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Internacional
domingo, 2 de agosto de 2026

'Si te relajas te quedas': Una experta en fertilidad explica qué dice la ciencia de esta frase que irrita a las mujeres

Pocas frases resultan tan irritantes para una mujer que intenta quedarse embarazada como el ya conocido «si te relajas, te quedas». Durante años, esta recomendación ha sido repetida por familiares e i

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

'Si te relajas te quedas': Una experta en fertilidad explica qué dice la ciencia de esta frase que irrita a las mujeres Patricia Bartolomé comparte herramientas prácticas para gestionar el estrés y potenciar la fertilidad Regala esta noticia Añádenos en Google A juicio de esta experta no se puede reducir un problema tan complejo en un simple 'relájate'. (ABC) Carlota Fominaya Madrid 03/08/2026 Actualizado a las 01:09h. Pocas frases resultan tan irritantes para una mujer que intenta quedarse embarazada como el ya conocido «si te relajas, te quedas». Durante años, esta recomendación ha sido repetida por familiares e incluso profesionales sanitarios pero, lejos de aliviar, suele aumentar la frustración ... de quienes atraviesan un proceso de infertilidad.

«Lo que molesta no es solo la frase, sino que nadie explica por qué el estrés influye realmente en la fertilidad ni cómo puede gestionarse», sostiene Patricia Bartolomé, ingeniera de Telecomunicaciones, especialista en fertilidad integrativa y divulgadora. Ella lo vivió en su propia piel, y recuerda el rechazo que le provocaba ese consejo. «Cuanto más me lo decían mi abuela, mi madre, mis amigas, mi pareja… peor».

Fue su historia personal lo que le llevó a repensar su carrera profesional. Actualmente dirige un Máster en Fertilidad Integrativa y acompaña desde hace años a mujeres y parejas durante sus procesos de búsqueda de embarazo mediante un enfoque complementario que integra salud, regulación emocional y bienestar. La especialista insiste en que el problema reside en reducir una cuestión compleja a un simple «relájate», pero se escucha todos los días en consulta.

Sales de la clínica de fertilidad con un resultado negativo y con el consejo de que te olvides una temporada, te vayas de vacaciones, pares la búsqueda… Y tú piensas: '¡Si lo único que quiero es quedarme embarazada! ¡Dime cómo hacerlo!. Es un bucle que se retroalimenta y hace muchísimo daño».

Noticia relacionada Cada vez hay más madres a los 40 (y subiendo) Carlota Fominaya Sin embargo, prosigue, «sí hay una parte de verdad en esa afirmación, y existen un montón de evidencias científicas que demuestran que los niveles elevados de estrés alteran el organismo. «Ahora ya se sabe que el aumento del cortisol y la adrenalina, así como las modificaciones que se producen en el sistema inmunológico y hormonal, pueden afectar al eje hipotálamo-hipófisis-ovario, fundamental para la función reproductiva». El problema, aclara Bartolomé, es que la frase es demasiado simplista.

«No se trata de sentarse a meditar y quedarse embarazada. Cuando simplificamos así las cosas, la verdad pierde fuerza. La relación entre estrés y fertilidad es mucho más compleja«, afirma.

En su opinión, «el estrés no depende únicamente del trabajo o de las circunstancias externas, sino, sobre todo, del diálogo interno que mantiene cada persona y de la interpretación que hace de aquello que está viviendo». «» En este sentido, recuerda esta especialista que diversos estudios han encontrado una asociación entre niveles elevados de determinados biomarcadores del estrés, como la alfa-amilasa salival, y una menor probabilidad de embarazo en cada ciclo.

Asimismo, cita investigaciones realizadas con grupos de mujeres que participaron en programas específicos para reducir el estrés y mejorar la regulación emocional, en las que se observaron incrementos significativos en las tasas de embarazo respecto a los grupos de control. Newsletter Entre ellas, destaca los trabajos desarrollados por la Harvard Medical School dentro de sus programas de medicina cuerpo-mente. «En ellos se veía que las mujeres que aprendieron herramientas para gestionar el estrés alcanzaron tasas de embarazo considerablemente superiores a las de quienes no recibieron ese acompañamiento.

