Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: "Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla”
El experto indica cómo afecta el proceso de separación de sus padres a los menores de edad y cómo afrontar el proceso protegiendo su salud emocional Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo,
Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: “Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla” El experto indica cómo afecta el proceso de separación de sus padres a los menores de edad y cómo afrontar el proceso protegiendo su salud emocional — Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil” La disolución de una familia conflictiva puede ser un alivio para los menores. L. S. / Unsplash Marta Chavarrías 2 de agosto de 2026 13:59 h 0 La separación de los padres afecta a toda la familia cuando hay hijos.
Dejar de tener una vida compartida y renunciar a la idea de un futuro en el que la familia permanezca junta es doloroso y puede ir acompañado de una sensación de pérdida por lo que fue o pudiera haber sido. Los hijos tienen que despedirse de un futuro idealizado o imaginado que ya no es posible. La mayoría logra adaptarse, pero puede ser un proceso largo y habrá momentos en los que no se perciba ni se entienda cómo se desarrollarán las cosas.
En España, durante el año 2024, se produjeron más de 86.500 separaciones y divorcios, lo que supuso un aumento de más del 8% respecto al año anterior. La custodia compartida se otorgó a casi el 50% de los casos de divorcio de parejas con hijos. Estas transiciones familiares suelen traer consigo cambios profundos en la vida de los niños, en su forma de vivir, en algunos casos en la escolarización, y también en las relaciones con la familia y los compañeros.
El apoyo durante y después de la separación es clave para ayudar a los niños a afrontar la nueva situación. El impacto de la separación en los hijos “Toda separación supone un cambio razonablemente brusco de escenario para todas las partes que requiere la aceptación y la consiguiente adaptación a la nueva situación por parte de todos”, afirma Ignacio Estaún de Torres, psicólogo. Muchas veces, los padres juegan con ventaja respecto a los hijos porque “van gestando la nueva situación mucho antes y tratan de solucionar aquellas situaciones venideras que van a surgir, algo que no ocurre con los niños”, afirma el experto.
El final de una relación nunca es fácil y suele ir acompañada de una gran cantidad de emociones contradictorias. Algunos estudios demuestran de forma consistente que el bienestar infantil se ve afectado negativamente tras la separación de sus padres, aunque la intensidad del conflicto parental en familias que atraviesan una separación también puede influir en el desarrollo de los hijos. La disolución de una familia conflictiva, en la que los niños presencian muchas disputas entre sus padres, puede ser un alivio para ellos y beneficiosa para su bienestar, mientras que la ruptura de una familia con pocos conflictos puede resultar inesperada para el niño, lo que podría conllevar más estrés y sentimientos de pérdida.
Gran parte de la gestión que puedan hacer los hijos con la separación de sus padres radica, más que en la edad de los niños, en cómo tratan los progenitores la situación. Si bien existe una época más vulnerable y complicada, que es la adolescencia, “cuando la comunicación con los padres suele ser más difícil”, afirma Estaún, cualquier época puede ser compleja. Cómo actuar para que el ‘equipo’ no se rompa ¿Existen factores que puedan mitigar las consecuencias negativas de una separación?
Los padres, ante un caso de separación, juegan con cierta ventaja, pero además pueden influir para hacer que la situación sea menos dolorosa para sus hijos. Estaún afirma que es importante “explicarles con todo detalle la situación para que ellos también puedan elaborar sus propias estrategias de adaptación y focalizando las posibles ventajas que puedan derivarse de ese nuevo escenario: van a tener dos casas, con dos cuartos para ellos, van a evitarse las discusiones entre los padres y, sobre todo, deben aclararles que sus padres les siguen queriendo mucho, que no tiene nada que ver con ellos y que no los van a perder de vista”. Pero si hay algo realmente difícil cuando los padres se separan es mantener la “coherencia a la hora de trazar unas líneas que deben ser percibidas por los niños como razonables y alineadas en ambos futuros escenarios, porque las grietas entre los progenitores suelen estar llenas de reproches hacia el otro, algo que no beneficia en absoluto al desarrollo emocional del niño”, advierte el experto.
