Un nuevo caza con inteligencia artificial despega sin pista y cambia las reglas del combate aéreo al despegar como un cohete
Cazas autónomos - Shield AI y GE Aerospace desarrollan un modelo con despegue y aterrizaje vertical cuyo reciente encendido del motor en Ohio precede a las pruebas previstas durante finales de 2026
Un nuevo caza con inteligencia artificial despega sin pista y cambia las reglas del combate aéreo al despegar como un cohete Cazas autónomos — Shield AI y GE Aerospace desarrollan un modelo con despegue y aterrizaje vertical cuyo reciente encendido del motor en Ohio precede a las pruebas previstas durante finales de 2026 GE Aerospace adaptó un componente desarrollado para pruebas con F-16 y su integración evitó comenzar el programa desde el principio Shield AI Héctor Farrés 30 de julio de 2026 15:41 h 0 La velocidad acumulada durante la carrera empuja el aire sobre las alas hasta que aparece la sustentación necesaria para abandonar el suelo. Los aviones necesitan mucha pista porque sus motores deben acelerar hasta alcanzar ese punto, mientras la longitud disponible condiciona el peso, el viento y la capacidad de frenar si surge un problema. Esa dependencia convierte cada aeródromo en una pieza decisiva y explica el interés militar por aparatos capaces de despegar desde espacios mucho menores.
El X-BAT quiere despegar sin depender de un aeródromo Esa limitación es la que Shield AI y GE Aerospace intentan eliminar con el X-BAT, un caza de ataque pilotado por inteligencia artificial que despegaría y aterrizaría en vertical. Ambas empresas completaron en Peebles, en el estado de Ohio, el encendido del motor F110-GE-129E con la tobera AVEN integrada, un ensayo terrestre que precede a las pruebas previstas para finales de 2026. Armor Harris, vicepresidente sénior de ingeniería aeronáutica de Shield AI, resumió la dependencia técnica del proyecto: “El X-BAT está diseñado para despegar y aterrizar verticalmente desde cualquier lugar, sin base aérea y sin pista”.
El aparato lleva más de dos años en desarrollo y fue presentado en octubre de 2025. Shield AI plantea que pueda operar desde barcos, islas o terrenos remotos, una capacidad destinada a reducir la dependencia de aeródromos que pueden quedar inutilizados durante un conflicto. Sus dos bodegas internas admiten armamento de hasta 907 kilogramos cada una, con dimensiones cercanas a las del F-35, mientras sus 80 kilovatios de potencia eléctrica alimentan equipos de guerra electrónica y sistemas de interferencia.
La compañía atribuye al modelo un radio de combate de unos 1.850 kilómetros. La tobera AVEN permitió recuperar una tecnología ya ensayada La tobera AVEN desvía los gases del motor en tres dimensiones y permite gobernar el empuje para que el aparato pueda apoyarse sobre su cola durante el ascenso o el descenso vertical. GE Aerospace desarrolló este equipo en los años 90 para cazas F-16 experimentales, y Shield AI asegura que acumuló 73 horas de pruebas en tierra, 135 horas de vuelo y 95 vuelos antes de permanecer almacenado.
La empresa lo reacondicionó para el X-BAT y considera que el ensayo reciente fue la primera prueba integrada de la tobera, sus controles y el motor desde aquella década. Harris destacó el ahorro de desarrollo logrado con un componente ya probado: “Adaptar un equipo con experiencia real de vuelo nos ha permitido avanzar a un ritmo enorme en vez de partir de cero”. La inteligencia artificial también ha comenzado a incorporarse a cazas ya existentes mediante un programa estadounidense.
La Fuerza Aérea y DARPA anunciaron el 16 de julio que un F-16 modificado realizó un vuelo en la base de Eglin, en Florida, controlado por un sistema de inteligencia artificial, aunque un piloto permanecía en la cabina preparado para intervenir si era necesario. El programa VENOM llevó la inteligencia artificial a un F-16 Army Recognition explicó que el programa VENOM añadió ordenadores, sensores e instrumentación sin alterar el programa básico del avión, mientras The Aviationist señaló que seis F-16C serán transformados y que los primeros llegaron en abril de 2024. AeroTime añadió que las operaciones autónomas comenzaron tras meses de ensayos, simulaciones y vuelos de validación iniciados en junio de 2026.
