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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

Los expertos avalan la mezquita del Polígono Sur tanto en el aspecto jurídico como en el social

La creciente atmósfera de crispación, miedo e incertidumbre alimentada en el Polígono Sur tras la concesión de la licencia de obras para la construcción de la mezquita tiene en vilo a no pocos sevilla

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Los expertos avalan la mezquita del Polígono Sur tanto en el aspecto jurídico como en el social Superados los trámites administrativos y legales, y sin que exista debate en el seno de la Iglesia católica, la presión social es el mayor escollo que tienen que afrontar los impulsores del centro cultural islámico Regala esta noticia Añádenos en Google El solar en el que se construirá el centro cultural islámico. (Manuel Olmedo) Pepe Trashorras 02/08/2026 a las 07:01h. La creciente atmósfera de crispación, miedo e incertidumbre alimentada en el Polígono Sur tras la concesión de la licencia de obras para la construcción de la mezquita tiene en vilo a no pocos sevillanos, tanto favorables como contrarios al centro cultural islámico. El proyecto ... ha pasado todos los trámites administrativos, pero sus detractores tratan de impedirlo por todos los medios ante la palpable división de los vecinos.

Sin embargo, en el ámbito jurídico no hay muchas dudas. No se han dado pasos en falso y la licencia de obras se ha concedido con todas las garantías. Así lo señala a ABC María del Mar Leal, profesora de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad de Sevilla, quien lo compara con los fallos de anteriores intentos: «No creo que la construcción de la mezquita pueda caer bajo ningún concepto, porque el Ayuntamiento ha tenido que constatar que se cumple la calificación y el uso del suelo.

Eso fue lo que dio lugar a que el TSJA pudiera tumbar el proyecto de Los Bermejales. Aunque en ese caso, el Ayuntamiento no lo hizo bien y dio marcha atrás por las protestas vecinales». Este caso es distinto.

«El Ayuntamiento ha tenido que comprobar antes que el proyecto sea accesible para todas las personas, que haya sistema de protección de incendios... Desde el momento en que todo eso se cumple y la calificación y el uso del suelo están conformes al PGOU, ¿cómo se va a echar para atrás?», concreta Leal, que sí da la voz de alarma al respecto de los posibles efectos de las manifestaciones. «Cuando otros proyectos se echaron para atrás por protestas vecinales, se estaba violando el derecho a la libertad religiosa», recogido en el artículo 16 de la Constitución española, «y también la normativa local sobre licencias de obras».

«Echar para atrás el proyecto por protestas vecinales sería violar el derecho a la libertad religiosa y también la normativa local sobre licencias de obras» María del Mar Leal Profesora de Derecho Eclesiástico en la Hispalense En esa línea ya se pronunció el alcalde, José Luis Sanz, quien el día de la concesión de la licencia señaló en respuesta a las amenazas de Vox que «el Ayuntamiento de Sevilla, para no prevaricar, tiene que aprobarla con el visto bueno de los informes jurídicos de los técnicos de Urbanismo», además de que «llevo 18 años gestionando dinero público, no he prevaricado nunca ni lo voy a hacer». Unas declaraciones «muy bien hechas», según los expertos en la materia.

Otra diferencia es que en Los Bermejales se acabó descubriendo que «realmente no estaba contemplado como equipamiento en el PGOU». A algo parecido se agarra Vox, que ha recurrido la concesión de la licencia y considera que el régimen urbanístico que se ha declarado no se corresponde con el uso real del proyecto, al recoger su uso cultural, pero no el cultual. Sin embargo, no parece que vaya a tener mucho recorrido, ya que «el uso del suelo puede ser tanto religioso como de equipamiento comunitario, y el centro islámico cuenta con ambos», haciendo hincapié en que los técnicos miran con lupa ese tipo de cuestiones antes de aprobar una licencia.

La presión social y vecinal Así las cosas, el único obstáculo a nivel administrativo que puede encontrarse la mezquita, como alerta Leal, la «presión social». Dicho impedimento es realmente una cuestión política y vecinal: «Si consigues levantar al barrio, entonces puede pasar lo mismo que ocurrió con Los Bermejales». Deja claro, no obstante, que si las movilizaciones suben de tono e intensidad, «la Fundación Mezquita de Sevilla iría directamente a los tribunales y ganaría», por lo que no sería un escollo jurídico, sino social.

«Lo único que puede hacer que esto se eche atrás es la presión social argumentando una interpretación errónea de la norma o algo similar, pero es un escenario poco probable en el que ya entran en juego los discursos y delitos de odio», explica la profesora. Newsletter ¿Qué reticencias hay en el barrio para la construcción del centro islámico? Uno bastante común responde a lo que en sociología se denomina como 'efecto nimby' o, en castellano, 'no en mi patio trasero'.

