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Internacional
jueves, 6 de agosto de 2026

Popper y Wagner se abrazan en Bayreuth

La historia de Alemania está jalonada de luces y sombras, tragedias y milagros. Su camino democrático es un aprendizaje continuo de memoria y dignidad, que conviene atender, porque todos los países te

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

LA TERCERA Popper y Wagner se abrazan en Bayreuth Wagner seguirá siendo un genio de la música a pesar de sus ideas, mientras que Popper se mantendrá como un faro de la libertad Regala esta noticia Añádenos en Google Teatro de Festspielhaus durante la inauguración del festival de Bayreuth en 2005. (AFP) Javier Cremades 06/08/2026 a las 18:57h. La historia de Alemania está jalonada de luces y sombras, tragedias y milagros. Su camino democrático es un aprendizaje continuo de memoria y dignidad, que conviene atender, porque todos los países tenemos tanto flores como cadáveres en el armario.

El último capítulo de la difícil rememoración alemana ha sido el 150 aniversario del festival de Bayreuth, el evento cultural más importante del país y del patrimonio musical europeo, inevitablemente asociado al periodo más oscuro de la historia del siglo XX. Hitler admiraba profundamente a Wagner: las obras del compositor y el propio festival ocupaban un lugar destacado en la propaganda y actos oficiales. La preparación de este aniversario ha sido una muestra de genialidad, tanto artística como política; un ejemplo de cómo la reconciliación necesita afrontar el pasado para superarlo.

En su discurso inaugural el canciller Merz recordó que Alemania fue antes una nación cultural que una nación política. Su presencia quería significar que Alemania nunca renegará de Wagner, quien transformó el género operístico, pero tampoco dejará de recordar que el antisemitismo ya no tiene espacio en la vida pública alemana. El ministro–presidente de Baviera, Markus Söder, también recordó que apoyar el arte, también con fondos públicos, es luchar contra el totalitarismo, en alusión no solo al pasado nazi, sino a sus competidores de la AFD.

El conjunto de los discursos, incluidos los de Katharina y Nike Wagner, giraron más en torno a la responsabilidad histórica que a una celebración convencional del compositor. Especialmente significativa fue la participación, por primera vez, del actual presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania, Stephan Harbarth. Él simbolizó con su presencia la identidad de la ejemplar República Federal de Alemania: el único país cuya Constitución comienza con proclamar la dignidad de la persona.

El Tribunal Constitucional, la institución mas prestigiosa del país, es el guardián de toda la Constitución y el que mejor puede representarla. Esta celebración fue un cambio de tono respecto a décadas anteriores. En el pasado, la estrategia era separar la música de la política.

En este 150 aniversario se ha hecho lo contrario: la historia del festival, el antisemitismo de Wagner y la relación de parte de la familia con el nazismo (Winifred Wagner siguió ensalzando la figura de Hitler durante toda su vida, hasta su fallecimiento en 1980) han formado parte explícita del relato oficial de las efemérides. La dimensión moral de la celebración ha sido una estrategia, basada en la verdad, de afrontar de forma responsable la conmemoración de un festival, de toda una cultura, con un pasado tan complejo. Esta carga moral recayó en Michel Friedman, judío hijo de supervivientes del holocausto, gracias a la lista de Schindler, y una de las voces de la conciencia alemana contemporánea.

La participación de Friedman había sido inicialmente cancelada y luego restablecida tras las críticas públicas. Katharina Wagner pidió disculpas por la gestión del episodio. Friedman recordó la necesidad de no separar la música de la responsabilidad histórica, del peligro de la indiferencia, haciendo alusiones a la vida política actual de Alemania, llamando expresamente la atención sobre la necesidad de defender la democracia frente a nuevos movimientos de odio contra judíos, musulmanes, mujeres u homosexuales, que forman parte de una misma lógica de deshumanización.

Todos los discursos hubieran sido una mera glosa, si no hubieran acompañado a la decisión valiente de representar, por primera vez en el festival, la ópera 'Rienzi', que encumbró a Wagner en Alemania, pero que también era la favorita de Adolf Hitler, y que siempre afirmó haber encontrado en ella inspiración política. Esto hizo que 'Rienzi' quedara asociada al nazismo, aunque fue escrita casi un siglo antes de que comenzara. Pero Wagner renegó de su primer gran éxito operístico y la excluyó de la programación del festival, que quiso dedicar a su obra más transformadora.

