Elogio del silencio
Oye, hijo mío, el silencio. F. García Lorca El ambiente festivo del verano, con su tendencia a la diversión en playas y otros lugares de esparcimiento, vuelve todos los años a plantear el problema del
Oye, hijo mío, el silencio. F. García Lorca El ambiente festivo del verano, con su tendencia a la diversión en playas y otros lugares de esparcimiento, vuelve todos los años a plantear el problema del ruido, que con harta frecuencia se convierte en un azote para quienes aspiran al descanso y a la tranquilidad de unos días vacacionales.
La ausencia de silencio suele ser una constante en bares y terrazas veraniegas, en discotecas al aire libre e incluso en las mismas playas, cuando se agrede al público cercano con transistores y móviles a toda voz o conversaciones en tonos altos y sin control alguno. Y es que en contraste con el culto al silencio que se respira en otros países... <a href="https://www.abc.es/opinion/sevilla/rogelio-reyes-elogio-silencio-20260917210010-nts.html">Ver Más</a>