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Internacional
martes, 28 de julio de 2026

Bendita Santa Marta

Cada 29 de julio se celebra la festividad de Santa Marta, una de las santas con más devoción en nuestra tierra. Su figura, íntimamente ligada al Evangelio, ha trascendido el ámbito estrictamente relig

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Bendita Santa Marta Vivimos en una época que ha elevado el estar ocupado a la categoría de virtud Regala esta noticia Añádenos en Google Yolanda Vallejo 28/07/2026 a las 20:30h. Cada 29 de julio se celebra la festividad de Santa Marta, una de las santas con más devoción en nuestra tierra. Su figura, íntimamente ligada al Evangelio, ha trascendido el ámbito estrictamente religioso para convertirse en símbolo e icono de quienes hacen posible la vida ... cotidiana desde el servicio silencioso: las amas de casa, los trabajadores de la hostelería y todos aquellos que practican el arte de acoger a los demás.

En Andalucía, donde la hospitalidad es identitaria, Santa Marta encuentra un terreno especialmente fértil. Basta entrar en un bar de barrio, una venta de carretera o un hotel familiar para comprobar que recibir bien a quien llega es mucho más que prestar un servicio. Es una manera de entender el mundo.

La historia de Marta, además, tiene un punto de sorprendente modernidad y no me refiero a 'El cuento de la criada', aunque resulta curiosa su presencia. El Evangelio la presenta siempre ocupada, pendiente de que no falte nada, mientras su hermana María se sienta a escuchar a Jesús. Marta protesta porque siente que toda la responsabilidad recae sobre ella y recibe una respuesta contundente: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas».

No parece un reproche al trabajo, sino a la esclavitud de las tareas cuando terminan absorbiendo a la persona. Todos conocemos a muchas «Martas». Son las que organizan reuniones familiares, recuerdan los cumpleaños, hacen la compra, preparan la comida, coordinan horarios imposibles y resuelven todos los problemas.

Durante mucho tiempo ese papel recayó casi exclusivamente sobre las mujeres, de ahí que Santa Marta fuese considerada patrona de las amas de casa. Hoy ese trabajo invisible sigue existiendo, aunque afortunadamente está más repartido. Los que saben de estas cosas lo llaman «carga mental»; pero el Evangelio ya lo describía hace dos mil años.

Vivimos en una época que ha elevado el estar ocupado a la categoría de virtud. Parece que quien siempre corre de un sitio para otro merece mayor reconocimiento que quien sabe detenerse. El ajetreo ha acabado sustituyendo, en demasiadas ocasiones, al sosiego.

Quizá por eso la escena de Marta conserva toda su fuerza: no porque condene el esfuerzo, sino porque recuerda que vivir no consiste en tachar tareas de una lista. Es por eso por lo que Santa Marta sigue despertando interés incluso entre quienes contemplan su figura desde una perspectiva exclusivamente cultural. Representa a quienes sostienen la vida cotidiana sin hacer ruido, a quienes consiguen que una casa, un restaurante o una familia funcionen con naturalidad.

Personas cuyo trabajo solo se aprecia cuando falta. Y tal vez esa sea la mayor enseñanza de Marta: que cuidar de los demás es una tarea, pero también que nadie debería vivir tan atareado como para olvidar disfrutar de aquello que está cuidando. Temas Trabajo Amas de casa comentarios Reportar un error Bendita Santa Marta Vivimos en una época que ha elevado el estar ocupado a la categoría de virtud Regala esta noticia Añádenos en Google Yolanda Vallejo 28/07/2026 a las 20:30h.

Cada 29 de julio se celebra la festividad de Santa Marta, una de las santas con más devoción en nuestra tierra. Su figura, íntimamente ligada al Evangelio, ha trascendido el ámbito estrictamente religioso para convertirse en símbolo e icono de quienes hacen posible la vida ... cotidiana desde el servicio silencioso: las amas de casa, los trabajadores de la hostelería y todos aquellos que practican el arte de acoger a los demás. En Andalucía, donde la hospitalidad es identitaria, Santa Marta encuentra un terreno especialmente fértil.

Basta entrar en un bar de barrio, una venta de carretera o un hotel familiar para comprobar que recibir bien a quien llega es mucho más que prestar un servicio. Es una manera de entender el mundo. La historia de Marta, además, tiene un punto de sorprendente modernidad y no me refiero a 'El cuento de la criada', aunque resulta curiosa su presencia.

El Evangelio la presenta siempre ocupada, pendiente de que no falte nada, mientras su hermana María se sienta a escuchar a Jesús. Marta protesta porque siente que toda la responsabilidad recae sobre ella y recibe una respuesta contundente: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas». No parece un reproche al trabajo, sino a la esclavitud de las tareas cuando terminan absorbiendo a la persona.

Todos conocemos a muchas «Martas». Son las que organizan reuniones familiares, recuerdan los cumpleaños, hacen la compra, preparan la comida, coordinan horarios imposibles y resuelven todos los problemas. Durante mucho tiempo ese papel recayó casi exclusivamente sobre las mujeres, de ahí que Santa Marta fuese considerada patrona de las amas de casa.

Hoy ese trabajo invisible sigue existiendo, aunque afortunadamente está más repartido. Los que saben de estas cosas lo llaman «carga mental»; pero el Evangelio ya lo describía hace dos mil años. Vivimos en una época que ha elevado el estar ocupado a la categoría de virtud.

Parece que quien siempre corre de un sitio para otro merece mayor reconocimiento que quien sabe detenerse. El ajetreo ha acabado sustituyendo, en demasiadas ocasiones, al sosiego. Quizá por eso la escena de Marta conserva toda su fuerza: no porque condene el esfuerzo, sino porque recuerda que vivir no consiste en tachar tareas de una lista.

Es por eso por lo que Santa Marta sigue despertando interés incluso entre quienes contemplan su figura desde una perspectiva exclusivamente cultural. Representa a quienes sostienen la vida cotidiana sin hacer ruido, a quienes consiguen que una casa, un restaurante o una familia funcionen con naturalidad. Personas cuyo trabajo solo se aprecia cuando falta.

Y tal vez esa sea la mayor enseñanza de Marta: que cuidar de los demás es una tarea, pero también que nadie debería vivir tan atareado como para olvidar disfrutar de aquello que está cuidando. Temas Trabajo Amas de casa comentarios Reportar un error Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Boticaria García, nutricionista: «El melón no fermenta en el estómago después de la cena. No es peor comerlo por la noche»

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Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

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