Otro milagro en el Monasterio de Pelayos de la Presa: sobrevive a su tercer incendio
Entre las cenizas que hace ahora una semana consumían urbanizaciones y espacios naturales de Pelayos de la Presa, puerta de entrada al Pantano de San Juan, se erige el Monasterio de Santa María la Rea
Otro milagro en el monasterio de Pelayos de la Presa: sobrevive a su tercer incendio Desde la Consejería de Cultura afirman que el fuego no llegó a entrar en el monumento, aunque sí ha afectado a los alrededores Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Estado actual del Monasterio. (Video: Efe) Helena Cortés Pelayos de la Presa 03/08/2026 Actualizado a las 01:17h. Entre las cenizas que hace ahora una semana consumían urbanizaciones y espacios naturales de Pelayos de la Presa, puerta de entrada al Pantano de San Juan, se erige el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, el más antiguo de la región y ... el único cisterciense.
A su alrededor, el fuego ha devorado fincas y casas cercanas, incluso ha provocado daños en un camping situado a escasos metros, pero afortunadamente el conjunto monumental no ha sufrido daños, confirman a ABC fuentes de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, que añaden que no llegó a entrar en el recinto. Los vecinos, agotados, apuntan con indignación que, si bien no temían por el monasterio porque «la piedra no se quema», a su alrededor la maleza superaba el medio metro. Y eso sí se ha calcinado, dejando alrededor de este Bien de Interés Cultural otra triste estampa del paso de las llamas por la Sierra Oeste.
La supervivencia contra todo pronóstico a casi cualquier castigo divino de este cenobio fundado en 1150 –por orden de Alfonso VII sobre doce eremitorios–, empieza a ser ya parte de su historia: ha superado dos incendios (uno en 1258 y otro en 1768, este sería el tercero), el expolio de las tropas de Napoleón, la desamortización de Mendizábal, el saqueo popular y hasta la amenaza de derribo para construir en el lugar una urbanización. De hecho, esta joya histórica y artística estuvo más de un siglo deshabitado, en ruinas, hasta que, en los años 70, el arquitecto Mariano García Benito vio en ABC un anuncio informando de su venta, lo compró y dedicó el resto de su vida a recuperarlo. Del primer mordisco que dieron las llamas al templo, apenas un siglo después de su fundación, apenas sobrevivió parte de la iglesia.
De hecho, los únicos restos románicos que se conservan junto con los muros de la nave y algunos arcos en la parte sur del claustro. De este incidente se recuperó, incluso vivió una época dorada en el siglo XV, cuando se incorporó a la Observancia de Castilla (1485), apoyada por los Reyes Católicos, lo que trajo gran autonomía y solvencia económica, explica la web del propio monasterio. Noticia relacionada Brigadas vecinales para reconstruir la Sierra Oeste tras el incendio: «Aquí hacen falta muchas manos»
Helena Cortés Aún más dañino fue el segundo incendio, ya en el siglo XVIII, que afectó al claustro y parte de sus dependencias. Supuso además un escalón más en el lento declive que ya arrastraba, en lo económico, la comunidad religiosa. La desamortización de Mendizábal fue la puntilla definitiva a esta agonía: en 1835 se desalojó a los monjes de su monasterio y se incautaron sus propiedades.
Después Antes Los alrededores del Monasterio de Pelayos de la Presa. (Cedida) Fue un anuncio por palabras, publicado en febrero de 1974, el que marcó el resurgir del templo de la mano de Mariano García Benito: «Setenta kilómetros de Madrid, vendo ruinas magnífico monasterio. Precio todo incluido, doce millones [de pesetas]». Este arquitecto cerró la propiedad, para evitar el saqueo de quienes lo utilizaban como cantera de piedra labrada.
En paralelo, comenzó, invirtiendo sus propios recursos, con las tareas de desescombro y catalogación de aquellas partes del edificio derrumbadas, descubriendo tras ellas la construcción que aún seguía en pie. Después, tal y como contó este diario, reparó la torre campanario, en 1987, y llegó a habitarla durante un tiempo, mientras seguía luchando por conseguir apoyo oficial para dotar de protección legal al cenobio. Así, consiguió que en 1983 se declarase Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento Histórico-Artístico.
En 2004 donó el convento al Ayuntamiento de Pelayos de la Presa a cambio de que el consistorio constituyera la Fundación Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias, cuya finalidad es continuar con la labor de protección, conservación y restauración del mismo. Un futuro esperanzador Tal y como explica este organismo, en los últimos años se han realizado más de diez intervenciones para que este monumento recupere su esencia. Algunos de los trabajos más destacados incluyen la restauración y consolidación del ábside, la antesacristía, la nave y la portada de la iglesia, además de la rehabilitación de la cilla –un almacén que servía para guardar las provisiones del monasterio– y la capilla mozárabe.
Newsletter Además de acoger visitas libres, guiadas y teatralizadas, el año pasado este privilegiado enclave acogió un festival de música con cerca de 500 asistentes. En su interior también se celebran encuentros y eventos culturales (y conciertos como los enmarcados en el programa regional Clásicos en Verano) y hasta bodas. Hace poco más de un mes, la Comunidad de Madrid dio el visto bueno a un nuevo protocolo de usos que permite estas actividades culturales, además de rodaje audiovisuales, y «las actividades ceremoniales o sociales de pequeño formato».
De hecho, se regulan los aforos de distintos espacios se prohíbe la preparación de comidas ni bebidas en ningún espacio interior del monasterio. Tampoco se permite la instalación de aseos dentro del mismo, ni el uso de humo artificial, pirotecnia, fuego, velas o equipos que generen calor o humedad excesiva. Temas Incendios Comunidad de Madrid comentarios Reportar un error Otro milagro en el monasterio de Pelayos de la Presa: sobrevive a su tercer incendio Desde la Consejería de Cultura afirman que el fuego no llegó a entrar en el monumento, aunque sí ha afectado a los alrededores Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ?