Pero más allá de las cifras concretas, todas las investigaciones coinciden en un mismo punto: disminuir la ansiedad mejora el bienestar psicológico y aumenta las posibilidades de lograr un embarazo, tanto de forma natural como mediante reproducción asistida». La betaespera No obstante, para la experta el mayor beneficio de este trabajo no es únicamente incrementar las probabilidades de embarazo, sino evitar el profundo desgaste emocional que suele provocar un proceso de búsqueda que, en ocasiones, se prolonga durante años. »Muchas mujeres viven instaladas en una permanente 'betaespera', de negativo en negativo… lo que termina convirtiéndose en una montaña rusa emocional. Su vida queda completamente en pausa.

Muchas renuncian a viajar, a hacer planes 'por si acaso', dejan de disfrutar de reuniones familiares, de tomarse un vino o incluso de mantener relaciones de pareja, pese a estar buscando un hijo». «Muchas mujeres presentan síntomas depresivos o necesitan bajas laborales por el desgaste emocional acumulado» Patricia Bartolomé Ese estado de alerta constante, añade, acaba afectando a todas las áreas de la vida.

«Observo con frecuencia mujeres que desarrollan ansiedad, que se levantan cansadas pese a dormir muchas horas, que les cuesta desconectar, que siempre están pensando en el siguiente ciclo, o en qué ocurrirá si no consiguen ser madres. Es decir, que presentan síntomas depresivos o necesitan bajas laborales por el desgaste emocional acumulado. También veo que aparecen conflictos de pareja derivados de la diferente manera en la que hombres y mujeres suelen afrontar el proceso reproductivo.

Ellos viven el proceso de manera diferente y ellas piensan que sus parejas no viven el proceso con la misma intensidad que ellas. Y eso añade otro foco de sufrimiento». La infertilidad, reflexiona Bartolomé, «es un tema complejo que no se puede reducir a 'el estrés produce infertilidad'.

El cuerpo, la mente y las emociones forman un único sistema. Por eso no se puede analizar únicamente una pieza; hay que entender cómo interactúan todas ellas«, señala. Por eso, ante esta situación, sugiere, «el primer paso no consiste en obligarse a relajarse, sino en comprender qué está ocurriendo dentro del organismo.

La información y la pedagogía ya producen un efecto tranquilizador porque reducen la incertidumbre. Y entender cómo funcionan nuestro cerebro, nuestras emociones y nuestro sistema hormonal ayuda a disminuir parte del estrés», afirma. La especialista defiende un enfoque basado en recuperar el equilibrio natural del cuerpo mediante ejercicios sencillos que puedan incorporarse al día a día.

«El objetivo no es hacer más cosas, sino dejar de mantener hábitos y pensamientos automáticos que perpetúan el estado de alerta», señala. Con ese propósito ha diseñado un programa dirigido a mujeres que buscan embarazo, donde combina ejercicios prácticos con explicaciones sobre el funcionamiento del sistema nervioso y la regulación emocional. La finalidad, apunta, «no es solo favorecer la fertilidad, sino conseguir que las participantes vuelvan a dormir mejor, disfruten de su pareja, recuperen actividades que habían abandonado y dejen de vivir con la sensación de que toda su existencia depende de un test de embarazo».

Además, desmonta la idea de que el verano, por sí solo, permita desconectar. Más bien al contrario: «Durante las vacaciones muchas mujeres disponen de más tiempo para centrarse en su preocupación por el embarazo. Por eso aprender herramientas para gestionar la mente resulta mucho más eficaz que confiar únicamente en irte fuera de España unos días, por ejemplo.

