El SOS del campo tras el fuego: «Algunos lo han perdido todo, necesitamos volver a trabajar»
Animales perdidos o carbonizados, cultivos arrasados y cosechas a punto de perderse por la imposibilidad de recolección. Con el incendio de la Sierra Oeste técnicamente estabilizado, el campo madrileñ
El SOS del campo tras el fuego: «Algunos lo han perdido todo, necesitamos volver a trabajar» Agricultores y ganaderos piden ayudas económicas urgentes y adaptar las restricciones en función del riesgo de cada zona para no perder la cosecha Regala esta noticia Añádenos en Google Un rebaño de ovejas sobrevive a los vastos incendios de la Sierra Oeste. (Afp) Aitor Santos Moya 01/08/2026 Actualizado a las 01:38h. Animales perdidos o carbonizados, cultivos arrasados y cosechas a punto de perderse por la imposibilidad de recolección.
Con el incendio de la Sierra Oeste técnicamente estabilizado, el campo madrileño vive ahora sus días más críticos, azotado por los numerosos daños y con buena parte de ... su actividad parada. La emergencia, advierten los afectados, va mucho más allá del fuego y las áreas calcinadas, por lo que piden a las autoridades celeridad en las ayudas económicas y negociar las restricciones aplicadas por las elevadas temperaturas, que afectan, entre otras cuestiones, al uso de maquinaria agrícola para labores de recogida. «No pueden criminalizar a todo el sector, necesitamos volver a trabajar», subrayan, conscientes, eso sí, de la delicada situación actual.
Por ello, apunta el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Jesús Anchuelo, los trabajadores del campo son los primeros interesados en cuidar el entorno. «Apelamos a la responsabilidad individual porque si hay un incendio somos los más afectados», comenta, justo antes de cuestionar el trazo de la prohibición. «El miércoles, en la localidad de Torres de la Alameda un camión ardió y provocó un incendio, ¿debemos pedir entonces que no circule ningún camión?», prosigue, a la espera de poder negociar una mayor flexibilidad con la Comunidad de Madrid (responsable de nuevo del mando tras bajar el jueves el nivel 2 del Plan Especial de Protección Civil por Incendios Forestales).
En relación al balance de daños, Anchuelo considera que el sector más afectado ha sido el apícola y cifra de manera «preliminar» en torno a 18.500 las hectáreas de superficie agraria útil quemadas, de las cuales 17.200 corresponden a pastos, una pérdida que obligará a los ganaderos a comprar alimento «por lo menos durante dos o tres años»; y el resto a cultivos permanentes de olivar y viñedo, la mayoría de estos últimos bajo la denominación de origen Vinos de Madrid, cuya merma más importante ha repercutido en la variedad de uva albillo. Cabe recordar que los municipios con mayor porcentaje de terreno agrario reducido a cenizas son Navas del Rey y Pelayos de la Presa, con casi el 100%, Colmenar del Arroyo (cerca del 48%) y San Martín de Valdeiglesias (el 45%). Noticia relacionada El ganadero de Valdemaqueda que no quiere abandonar a sus 500 cabras: «No tengo miedo»
Helena Cortés «Y aunque hayan otros cultivos que no se hayan quemado, el calor de la parcela afecta también a la planta, al rendimiento y a la producción de la uva», explica, sin entender que la prohibición sea la misma en todo el territorio regional, así como las provincias de Ávila y Toledo. «Por ejemplo, en la zona de la Alcarria madrileña, es ahora cuando se tiene que recoger la lavanda, una planta que no produce ningún peligro, porque no hay riesgo de que la maquinaria roce con ninguna piedra bajo el suelo», aclara, sabedor de la pérdida de aroma y aceite que esta circunstancia provoca. Lo mismo ocurre en la comarca de Las Vegas con la alfalfa, una planta «que está verde cuando se hace la recolección y que es muy difícil que prenda».
Por este motivo, en UPA Madrid entienden que habilitar un periodo del día, a partir de las 2 o las 3 de la madrugada y hasta primera hora de la mañana, podría suponer un pequeño alivio. Por su parte, desde la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) inciden en el respeto a la emergencia, pese al perjuicio que supone para los profesionales, y recuerdan que hasta la fecha llevarán unos 15 días completos sin poder recolectar. Una controversia que el secretario general de la Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de Madrid (Ugama), Ángel del Valle, propone afrontar evaluando el riesgo por zonas y casos particulares, en lugar de regular de forma conjunta.
Las localidades con mayor porcentaje de superficie agraria quemada son Navas del Rey y Pelayos de la Presa, con casi el 100%, Colmenar del Arroyo (cerca del 48%) y San Martín de Valdeiglesias (el 45%) Alrededor de la mitad de estos siniestros durante el verano se debe a una manipulación inadecuada de desbrozadoras, amoladoras, radiales, sopletes y otra maquinaria. Los trabajos que pueda generar chispas, calor o descargas eléctricas en terreno forestal deben contar con el visto bueno de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (Asem112), mientras que los ayuntamientos son los encargados de regular las condiciones para el uso de estos aparatos en suelo urbano a menos de 50 metros de una masa de vegetación. Y en el caso de las cosechadoras que trabajen en cultivos ubicados a menos de 400 metros del monte, el agricultor está obligado a comunicar el inicio de la actividad en el teléfono gratuito 900 720 300.