El término que emplea María del Mar Leal hace referencia al rechazo que sienten muchos a que se establezcan cerca de sus hogares espacios que consideran necesarios para la sociedad pero que podrían acarrearles molestias: «Con esto ocurre igual que si apoyas los centros de integración de drogadictos, pero no los quieres en el local de abajo de casa». Sin embargo, una vez superados los prejuicios iniciales, se ve otra forma. Para ello es necesario educar y formar.

De hecho, Leal es firme defensora de que un proyecto como el de la mezquita en el Polígono Sur contribuiría al desarrollo del barrio: «No solo se va a construir una mezquita, se va a construir un centro cultural que tendrá todo tipo de equipamientos para educar a los musulmanes del barrio. Este, por tanto, se puede ver beneficiado». También hace hincapié en que las personas más conflictivas suelen ser «las que se encuentran excluidas» y que «cuando se les reconocen derechos y se les integra se soluciona parte de esa conflictividad».

Un ejemplo de lo que no hay que hacer es Francia, donde, en lugar de integrar a las distintas generaciones de inmigrantes y sus descendientes han ido aislándolos progresivamente en guetos, generándose graves conflictos: «Si excluimos a los musulmanes como allí, esto va a terminar exactamente igual que en Francia». Proyectos como el de la mezquita en la Cartuja, donde no vive nadie y las comunicaciones eran más limitadas, iban en esa dirección. Pero no será así en el Polígono Sur, donde barrio y mezquita pueden beneficiarse mutuamente siempre que se eviten los discursos de odio que han calado entre algunos vecinos.

La Iglesia, conciliadora Donde no hay debate alguno es en el aspecto teológico. La Iglesia católica mantiene un perfil conciliador alineado con las palabras de monseñor José Ángel Saiz Meneses en las que respetaba el proyecto de la mezquita amparándose en la libertad de culto. Así lo recuerda a este periódico Miguel Ángel Núñez, delegado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso: «Las palabras del arzobispo son definitorias del marco de comprensión de esta situación.

Además, el Concilio Vaticano II declara de manera muy específica que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa». Esa afirmación se sustenta en la declaración 'Dignitatis humanae', a partir de donde se deriva este derecho, «que se funda en la misma dignidad de la persona humana, que nosotros entendemos por la fe pero también desde el punto de vista de la razón como verdad universal». Junto a esa dignidad de la persona humana «está su derecho a la libertad de conciencia, y dentro de ella, evidentemente, la libertad religiosa».

Podemos extraer de esa explicación el resumen que hace Núñez: «Desde el punto de vista católico, no hay ninguna objeción religiosa posible». «La cuestión que está a debate no es la libertad religiosa, sino otra serie de componentes sociales y de convivencia que recaen sobre el ordenamiento jurídico» Miguel Ángel Núñez Delegado diocesano de Ecumenismo y Relaciones Interreligiosas De hecho, la relación entre las distintas confesiones religiosas en Sevilla, y en particular entre católicos y musulmanes, es «una relación cordial, de amistad y de colaboración mutua en todo lo que comporte el bien común social y la lucha por la justicia», asegura el delegado, que vuelve a remitir al Concilio Vaticano II, en este caso «la declaración 'Nostra aetate', que aborda específicamente la relación con la comunidad musulmana, donde se invoca el trato de aprecio, de conocimiento mutuo y de trabajo en común por el bien social».

Respecto a los mensajes que están difundiendo Vox y otros grupos ultras para movilizar contra la mezquita y los musulmanes, Núñez llama a la calma y a la lucidez: «Para el cristiano, forma parte de nuestra fe e identidad reconocer siempre en el otro a un hijo de Dios y un hermano. No hay motivo para ningún tipo de enemistad ni conflicto en el hecho de que otra persona tenga un culto distinto». Señala que es algo que «viene refrendado por el documento de la 'Fraternidad humana' que firmó el Papa Francisco en Abu Dabi en 2019».

El delegado no recuerda ninguna otra situación conflictiva por motivos religiosos en los últimos años. De hecho, ha sido más bien al contrario, como en el caso de la mezquita de Ponce de León, vecina de la iglesia de los Terceros y la hermandad de la Cena, entre las cuales siempre se ha dado un clima de fraternidad y apoyo. El delegado de Ecumenismo concluye aseverando que «la cuestión que está a debate no es la libertad religiosa, sino que entran en juego otra serie de componentes sociales y de convivencia que recaen sobre el ordenamiento jurídico».