La cabeza -y la nube- viaja con nosotros. No basta con cambiar de escenario; hay que aprender a gestionar lo que ocurre dentro de uno mismo«, concluye. Temas Embarazo Fertilidad Madres Bebés comentarios Reportar un error 'Si te relajas te quedas': Una experta en fertilidad explica qué dice la ciencia de esta frase que irrita a las mujeres Patricia Bartolomé comparte herramientas prácticas para gestionar el estrés y potenciar la fertilidad Regala esta noticia Añádenos en Google A juicio de esta experta no se puede reducir un problema tan complejo en un simple 'relájate'. (ABC) Carlota Fominaya Madrid 03/08/2026 Actualizado a las 01:09h.

Pocas frases resultan tan irritantes para una mujer que intenta quedarse embarazada como el ya conocido «si te relajas, te quedas». Durante años, esta recomendación ha sido repetida por familiares e incluso profesionales sanitarios pero, lejos de aliviar, suele aumentar la frustración ... de quienes atraviesan un proceso de infertilidad. «Lo que molesta no es solo la frase, sino que nadie explica por qué el estrés influye realmente en la fertilidad ni cómo puede gestionarse», sostiene Patricia Bartolomé, ingeniera de Telecomunicaciones, especialista en fertilidad integrativa y divulgadora.

Ella lo vivió en su propia piel, y recuerda el rechazo que le provocaba ese consejo. «Cuanto más me lo decían mi abuela, mi madre, mis amigas, mi pareja… peor». Fue su historia personal lo que le llevó a repensar su carrera profesional.

Actualmente dirige un Máster en Fertilidad Integrativa y acompaña desde hace años a mujeres y parejas durante sus procesos de búsqueda de embarazo mediante un enfoque complementario que integra salud, regulación emocional y bienestar. La especialista insiste en que el problema reside en reducir una cuestión compleja a un simple «relájate», pero se escucha todos los días en consulta. Sales de la clínica de fertilidad con un resultado negativo y con el consejo de que te olvides una temporada, te vayas de vacaciones, pares la búsqueda… Y tú piensas: '¡Si lo único que quiero es quedarme embarazada!

¡Dime cómo hacerlo!. Es un bucle que se retroalimenta y hace muchísimo daño». Noticia relacionada Cada vez hay más madres a los 40 (y subiendo) Carlota Fominaya Sin embargo, prosigue, «sí hay una parte de verdad en esa afirmación, y existen un montón de evidencias científicas que demuestran que los niveles elevados de estrés alteran el organismo.

«Ahora ya se sabe que el aumento del cortisol y la adrenalina, así como las modificaciones que se producen en el sistema inmunológico y hormonal, pueden afectar al eje hipotálamo-hipófisis-ovario, fundamental para la función reproductiva». El problema, aclara Bartolomé, es que la frase es demasiado simplista. «No se trata de sentarse a meditar y quedarse embarazada.

Cuando simplificamos así las cosas, la verdad pierde fuerza. La relación entre estrés y fertilidad es mucho más compleja«, afirma. En su opinión, «el estrés no depende únicamente del trabajo o de las circunstancias externas, sino, sobre todo, del diálogo interno que mantiene cada persona y de la interpretación que hace de aquello que está viviendo».

«» En este sentido, recuerda esta especialista que diversos estudios han encontrado una asociación entre niveles elevados de determinados biomarcadores del estrés, como la alfa-amilasa salival, y una menor probabilidad de embarazo en cada ciclo. Asimismo, cita investigaciones realizadas con grupos de mujeres que participaron en programas específicos para reducir el estrés y mejorar la regulación emocional, en las que se observaron incrementos significativos en las tasas de embarazo respecto a los grupos de control.

Newsletter Entre ellas, destaca los trabajos desarrollados por la Harvard Medical School dentro de sus programas de medicina cuerpo-mente. «En ellos se veía que las mujeres que aprendieron herramientas para gestionar el estrés alcanzaron tasas de embarazo considerablemente superiores a las de quienes no recibieron ese acompañamiento. Pero más allá de las cifras concretas, todas las investigaciones coinciden en un mismo punto: disminuir la ansiedad mejora el bienestar psicológico y aumenta las posibilidades de lograr un embarazo, tanto de forma natural como mediante reproducción asistida».

