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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

El GPS de un elefante revela un recorrido histórico por cuatro países y el creciente bloqueo de sus corredores

Migraciones de fauna - Las pruebas reunidas muestran que las cercas cambian los desplazamientos de numerosos grupos y reducen la utilidad de los corredores para equilibrar la población de elefantes e

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El GPS de un elefante revela un recorrido histórico por cuatro países y el creciente bloqueo de sus corredores Migraciones de fauna — Las pruebas reunidas muestran que las cercas cambian los desplazamientos de numerosos grupos y reducen la utilidad de los corredores para equilibrar la población de elefantes Las barreras alteran la movilidad de buena parte de las manadas de elefantes WWF Héctor Farrés 2 de agosto de 2026 10:30 h 0 Las lluvias estacionales abren durante meses enteros caminos de agua y alimento que conducen a los grandes herbívoros por territorios muy extensos. Los elefantes siguen esas rutas para encontrar comida, agua, refugio y espacios adecuados para criar, aunque cada grupo se desplaza de manera distinta según su edad, su sexo y la presencia de crías. Los machos adultos pueden recorrer miles de kilómetros durante años, mientras las familias dirigidas por hembras suelen permanecer en áreas menores y evitan pasos que consideran peligrosos.

La utilidad de esos trayectos depende de que los animales puedan cruzar ríos, cercas y zonas habitadas sin quedar detenidos. Un macho joven recorrió cuatro países durante casi dos años Ese problema quedó reflejado en el seguimiento de Z16, un elefante macho joven equipado con un collar GPS en junio de 2023 al norte del Parque Nacional Sioma Ngwezi, en Zambia. Durante cerca de dos años recorrió casi 12.000 kilómetros por cuatro países y seis parques nacionales, según el estudio publicado en Frontiers in Conservation Science.

Su recorrido mostró hasta dónde puede llegar un macho y también dejó una pregunta abierta sobre las hembras y sus crías. El caso más revelador apareció en abril de 2025, cuando una hembra salió de la reserva de Mahango y avanzó unos 150 kilómetros hasta el Parque Nacional de Khaudum. Atravesó varias cercas fuera de un paso habilitado y protagonizó el primer desplazamiento de este tipo registrado en esa zona de Namibia tras más de 15 años de seguimiento por satélite.

El trayecto demostró que el cruce era posible, aunque un único animal todavía impide hablar de una conducta extendida. Los agricultores protegen sus cultivos durante el paso de los elefantes Pexels Las cercas explican buena parte de esa diferencia. Robin Naidoo, científico de WWF, participó en una investigación que analizó los movimientos de 291 elefantes con collar dentro del Área de Conservación Transfronteriza Kavango-Zambeze.

Un total de 127 cruzó al menos una frontera internacional, pero los pasos sobre cercados quedaron casi restringidos a machos. Otro estudio de 2022, también publicado en Frontiers in Conservation Science, examinó más de 100 animales cerca de la frontera de Namibia y Botsuana y comprobó que las secciones valladas bloqueaban por completo el intercambio de hembras seguidas a ambos lados. Los investigadores relacionan esa cautela con varios factores ligados a la crianza y al conocimiento del territorio.

Los grandes ríos pueden delimitar áreas conocidas durante generaciones, mientras los restos de antiguas cercas veterinarias dificultan el paso de los terneros. Algunas tuvieron electricidad y vigilancia, por lo que su efecto sobre la conducta podría continuar incluso después de deteriorarse. El collar registra por dónde pasa cada animal, aunque impide saber cómo aprendió una ruta o qué recuerdo guía cada decisión.

Las lluvias marcan un viaje repetido desde hace generaciones Z16 siguió trayectos bien definidos durante su viaje por el sur de África. A comienzos de 2024 atravesó el corredor de Sobbe y el Parque Nacional de Mudumu, entró en el norte de Botsuana, bajó por el delta del Okavango hacia Makgadikgadi y después avanzó hasta Hwange, en Zimbabue. Kerryn Carter, bióloga de fauna salvaje y fundadora de Elephant Connection, relacionó estos movimientos con la llegada de las lluvias estivales en noviembre.

Carter atribuyó esa regularidad a recorridos heredados: “Son rutas antiguas que se conocen desde hace mucho tiempo”. La crianza condiciona los caminos que siguen las manadas Getty El corredor de Sobbe tiene apenas cuatro kilómetros de ancho en su punto más estrecho y atraviesa zonas donde viven y trabajan muchas familias. La antropóloga ambiental Emilie Köhler y el geógrafo Michael Bollig explicaron en Review of Regional Research que algunos agricultores pasan la noche vigilando sus cultivos de maíz, mijo y sorgo, mientras utilizan hogueras y tambores para mantener alejados a los elefantes.

Los empleos relacionados con la conservación, las ayudas económicas y los ingresos del turismo o de la caza regulada pueden facilitar la convivencia, siempre que las comunidades reciban una compensación acorde con las pérdidas que soportan. Los corredores necesitan el paso de las hembras para cumplir su función La región KAZA abarca casi 518.000 kilómetros cuadrados repartidos por Angola, Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue, donde una encuesta coordinada en 2022 calculó unos 227.900 elefantes y alrededor de 2,7 millones de habitantes. Los corredores permiten que los animales salgan de las zonas donde se concentran demasiados ejemplares y se desplacen hacia otros espacios.