En la convivencia está la clave del éxito de la mezquita. Temas Islam Derecho sociedad Iglesia católica comentarios Reportar un error Los expertos avalan la mezquita del Polígono Sur tanto en el aspecto jurídico como en el social Superados los trámites administrativos y legales, y sin que exista debate en el seno de la Iglesia católica, la presión social es el mayor escollo que tienen que afrontar los impulsores del centro cultural islámico Regala esta noticia Añádenos en Google El solar en el que se construirá el centro cultural islámico. (Manuel Olmedo) Pepe Trashorras 02/08/2026 a las 07:01h. La creciente atmósfera de crispación, miedo e incertidumbre alimentada en el Polígono Sur tras la concesión de la licencia de obras para la construcción de la mezquita tiene en vilo a no pocos sevillanos, tanto favorables como contrarios al centro cultural islámico.

El proyecto ... ha pasado todos los trámites administrativos, pero sus detractores tratan de impedirlo por todos los medios ante la palpable división de los vecinos. Sin embargo, en el ámbito jurídico no hay muchas dudas. No se han dado pasos en falso y la licencia de obras se ha concedido con todas las garantías.

Así lo señala a ABC María del Mar Leal, profesora de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad de Sevilla, quien lo compara con los fallos de anteriores intentos: «No creo que la construcción de la mezquita pueda caer bajo ningún concepto, porque el Ayuntamiento ha tenido que constatar que se cumple la calificación y el uso del suelo. Eso fue lo que dio lugar a que el TSJA pudiera tumbar el proyecto de Los Bermejales. Aunque en ese caso, el Ayuntamiento no lo hizo bien y dio marcha atrás por las protestas vecinales».

Este caso es distinto. «El Ayuntamiento ha tenido que comprobar antes que el proyecto sea accesible para todas las personas, que haya sistema de protección de incendios... Desde el momento en que todo eso se cumple y la calificación y el uso del suelo están conformes al PGOU, ¿cómo se va a echar para atrás?», concreta Leal, que sí da la voz de alarma al respecto de los posibles efectos de las manifestaciones.

«Cuando otros proyectos se echaron para atrás por protestas vecinales, se estaba violando el derecho a la libertad religiosa», recogido en el artículo 16 de la Constitución española, «y también la normativa local sobre licencias de obras». «Echar para atrás el proyecto por protestas vecinales sería violar el derecho a la libertad religiosa y también la normativa local sobre licencias de obras» María del Mar Leal Profesora de Derecho Eclesiástico en la Hispalense En esa línea ya se pronunció el alcalde, José Luis Sanz, quien el día de la concesión de la licencia señaló en respuesta a las amenazas de Vox que «el Ayuntamiento de Sevilla, para no prevaricar, tiene que aprobarla con el visto bueno de los informes jurídicos de los técnicos de Urbanismo», además de que «llevo 18 años gestionando dinero público, no he prevaricado nunca ni lo voy a hacer».

Unas declaraciones «muy bien hechas», según los expertos en la materia. Otra diferencia es que en Los Bermejales se acabó descubriendo que «realmente no estaba contemplado como equipamiento en el PGOU». A algo parecido se agarra Vox, que ha recurrido la concesión de la licencia y considera que el régimen urbanístico que se ha declarado no se corresponde con el uso real del proyecto, al recoger su uso cultural, pero no el cultual.

Sin embargo, no parece que vaya a tener mucho recorrido, ya que «el uso del suelo puede ser tanto religioso como de equipamiento comunitario, y el centro islámico cuenta con ambos», haciendo hincapié en que los técnicos miran con lupa ese tipo de cuestiones antes de aprobar una licencia. La presión social y vecinal Así las cosas, el único obstáculo a nivel administrativo que puede encontrarse la mezquita, como alerta Leal, la «presión social». Dicho impedimento es realmente una cuestión política y vecinal: «Si consigues levantar al barrio, entonces puede pasar lo mismo que ocurrió con Los Bermejales».

Deja claro, no obstante, que si las movilizaciones suben de tono e intensidad, «la Fundación Mezquita de Sevilla iría directamente a los tribunales y ganaría», por lo que no sería un escollo jurídico, sino social. «Lo único que puede hacer que esto se eche atrás es la presión social argumentando una interpretación errónea de la norma o algo similar, pero es un escenario poco probable en el que ya entran en juego los discursos y delitos de odio», explica la profesora. Newsletter ¿Qué reticencias hay en el barrio para la construcción del centro islámico?

