Julia Domna, la emperatriz que convirtió la filosofía y la política en sus espacios de poder
Nacida en la ciudad siria de Emesa, la esposa de Septimio Severo desempeñó funciones políticas durante el gobierno de Caracalla y reunió a su alrededor a destacados intelectuales de su época Septimio
Julia Domna, la emperatriz que convirtió la filosofía y la política en sus espacios de poder Nacida en la ciudad siria de Emesa, la esposa de Septimio Severo desempeñó funciones políticas durante el gobierno de Caracalla y reunió a su alrededor a destacados intelectuales de su época — Septimio Severo, el emperador que cerró la crisis y abrió una nueva dinastía Escultura de Julia Domna Wikimedia Ada Sanuy 17 de septiembre de 2026 09:30 h 0 Julia Domna fue una de las mujeres con mayor presencia política de la dinastía Severa. Nacida en Emesa, la actual Homs, en Siria, procedía de una familia acomodada y estrechamente vinculada a la vida religiosa de la ciudad. Su padre, Julio Basiano, era sumo sacerdote del dios El-Gabal, mientras que sus antepasados habían estado ligados al poder local.
Las fuentes no coinciden plenamente sobre su fecha de nacimiento: algunas la sitúan hacia el año 160 d.C. y otras retrasan su llegada al mundo hasta aproximadamente una década después. En 187 contrajo matrimonio con Septimio Severo, entonces gobernador de la Galia Lugdunense, con quien tuvo dos hijos, Caracalla y Geta. Cuando Septimio Severo alcanzó el poder imperial en 193, Julia Domna recibió el título de Augusta y pasó a ocupar un lugar destacado dentro de la nueva familia gobernante.
Su posición también quedó reflejada en los numerosos honores que recibió durante los años siguientes. En 195 fue distinguida como Mater Castrorum, madre de los campamentos, un título que reforzaba simbólicamente su vinculación con el ejército y que anteriormente había recibido Faustina la Menor. Julia acompañó además a su marido en numerosos desplazamientos relacionados con su actividad administrativa y militar, algo que contribuyó a aumentar su visibilidad pública dentro del Imperio.
Entre el poder imperial y la filosofía Su influencia en la corte estuvo acompañada de un notable interés por la cultura y la filosofía. Julia Domna reunió a su alrededor un círculo de filósofos e intelectuales del que formó parte Filóstrato. La emperatriz estuvo además vinculada a la Vida de Apolonio de Tiana, una de las principales obras del autor.
Las fuentes no son concluyentes sobre el alcance de su intervención: algunas apuntan a que el texto pudo surgir de un encargo de Julia, mientras que otras señalan que pidió a Filóstrato que ampliara un trabajo anterior sobre Apolonio. La muerte de Septimio Severo en 211 abrió una nueva etapa. Sus hijos Caracalla y Geta asumieron conjuntamente el poder, pero la profunda enemistad entre ambos hizo fracasar rápidamente aquella fórmula de gobierno.
Julia intentó mediar entre sus hijos e impedir que el enfrentamiento terminara rompiendo la familia imperial. No lo consiguió. Caracalla preparó un encuentro con su hermano en las dependencias privadas de su madre y allí Geta fue asesinado.
Según el relato de Dión Casio recogido por las fuentes modernas, murió en brazos de Julia, que también sufrió una herida durante el ataque. El papel de Julia Domna durante el gobierno de Caracalla La muerte de Geta no apartó a Julia Domna del poder. Durante el gobierno en solitario de Caracalla asumió importantes responsabilidades mientras el emperador permanecía ocupado en sus campañas militares.
Entre sus funciones estuvieron la recepción de peticiones, las audiencias públicas y la gestión de correspondencia oficial. Las fuentes también documentan su participación en la correspondencia imperial en griego y latín, hasta el punto de que su nombre podía aparecer junto al del propio emperador en las respuestas oficiales. Esta actividad muestra que su papel durante aquellos años fue más allá de las funciones representativas asociadas a una integrante de la familia imperial.
