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Internacional
jueves, 20 de agosto de 2026

Irene González Roldán, ganadora de la 'MA Competition' de Brujas: «Ha sido como un sueño, pero es una responsabilidad muy grande»

La sevillana, Irene González Roldán, acaba de escribir su nombre en la historia de la música antigua. La clavecinista sevillana se ha convertido en la primera española en ganar el Primer Premio de la

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Irene González Roldán, ganadora de la 'MA Competition' de Brujas: «Ha sido como un sueño, pero es una responsabilidad muy grande» La clavecinista sevillana se convierte en la primera española en conquistar uno de los certámenes internacionales de referencia de la música antigua Regala esta noticia Añádenos en Google Irene González primera española en ganar el primer premio del concurso de música de Brujas. (ABC) Paula Guerrero Sevilla 20/08/2026 a las 07:17h. La sevillana, Irene González Roldán, acaba de escribir su nombre en la historia de la música antigua.

La clavecinista sevillana se ha convertido en la primera española en ganar el Primer Premio de la 'MA Competition' de Brujas, uno de los grandes referentes internacionales del ... género. El certamen, celebrado desde los años sesenta y con una trayectoria marcada por nombres fundamentales del clave, reunió este año a 62 intérpretes de todo el mundo. Para González Roldán, el triunfo supone cumplir una de las metas más altas a las que puede aspirar un clavecinista, pero también asumir una nueva responsabilidad: «Ha sido como un sueño, pero en realidad es una responsabilidad también muy grande de seguir haciendo música a un nivel muy alto».

El resultado no fue inmediato de asimilar. Tras imponerse en la final del pasado 6 de agosto, la sevillana reconoce que su primera reacción fue de incredulidad. «No me lo creía, no sabía si se habían equivocado», recuerda.

Después llegó la alegría y, sobre todo, el agradecimiento por haber alcanzado un reconocimiento que, por la propia historia del concurso, adquiere una dimensión especial. «Es un concurso que tiene mucha trayectoria. Lleva haciéndose desde los años 60 y los ganadores han sido siempre figuras muy importantes en el mundo del clave», explica.

Además, en buena parte de sus ediciones el primer premio ha quedado desierto, lo que convierte cada victoria en un reconocimiento todavía más excepcional. «El jurado es gente que llevo admirando desde que soy adolescente» Llegar hasta ahí tampoco ha sido únicamente una cuestión musical.

Los 62 participantes de esta edición obligaron a afrontar una competición de máxima exigencia en la que la preparación del repertorio convive con la presión de ser comparada constantemente con otros intérpretes. «Mentalmente es muy exigente, no solo porque se estudia mucho y hay que prepararse bien, sino también a nivel mental el tema de que te estén comparando con otra gente», señala. Para ella, el proceso exige un trabajo «musical, pero aparte también de tipo más personal, mental y todo esto».

A esa presión se sumaba un jurado formado por algunos de los nombres que han marcado la interpretación de la música antigua. Para González Roldán, tocar ante músicos a los que admira desde su adolescencia fue tan intimidante como privilegiado. «El jurado es gente que llevo admirando desde que soy adolescente, prácticamente», reconoce.

«Que me estén escuchando en el concurso me asusta un poco, pero también fue un privilegio para mí el poder hacer música para ellos». El miedo, en este caso, convivió con la sensación de estar viviendo una oportunidad extraordinaria. El premio llega, además, acompañado de una nueva responsabilidad.

El galardón incluye el Premio Outhere, que permitirá a la clavecinista grabar un disco en solitario para el sello Ricercar en menos de un año. González Roldán ya está pensando en posibles proyectos y repertorios. Todavía no quiere desvelar demasiado, pero sí adelanta una pista: «Algo de música española también.

Puede que algo relacionado con Sevilla». La grabación supone para ella una oportunidad especialmente valiosa en un ámbito en el que producir un disco puede resultar económicamente difícil. «Siempre hacer un CD es muy caro, entonces es una ayuda estupenda que me están dando», afirma.

