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Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

La mezquita divide al Polígono Sur entre el rechazo, el miedo y la tolerancia

El Polígono Sur, el barrio con menor renta media anual por persona de toda España y marcado por situaciones de exclusión y delincuencia, vuelve a estar una vez más en el foco, esta vez por el templo p

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

La mezquita divide al Polígono Sur entre el rechazo, el miedo y la tolerancia Una aparente mayoría del entorno inmediato a la parcela muestra su oposición, otros ven con «inquietud» el proyecto, también hay quien lo tolera y no pocos prefieren no hablar del asunto Regala esta noticia Añádenos en Google Una vecina pasea ante la parcela de la futura mezquita. (Manuel Olmedo) Fernando Barroso Vargas 31/07/2026 a las 07:13h. El Polígono Sur, el barrio con menor renta media anual por persona de toda España y marcado por situaciones de exclusión y delincuencia, vuelve a estar una vez más en el foco, esta vez por el templo proyectado en la zona por la Fundación ... Mezquita de Sevilla junto con un alojamiento y un centro social.

El asunto no sólo ha desencadenado la crispación entre el Gobierno local del PP y su socio presupuestario, Vox, sino que esa tensión se palpa además a pie de calle en las inmediaciones de la parcela de la calle Victoria Domínguez Cerrato que acogerá el centro religioso. Allí, el asunto está en boca de todos los vecinos, divididos entre una aparente mayoría que rechaza el proyecto de mezquita, otros que lo toleran y además quienes directamente esquivan el tema por lo espinoso del mismo. Así lo ha comprobado este periódico en una visita al entorno de la parcela de titularidad privada donde la Fundación Mezquita de Sevilla prevé levantar el recinto, tras la licencia de obras concedida por el Ayuntamiento hispalense, cuya Gerencia de Urbanismo ha constatado el cumplimiento de los requisitos legales por parte de los promotores.

El asunto, como es sabido, ha provocado que Vox amenazase al Gobierno local del popular José Luis Sanz con retirarle su apoyo político. Dirigentes de Vox participaban de hecho en una reciente protesta contra el proyecto, marcada por la asistencia activa de miembros del grupo de ultra derecha Núcleo Nacional, considerado de ideología neonazi. La tensión continúa en la calle desde aquella concentración.

Buen reflejo de ello es el testimonio de María Luisa, que sentada en la terraza de un bar próximo a la parcela no escondía su desprecio por el proyecto. «Le prenderemos fuego. Pararemos el tráfico.

Que se vayan», aseveraba insultando al PP y destacando que el barrio ya se opuso a un proyecto de tanatorio. Vecinas de la zona de la parcela se pronuncian sobre la mezquita. (Manuel Olmedo) Igual de rotundo se mostraba Antonio, un jubilado contrario a que «metan» una mezquita en la zona. «Que se vayan a su tierra», llegaba a sentenciar justo cuando, paradójicamente, acababa de pasar una vecina ataviada con el pañuelo musulmán.

Su compañero de aperitivo, también llamado Antonio, se oponía también aunque con menos énfasis. «No es el lugar», opinaba. El responsable de otro bar igualmente cercano a la parcela se declaraba por su parte «neutral», mientras una anciana y la plantilla de un establecimiento optaban directamente por no pronunciarse y poner pies de por medio.

El cliente de otro bar seguía ese mismo camino con un tajante «no quiero opinar», al igual que la dueña de una pescadería. «Me da igual. No me meto», cortaba, antes de que otra vecina eludiese el asunto a las puertas de un supermercado: «Tengo mucho que hacer».

Hay miedo, quizá, a pronunciarse. El joven Pedro, que regenta una farmacia, declaraba que a él le «da igual» si el proyecto se materializa o no, si bien reconocía que por la clientela percibe que entre el vecindario hay «bastante descontento» ante el proyecto. También precisaba que se trata de «un asunto muy politizable», como ha quedado de relieve; y que quien tolera la iniciativa «quizá simplemente no dice nada».

Ampliar Ampliar El proyecto de la mezquita divide a los vecinos del entorno. (Manuel Olmedo) Newsletter Sí se declaraban a favor dos vecinas de origen iberoamericano, Beatriz y Rosbelys, argumentando que el solar de la discordia «no se usa para nada» actualmente. También a favor se mostraba una vecina de origen africano llamada Joy, quien como cristiana, no ve inconveniente. Estela, cuyo piso tendrá vistas al templo, expresaba de su lado su «inquietud» y se declaraba «no conforme» por «el culto que tienen» los musulmanes.

También hablaba de incertidumbre, mientras los promotores vienen avisando de una campaña de desinformación en su contra. Parte de la ciudadanía prefiere no pronunciarse y evita el asunto quizá por miedo ante la crispación suscitada También Adela se pronunciaba de esa manera, aunque precisando que no se opone a la mezquita, pues en Madrid ya «vivía al lado de una». Su recelo, según explica, deriva de los alojamientos previstos en el proyecto, pues a su entender pueden congregar a personas conflictivas que harían «peor» a este barrio marcado ya por múltiples problemas socioeconómicos.

Pamela, camarera del barrio, explicaba de su lado que por lo que percibe en su clientela, «el 90 por ciento» de los vecinos están en contra de la futura mezquita. Negaba ser racista y aseguraba que dados los problemas que arrastra el Polígono Sur, el proyecto «es un error». «Cada uno en su casa y Dios en la de todos», resumía.