De ahí que sea fundamental hablar sobre cuáles son los “acontecimientos que consideran que deben permitir y cuáles son los que no es conveniente permitir que ocurran, siempre bajo la premisa de que forman un equipo, son proporcionales, lógicas y duraderas en el tiempo”, explica Estaún. Porque si hay algo especialmente importante para afrontar la nueva situación que, en teoría, debe proporcionar mayor estabilidad, es la comunicación. “Los niños perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla, siempre poniendo el foco en lo positivo que van a fomentar. La actitud de los padres es esencial para afrontarlo de forma más sana y saludable”, afirma el psicólogo.
Uno de los errores que algunos padres suelen cometer es, con el fin de evitarles el disgusto, disfrazar y edulcorar la situación para que “apenas noten los cambios, pero es algo que los niños no perciben como verdad y retrasan su adaptación”, reconoce Estaún. Los padres deben ser conscientes del papel que juegan y que “están actuando para el futuro bienestar emocional y equilibrio de sus hijos: son sus padres durante toda la vida”, afirma la psicóloga. Se rompe una pareja, pero no el rol de padres.
También puede ocurrir que “las frustraciones personales de los padres ganen espacio. Cuando esto ocurre, el daño que provocan en los niños suele ser de mayor magnitud”, alerta Estaún. Si bien algunos padres pueden trabajar juntos de forma amistosa, otros luchan por adaptarse al entorno cambiante mientras intentan manejar su propia agitación emocional y las demandas de la vida diaria.
Sin el apoyo adecuado, los padres pueden verse absorbidos por su propia experiencia, dejando a los niños expuestos a conflictos. Esto puede resultar en efectos negativos a corto y largo plazo. Para el experto, es importante prestar atención a señales como un cambio brusco de conducta, tendencia al aislamiento, ausencia de preguntas sobre la situación que les espera, somatización de las situaciones —como dolor de barriga o negarse a ir a la escuela—, o tristeza y apatía para hacer cosas.
Etiquetas / Nidos / Divorcios / Niños / Menores / Salud mental / Bienestar emocional / Relaciones Un psicólogo, sobre el impacto de un divorcio en los niños: “Perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla” El experto indica cómo afecta el proceso de separación de sus padres a los menores de edad y cómo afrontar el proceso protegiendo su salud emocional — Elena Mayor, psicóloga: “Con supervisión y diálogo, el verano puede ser un buen momento para introducir el primer móvil” La disolución de una familia conflictiva puede ser un alivio para los menores. L. S. / Unsplash Marta Chavarrías 2 de agosto de 2026 13:59 h 0 La separación de los padres afecta a toda la familia cuando hay hijos.
Dejar de tener una vida compartida y renunciar a la idea de un futuro en el que la familia permanezca junta es doloroso y puede ir acompañado de una sensación de pérdida por lo que fue o pudiera haber sido. Los hijos tienen que despedirse de un futuro idealizado o imaginado que ya no es posible. La mayoría logra adaptarse, pero puede ser un proceso largo y habrá momentos en los que no se perciba ni se entienda cómo se desarrollarán las cosas.
En España, durante el año 2024, se produjeron más de 86.500 separaciones y divorcios, lo que supuso un aumento de más del 8% respecto al año anterior. La custodia compartida se otorgó a casi el 50% de los casos de divorcio de parejas con hijos. Estas transiciones familiares suelen traer consigo cambios profundos en la vida de los niños, en su forma de vivir, en algunos casos en la escolarización, y también en las relaciones con la familia y los compañeros.
El apoyo durante y después de la separación es clave para ayudar a los niños a afrontar la nueva situación. El impacto de la separación en los hijos “Toda separación supone un cambio razonablemente brusco de escenario para todas las partes que requiere la aceptación y la consiguiente adaptación a la nueva situación por parte de todos”, afirma Ignacio Estaún de Torres, psicólogo. Muchas veces, los padres juegan con ventaja respecto a los hijos porque “van gestando la nueva situación mucho antes y tratan de solucionar aquellas situaciones venideras que van a surgir, algo que no ocurre con los niños”, afirma el experto.