Años de trabajo La relación de Irene con el clave comenzó mucho antes de que pudiera imaginar que acabaría dedicándose profesionalmente a él. A los cuatro años empezó a estudiar piano, pero a los siete se encontró con un problema aparentemente pequeño que terminó cambiando su vida: no había suficientes plazas para continuar con el instrumento. En el Conservatorio de Sevilla existía, sin embargo, la posibilidad de estudiar clave desde esa edad.

«Fue un poco por suerte», admite. Pero aquella alternativa despertó rápidamente su curiosidad. «Me interesaba mucho cuando lo vi y lo escuché».

Lo que empezó como una solución ante la falta de plazas terminó convirtiéndose en una vocación. Su recorrido formativo la llevó posteriormente a Salamanca, La Haya y Ámsterdam, antes de trasladarse a Basilea, en Suiza, donde completó su formación con estudios de máster en clave y bajo continuo. Allí estudió durante seis años con Andrea Marcon, una figura fundamental en su evolución.

«Me ha cambiado la forma de ver la música», asegura. Junto a él sitúa también a Ana Moreno, su profesora en Sevilla, entre las personas que más han marcado su trayectoria. «Fue gracias a ella que a los 18 años me decanté por el clave y no hice otra carrera», explica.

Su carrera ha crecido paralelamente a esa formación. Ha sido dos veces becada por la Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla para continuar sus estudios en el extranjero, ha trabajado como solista con la propia formación sevillana y ha colaborado con intérpretes y agrupaciones internacionales. En 2021 consiguió el primer premio y el premio del público en el Concurso Internacional de Clave de Milán y, junto a Flor Galante, obtuvo el primer premio del Concurso Internacional Bach de Berlín.

Ahora, tras terminar sus estudios, trabaja como asistente de Andrea Marcon en la Schola Cantorum Basiliensis. La experiencia con la Orquesta Barroca de Sevilla ocupa también un lugar especial en su recorrido. Convertirse en solista siendo todavía joven fue posible, dice, gracias a la confianza depositada en ella.

«Ha sido todo un poco suerte y que han confiado en mí», reconoce. Pero detrás de esa aparente sencillez también están el trabajo y los años de formación. «Ha sido un poco la combinación de todo esto», resume.

Entender el instrumento Precisamente esa formación resulta fundamental para entender la complejidad de un instrumento que, a simple vista, puede recordar al piano, pero que funciona bajo unas reglas completamente distintas. En el clave no se puede controlar el volumen de cada nota simplemente pulsando con más o menos fuerza. «En el clave no existen esas dinámicas, con lo cual tienes que hacerlas con otros recursos», explica.

La articulación, el tiempo de cada nota o el 'timing' se convierten así en herramientas esenciales para construir los matices. «Tienes que saber cómo utilizar las herramientas de este instrumento, que no son tan obvias como en el piano». El gran reto ahora será llevar esa música a un público más amplio.

Vivir profesionalmente de la música antigua no siempre resulta sencillo porque se trata de un ámbito con una audiencia más reducida y especializada. «Es complicado, porque es un público muy minoritario», reconoce. Frente a otros géneros más accesibles, considera necesario encontrar nuevas formas de acercar este repertorio a quienes todavía no lo conocen.

Y ahí aparece uno de los grandes desafíos de su generación: «Solo que se nos da un poco mal el marketing, el vendernos a nosotros mismos». El camino, admite, pasa también por seguir aprendiendo a hacerlo. Mientras llegan los conciertos, el disco y los nuevos proyectos, González Roldán mira hacia atrás y piensa en aquella niña que, con siete años, se quedó sin plaza de piano y acabó encontrando un instrumento inesperado.