La familia Wagner decidió incluirla este año por primera vez en su historia. Se diseñó una versión propia preparada para esta edición de 2026, moderna y contextualizada. Las directoras de escena Alexandra Szemeredy y Magdolna Parditka presentaron Rienzi como una advertencia sobre el auge del autoritarismo y la fragilidad de la democracia.

Incluyeron en el programa de mano de la ópera un fragmento de 'La sociedad abierta y sus enemigos', la obra en la que Karl Popper defiende la democracia liberal y critica las filosofías que según él favorecen el autoritarismo. El festival ha decidido que ignorar Rienzi no era la mejor forma de afrontar su pasado. El éxito en el público fue ostensible y la acogida de la crítica ha sido mayormente positiva.

De esta forma Bayreuth y Alemania quedan liberadas de la parte tóxica de Wagner, mientras su figura crece y su mito se engrandece. A ello ha contribuido este brillante, valiente y colectivo acto de conciencia nacional alemana. El canciller recordó como Thomas Mann, quien en 1933 expresó su admiración por Wagner, años después, ya exiliado, habló de las complejas y dolorosas relaciones entre el universo wagneriano y el nacionalsocialismo.

Su mensaje fue que es posible reconocer la grandeza artística de Wagner y al mismo tiempo asumir la responsabilidad por la historia de Bayreuth durante el Tercer Reich. Wagner seguirá siendo un genio de la música a pesar de sus ideas, mientras que Popper se mantendrá como un faro de la libertad. Alemania ha abrazado a ambos en Bayreuth para aceptar la complejidad de su historia y superarla como ejemplo para las nuevas generaciones.

Javier Cremades es presidente de la 'World Jurist Association' y autor del libro 'Sobre el imperio de la ley' Temas historia Alemania Adolf Hitler La Tercera de ABC comentarios Reportar un error LA TERCERA Popper y Wagner se abrazan en Bayreuth Wagner seguirá siendo un genio de la música a pesar de sus ideas, mientras que Popper se mantendrá como un faro de la libertad Regala esta noticia Añádenos en Google Teatro de Festspielhaus durante la inauguración del festival de Bayreuth en 2005. (AFP) Javier Cremades 06/08/2026 a las 18:57h. La historia de Alemania está jalonada de luces y sombras, tragedias y milagros. Su camino democrático es un aprendizaje continuo de memoria y dignidad, que conviene atender, porque todos los países tenemos tanto flores como cadáveres en el armario.

El último capítulo de la difícil rememoración alemana ha sido el 150 aniversario del festival de Bayreuth, el evento cultural más importante del país y del patrimonio musical europeo, inevitablemente asociado al periodo más oscuro de la historia del siglo XX. Hitler admiraba profundamente a Wagner: las obras del compositor y el propio festival ocupaban un lugar destacado en la propaganda y actos oficiales. La preparación de este aniversario ha sido una muestra de genialidad, tanto artística como política; un ejemplo de cómo la reconciliación necesita afrontar el pasado para superarlo.

En su discurso inaugural el canciller Merz recordó que Alemania fue antes una nación cultural que una nación política. Su presencia quería significar que Alemania nunca renegará de Wagner, quien transformó el género operístico, pero tampoco dejará de recordar que el antisemitismo ya no tiene espacio en la vida pública alemana. El ministro–presidente de Baviera, Markus Söder, también recordó que apoyar el arte, también con fondos públicos, es luchar contra el totalitarismo, en alusión no solo al pasado nazi, sino a sus competidores de la AFD.

El conjunto de los discursos, incluidos los de Katharina y Nike Wagner, giraron más en torno a la responsabilidad histórica que a una celebración convencional del compositor. Especialmente significativa fue la participación, por primera vez, del actual presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania, Stephan Harbarth. Él simbolizó con su presencia la identidad de la ejemplar República Federal de Alemania: el único país cuya Constitución comienza con proclamar la dignidad de la persona.