Los ensayos mantienen el mando humano durante la evaluación Shield AI Tim Stevens, piloto de pruebas de VENOM, atribuyó el avance a años de preparación de cientos de especialistas. El general de brigada James Valpiani, responsable del programa en DARPA, indicó que el sistema permite alternar el mando humano y el control de la inteligencia artificial mediante un interruptor. El piloto permanece en la cabina y puede recuperar el avión en cualquier momento, una condición mantenida durante esta fase de evaluación.
No obstante, Stevens reconoció dudas sobre su fiabilidad en combate. Los próximos proyectos reunirán varios cazas autónomos Patrick Highland, que asumirá el programa AIR, explicó que los siguientes ensayos reunirán varios cazas controlados por agentes autónomos, mientras Terry Wilson, responsable de desarrollo de inteligencia artificial en el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, mantendrá la coordinación técnica entre las organizaciones participantes. Las capacidades obtenidas también alimentarán el programa Collaborative Combat Aircraft, destinado a que aeronaves sin tripulación acompañen a cazas pilotados durante sus misiones.
Hivemind, el programa autónomo de Shield AI, permitiría que el X-BAT despegara, aterrizara y participara en misiones sin tripulación, por su cuenta o junto a aeronaves pilotadas. El diseño prevé que continúe operando cuando las comunicaciones o la navegación estén interferidas, aunque el prototipo no ha volado y las cifras difundidas proceden de las empresas responsables. La tobera pasará por nuevas comprobaciones antes de instalarse en el aparato, y el vuelo vertical previsto para este año decidirá si el concepto funciona fuera del banco de pruebas.
Ese recorrido separa ambos proyectos: VENOM ya ha volado con supervisión humana, mientras el X-BAT todavía debe demostrar que puede elevarse desde su propia cola. Etiquetas / SPIN / Aviación / Defensa / Inteligencia artificial / Guerras / Estados Unidos Un nuevo caza con inteligencia artificial despega sin pista y cambia las reglas del combate aéreo al despegar como un cohete Cazas autónomos — Shield AI y GE Aerospace desarrollan un modelo con despegue y aterrizaje vertical cuyo reciente encendido del motor en Ohio precede a las pruebas previstas durante finales de 2026 GE Aerospace adaptó un componente desarrollado para pruebas con F-16 y su integración evitó comenzar el programa desde el principio Shield AI Héctor Farrés 30 de julio de 2026 15:41 h 0 La velocidad acumulada durante la carrera empuja el aire sobre las alas hasta que aparece la sustentación necesaria para abandonar el suelo. Los aviones necesitan mucha pista porque sus motores deben acelerar hasta alcanzar ese punto, mientras la longitud disponible condiciona el peso, el viento y la capacidad de frenar si surge un problema.
Esa dependencia convierte cada aeródromo en una pieza decisiva y explica el interés militar por aparatos capaces de despegar desde espacios mucho menores. El X-BAT quiere despegar sin depender de un aeródromo Esa limitación es la que Shield AI y GE Aerospace intentan eliminar con el X-BAT, un caza de ataque pilotado por inteligencia artificial que despegaría y aterrizaría en vertical. Ambas empresas completaron en Peebles, en el estado de Ohio, el encendido del motor F110-GE-129E con la tobera AVEN integrada, un ensayo terrestre que precede a las pruebas previstas para finales de 2026.
Armor Harris, vicepresidente sénior de ingeniería aeronáutica de Shield AI, resumió la dependencia técnica del proyecto: “El X-BAT está diseñado para despegar y aterrizar verticalmente desde cualquier lugar, sin base aérea y sin pista”. El aparato lleva más de dos años en desarrollo y fue presentado en octubre de 2025. Shield AI plantea que pueda operar desde barcos, islas o terrenos remotos, una capacidad destinada a reducir la dependencia de aeródromos que pueden quedar inutilizados durante un conflicto.
