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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

Construido en dos islas artificiales y con un tráfico de 30 millones de pasajeros: este es el aeropuerto que se está hundiendo en el mar

Ingeniería aeroportuaria - Una gruesa capa de sedimentos se comprime bajo millones de toneladas de tierra, roca y arena depositadas para crear las islas antes de completar su asentamiento natural ae

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Construido en dos islas artificiales y con un tráfico de 30 millones de pasajeros: este es el aeropuerto que se está hundiendo en el mar Ingeniería aeroportuaria — Una gruesa capa de sedimentos se comprime bajo millones de toneladas de tierra, roca y arena depositadas para crear las islas antes de completar su asentamiento natural Las intervenciones mantienen operativo un aeropuerto muy transitado CC0 Héctor Farrés 2 de agosto de 2026 12:00 h 0 Las grietas obligarían a cerrar una pista antes de que un avión pudiera despegar o aterrizar con garantías mínimas para pasajeros y tripulación. Los aeropuertos y sus pistas deben conservar una base estable porque soportan aeronaves de gran tonelaje, movimientos repetidos, vibraciones, lluvias intensas y cambios de temperatura. Cualquier deformación puede alterar la rodadura, dificultar el frenado, dañar el pavimento o dejar zonas expuestas al agua, de modo que la seguridad depende tanto del mantenimiento diario como de la respuesta del terreno bajo cada instalación.

Esa relación entre firme, carga y vigilancia adquiere otra dimensión cuando toda la infraestructura descansa sobre suelo ganado al mar. El aeropuerto de Kansai sigue bajando desde su inauguración pese a mentener la actividad Esa vigilancia resulta especialmente delicada en el aeropuerto internacional de Kansai, levantado sobre dos islas artificiales de la bahía de Osaka y abierto en 1994. Kansai Airports reconoce que el terreno continúa descendiendo, mientras algunos cálculos citados por The Mirror sitúan partes del recinto por debajo del nivel del mar en 2056.

El hundimiento comenzó durante las obras y superó pronto las previsiones utilizadas para diseñar una infraestructura que costó más de 20.000 millones de dólares. Aunque su base cede poco a poco, Kansai mantiene una actividad elevada y prepara una ampliación que elevará su capacidad hasta 40 millones de pasajeros anuales. Statista lo sitúa como el tercer aeropuerto con mayor tránsito de Japón, por detrás de Haneda y Narita, después de registrar 169.774 movimientos y recibir a 25,9 millones de viajeros en 2023.

The Straits Times también destacó su historial de equipajes sin pérdidas durante más de una década, mientras Skytrax lo reconoció en 2024 como el mejor aeropuerto del mundo en entrega de maletas. Las previsiones obligaron a adaptar una obra sobre el mar CC0 La causa principal se encuentra bajo el agua, donde una capa profunda de arcilla aluvial y limo se comprime por el peso del relleno empleado para formar las islas. Los edificios y los aviones representan una parte menor de la presión, ya que el mayor empuje procede de los millones de toneladas de tierra, roca y arena depositados sobre un fondo marino situado a más de 18 metros de profundidad.

El sedimento tampoco había terminado de asentarse cuando avanzó la construcción. Los ingenieros conocían ese proceso y colocaron drenajes de arena para expulsar humedad y acelerar el asentamiento antes de la apertura, aunque sus previsiones quedaron muy por debajo de lo ocurrido. Smithsonian Magazine señaló que en 1990 el terreno ya había bajado 8,2 metros, frente a los 5,8 metros calculados para ese momento.

Yukako Handa, antigua responsable de comunicación de Kansai Airports, explicó que los volúmenes de relleno se determinaron mediante una estimación para los 50 años posteriores a las obras. “La cantidad de tierra necesaria se determinó según la cota prevista y el hundimiento calculado”, indicó. Las obras reducen el ritmo del descenso del terreno Las medidas adoptadas han reducido la velocidad del descenso, aunque requieren trabajos periódicos y un gasto elevado. El aeropuerto instaló gatos hidráulicos y placas de hierro bajo los edificios para elevar las bases por fases, reforzó los diques y colocó alrededor de 2,2 millones de conductos verticales rellenos de arena.

Kansai Airports cifró la bajada en 5,8 centímetros anuales en 2023, frente a los más de 48 centímetros por año registrados cuando el recinto abrió. El terreno tampoco desciende por igual en toda la superficie, una diferencia que obliga a corregir desniveles, elevar estructuras y repavimentar las pistas. Yoichi Watabe, profesor de Ingeniería de la Universidad de Hokkaido, rechazó en The New York Times las previsiones que asumían una falta de respuesta de las autoridades japonesas. “Definitivamente no lo haremos”, dijo sobre la posibilidad de contemplar el avance del agua sin nuevas intervenciones.

Las amenazas quedaron demostradas en 2018, cuando el tifón Jebi inundó una pista, paralizó el aeropuerto durante dos semanas y dejó a unos 5.000 pasajeros aislados. Japan Times informó de su traslado al continente en barco, mientras un buque de 2.500 toneladas chocó contra el puente de acceso. Las autoridades, viendo la situación, elevaron el dique otros 2,7 metros, una defensa añadida para mantener las instalaciones operativas mientras el fondo marino continúa cediendo.