Livius sitúa en 215 su responsabilidad sobre la cura epistularum Graecarum, la epistularum Latinarum y la oficina a libellis, relacionada con las peticiones dirigidas al poder imperial. Otras fuentes señalan que Caracalla dejó en sus manos una parte importante de la administración civil mientras desarrollaba sus campañas fuera de Roma. Retrato de la familia imperial: arriba, Julia Domna y Septimio Severo; abajo, Geta, borrado por damnatio memoriae, y Caracalla.
Wikimedia Un final marcado por la muerte de Caracalla La situación cambió en 217, cuando Caracalla fue asesinado mientras se encontraba en Oriente. Julia Domna recibió la noticia en Antioquía y murió ese mismo año. Las fuentes ofrecen versiones diferentes sobre las circunstancias exactas de su final.
Algunas sostienen que dejó de alimentarse después de conocer la muerte de su hijo, mientras que otras señalan además que padecía cáncer de pecho. Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Roma y terminaron depositados junto a los de Septimio Severo en el mausoleo de Adriano. También fue divinizada con el título de Diva Iulia.
Su muerte, sin embargo, no significó el final de la dinastía Severa. Su hermana Julia Mesa desempeñó un papel decisivo en su restauración después del breve gobierno de Macrino y consiguió que su nieto Heliogábalo alcanzara el trono en 218. La familia continuó gobernando posteriormente con Alejandro Severo hasta 235.
Las sobrinas de Julia Domna, Julia Soemias y Julia Mamea, madres respectivamente de Heliogábalo y Alejandro Severo, también ocuparon posiciones destacadas dentro de la casa imperial. La trayectoria de Julia Domna estuvo así ligada tanto a la consolidación de la familia Severa como al ejercicio de responsabilidades políticas durante el gobierno de su hijo. Los títulos que acumuló, su presencia junto a Septimio Severo en sus desplazamientos, sus funciones administrativas durante el reinado de Caracalla y su relación con filósofos e intelectuales permiten reconstruir una figura cuya actividad trascendió ampliamente el papel ceremonial de una emperatriz.
Su influencia se produjo dentro de los límites que imponía el sistema político romano, pero las fuentes conservadas muestran que Julia Domna logró mantener una presencia sostenida en algunos de los principales espacios políticos y culturales de la corte imperial. Etiquetas / SPIN / Roma / Imperio Romano / Historia Julia Domna, la emperatriz que convirtió la filosofía y la política en sus espacios de poder Nacida en la ciudad siria de Emesa, la esposa de Septimio Severo desempeñó funciones políticas durante el gobierno de Caracalla y reunió a su alrededor a destacados intelectuales de su época — Septimio Severo, el emperador que cerró la crisis y abrió una nueva dinastía Escultura de Julia Domna Wikimedia Ada Sanuy 17 de septiembre de 2026 09:30 h 0 Julia Domna fue una de las mujeres con mayor presencia política de la dinastía Severa. Nacida en Emesa, la actual Homs, en Siria, procedía de una familia acomodada y estrechamente vinculada a la vida religiosa de la ciudad.
Su padre, Julio Basiano, era sumo sacerdote del dios El-Gabal, mientras que sus antepasados habían estado ligados al poder local. Las fuentes no coinciden plenamente sobre su fecha de nacimiento: algunas la sitúan hacia el año 160 d.C. y otras retrasan su llegada al mundo hasta aproximadamente una década después. En 187 contrajo matrimonio con Septimio Severo, entonces gobernador de la Galia Lugdunense, con quien tuvo dos hijos, Caracalla y Geta.
Cuando Septimio Severo alcanzó el poder imperial en 193, Julia Domna recibió el título de Augusta y pasó a ocupar un lugar destacado dentro de la nueva familia gobernante. Su posición también quedó reflejada en los numerosos honores que recibió durante los años siguientes. En 195 fue distinguida como Mater Castrorum, madre de los campamentos, un título que reforzaba simbólicamente su vinculación con el ejército y que anteriormente había recibido Faustina la Menor.
Julia acompañó además a su marido en numerosos desplazamientos relacionados con su actividad administrativa y militar, algo que contribuyó a aumentar su visibilidad pública dentro del Imperio. Entre el poder imperial y la filosofía Su influencia en la corte estuvo acompañada de un notable interés por la cultura y la filosofía. Julia Domna reunió a su alrededor un círculo de filósofos e intelectuales del que formó parte Filóstrato.