Inicia sesión Estado actual del Monasterio. (Video: Efe) Helena Cortés Pelayos de la Presa 03/08/2026 Actualizado a las 01:17h. Entre las cenizas que hace ahora una semana consumían urbanizaciones y espacios naturales de Pelayos de la Presa, puerta de entrada al Pantano de San Juan, se erige el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, el más antiguo de la región y ... el único cisterciense. A su alrededor, el fuego ha devorado fincas y casas cercanas, incluso ha provocado daños en un camping situado a escasos metros, pero afortunadamente el conjunto monumental no ha sufrido daños, confirman a ABC fuentes de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, que añaden que no llegó a entrar en el recinto.
Los vecinos, agotados, apuntan con indignación que, si bien no temían por el monasterio porque «la piedra no se quema», a su alrededor la maleza superaba el medio metro. Y eso sí se ha calcinado, dejando alrededor de este Bien de Interés Cultural otra triste estampa del paso de las llamas por la Sierra Oeste. La supervivencia contra todo pronóstico a casi cualquier castigo divino de este cenobio fundado en 1150 –por orden de Alfonso VII sobre doce eremitorios–, empieza a ser ya parte de su historia: ha superado dos incendios (uno en 1258 y otro en 1768, este sería el tercero), el expolio de las tropas de Napoleón, la desamortización de Mendizábal, el saqueo popular y hasta la amenaza de derribo para construir en el lugar una urbanización.
De hecho, esta joya histórica y artística estuvo más de un siglo deshabitado, en ruinas, hasta que, en los años 70, el arquitecto Mariano García Benito vio en ABC un anuncio informando de su venta, lo compró y dedicó el resto de su vida a recuperarlo. Del primer mordisco que dieron las llamas al templo, apenas un siglo después de su fundación, apenas sobrevivió parte de la iglesia. De hecho, los únicos restos románicos que se conservan junto con los muros de la nave y algunos arcos en la parte sur del claustro.
De este incidente se recuperó, incluso vivió una época dorada en el siglo XV, cuando se incorporó a la Observancia de Castilla (1485), apoyada por los Reyes Católicos, lo que trajo gran autonomía y solvencia económica, explica la web del propio monasterio. Noticia relacionada Brigadas vecinales para reconstruir la Sierra Oeste tras el incendio: «Aquí hacen falta muchas manos» Helena Cortés Aún más dañino fue el segundo incendio, ya en el siglo XVIII, que afectó al claustro y parte de sus dependencias.
Supuso además un escalón más en el lento declive que ya arrastraba, en lo económico, la comunidad religiosa. La desamortización de Mendizábal fue la puntilla definitiva a esta agonía: en 1835 se desalojó a los monjes de su monasterio y se incautaron sus propiedades. Después Antes Los alrededores del Monasterio de Pelayos de la Presa. (Cedida) Fue un anuncio por palabras, publicado en febrero de 1974, el que marcó el resurgir del templo de la mano de Mariano García Benito: «Setenta kilómetros de Madrid, vendo ruinas magnífico monasterio.
Precio todo incluido, doce millones [de pesetas]». Este arquitecto cerró la propiedad, para evitar el saqueo de quienes lo utilizaban como cantera de piedra labrada. En paralelo, comenzó, invirtiendo sus propios recursos, con las tareas de desescombro y catalogación de aquellas partes del edificio derrumbadas, descubriendo tras ellas la construcción que aún seguía en pie.
Después, tal y como contó este diario, reparó la torre campanario, en 1987, y llegó a habitarla durante un tiempo, mientras seguía luchando por conseguir apoyo oficial para dotar de protección legal al cenobio. Así, consiguió que en 1983 se declarase Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento Histórico-Artístico. En 2004 donó el convento al Ayuntamiento de Pelayos de la Presa a cambio de que el consistorio constituyera la Fundación Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias, cuya finalidad es continuar con la labor de protección, conservación y restauración del mismo.
Un futuro esperanzador Tal y como explica este organismo, en los últimos años se han realizado más de diez intervenciones para que este monumento recupere su esencia. Algunos de los trabajos más destacados incluyen la restauración y consolidación del ábside, la antesacristía, la nave y la portada de la iglesia, además de la rehabilitación de la cilla –un almacén que servía para guardar las provisiones del monasterio– y la capilla mozárabe. Newsletter Además de acoger visitas libres, guiadas y teatralizadas, el año pasado este privilegiado enclave acogió un festival de música con cerca de 500 asistentes.
En su interior también se celebran encuentros y eventos culturales (y conciertos como los enmarcados en el programa regional Clásicos en Verano) y hasta bodas. Hace poco más de un mes, la Comunidad de Madrid dio el visto bueno a un nuevo protocolo de usos que permite estas actividades culturales, además de rodaje audiovisuales, y «las actividades ceremoniales o sociales de pequeño formato». De hecho, se regulan los aforos de distintos espacios se prohíbe la preparación de comidas ni bebidas en ningún espacio interior del monasterio.
Tampoco se permite la instalación de aseos dentro del mismo, ni el uso de humo artificial, pirotecnia, fuego, velas o equipos que generen calor o humedad excesiva. Temas Incendios Comunidad de Madrid comentarios Reportar un error Brigadas vecinales para reconstruir la Sierra Oeste tras el incendio: «Aquí hacen falta muchas manos» Helena Cortés Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero.
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