El Tribunal Constitucional, la institución mas prestigiosa del país, es el guardián de toda la Constitución y el que mejor puede representarla. Esta celebración fue un cambio de tono respecto a décadas anteriores. En el pasado, la estrategia era separar la música de la política.

En este 150 aniversario se ha hecho lo contrario: la historia del festival, el antisemitismo de Wagner y la relación de parte de la familia con el nazismo (Winifred Wagner siguió ensalzando la figura de Hitler durante toda su vida, hasta su fallecimiento en 1980) han formado parte explícita del relato oficial de las efemérides. La dimensión moral de la celebración ha sido una estrategia, basada en la verdad, de afrontar de forma responsable la conmemoración de un festival, de toda una cultura, con un pasado tan complejo. Esta carga moral recayó en Michel Friedman, judío hijo de supervivientes del holocausto, gracias a la lista de Schindler, y una de las voces de la conciencia alemana contemporánea.

La participación de Friedman había sido inicialmente cancelada y luego restablecida tras las críticas públicas. Katharina Wagner pidió disculpas por la gestión del episodio. Friedman recordó la necesidad de no separar la música de la responsabilidad histórica, del peligro de la indiferencia, haciendo alusiones a la vida política actual de Alemania, llamando expresamente la atención sobre la necesidad de defender la democracia frente a nuevos movimientos de odio contra judíos, musulmanes, mujeres u homosexuales, que forman parte de una misma lógica de deshumanización.

Todos los discursos hubieran sido una mera glosa, si no hubieran acompañado a la decisión valiente de representar, por primera vez en el festival, la ópera 'Rienzi', que encumbró a Wagner en Alemania, pero que también era la favorita de Adolf Hitler, y que siempre afirmó haber encontrado en ella inspiración política. Esto hizo que 'Rienzi' quedara asociada al nazismo, aunque fue escrita casi un siglo antes de que comenzara. Pero Wagner renegó de su primer gran éxito operístico y la excluyó de la programación del festival, que quiso dedicar a su obra más transformadora.

La familia Wagner decidió incluirla este año por primera vez en su historia. Se diseñó una versión propia preparada para esta edición de 2026, moderna y contextualizada. Las directoras de escena Alexandra Szemeredy y Magdolna Parditka presentaron Rienzi como una advertencia sobre el auge del autoritarismo y la fragilidad de la democracia.

Incluyeron en el programa de mano de la ópera un fragmento de 'La sociedad abierta y sus enemigos', la obra en la que Karl Popper defiende la democracia liberal y critica las filosofías que según él favorecen el autoritarismo. El festival ha decidido que ignorar Rienzi no era la mejor forma de afrontar su pasado. El éxito en el público fue ostensible y la acogida de la crítica ha sido mayormente positiva.

De esta forma Bayreuth y Alemania quedan liberadas de la parte tóxica de Wagner, mientras su figura crece y su mito se engrandece. A ello ha contribuido este brillante, valiente y colectivo acto de conciencia nacional alemana. El canciller recordó como Thomas Mann, quien en 1933 expresó su admiración por Wagner, años después, ya exiliado, habló de las complejas y dolorosas relaciones entre el universo wagneriano y el nacionalsocialismo.

Su mensaje fue que es posible reconocer la grandeza artística de Wagner y al mismo tiempo asumir la responsabilidad por la historia de Bayreuth durante el Tercer Reich. Wagner seguirá siendo un genio de la música a pesar de sus ideas, mientras que Popper se mantendrá como un faro de la libertad. Alemania ha abrazado a ambos en Bayreuth para aceptar la complejidad de su historia y superarla como ejemplo para las nuevas generaciones.

Javier Cremades es presidente de la 'World Jurist Association' y autor del libro 'Sobre el imperio de la ley' Temas historia Alemania Adolf Hitler La Tercera de ABC comentarios Reportar un error Los expertos eligen: las 7 cuentas remuneradas sin comisiones con mejor TIN de agosto Javier López Pando José Manuel Soto, 65 años, sobre su infancia: «Estuve en un colegio interno con los jesuitas. Mi padre era agricultor y mi madre, hija de militares, era muy disciplinada» Francisco J.

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Publicado por Redacción · jueves, 6 de agosto de 2026

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