Newsletter Respecto al sector ganadero, en Asaja explican que la dinámica de fuertes vientos ha generado que el fuego se haya incrementado de forma aleatoria, con la consecuente dispersión del ganado. «Entre que los animales se mueven por el instinto de supervivencia, y que algunas fincas y cotos de caza se han podido abrir para que sobrevivieran, ahora hay muchos que están perdidos», remarcan, con una mayor afección del ganado vacuno y caprino. El Gobierno regional preparó 300.000 kilos de forraje para ser distribuidos en 20 tráilers y evitar así que murieran de hambre y sed en las granjas afectadas.
Un reparto que las propias asociaciones agrarias se han encargado de coordinar, y que gracias a las donaciones de profesionales a título individual han conseguido ampliarlo. Llegada de ayuda para el pasto de los animales en Pelayos de la Presa; en las fotos inferiores, un animal carbonizado y tierra de cultivo arrasada. (Agencias) El representante de Ugama subraya que en el caso de los ganados extensivos hay muchos animales que permanecen desaparecidos. «El primer día que pudimos ponernos en marcha, que fue el sábado, nos trasladamos con un camión de forraje a Navas del Rey y vimos imágenes devastadoras.
Ganaderos que lo han perdido absolutamente todo, maquinaria, depósitos, instalaciones», apunta, al tiempo que pone el foco en las pérdidas que a simple vista no se cuantifican. «En las granjas de caprino de leche hay que ordeñar a las cabras porque si no pueden desarrollar mastitis, y eso es solo un ejemplo de que hay muchos más problemas de fondo. Al romperse la dinámica y dejar de atender las necesidades de los animales, pueden darse casos en los que haya que plantearse su sacrificio», prosigue, con la urgencia de empezar a retirar la chatarra quemada para recuperar la movilidad en las granjas.
Los que más conocen el campo tienen claro que la progresiva desaparición de ganaderos y agricultores debilita al país y hace aumentar el riesgo de sus habitantes. «Hoy es el campo, pero mañana pueden ser las ciudades», advierten, convencidos de que no solo se puede abordar el problema desde una perspectiva económica, cuando lo que también está en juego es la protección del medio ambiente y de la propia población. «Más allá de las ayudas, que al final sirven para darte un empujón, lo que se debe abordar es la pérdida de profesionales.
No puede volver a pasar lo de todos los años, que llega el mes de septiembre, todos nos olvidamos y hasta el verano que viene». comentarios Reportar un error El SOS del campo tras el fuego: «Algunos lo han perdido todo, necesitamos volver a trabajar» Agricultores y ganaderos piden ayudas económicas urgentes y adaptar las restricciones en función del riesgo de cada zona para no perder la cosecha Regala esta noticia Añádenos en Google Un rebaño de ovejas sobrevive a los vastos incendios de la Sierra Oeste. (Afp) Aitor Santos Moya 01/08/2026 Actualizado a las 01:38h. Animales perdidos o carbonizados, cultivos arrasados y cosechas a punto de perderse por la imposibilidad de recolección.
Con el incendio de la Sierra Oeste técnicamente estabilizado, el campo madrileño vive ahora sus días más críticos, azotado por los numerosos daños y con buena parte de ... su actividad parada. La emergencia, advierten los afectados, va mucho más allá del fuego y las áreas calcinadas, por lo que piden a las autoridades celeridad en las ayudas económicas y negociar las restricciones aplicadas por las elevadas temperaturas, que afectan, entre otras cuestiones, al uso de maquinaria agrícola para labores de recogida. «No pueden criminalizar a todo el sector, necesitamos volver a trabajar», subrayan, conscientes, eso sí, de la delicada situación actual.
Por ello, apunta el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Jesús Anchuelo, los trabajadores del campo son los primeros interesados en cuidar el entorno. «Apelamos a la responsabilidad individual porque si hay un incendio somos los más afectados», comenta, justo antes de cuestionar el trazo de la prohibición. «El miércoles, en la localidad de Torres de la Alameda un camión ardió y provocó un incendio, ¿debemos pedir entonces que no circule ningún camión?», prosigue, a la espera de poder negociar una mayor flexibilidad con la Comunidad de Madrid (responsable de nuevo del mando tras bajar el jueves el nivel 2 del Plan Especial de Protección Civil por Incendios Forestales).