Uno bastante común responde a lo que en sociología se denomina como 'efecto nimby' o, en castellano, 'no en mi patio trasero'. El término que emplea María del Mar Leal hace referencia al rechazo que sienten muchos a que se establezcan cerca de sus hogares espacios que consideran necesarios para la sociedad pero que podrían acarrearles molestias: «Con esto ocurre igual que si apoyas los centros de integración de drogadictos, pero no los quieres en el local de abajo de casa». Sin embargo, una vez superados los prejuicios iniciales, se ve otra forma.

Para ello es necesario educar y formar. De hecho, Leal es firme defensora de que un proyecto como el de la mezquita en el Polígono Sur contribuiría al desarrollo del barrio: «No solo se va a construir una mezquita, se va a construir un centro cultural que tendrá todo tipo de equipamientos para educar a los musulmanes del barrio. Este, por tanto, se puede ver beneficiado».

También hace hincapié en que las personas más conflictivas suelen ser «las que se encuentran excluidas» y que «cuando se les reconocen derechos y se les integra se soluciona parte de esa conflictividad». Un ejemplo de lo que no hay que hacer es Francia, donde, en lugar de integrar a las distintas generaciones de inmigrantes y sus descendientes han ido aislándolos progresivamente en guetos, generándose graves conflictos: «Si excluimos a los musulmanes como allí, esto va a terminar exactamente igual que en Francia». Proyectos como el de la mezquita en la Cartuja, donde no vive nadie y las comunicaciones eran más limitadas, iban en esa dirección.

Pero no será así en el Polígono Sur, donde barrio y mezquita pueden beneficiarse mutuamente siempre que se eviten los discursos de odio que han calado entre algunos vecinos. La Iglesia, conciliadora Donde no hay debate alguno es en el aspecto teológico. La Iglesia católica mantiene un perfil conciliador alineado con las palabras de monseñor José Ángel Saiz Meneses en las que respetaba el proyecto de la mezquita amparándose en la libertad de culto.

Así lo recuerda a este periódico Miguel Ángel Núñez, delegado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso: «Las palabras del arzobispo son definitorias del marco de comprensión de esta situación. Además, el Concilio Vaticano II declara de manera muy específica que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa». Esa afirmación se sustenta en la declaración 'Dignitatis humanae', a partir de donde se deriva este derecho, «que se funda en la misma dignidad de la persona humana, que nosotros entendemos por la fe pero también desde el punto de vista de la razón como verdad universal».

Junto a esa dignidad de la persona humana «está su derecho a la libertad de conciencia, y dentro de ella, evidentemente, la libertad religiosa». Podemos extraer de esa explicación el resumen que hace Núñez: «Desde el punto de vista católico, no hay ninguna objeción religiosa posible». «La cuestión que está a debate no es la libertad religiosa, sino otra serie de componentes sociales y de convivencia que recaen sobre el ordenamiento jurídico»

Miguel Ángel Núñez Delegado diocesano de Ecumenismo y Relaciones Interreligiosas De hecho, la relación entre las distintas confesiones religiosas en Sevilla, y en particular entre católicos y musulmanes, es «una relación cordial, de amistad y de colaboración mutua en todo lo que comporte el bien común social y la lucha por la justicia», asegura el delegado, que vuelve a remitir al Concilio Vaticano II, en este caso «la declaración 'Nostra aetate', que aborda específicamente la relación con la comunidad musulmana, donde se invoca el trato de aprecio, de conocimiento mutuo y de trabajo en común por el bien social». Respecto a los mensajes que están difundiendo Vox y otros grupos ultras para movilizar contra la mezquita y los musulmanes, Núñez llama a la calma y a la lucidez: «Para el cristiano, forma parte de nuestra fe e identidad reconocer siempre en el otro a un hijo de Dios y un hermano. No hay motivo para ningún tipo de enemistad ni conflicto en el hecho de que otra persona tenga un culto distinto».

Señala que es algo que «viene refrendado por el documento de la 'Fraternidad humana' que firmó el Papa Francisco en Abu Dabi en 2019». El delegado no recuerda ninguna otra situación conflictiva por motivos religiosos en los últimos años. De hecho, ha sido más bien al contrario, como en el caso de la mezquita de Ponce de León, vecina de la iglesia de los Terceros y la hermandad de la Cena, entre las cuales siempre se ha dado un clima de fraternidad y apoyo.

El delegado de Ecumenismo concluye aseverando que «la cuestión que está a debate no es la libertad religiosa, sino que entran en juego otra serie de componentes sociales y de convivencia que recaen sobre el ordenamiento jurídico». En la convivencia está la clave del éxito de la mezquita. Temas Islam Derecho sociedad Iglesia católica comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero.

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Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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