Huelva, aunque allí tuvieran más concejales que el PA. Esta fue la negociación en la que el entonces todopoderoso PSOE no consiguió su principal objetivo, la alcaldía de la capital de Andalucía. Y reaccionó como reacciona el poderoso cuando pierde ante el débil, alterando la verdad mediante un relato que genera una potente mentira, que oculta su fracaso e incluso hace aparecer como truhan al débil, que le había ganado la partida.

Las mentiras del poder, fácilmente, se convierten en verdades indiscutibles, mientras las verdades del débil difícilmente pasan el filtro del poder. El relato del PSOE que permanece a pesar del tiempo transcurrido no tiene nada que ver con la realidad que acabo de contar. Dice así: «El PA que tenía las alcaldías de Granada y Huelva las despreció para conseguir Sevilla».

Reflexionemos. ¿Por qué el bulo oculta que el PSOE estaba dispuesto a abandonar Huelva, que era suya por número de concejales y dice que la abandonó el PA que no la tenía? ¿Por qué el bulo denuncia que el PA abandonó Granada y no denuncia que el PSOE abandonó Sevilla?

¡Ay, el PSOE! De todas formas, esta actitud del PSOE no era aislada, era frecuente. Por ejemplo, este bulo no tiene el calibre del que sufrió el PA cuando arrancó a la UCD la plena autonomía de Andalucía, que ni PSOE ni UCD querían, y el relato del PSOE fue que el PA se había vendido a la derecha renunciando a esa autonomía.

¡Ay, el PSOE! Ignacio, soy consciente de que has sido una víctima más de este dichoso bulo, que, a su vez, es consecuencia de la dinámica del poder, que inocula relatos que, a veces, llevan a la pluma del periodista adonde él no quiere ir. Pero, tranquilo, que mi cariño personal y mi valoración profesional siguen donde estaban.

Temas Sevilla Ignacio Camacho Partido Socialista Obrero Español (PSOE) comentarios Reportar un error No es verdad, es un bulo del PSOE El exalcalde de Sevilla Alejandro Rojas-Marcos explica cómo fue la llegada del recientemente fallecido Luis Uruñuela a la Alcaldía de la capital andaluza Regala esta noticia Añádenos en Google Luis Uruñuela y Alejandro Rojas-Marcos, en una fiesta del Partido Andalucista en el Palenque de la Cartuja en 2002. (J. M. Serrano) Alejandro Rojas-Marcos 04/08/2026 a las 22:36h.

Querido como amigo y valorado como periodista, Ignacio Camacho. ¡Cómo será de potente el bulo del PSOE sobre el acceso a la alcaldía de Luis Uruñuela, para que, casi cincuenta años después, en el mismo día de su entierro al que juntos tú y yo ... asistimos, tu pluma te llevó adonde estoy seguro de que no querías ir! Me refiero a tu artículo, que publica ABC y que dice que fue alcalde «por una maniobra de Alejandro Rojas-Marcos en la negociación de los primeros pactos municipales», porque «cambió el Ayuntamiento de la capital por los de Huelva y Granada».

Rotundamente. Este relato no es verdad. Ni hubo maniobra, ni hubo cambio.

Y no solo no es verdad, sino que es un bulo generado, a ciencia y conciencia, por el PSOE contra el Partido Andalucista. Me duele hablar de esto en días tristes por el gran hombre que se fue. Pero, precisamente, por su memoria, tendría que volver a nacer para dejarlo pasar.

Me explico. Tras las elecciones municipales de 1979, para la elección de alcaldes que deben votar los concejales recién elegidos, se inicia una negociación entre PSOE, PC y PA. Pues bien, es importante señalar que la negociación no tiene tres partes, sino dos, PSOE-PC de una parte, pues ya habían pactado entre ellos las alcaldías de toda España y PA que negociaba un posible acuerdo en Andalucía.

PSOE y PC ya habían acordado entre ellos la norma de que accediera a cada alcaldía el que de ellos fuera el más votado en cada municipio. Norma que, dicho sea de paso, supuso un absoluto abuso del PSOE sobre el PC, uno más, pues mientras la proporción de votos era 29%-13% en favor del PSOE, el reparto de alcaldías fue en proporción 14%-3%. Pero allá ellos.

El abuso de uno suele implicar la docilidad de otro. Sin embargo, el PA nunca aceptó esa norma, como en su nombre expresé en ABC el mismo día del inicio de la negociación: «No se aceptará el criterio de que un partido tenga más votos que otro, ya que se trata de una negociación en la que impere el 'do ut des'». Por razones obvias, desde el principio, tanto PSOE como PA pretendían la capital de Andalucía, Sevilla, en la que tenían igual número de concejales.

El PSOE alegaba su mayor número de votos ciudadanos, criterio que el PA rechazaba alegando que los alcaldes son elegidos por concejales. Con este criterio, PSOE y PA podían aspirar a Sevilla o Granada, por la igualdad de concejales, pero, lógicamente, una para cada uno. Finalmente, el PSOE transigió ante el temor de que el PA pudiera llegar a un acuerdo con UCD y renunció a Sevilla, lo que implicaba quedarse con Granada.

Es cierto que el PSOE tenía tanto interés por Sevilla que no solo ofreció al PA renunciar a Granada sino entregar Huelva, aunque allí tuvieran más concejales que el PA. Esta fue la negociación en la que el entonces todopoderoso PSOE no consiguió su principal objetivo, la alcaldía de la capital de Andalucía. Y reaccionó como reacciona el poderoso cuando pierde ante el débil, alterando la verdad mediante un relato que genera una potente mentira, que oculta su fracaso e incluso hace aparecer como truhan al débil, que le había ganado la partida.

Las mentiras del poder, fácilmente, se convierten en verdades indiscutibles, mientras las verdades del débil difícilmente pasan el filtro del poder. El relato del PSOE que permanece a pesar del tiempo transcurrido no tiene nada que ver con la realidad que acabo de contar. Dice así: «El PA que tenía las alcaldías de Granada y Huelva las despreció para conseguir Sevilla».

Reflexionemos. ¿Por qué el bulo oculta que el PSOE estaba dispuesto a abandonar Huelva, que era suya por número de concejales y dice que la abandonó el PA que no la tenía? ¿Por qué el bulo denuncia que el PA abandonó Granada y no denuncia que el PSOE abandonó Sevilla?

¡Ay, el PSOE! De todas formas, esta actitud del PSOE no era aislada, era frecuente. Por ejemplo, este bulo no tiene el calibre del que sufrió el PA cuando arrancó a la UCD la plena autonomía de Andalucía, que ni PSOE ni UCD querían, y el relato del PSOE fue que el PA se había vendido a la derecha renunciando a esa autonomía.

¡Ay, el PSOE! Ignacio, soy consciente de que has sido una víctima más de este dichoso bulo, que, a su vez, es consecuencia de la dinámica del poder, que inocula relatos que, a veces, llevan a la pluma del periodista adonde él no quiere ir. Pero, tranquilo, que mi cariño personal y mi valoración profesional siguen donde estaban.

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Publicado por Redacción · martes, 4 de agosto de 2026

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