En relación al balance de daños, Anchuelo considera que el sector más afectado ha sido el apícola y cifra de manera «preliminar» en torno a 18.500 las hectáreas de superficie agraria útil quemadas, de las cuales 17.200 corresponden a pastos, una pérdida que obligará a los ganaderos a comprar alimento «por lo menos durante dos o tres años»; y el resto a cultivos permanentes de olivar y viñedo, la mayoría de estos últimos bajo la denominación de origen Vinos de Madrid, cuya merma más importante ha repercutido en la variedad de uva albillo. Cabe recordar que los municipios con mayor porcentaje de terreno agrario reducido a cenizas son Navas del Rey y Pelayos de la Presa, con casi el 100%, Colmenar del Arroyo (cerca del 48%) y San Martín de Valdeiglesias (el 45%). Noticia relacionada El ganadero de Valdemaqueda que no quiere abandonar a sus 500 cabras: «No tengo miedo»
Helena Cortés «Y aunque hayan otros cultivos que no se hayan quemado, el calor de la parcela afecta también a la planta, al rendimiento y a la producción de la uva», explica, sin entender que la prohibición sea la misma en todo el territorio regional, así como las provincias de Ávila y Toledo. «Por ejemplo, en la zona de la Alcarria madrileña, es ahora cuando se tiene que recoger la lavanda, una planta que no produce ningún peligro, porque no hay riesgo de que la maquinaria roce con ninguna piedra bajo el suelo», aclara, sabedor de la pérdida de aroma y aceite que esta circunstancia provoca. Lo mismo ocurre en la comarca de Las Vegas con la alfalfa, una planta «que está verde cuando se hace la recolección y que es muy difícil que prenda».
Por este motivo, en UPA Madrid entienden que habilitar un periodo del día, a partir de las 2 o las 3 de la madrugada y hasta primera hora de la mañana, podría suponer un pequeño alivio. Por su parte, desde la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) inciden en el respeto a la emergencia, pese al perjuicio que supone para los profesionales, y recuerdan que hasta la fecha llevarán unos 15 días completos sin poder recolectar. Una controversia que el secretario general de la Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de Madrid (Ugama), Ángel del Valle, propone afrontar evaluando el riesgo por zonas y casos particulares, en lugar de regular de forma conjunta.
Las localidades con mayor porcentaje de superficie agraria quemada son Navas del Rey y Pelayos de la Presa, con casi el 100%, Colmenar del Arroyo (cerca del 48%) y San Martín de Valdeiglesias (el 45%) Alrededor de la mitad de estos siniestros durante el verano se debe a una manipulación inadecuada de desbrozadoras, amoladoras, radiales, sopletes y otra maquinaria. Los trabajos que pueda generar chispas, calor o descargas eléctricas en terreno forestal deben contar con el visto bueno de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (Asem112), mientras que los ayuntamientos son los encargados de regular las condiciones para el uso de estos aparatos en suelo urbano a menos de 50 metros de una masa de vegetación. Y en el caso de las cosechadoras que trabajen en cultivos ubicados a menos de 400 metros del monte, el agricultor está obligado a comunicar el inicio de la actividad en el teléfono gratuito 900 720 300.
Newsletter Respecto al sector ganadero, en Asaja explican que la dinámica de fuertes vientos ha generado que el fuego se haya incrementado de forma aleatoria, con la consecuente dispersión del ganado. «Entre que los animales se mueven por el instinto de supervivencia, y que algunas fincas y cotos de caza se han podido abrir para que sobrevivieran, ahora hay muchos que están perdidos», remarcan, con una mayor afección del ganado vacuno y caprino. El Gobierno regional preparó 300.000 kilos de forraje para ser distribuidos en 20 tráilers y evitar así que murieran de hambre y sed en las granjas afectadas.
Un reparto que las propias asociaciones agrarias se han encargado de coordinar, y que gracias a las donaciones de profesionales a título individual han conseguido ampliarlo. Llegada de ayuda para el pasto de los animales en Pelayos de la Presa; en las fotos inferiores, un animal carbonizado y tierra de cultivo arrasada. (Agencias) El representante de Ugama subraya que en el caso de los ganados extensivos hay muchos animales que permanecen desaparecidos. «El primer día que pudimos ponernos en marcha, que fue el sábado, nos trasladamos con un camión de forraje a Navas del Rey y vimos imágenes devastadoras.
Ganaderos que lo han perdido absolutamente todo, maquinaria, depósitos, instalaciones», apunta, al tiempo que pone el foco en las pérdidas que a simple vista no se cuantifican. «En las granjas de caprino de leche hay que ordeñar a las cabras porque si no pueden desarrollar mastitis, y eso es solo un ejemplo de que hay muchos más problemas de fondo. Al romperse la dinámica y dejar de atender las necesidades de los animales, pueden darse casos en los que haya que plantearse su sacrificio», prosigue, con la urgencia de empezar a retirar la chatarra quemada para recuperar la movilidad en las granjas.
Los que más conocen el campo tienen claro que la progresiva desaparición de ganaderos y agricultores debilita al país y hace aumentar el riesgo de sus habitantes. «Hoy es el campo, pero mañana pueden ser las ciudades», advierten, convencidos de que no solo se puede abordar el problema desde una perspectiva económica, cuando lo que también está en juego es la protección del medio ambiente y de la propia población. «Más allá de las ayudas, que al final sirven para darte un empujón, lo que se debe abordar es la pérdida de profesionales.
No puede volver a pasar lo de todos los años, que llega el mes de septiembre, todos nos olvidamos y hasta el verano que viene». comentarios Reportar un error El ganadero de Valdemaqueda que no quiere abandonar a sus 500 cabras: «No tengo miedo» Helena Cortés Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»
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