Sus dos bodegas internas admiten armamento de hasta 907 kilogramos cada una, con dimensiones cercanas a las del F-35, mientras sus 80 kilovatios de potencia eléctrica alimentan equipos de guerra electrónica y sistemas de interferencia. La compañía atribuye al modelo un radio de combate de unos 1.850 kilómetros. La tobera AVEN permitió recuperar una tecnología ya ensayada La tobera AVEN desvía los gases del motor en tres dimensiones y permite gobernar el empuje para que el aparato pueda apoyarse sobre su cola durante el ascenso o el descenso vertical.
GE Aerospace desarrolló este equipo en los años 90 para cazas F-16 experimentales, y Shield AI asegura que acumuló 73 horas de pruebas en tierra, 135 horas de vuelo y 95 vuelos antes de permanecer almacenado. La empresa lo reacondicionó para el X-BAT y considera que el ensayo reciente fue la primera prueba integrada de la tobera, sus controles y el motor desde aquella década. Harris destacó el ahorro de desarrollo logrado con un componente ya probado: “Adaptar un equipo con experiencia real de vuelo nos ha permitido avanzar a un ritmo enorme en vez de partir de cero”.
La inteligencia artificial también ha comenzado a incorporarse a cazas ya existentes mediante un programa estadounidense. La Fuerza Aérea y DARPA anunciaron el 16 de julio que un F-16 modificado realizó un vuelo en la base de Eglin, en Florida, controlado por un sistema de inteligencia artificial, aunque un piloto permanecía en la cabina preparado para intervenir si era necesario. El programa VENOM llevó la inteligencia artificial a un F-16 Army Recognition explicó que el programa VENOM añadió ordenadores, sensores e instrumentación sin alterar el programa básico del avión, mientras The Aviationist señaló que seis F-16C serán transformados y que los primeros llegaron en abril de 2024.
AeroTime añadió que las operaciones autónomas comenzaron tras meses de ensayos, simulaciones y vuelos de validación iniciados en junio de 2026. Los ensayos mantienen el mando humano durante la evaluación Shield AI Tim Stevens, piloto de pruebas de VENOM, atribuyó el avance a años de preparación de cientos de especialistas. El general de brigada James Valpiani, responsable del programa en DARPA, indicó que el sistema permite alternar el mando humano y el control de la inteligencia artificial mediante un interruptor.
El piloto permanece en la cabina y puede recuperar el avión en cualquier momento, una condición mantenida durante esta fase de evaluación. No obstante, Stevens reconoció dudas sobre su fiabilidad en combate. Los próximos proyectos reunirán varios cazas autónomos Patrick Highland, que asumirá el programa AIR, explicó que los siguientes ensayos reunirán varios cazas controlados por agentes autónomos, mientras Terry Wilson, responsable de desarrollo de inteligencia artificial en el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, mantendrá la coordinación técnica entre las organizaciones participantes.
Las capacidades obtenidas también alimentarán el programa Collaborative Combat Aircraft, destinado a que aeronaves sin tripulación acompañen a cazas pilotados durante sus misiones. Hivemind, el programa autónomo de Shield AI, permitiría que el X-BAT despegara, aterrizara y participara en misiones sin tripulación, por su cuenta o junto a aeronaves pilotadas. El diseño prevé que continúe operando cuando las comunicaciones o la navegación estén interferidas, aunque el prototipo no ha volado y las cifras difundidas proceden de las empresas responsables.
La tobera pasará por nuevas comprobaciones antes de instalarse en el aparato, y el vuelo vertical previsto para este año decidirá si el concepto funciona fuera del banco de pruebas. Ese recorrido separa ambos proyectos: VENOM ya ha volado con supervisión humana, mientras el X-BAT todavía debe demostrar que puede elevarse desde su propia cola. Etiquetas / SPIN / Aviación / Defensa / Inteligencia artificial / Guerras / Estados Unidos