No sabe exactamente qué le diría hoy, pero sí tiene claro cómo reaccionaría aquella niña al conocer su futuro: «Creo que la Irene de 7 años sería orgullosa de lo que soy hoy». comentarios Reportar un error Irene González Roldán, ganadora de la 'MA Competition' de Brujas: «Ha sido como un sueño, pero es una responsabilidad muy grande» La clavecinista sevillana se convierte en la primera española en conquistar uno de los certámenes internacionales de referencia de la música antigua Regala esta noticia Añádenos en Google Irene González primera española en ganar el primer premio del concurso de música de Brujas. (ABC) Paula Guerrero Sevilla 20/08/2026 a las 07:17h. La sevillana, Irene González Roldán, acaba de escribir su nombre en la historia de la música antigua.

La clavecinista sevillana se ha convertido en la primera española en ganar el Primer Premio de la 'MA Competition' de Brujas, uno de los grandes referentes internacionales del ... género. El certamen, celebrado desde los años sesenta y con una trayectoria marcada por nombres fundamentales del clave, reunió este año a 62 intérpretes de todo el mundo. Para González Roldán, el triunfo supone cumplir una de las metas más altas a las que puede aspirar un clavecinista, pero también asumir una nueva responsabilidad: «Ha sido como un sueño, pero en realidad es una responsabilidad también muy grande de seguir haciendo música a un nivel muy alto».

El resultado no fue inmediato de asimilar. Tras imponerse en la final del pasado 6 de agosto, la sevillana reconoce que su primera reacción fue de incredulidad. «No me lo creía, no sabía si se habían equivocado», recuerda.

Después llegó la alegría y, sobre todo, el agradecimiento por haber alcanzado un reconocimiento que, por la propia historia del concurso, adquiere una dimensión especial. «Es un concurso que tiene mucha trayectoria. Lleva haciéndose desde los años 60 y los ganadores han sido siempre figuras muy importantes en el mundo del clave», explica.

Además, en buena parte de sus ediciones el primer premio ha quedado desierto, lo que convierte cada victoria en un reconocimiento todavía más excepcional. «El jurado es gente que llevo admirando desde que soy adolescente» Llegar hasta ahí tampoco ha sido únicamente una cuestión musical.

Los 62 participantes de esta edición obligaron a afrontar una competición de máxima exigencia en la que la preparación del repertorio convive con la presión de ser comparada constantemente con otros intérpretes. «Mentalmente es muy exigente, no solo porque se estudia mucho y hay que prepararse bien, sino también a nivel mental el tema de que te estén comparando con otra gente», señala. Para ella, el proceso exige un trabajo «musical, pero aparte también de tipo más personal, mental y todo esto».

A esa presión se sumaba un jurado formado por algunos de los nombres que han marcado la interpretación de la música antigua. Para González Roldán, tocar ante músicos a los que admira desde su adolescencia fue tan intimidante como privilegiado. «El jurado es gente que llevo admirando desde que soy adolescente, prácticamente», reconoce.

«Que me estén escuchando en el concurso me asusta un poco, pero también fue un privilegio para mí el poder hacer música para ellos». El miedo, en este caso, convivió con la sensación de estar viviendo una oportunidad extraordinaria. El premio llega, además, acompañado de una nueva responsabilidad.

El galardón incluye el Premio Outhere, que permitirá a la clavecinista grabar un disco en solitario para el sello Ricercar en menos de un año. González Roldán ya está pensando en posibles proyectos y repertorios. Todavía no quiere desvelar demasiado, pero sí adelanta una pista: «Algo de música española también.

Puede que algo relacionado con Sevilla». La grabación supone para ella una oportunidad especialmente valiosa en un ámbito en el que producir un disco puede resultar económicamente difícil. «Siempre hacer un CD es muy caro, entonces es una ayuda estupenda que me están dando», afirma.

Años de trabajo La relación de Irene con el clave comenzó mucho antes de que pudiera imaginar que acabaría dedicándose profesionalmente a él. A los cuatro años empezó a estudiar piano, pero a los siete se encontró con un problema aparentemente pequeño que terminó cambiando su vida: no había suficientes plazas para continuar con el instrumento. En el Conservatorio de Sevilla existía, sin embargo, la posibilidad de estudiar clave desde esa edad.