La betaespera No obstante, para la experta el mayor beneficio de este trabajo no es únicamente incrementar las probabilidades de embarazo, sino evitar el profundo desgaste emocional que suele provocar un proceso de búsqueda que, en ocasiones, se prolonga durante años. »Muchas mujeres viven instaladas en una permanente 'betaespera', de negativo en negativo… lo que termina convirtiéndose en una montaña rusa emocional. Su vida queda completamente en pausa. Muchas renuncian a viajar, a hacer planes 'por si acaso', dejan de disfrutar de reuniones familiares, de tomarse un vino o incluso de mantener relaciones de pareja, pese a estar buscando un hijo».

«Muchas mujeres presentan síntomas depresivos o necesitan bajas laborales por el desgaste emocional acumulado» Patricia Bartolomé Ese estado de alerta constante, añade, acaba afectando a todas las áreas de la vida. «Observo con frecuencia mujeres que desarrollan ansiedad, que se levantan cansadas pese a dormir muchas horas, que les cuesta desconectar, que siempre están pensando en el siguiente ciclo, o en qué ocurrirá si no consiguen ser madres.

Es decir, que presentan síntomas depresivos o necesitan bajas laborales por el desgaste emocional acumulado. También veo que aparecen conflictos de pareja derivados de la diferente manera en la que hombres y mujeres suelen afrontar el proceso reproductivo. Ellos viven el proceso de manera diferente y ellas piensan que sus parejas no viven el proceso con la misma intensidad que ellas.

Y eso añade otro foco de sufrimiento». La infertilidad, reflexiona Bartolomé, «es un tema complejo que no se puede reducir a 'el estrés produce infertilidad'. El cuerpo, la mente y las emociones forman un único sistema.

Por eso no se puede analizar únicamente una pieza; hay que entender cómo interactúan todas ellas«, señala. Por eso, ante esta situación, sugiere, «el primer paso no consiste en obligarse a relajarse, sino en comprender qué está ocurriendo dentro del organismo. La información y la pedagogía ya producen un efecto tranquilizador porque reducen la incertidumbre.

Y entender cómo funcionan nuestro cerebro, nuestras emociones y nuestro sistema hormonal ayuda a disminuir parte del estrés», afirma. La especialista defiende un enfoque basado en recuperar el equilibrio natural del cuerpo mediante ejercicios sencillos que puedan incorporarse al día a día. «El objetivo no es hacer más cosas, sino dejar de mantener hábitos y pensamientos automáticos que perpetúan el estado de alerta», señala.

Con ese propósito ha diseñado un programa dirigido a mujeres que buscan embarazo, donde combina ejercicios prácticos con explicaciones sobre el funcionamiento del sistema nervioso y la regulación emocional. La finalidad, apunta, «no es solo favorecer la fertilidad, sino conseguir que las participantes vuelvan a dormir mejor, disfruten de su pareja, recuperen actividades que habían abandonado y dejen de vivir con la sensación de que toda su existencia depende de un test de embarazo». Además, desmonta la idea de que el verano, por sí solo, permita desconectar.

Más bien al contrario: «Durante las vacaciones muchas mujeres disponen de más tiempo para centrarse en su preocupación por el embarazo. Por eso aprender herramientas para gestionar la mente resulta mucho más eficaz que confiar únicamente en irte fuera de España unos días, por ejemplo. La cabeza -y la nube- viaja con nosotros.

No basta con cambiar de escenario; hay que aprender a gestionar lo que ocurre dentro de uno mismo«, concluye. Temas Embarazo Fertilidad Madres Bebés comentarios Reportar un error Cada vez hay más madres a los 40 (y subiendo) Carlota Fominaya Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola»

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Publicado por Redacción · domingo, 2 de agosto de 2026

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