Etiquetas / SPIN / Aviones / Aeropuertos / Japón Construido en dos islas artificiales y con un tráfico de 30 millones de pasajeros: este es el aeropuerto que se está hundiendo en el mar Ingeniería aeroportuaria — Una gruesa capa de sedimentos se comprime bajo millones de toneladas de tierra, roca y arena depositadas para crear las islas antes de completar su asentamiento natural Las intervenciones mantienen operativo un aeropuerto muy transitado CC0 Héctor Farrés 2 de agosto de 2026 12:00 h 0 Las grietas obligarían a cerrar una pista antes de que un avión pudiera despegar o aterrizar con garantías mínimas para pasajeros y tripulación. Los aeropuertos y sus pistas deben conservar una base estable porque soportan aeronaves de gran tonelaje, movimientos repetidos, vibraciones, lluvias intensas y cambios de temperatura. Cualquier deformación puede alterar la rodadura, dificultar el frenado, dañar el pavimento o dejar zonas expuestas al agua, de modo que la seguridad depende tanto del mantenimiento diario como de la respuesta del terreno bajo cada instalación.

Esa relación entre firme, carga y vigilancia adquiere otra dimensión cuando toda la infraestructura descansa sobre suelo ganado al mar. El aeropuerto de Kansai sigue bajando desde su inauguración pese a mentener la actividad Esa vigilancia resulta especialmente delicada en el aeropuerto internacional de Kansai, levantado sobre dos islas artificiales de la bahía de Osaka y abierto en 1994. Kansai Airports reconoce que el terreno continúa descendiendo, mientras algunos cálculos citados por The Mirror sitúan partes del recinto por debajo del nivel del mar en 2056.

El hundimiento comenzó durante las obras y superó pronto las previsiones utilizadas para diseñar una infraestructura que costó más de 20.000 millones de dólares. Aunque su base cede poco a poco, Kansai mantiene una actividad elevada y prepara una ampliación que elevará su capacidad hasta 40 millones de pasajeros anuales. Statista lo sitúa como el tercer aeropuerto con mayor tránsito de Japón, por detrás de Haneda y Narita, después de registrar 169.774 movimientos y recibir a 25,9 millones de viajeros en 2023.

The Straits Times también destacó su historial de equipajes sin pérdidas durante más de una década, mientras Skytrax lo reconoció en 2024 como el mejor aeropuerto del mundo en entrega de maletas. Las previsiones obligaron a adaptar una obra sobre el mar CC0 La causa principal se encuentra bajo el agua, donde una capa profunda de arcilla aluvial y limo se comprime por el peso del relleno empleado para formar las islas. Los edificios y los aviones representan una parte menor de la presión, ya que el mayor empuje procede de los millones de toneladas de tierra, roca y arena depositados sobre un fondo marino situado a más de 18 metros de profundidad.

El sedimento tampoco había terminado de asentarse cuando avanzó la construcción. Los ingenieros conocían ese proceso y colocaron drenajes de arena para expulsar humedad y acelerar el asentamiento antes de la apertura, aunque sus previsiones quedaron muy por debajo de lo ocurrido. Smithsonian Magazine señaló que en 1990 el terreno ya había bajado 8,2 metros, frente a los 5,8 metros calculados para ese momento.

Yukako Handa, antigua responsable de comunicación de Kansai Airports, explicó que los volúmenes de relleno se determinaron mediante una estimación para los 50 años posteriores a las obras. “La cantidad de tierra necesaria se determinó según la cota prevista y el hundimiento calculado”, indicó. Las obras reducen el ritmo del descenso del terreno Las medidas adoptadas han reducido la velocidad del descenso, aunque requieren trabajos periódicos y un gasto elevado. El aeropuerto instaló gatos hidráulicos y placas de hierro bajo los edificios para elevar las bases por fases, reforzó los diques y colocó alrededor de 2,2 millones de conductos verticales rellenos de arena.

Kansai Airports cifró la bajada en 5,8 centímetros anuales en 2023, frente a los más de 48 centímetros por año registrados cuando el recinto abrió. El terreno tampoco desciende por igual en toda la superficie, una diferencia que obliga a corregir desniveles, elevar estructuras y repavimentar las pistas. Yoichi Watabe, profesor de Ingeniería de la Universidad de Hokkaido, rechazó en The New York Times las previsiones que asumían una falta de respuesta de las autoridades japonesas. “Definitivamente no lo haremos”, dijo sobre la posibilidad de contemplar el avance del agua sin nuevas intervenciones.

Las amenazas quedaron demostradas en 2018, cuando el tifón Jebi inundó una pista, paralizó el aeropuerto durante dos semanas y dejó a unos 5.000 pasajeros aislados. Japan Times informó de su traslado al continente en barco, mientras un buque de 2.500 toneladas chocó contra el puente de acceso. Las autoridades, viendo la situación, elevaron el dique otros 2,7 metros, una defensa añadida para mantener las instalaciones operativas mientras el fondo marino continúa cediendo.

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Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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