El gran valor social pendiente de reconocimiento
El ocio educativo y sociocultural genera cohesión, educa en valores, favorece la conciliación y fortalece el territorio. Su aportación a la sociedad es equiparable a la de otros ámbitos culturales, pe
Tribuna Abierta El gran valor social pendiente de reconocimiento Las colonias escolares, los campamentos, las actividades extraescolares, los proyectos de educación en el tiempo libre o la animación sociocultural no son únicamente servicios Regala esta noticia Añádenos en Google 'Casal' de verano en un colegio de Barcelona, en 2020. (Inés Baucells) Pere Mulero Barcelona 28/07/2026 a las 11:51h. El ocio educativo y sociocultural genera cohesión, educa en valores, favorece la conciliación y fortalece el territorio. Su aportación a la sociedad es equiparable a la de otros ámbitos culturales, pero su reconocimiento institucional sigue siendo claramente insuficiente.
Cada vez que una administración decide apoyar ... económicamente al cine, al teatro o a las artes escénicas, lo hace porque reconoce que generan un valor que trasciende el mercado. Nadie cuestiona que la cultura merece ser protegida por su capacidad para transmitir valores, construir identidad colectiva y enriquecer la sociedad. Sin embargo, existe otro ámbito que produce un impacto social equiparable y que, paradójicamente, sigue siendo mucho menos reconocido: el ocio educativo y sociocultural.
Las colonias escolares, los campamentos, las actividades extraescolares, los proyectos de educación en el tiempo libre o la animación sociocultural no son únicamente servicios. Son espacios donde miles de niños, niñas, jóvenes y personas mayores aprenden a convivir, desarrollan su autonomía, fortalecen sus habilidades sociales, descubren el valor del compromiso, el respeto, la cooperación y el cuidado del entorno. En definitiva, generan capital social.
Ese es el verdadero valor social integrado del sector: no produce únicamente actividad económica o empleo, sino que construye ciudadanía. Complementa la labor educativa de las escuelas, favorece la conciliación familiar, impulsa la inclusión social, dinamiza el medio rural, fomenta hábitos saludables y fortalece la cohesión comunitaria. Su retorno para la sociedad es permanente, aunque resulte más difícil de medir en términos económicos.
La situación que vive actualmente Cataluña evidencia esta contradicción. Mientras otros sectores culturales disponen de mecanismos extraordinarios de apoyo cuando atraviesan dificultades, las empresas de ocio educativo apenas cuentan con medidas específicas, a pesar de afrontar pérdidas millonarias, la paralización de actividades y el riesgo para miles de empleos y equipamientos educativos. Newsletter No se trata de establecer una competencia entre sectores ni de cuestionar las ayudas destinadas a la cultura.
Al contrario. Se trata de ampliar la mirada institucional y reconocer que educar fuera del aula también es una inversión estratégica para el país. Porque el ocio educativo no solo entretiene: educa, previene, incluye, cohesiona y transforma.
Una sociedad que invierte en cultura fortalece su identidad. Pero una sociedad que también invierte en ocio educativo está invirtiendo, además, en la formación de mejores ciudadanos y ciudadanas, en comunidades más cohesionadas y en un futuro más sólido. Ese es, probablemente, el gran valor social que todavía está pendiente de reconocimiento.
Pere Mulero es presidente de la Federación Estatal de Organizaciones Empresariales de Ocio Educativo y Sociocultural (FOESC) comentarios Reportar un error Tribuna Abierta El gran valor social pendiente de reconocimiento Las colonias escolares, los campamentos, las actividades extraescolares, los proyectos de educación en el tiempo libre o la animación sociocultural no son únicamente servicios Regala esta noticia Añádenos en Google 'Casal' de verano en un colegio de Barcelona, en 2020. (Inés Baucells) Pere Mulero Barcelona 28/07/2026 a las 11:51h. El ocio educativo y sociocultural genera cohesión, educa en valores, favorece la conciliación y fortalece el territorio. Su aportación a la sociedad es equiparable a la de otros ámbitos culturales, pero su reconocimiento institucional sigue siendo claramente insuficiente.
Cada vez que una administración decide apoyar ... económicamente al cine, al teatro o a las artes escénicas, lo hace porque reconoce que generan un valor que trasciende el mercado. Nadie cuestiona que la cultura merece ser protegida por su capacidad para transmitir valores, construir identidad colectiva y enriquecer la sociedad. Sin embargo, existe otro ámbito que produce un impacto social equiparable y que, paradójicamente, sigue siendo mucho menos reconocido: el ocio educativo y sociocultural.
Las colonias escolares, los campamentos, las actividades extraescolares, los proyectos de educación en el tiempo libre o la animación sociocultural no son únicamente servicios. Son espacios donde miles de niños, niñas, jóvenes y personas mayores aprenden a convivir, desarrollan su autonomía, fortalecen sus habilidades sociales, descubren el valor del compromiso, el respeto, la cooperación y el cuidado del entorno. En definitiva, generan capital social.
Ese es el verdadero valor social integrado del sector: no produce únicamente actividad económica o empleo, sino que construye ciudadanía. Complementa la labor educativa de las escuelas, favorece la conciliación familiar, impulsa la inclusión social, dinamiza el medio rural, fomenta hábitos saludables y fortalece la cohesión comunitaria. Su retorno para la sociedad es permanente, aunque resulte más difícil de medir en términos económicos.
La situación que vive actualmente Cataluña evidencia esta contradicción. Mientras otros sectores culturales disponen de mecanismos extraordinarios de apoyo cuando atraviesan dificultades, las empresas de ocio educativo apenas cuentan con medidas específicas, a pesar de afrontar pérdidas millonarias, la paralización de actividades y el riesgo para miles de empleos y equipamientos educativos. Newsletter No se trata de establecer una competencia entre sectores ni de cuestionar las ayudas destinadas a la cultura.
Al contrario. Se trata de ampliar la mirada institucional y reconocer que educar fuera del aula también es una inversión estratégica para el país. Porque el ocio educativo no solo entretiene: educa, previene, incluye, cohesiona y transforma.
Una sociedad que invierte en cultura fortalece su identidad. Pero una sociedad que también invierte en ocio educativo está invirtiendo, además, en la formación de mejores ciudadanos y ciudadanas, en comunidades más cohesionadas y en un futuro más sólido. Ese es, probablemente, el gran valor social que todavía está pendiente de reconocimiento.
Pere Mulero es presidente de la Federación Estatal de Organizaciones Empresariales de Ocio Educativo y Sociocultural (FOESC) comentarios Reportar un error Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Héctor Latorre: «Para las mujeres, el atractivo físico no es imprescindible» Almudena Martín Pablo, cura de 29 años: «El celibato es un don que Dios te da y que hay que pedir» Almudena Martín