Lo que no se nombra, no se combate
España arde y el PP quiere un pacto de Estado contra los incendios, pero no contra la “emergencia climática” porque es una trampa de Pedro Sánchez. Lejos de ser un envoltorio inocente, su lenguaje del
Un boletín de Esther Palomera exclusivo para socias y socios. Donde la verdad no se maquilla ni se suaviza. Una opinión directa sobre lo que esconden los micrófonos de la política.
Esther Palomera - estherpalomera Síguelo en redes Lo que no se nombra, no se combate España arde y el PP quiere un pacto de Estado contra los incendios, pero no contra la “emergencia climática” porque es una trampa de Pedro Sánchez. Lejos de ser un envoltorio inocente, su lenguaje delata sus intenciones: atraer al electorado más escéptico, evitar el enfrentamiento con Vox y justificar su inacción — La nueva ola de calor dispara el riesgo de incendios a nivel extremo: “Estamos en manos de la suerte” El presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo, visita el puesto de mando de Navalcarnero (Madrid), desde donde se hace seguimiento de los graves incendios en Madrid, Toledo y la provincia de Ávila. EFE/ Fernando Villar 30 de julio de 2026 07:52 h 0 El PP ha vuelto a decir no a la reciente propuesta del Gobierno para alcanzar un acuerdo de país contra la emergencia climática.
La respuesta es idéntica a la que ya dieron sus dirigentes en septiembre de 2025 cuando tras los incendios del pasado verano, La Moncloa puso sobre la mesa un documento con diez compromisos prioritarios, que luego se ampliaron a 15, tras recabar información de más de 4.000 aportaciones de la comunidad científica, organizaciones empresariales, sindicatos y ONG. Según los datos de Copernicus (sistema europeo EFFIS), más de un millón de hectáreas ardieron en la Unión Europea en 2025 –la cifra más alta desde que hay registros (2006)–, y España estaba entonces a la cabeza con 403.000 hectáreas quemadas. Fue el peor año del siglo XXI en cuanto superficie arrasada por el fuego, ya que en solo dos semanas, se declararon unos 20 grandes incendios forestales que arrasaron más de 300.000 hectáreas –una superficie equivalente a toda la isla de Gran Canaria– y varias provincias sufrieron incendios de magnitud sin precedentes.
Fue el caso de Castilla y León, donde el fuego consumió alrededor del 15% de la superficie de la provincia de León y un 7% de la de Ourense (Galicia). Solo el incendio de Uña de Quintana (Zamora) calcinó cerca de 40.000 hectáreas, y el de A Rúa (Ourense) arrasó más de 38.000 hectáreas. Las cifras ya ilustraban entonces un escenario excepcional que puso en jaque a los servicios de emergencia y supuso un reto mayúsculo para los profesionales de la extinción y la gestión forestal.
Lo que no se nombra, no se combate España arde y el PP quiere un pacto de Estado contra los incendios, pero no contra la “emergencia climática” porque es una trampa de Pedro Sánchez. Lejos de ser un envoltorio inocente, su lenguaje delata sus intenciones: atraer al electorado más escéptico, evitar el enfrentamiento con Vox y justificar su inacción — La nueva ola de calor dispara el riesgo de incendios a nivel extremo: “Estamos en manos de la suerte” El presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo, visita el puesto de mando de Navalcarnero (Madrid), desde donde se hace seguimiento de los graves incendios en Madrid, Toledo y la provincia de Ávila. EFE/ Fernando Villar 30 de julio de 2026 07:52 h 0 El PP ha vuelto a decir no a la reciente propuesta del Gobierno para alcanzar un acuerdo de país contra la emergencia climática.
La respuesta es idéntica a la que ya dieron sus dirigentes en septiembre de 2025 cuando tras los incendios del pasado verano, La Moncloa puso sobre la mesa un documento con diez compromisos prioritarios, que luego se ampliaron a 15, tras recabar información de más de 4.000 aportaciones de la comunidad científica, organizaciones empresariales, sindicatos y ONG. Según los datos de Copernicus (sistema europeo EFFIS), más de un millón de hectáreas ardieron en la Unión Europea en 2025 –la cifra más alta desde que hay registros (2006)–, y España estaba entonces a la cabeza con 403.000 hectáreas quemadas. Fue el peor año del siglo XXI en cuanto superficie arrasada por el fuego, ya que en solo dos semanas, se declararon unos 20 grandes incendios forestales que arrasaron más de 300.000 hectáreas –una superficie equivalente a toda la isla de Gran Canaria– y varias provincias sufrieron incendios de magnitud sin precedentes.
Fue el caso de Castilla y León, donde el fuego consumió alrededor del 15% de la superficie de la provincia de León y un 7% de la de Ourense (Galicia). Solo el incendio de Uña de Quintana (Zamora) calcinó cerca de 40.000 hectáreas, y el de A Rúa (Ourense) arrasó más de 38.000 hectáreas. Las cifras ya ilustraban entonces un escenario excepcional que puso en jaque a los servicios de emergencia y supuso un reto mayúsculo para los profesionales de la extinción y la gestión forestal.