Temas sociedad Musulmanes en España Vox Sur comentarios Reportar un error La mezquita divide al Polígono Sur entre el rechazo, el miedo y la tolerancia Una aparente mayoría del entorno inmediato a la parcela muestra su oposición, otros ven con «inquietud» el proyecto, también hay quien lo tolera y no pocos prefieren no hablar del asunto Regala esta noticia Añádenos en Google Una vecina pasea ante la parcela de la futura mezquita. (Manuel Olmedo) Fernando Barroso Vargas 31/07/2026 a las 07:13h. El Polígono Sur, el barrio con menor renta media anual por persona de toda España y marcado por situaciones de exclusión y delincuencia, vuelve a estar una vez más en el foco, esta vez por el templo proyectado en la zona por la Fundación ... Mezquita de Sevilla junto con un alojamiento y un centro social.

El asunto no sólo ha desencadenado la crispación entre el Gobierno local del PP y su socio presupuestario, Vox, sino que esa tensión se palpa además a pie de calle en las inmediaciones de la parcela de la calle Victoria Domínguez Cerrato que acogerá el centro religioso. Allí, el asunto está en boca de todos los vecinos, divididos entre una aparente mayoría que rechaza el proyecto de mezquita, otros que lo toleran y además quienes directamente esquivan el tema por lo espinoso del mismo. Así lo ha comprobado este periódico en una visita al entorno de la parcela de titularidad privada donde la Fundación Mezquita de Sevilla prevé levantar el recinto, tras la licencia de obras concedida por el Ayuntamiento hispalense, cuya Gerencia de Urbanismo ha constatado el cumplimiento de los requisitos legales por parte de los promotores.

El asunto, como es sabido, ha provocado que Vox amenazase al Gobierno local del popular José Luis Sanz con retirarle su apoyo político. Dirigentes de Vox participaban de hecho en una reciente protesta contra el proyecto, marcada por la asistencia activa de miembros del grupo de ultra derecha Núcleo Nacional, considerado de ideología neonazi. La tensión continúa en la calle desde aquella concentración.

Buen reflejo de ello es el testimonio de María Luisa, que sentada en la terraza de un bar próximo a la parcela no escondía su desprecio por el proyecto. «Le prenderemos fuego. Pararemos el tráfico.

Que se vayan», aseveraba insultando al PP y destacando que el barrio ya se opuso a un proyecto de tanatorio. Vecinas de la zona de la parcela se pronuncian sobre la mezquita. (Manuel Olmedo) Igual de rotundo se mostraba Antonio, un jubilado contrario a que «metan» una mezquita en la zona. «Que se vayan a su tierra», llegaba a sentenciar justo cuando, paradójicamente, acababa de pasar una vecina ataviada con el pañuelo musulmán.

Su compañero de aperitivo, también llamado Antonio, se oponía también aunque con menos énfasis. «No es el lugar», opinaba. El responsable de otro bar igualmente cercano a la parcela se declaraba por su parte «neutral», mientras una anciana y la plantilla de un establecimiento optaban directamente por no pronunciarse y poner pies de por medio.

El cliente de otro bar seguía ese mismo camino con un tajante «no quiero opinar», al igual que la dueña de una pescadería. «Me da igual. No me meto», cortaba, antes de que otra vecina eludiese el asunto a las puertas de un supermercado: «Tengo mucho que hacer».

Hay miedo, quizá, a pronunciarse. El joven Pedro, que regenta una farmacia, declaraba que a él le «da igual» si el proyecto se materializa o no, si bien reconocía que por la clientela percibe que entre el vecindario hay «bastante descontento» ante el proyecto. También precisaba que se trata de «un asunto muy politizable», como ha quedado de relieve; y que quien tolera la iniciativa «quizá simplemente no dice nada».

Ampliar Ampliar El proyecto de la mezquita divide a los vecinos del entorno. (Manuel Olmedo) Newsletter Sí se declaraban a favor dos vecinas de origen iberoamericano, Beatriz y Rosbelys, argumentando que el solar de la discordia «no se usa para nada» actualmente. También a favor se mostraba una vecina de origen africano llamada Joy, quien como cristiana, no ve inconveniente. Estela, cuyo piso tendrá vistas al templo, expresaba de su lado su «inquietud» y se declaraba «no conforme» por «el culto que tienen» los musulmanes.

También hablaba de incertidumbre, mientras los promotores vienen avisando de una campaña de desinformación en su contra. Parte de la ciudadanía prefiere no pronunciarse y evita el asunto quizá por miedo ante la crispación suscitada También Adela se pronunciaba de esa manera, aunque precisando que no se opone a la mezquita, pues en Madrid ya «vivía al lado de una». Su recelo, según explica, deriva de los alojamientos previstos en el proyecto, pues a su entender pueden congregar a personas conflictivas que harían «peor» a este barrio marcado ya por múltiples problemas socioeconómicos.

Pamela, camarera del barrio, explicaba de su lado que por lo que percibe en su clientela, «el 90 por ciento» de los vecinos están en contra de la futura mezquita. Negaba ser racista y aseguraba que dados los problemas que arrastra el Polígono Sur, el proyecto «es un error». «Cada uno en su casa y Dios en la de todos», resumía.

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Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

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