«Fue un poco por suerte», admite. Pero aquella alternativa despertó rápidamente su curiosidad. «Me interesaba mucho cuando lo vi y lo escuché».

Lo que empezó como una solución ante la falta de plazas terminó convirtiéndose en una vocación. Su recorrido formativo la llevó posteriormente a Salamanca, La Haya y Ámsterdam, antes de trasladarse a Basilea, en Suiza, donde completó su formación con estudios de máster en clave y bajo continuo. Allí estudió durante seis años con Andrea Marcon, una figura fundamental en su evolución.

«Me ha cambiado la forma de ver la música», asegura. Junto a él sitúa también a Ana Moreno, su profesora en Sevilla, entre las personas que más han marcado su trayectoria. «Fue gracias a ella que a los 18 años me decanté por el clave y no hice otra carrera», explica.

Su carrera ha crecido paralelamente a esa formación. Ha sido dos veces becada por la Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla para continuar sus estudios en el extranjero, ha trabajado como solista con la propia formación sevillana y ha colaborado con intérpretes y agrupaciones internacionales. En 2021 consiguió el primer premio y el premio del público en el Concurso Internacional de Clave de Milán y, junto a Flor Galante, obtuvo el primer premio del Concurso Internacional Bach de Berlín.

Ahora, tras terminar sus estudios, trabaja como asistente de Andrea Marcon en la Schola Cantorum Basiliensis. La experiencia con la Orquesta Barroca de Sevilla ocupa también un lugar especial en su recorrido. Convertirse en solista siendo todavía joven fue posible, dice, gracias a la confianza depositada en ella.

«Ha sido todo un poco suerte y que han confiado en mí», reconoce. Pero detrás de esa aparente sencillez también están el trabajo y los años de formación. «Ha sido un poco la combinación de todo esto», resume.

Entender el instrumento Precisamente esa formación resulta fundamental para entender la complejidad de un instrumento que, a simple vista, puede recordar al piano, pero que funciona bajo unas reglas completamente distintas. En el clave no se puede controlar el volumen de cada nota simplemente pulsando con más o menos fuerza. «En el clave no existen esas dinámicas, con lo cual tienes que hacerlas con otros recursos», explica.

La articulación, el tiempo de cada nota o el 'timing' se convierten así en herramientas esenciales para construir los matices. «Tienes que saber cómo utilizar las herramientas de este instrumento, que no son tan obvias como en el piano». El gran reto ahora será llevar esa música a un público más amplio.

Vivir profesionalmente de la música antigua no siempre resulta sencillo porque se trata de un ámbito con una audiencia más reducida y especializada. «Es complicado, porque es un público muy minoritario», reconoce. Frente a otros géneros más accesibles, considera necesario encontrar nuevas formas de acercar este repertorio a quienes todavía no lo conocen.

Y ahí aparece uno de los grandes desafíos de su generación: «Solo que se nos da un poco mal el marketing, el vendernos a nosotros mismos». El camino, admite, pasa también por seguir aprendiendo a hacerlo. Mientras llegan los conciertos, el disco y los nuevos proyectos, González Roldán mira hacia atrás y piensa en aquella niña que, con siete años, se quedó sin plaza de piano y acabó encontrando un instrumento inesperado.

No sabe exactamente qué le diría hoy, pero sí tiene claro cómo reaccionaría aquella niña al conocer su futuro: «Creo que la Irene de 7 años sería orgullosa de lo que soy hoy». comentarios Reportar un error La cancelación de ruido no es de auriculares de 200 euros: 5 modelos por menos que un tope de gama Alejandra Santisteban Guiu Javier Bardem: «Sé que tipo de padre quiero ser. No quiero estar encima de ellos diciéndoles qué hacer y cómo hacerlo» Almudena Martín Jorge Rey alerta sobre lo va a pasar con el tiempo en España y es lo que mucha gente espera: «Las máximas pueden bajar de 20 grados en estas zonas»

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Publicado por Redacción · jueves, 20 de agosto de 2026

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