La emperatriz estuvo además vinculada a la Vida de Apolonio de Tiana, una de las principales obras del autor. Las fuentes no son concluyentes sobre el alcance de su intervención: algunas apuntan a que el texto pudo surgir de un encargo de Julia, mientras que otras señalan que pidió a Filóstrato que ampliara un trabajo anterior sobre Apolonio. La muerte de Septimio Severo en 211 abrió una nueva etapa.
Sus hijos Caracalla y Geta asumieron conjuntamente el poder, pero la profunda enemistad entre ambos hizo fracasar rápidamente aquella fórmula de gobierno. Julia intentó mediar entre sus hijos e impedir que el enfrentamiento terminara rompiendo la familia imperial. No lo consiguió.
Caracalla preparó un encuentro con su hermano en las dependencias privadas de su madre y allí Geta fue asesinado. Según el relato de Dión Casio recogido por las fuentes modernas, murió en brazos de Julia, que también sufrió una herida durante el ataque. El papel de Julia Domna durante el gobierno de Caracalla La muerte de Geta no apartó a Julia Domna del poder.
Durante el gobierno en solitario de Caracalla asumió importantes responsabilidades mientras el emperador permanecía ocupado en sus campañas militares. Entre sus funciones estuvieron la recepción de peticiones, las audiencias públicas y la gestión de correspondencia oficial. Las fuentes también documentan su participación en la correspondencia imperial en griego y latín, hasta el punto de que su nombre podía aparecer junto al del propio emperador en las respuestas oficiales.
Esta actividad muestra que su papel durante aquellos años fue más allá de las funciones representativas asociadas a una integrante de la familia imperial. Livius sitúa en 215 su responsabilidad sobre la cura epistularum Graecarum, la epistularum Latinarum y la oficina a libellis, relacionada con las peticiones dirigidas al poder imperial. Otras fuentes señalan que Caracalla dejó en sus manos una parte importante de la administración civil mientras desarrollaba sus campañas fuera de Roma.
Retrato de la familia imperial: arriba, Julia Domna y Septimio Severo; abajo, Geta, borrado por damnatio memoriae, y Caracalla. Wikimedia Un final marcado por la muerte de Caracalla La situación cambió en 217, cuando Caracalla fue asesinado mientras se encontraba en Oriente. Julia Domna recibió la noticia en Antioquía y murió ese mismo año.
Las fuentes ofrecen versiones diferentes sobre las circunstancias exactas de su final. Algunas sostienen que dejó de alimentarse después de conocer la muerte de su hijo, mientras que otras señalan además que padecía cáncer de pecho. Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Roma y terminaron depositados junto a los de Septimio Severo en el mausoleo de Adriano.
También fue divinizada con el título de Diva Iulia. Su muerte, sin embargo, no significó el final de la dinastía Severa. Su hermana Julia Mesa desempeñó un papel decisivo en su restauración después del breve gobierno de Macrino y consiguió que su nieto Heliogábalo alcanzara el trono en 218.
La familia continuó gobernando posteriormente con Alejandro Severo hasta 235. Las sobrinas de Julia Domna, Julia Soemias y Julia Mamea, madres respectivamente de Heliogábalo y Alejandro Severo, también ocuparon posiciones destacadas dentro de la casa imperial. La trayectoria de Julia Domna estuvo así ligada tanto a la consolidación de la familia Severa como al ejercicio de responsabilidades políticas durante el gobierno de su hijo.
Los títulos que acumuló, su presencia junto a Septimio Severo en sus desplazamientos, sus funciones administrativas durante el reinado de Caracalla y su relación con filósofos e intelectuales permiten reconstruir una figura cuya actividad trascendió ampliamente el papel ceremonial de una emperatriz. Su influencia se produjo dentro de los límites que imponía el sistema político romano, pero las fuentes conservadas muestran que Julia Domna logró mantener una presencia sostenida en algunos de los principales espacios políticos y culturales de la corte imperial. Etiquetas / SPIN / Roma / Imperio Romano / Historia