El final de una relación nunca es fácil y suele ir acompañada de una gran cantidad de emociones contradictorias. Algunos estudios demuestran de forma consistente que el bienestar infantil se ve afectado negativamente tras la separación de sus padres, aunque la intensidad del conflicto parental en familias que atraviesan una separación también puede influir en el desarrollo de los hijos. La disolución de una familia conflictiva, en la que los niños presencian muchas disputas entre sus padres, puede ser un alivio para ellos y beneficiosa para su bienestar, mientras que la ruptura de una familia con pocos conflictos puede resultar inesperada para el niño, lo que podría conllevar más estrés y sentimientos de pérdida.
Gran parte de la gestión que puedan hacer los hijos con la separación de sus padres radica, más que en la edad de los niños, en cómo tratan los progenitores la situación. Si bien existe una época más vulnerable y complicada, que es la adolescencia, “cuando la comunicación con los padres suele ser más difícil”, afirma Estaún, cualquier época puede ser compleja. Cómo actuar para que el ‘equipo’ no se rompa ¿Existen factores que puedan mitigar las consecuencias negativas de una separación?
Los padres, ante un caso de separación, juegan con cierta ventaja, pero además pueden influir para hacer que la situación sea menos dolorosa para sus hijos. Estaún afirma que es importante “explicarles con todo detalle la situación para que ellos también puedan elaborar sus propias estrategias de adaptación y focalizando las posibles ventajas que puedan derivarse de ese nuevo escenario: van a tener dos casas, con dos cuartos para ellos, van a evitarse las discusiones entre los padres y, sobre todo, deben aclararles que sus padres les siguen queriendo mucho, que no tiene nada que ver con ellos y que no los van a perder de vista”. Pero si hay algo realmente difícil cuando los padres se separan es mantener la “coherencia a la hora de trazar unas líneas que deben ser percibidas por los niños como razonables y alineadas en ambos futuros escenarios, porque las grietas entre los progenitores suelen estar llenas de reproches hacia el otro, algo que no beneficia en absoluto al desarrollo emocional del niño”, advierte el experto.
De ahí que sea fundamental hablar sobre cuáles son los “acontecimientos que consideran que deben permitir y cuáles son los que no es conveniente permitir que ocurran, siempre bajo la premisa de que forman un equipo, son proporcionales, lógicas y duraderas en el tiempo”, explica Estaún. Porque si hay algo especialmente importante para afrontar la nueva situación que, en teoría, debe proporcionar mayor estabilidad, es la comunicación. “Los niños perciben la situación y requieren respuestas que les ayuden a superarla, siempre poniendo el foco en lo positivo que van a fomentar. La actitud de los padres es esencial para afrontarlo de forma más sana y saludable”, afirma el psicólogo.
Uno de los errores que algunos padres suelen cometer es, con el fin de evitarles el disgusto, disfrazar y edulcorar la situación para que “apenas noten los cambios, pero es algo que los niños no perciben como verdad y retrasan su adaptación”, reconoce Estaún. Los padres deben ser conscientes del papel que juegan y que “están actuando para el futuro bienestar emocional y equilibrio de sus hijos: son sus padres durante toda la vida”, afirma la psicóloga. Se rompe una pareja, pero no el rol de padres.
También puede ocurrir que “las frustraciones personales de los padres ganen espacio. Cuando esto ocurre, el daño que provocan en los niños suele ser de mayor magnitud”, alerta Estaún. Si bien algunos padres pueden trabajar juntos de forma amistosa, otros luchan por adaptarse al entorno cambiante mientras intentan manejar su propia agitación emocional y las demandas de la vida diaria.
Sin el apoyo adecuado, los padres pueden verse absorbidos por su propia experiencia, dejando a los niños expuestos a conflictos. Esto puede resultar en efectos negativos a corto y largo plazo. Para el experto, es importante prestar atención a señales como un cambio brusco de conducta, tendencia al aislamiento, ausencia de preguntas sobre la situación que les espera, somatización de las situaciones —como dolor de barriga o negarse a ir a la escuela—, o tristeza y apatía para hacer cosas.
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