Lugares descontados
Nadie se levanta por la mañana preguntándose si el Ebro cambiará de sentido o si la Puerta del Sol dejará de estar en Madrid. En cambio, hay otros sitios, como Ceuta o Melilla , que parecen lugares de
Lugares descontados Después de descubrir que la poca altura de nuestro Ministerio de Exteriores no es sólo una metáfora, comprobamos que España tenía dos lugares descontados que dejamos abandonados a su suerte Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez y el rey Mohamed VI de Marruecos durante un encuentro diplomático. (EFE) Alfonso J. Ussía 02/08/2026 Actualizado a las 20:22h. Nadie se levanta por la mañana preguntándose si el Ebro cambiará de sentido o si la Puerta del Sol dejará de estar en Madrid.
En cambio, hay otros sitios, como Ceuta o Melilla, que parecen lugares descontados. Nos pasa en España una cosa muy ... peculiar, porque siempre pensamos que la Historia les ocurre a los demás. Pero imaginen por un momento que dentro de cuatro años nos levantamos con la noticia de que Ceuta ya no es española.
No hablo de una guerra con desembarcos y generales señalando mapas. Simplemente, un día pasa. Los grandes cambios de un país suceden por la puerta de atrás.
Primero un acuerdo provisional. Después una cesión temporal en el marco de la convivencia por el buen talante entre dos países «hermanos». Luego se firma un acuerdo por una negociación inevitable y, de pronto, tras una rueda de prensa llena de palabras tranquilizadoras, descubrimos que el mapa ha cambiado mientras discutíamos de todo eso que querían.
Estamos muy acostumbrados a que nos digan «a» haciendo «b» y que todo parezca normal. No cruzarán esa línea roja, pero la atraviesan. Tensando la cuerda y probando hasta dónde llega nuestra parsimonia.
Después de descubrir que la poca altura de nuestro Ministerio de Exteriores no es sólo una metáfora, comprobamos que España tenía dos lugares descontados que dejamos abandonados a su suerte. La política internacional no consiste en rellenar de horas en Falcon los días de vino y rosas. Consiste en consolidar relaciones, marcar pautas, estrechar aliados, compartir intereses y lograr el beneficio de un país en base a unos valores comunes que nos hacen más fuertes.
Si un país olvida la importancia de sus iguales mientras hace política interior electoralista según sopla el viento, nos terminan haciendo la cama. El verdadero drama no solo sería perder un territorio sino descubrir que durante demasiado tiempo dejamos de pensar en él. Las naciones no desaparecen únicamente cuando alguien las conquista.
También empiezan a desdibujarse cuando las dejamos de mirar, de conocerlas, visitarlas, cuidarlas o sentirlas como propias. Puede que todo esto que ha ocurrido en Ceuta sea el principio de una hoja de ruta que terminará después del Mundial de Fútbol. Curiosamente, organizado por dos países que no son precisamente aliados.
Puede que nuestros viejos socios, como Estados Unidos, ya sepan la fecha y la hora de la próxima marcha verde. La definitiva. La que se ha ido cociendo mientras dejamos de mirar a la cara a nuestros lugares descontados.
La Historia nunca avisa. Solo espera a que bajemos la guardia para recordarnos que hasta lo más seguro puede dejar de ser nuestro sin apenas resistencia. Un día nos levantamos y descubrimos que nuestros lugares descontados fueron la moneda de cambio de un tiempo de lobos.
Temas España Ceuta Melilla Mohamed Vi de Marruecos comentarios Reportar un error Lugares descontados Después de descubrir que la poca altura de nuestro Ministerio de Exteriores no es sólo una metáfora, comprobamos que España tenía dos lugares descontados que dejamos abandonados a su suerte Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez y el rey Mohamed VI de Marruecos durante un encuentro diplomático. (EFE) Alfonso J. Ussía 02/08/2026 Actualizado a las 20:22h. Nadie se levanta por la mañana preguntándose si el Ebro cambiará de sentido o si la Puerta del Sol dejará de estar en Madrid.
En cambio, hay otros sitios, como Ceuta o Melilla, que parecen lugares descontados. Nos pasa en España una cosa muy ... peculiar, porque siempre pensamos que la Historia les ocurre a los demás. Pero imaginen por un momento que dentro de cuatro años nos levantamos con la noticia de que Ceuta ya no es española.
No hablo de una guerra con desembarcos y generales señalando mapas. Simplemente, un día pasa. Los grandes cambios de un país suceden por la puerta de atrás.
Primero un acuerdo provisional. Después una cesión temporal en el marco de la convivencia por el buen talante entre dos países «hermanos». Luego se firma un acuerdo por una negociación inevitable y, de pronto, tras una rueda de prensa llena de palabras tranquilizadoras, descubrimos que el mapa ha cambiado mientras discutíamos de todo eso que querían.
Estamos muy acostumbrados a que nos digan «a» haciendo «b» y que todo parezca normal. No cruzarán esa línea roja, pero la atraviesan. Tensando la cuerda y probando hasta dónde llega nuestra parsimonia.
Después de descubrir que la poca altura de nuestro Ministerio de Exteriores no es sólo una metáfora, comprobamos que España tenía dos lugares descontados que dejamos abandonados a su suerte. La política internacional no consiste en rellenar de horas en Falcon los días de vino y rosas. Consiste en consolidar relaciones, marcar pautas, estrechar aliados, compartir intereses y lograr el beneficio de un país en base a unos valores comunes que nos hacen más fuertes.
Si un país olvida la importancia de sus iguales mientras hace política interior electoralista según sopla el viento, nos terminan haciendo la cama. El verdadero drama no solo sería perder un territorio sino descubrir que durante demasiado tiempo dejamos de pensar en él. Las naciones no desaparecen únicamente cuando alguien las conquista.
También empiezan a desdibujarse cuando las dejamos de mirar, de conocerlas, visitarlas, cuidarlas o sentirlas como propias. Puede que todo esto que ha ocurrido en Ceuta sea el principio de una hoja de ruta que terminará después del Mundial de Fútbol. Curiosamente, organizado por dos países que no son precisamente aliados.
Puede que nuestros viejos socios, como Estados Unidos, ya sepan la fecha y la hora de la próxima marcha verde. La definitiva. La que se ha ido cociendo mientras dejamos de mirar a la cara a nuestros lugares descontados.
La Historia nunca avisa. Solo espera a que bajemos la guardia para recordarnos que hasta lo más seguro puede dejar de ser nuestro sin apenas resistencia. Un día nos levantamos y descubrimos que nuestros lugares descontados fueron la moneda de cambio de un tiempo de lobos.
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