Sin embargo, pierden buena parte de su utilidad cuando solo los recorren machos como Z16, porque las hembras y sus crías forman la mayoría de las manadas y, si quedan retenidas tras las cercas, las zonas saturadas continúan teniendo prácticamente la misma cantidad de elefantes. La prueba decisiva llegará cuando más hembras y terneros utilicen pasos protegidos y esas rutas funcionen para los animales y para las personas que mantienen abierto el territorio. Etiquetas / Mundo animal / Fauna / Investigación / Elefantes El GPS de un elefante revela un recorrido histórico por cuatro países y el creciente bloqueo de sus corredores Migraciones de fauna — Las pruebas reunidas muestran que las cercas cambian los desplazamientos de numerosos grupos y reducen la utilidad de los corredores para equilibrar la población de elefantes Las barreras alteran la movilidad de buena parte de las manadas de elefantes WWF Héctor Farrés 2 de agosto de 2026 10:30 h 0 Las lluvias estacionales abren durante meses enteros caminos de agua y alimento que conducen a los grandes herbívoros por territorios muy extensos.

Los elefantes siguen esas rutas para encontrar comida, agua, refugio y espacios adecuados para criar, aunque cada grupo se desplaza de manera distinta según su edad, su sexo y la presencia de crías. Los machos adultos pueden recorrer miles de kilómetros durante años, mientras las familias dirigidas por hembras suelen permanecer en áreas menores y evitan pasos que consideran peligrosos. La utilidad de esos trayectos depende de que los animales puedan cruzar ríos, cercas y zonas habitadas sin quedar detenidos.

Un macho joven recorrió cuatro países durante casi dos años Ese problema quedó reflejado en el seguimiento de Z16, un elefante macho joven equipado con un collar GPS en junio de 2023 al norte del Parque Nacional Sioma Ngwezi, en Zambia. Durante cerca de dos años recorrió casi 12.000 kilómetros por cuatro países y seis parques nacionales, según el estudio publicado en Frontiers in Conservation Science. Su recorrido mostró hasta dónde puede llegar un macho y también dejó una pregunta abierta sobre las hembras y sus crías.

El caso más revelador apareció en abril de 2025, cuando una hembra salió de la reserva de Mahango y avanzó unos 150 kilómetros hasta el Parque Nacional de Khaudum. Atravesó varias cercas fuera de un paso habilitado y protagonizó el primer desplazamiento de este tipo registrado en esa zona de Namibia tras más de 15 años de seguimiento por satélite. El trayecto demostró que el cruce era posible, aunque un único animal todavía impide hablar de una conducta extendida.

Los agricultores protegen sus cultivos durante el paso de los elefantes Pexels Las cercas explican buena parte de esa diferencia. Robin Naidoo, científico de WWF, participó en una investigación que analizó los movimientos de 291 elefantes con collar dentro del Área de Conservación Transfronteriza Kavango-Zambeze. Un total de 127 cruzó al menos una frontera internacional, pero los pasos sobre cercados quedaron casi restringidos a machos.

Otro estudio de 2022, también publicado en Frontiers in Conservation Science, examinó más de 100 animales cerca de la frontera de Namibia y Botsuana y comprobó que las secciones valladas bloqueaban por completo el intercambio de hembras seguidas a ambos lados. Los investigadores relacionan esa cautela con varios factores ligados a la crianza y al conocimiento del territorio. Los grandes ríos pueden delimitar áreas conocidas durante generaciones, mientras los restos de antiguas cercas veterinarias dificultan el paso de los terneros.

Algunas tuvieron electricidad y vigilancia, por lo que su efecto sobre la conducta podría continuar incluso después de deteriorarse. El collar registra por dónde pasa cada animal, aunque impide saber cómo aprendió una ruta o qué recuerdo guía cada decisión. Las lluvias marcan un viaje repetido desde hace generaciones Z16 siguió trayectos bien definidos durante su viaje por el sur de África.

A comienzos de 2024 atravesó el corredor de Sobbe y el Parque Nacional de Mudumu, entró en el norte de Botsuana, bajó por el delta del Okavango hacia Makgadikgadi y después avanzó hasta Hwange, en Zimbabue. Kerryn Carter, bióloga de fauna salvaje y fundadora de Elephant Connection, relacionó estos movimientos con la llegada de las lluvias estivales en noviembre. Carter atribuyó esa regularidad a recorridos heredados: “Son rutas antiguas que se conocen desde hace mucho tiempo”.

La crianza condiciona los caminos que siguen las manadas Getty El corredor de Sobbe tiene apenas cuatro kilómetros de ancho en su punto más estrecho y atraviesa zonas donde viven y trabajan muchas familias. La antropóloga ambiental Emilie Köhler y el geógrafo Michael Bollig explicaron en Review of Regional Research que algunos agricultores pasan la noche vigilando sus cultivos de maíz, mijo y sorgo, mientras utilizan hogueras y tambores para mantener alejados a los elefantes. Los empleos relacionados con la conservación, las ayudas económicas y los ingresos del turismo o de la caza regulada pueden facilitar la convivencia, siempre que las comunidades reciban una compensación acorde con las pérdidas que soportan.

Los corredores necesitan el paso de las hembras para cumplir su función La región KAZA abarca casi 518.000 kilómetros cuadrados repartidos por Angola, Botsuana, Namibia, Zambia y Zimbabue, donde una encuesta coordinada en 2022 calculó unos 227.900 elefantes y alrededor de 2,7 millones de habitantes. Los corredores permiten que los animales salgan de las zonas donde se concentran demasiados ejemplares y se desplacen hacia otros espacios. Sin embargo, pierden buena parte de su utilidad cuando solo los recorren machos como Z16, porque las hembras y sus crías forman la mayoría de las manadas y, si quedan retenidas tras las cercas, las zonas saturadas continúan teniendo prácticamente la misma cantidad de elefantes.

La prueba decisiva llegará cuando más hembras y terneros utilicen pasos protegidos y esas rutas funcionen para los animales y para las personas que mantienen abierto el territorio. Etiquetas / Mundo animal / Fauna / Investigación / Elefantes

Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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