Saboya con premio
Mario Niebla del Toro, vecino lustroso e ilustre del barrio que yo habito con zarrapastroso desenfado, es admirable por muchos motivos. El más llamativo, para quien con él comparte rubro industrial ad
Saboya con premio Homenajear ante el palacio arzobispal y la estatua de San Juan Pablo II al descendiente de quien depuso al 'Papa Re' es un sindiós Regala esta noticia Añádenos en Google Lucas Haurie 16/09/2026 a las 20:59h. Mario Niebla del Toro, vecino lustroso e ilustre del barrio que yo habito con zarrapastroso desenfado, es admirable por muchos motivos. El más llamativo, para quien con él comparte rubro industrial además de collación, es que se gana la vida desde muy jovencito con un ... medio de comunicación levantado por él mismo 'from the ground'.
Si su periodismo es exquisito, 'cuore' con elegancia y sin vísceras, su persistencia y talento como empresario resultan monstruosas. Encadenar veinte años en el sector de la información sin el respaldo de un grupo pagando sueldos, cotizaciones, tributos, etcétera y que aún quede el día 30 algún eurillo para llenar el frigorífico es una gesta homérica. «Quien lo probó lo sabe», nos enseñó Lope de Vega.
La ceremonia de la XX Gala Escaparate que se celebrará esta noche, literalmente, a los pies de la Giralda es una demostración de poderío que no ha agradado a la zurdera, cuyos escrúpulos a la hora de opinar sobre la ocupación del espacio público resultan jodidamente hemipléjicos. Da igual, a mí me molestan lo mismo las vírgenes extraordinarias que los gais despelotados –coinciden cada vez con más frecuencia en los mismos desfiles– y conllevo los inconvenientes de vivir rodeado de belleza con la poca paciencia que, por mi mal carácter, puedo acopiar y la mucha tolerancia que me fue inculcada por unos educadores, tanto en casa como en la escuela, liberales. La muchedumbre y el ruido resultan enojosos a veces, de acuerdo, pero peor es un adosado en primera línea de autovía.
Sí es irreprimible, por el contrario, una crítica a los organizadores por homenajear al pretendiente al trono de Italia en la puerta del palacio arzobispal y ante la estatua de San Juan Pablo II. Como rey italiano, para empezar, uno sólo reconoce a Rocco Siffredi o quizás a Jannik Sinner, si olvidamos su origen teutónico y su aversión a los controles antidoping. Pero lo grave es galardonar a este Manuel Filiberto, el descendiente del 'ussurpatore' piamontés –bárbaros septentrionales sin un gramo de sensibilidad– que depuso al 'Papa Re' y terminó con el poder temporal de los Estados Pontificios.
Si un sevillano le quiere dar un premio a un señor llamado Saboya, se hace innecesario explicar lo que le puede atrincar. Podría adaptarse para la banda sonora de la gala aquella canción de Reincidentes, que doblaba la apuesta con el presidente de la Junta de entonces: Pepote le decían y Borbolla se apellidaba. Mi abuelo democristiano fundó la DC junto a Alcide de Gasperi y en el salón de mi padrino, militante del PCI genuino del 'compagno' Palmiro Togliatti, colgó hasta el día de su muerte la portada de 'L'Unità' del 5 de junio de 1946.
«W LA REPPUBLICA. È caduto lo stemma sabaudo». Estos pijos afrancesados creyeron que podían comprarse el Imperio Romano, pero apenas les da para un chalet con pretensiones a orillas del Lago Lemán. Smamma, regazzì.
Temas Premios comentarios Reportar un error Saboya con premio Homenajear ante el palacio arzobispal y la estatua de San Juan Pablo II al descendiente de quien depuso al 'Papa Re' es un sindiós Regala esta noticia Añádenos en Google Lucas Haurie 16/09/2026 a las 20:59h. Mario Niebla del Toro, vecino lustroso e ilustre del barrio que yo habito con zarrapastroso desenfado, es admirable por muchos motivos. El más llamativo, para quien con él comparte rubro industrial además de collación, es que se gana la vida desde muy jovencito con un ... medio de comunicación levantado por él mismo 'from the ground'.
Si su periodismo es exquisito, 'cuore' con elegancia y sin vísceras, su persistencia y talento como empresario resultan monstruosas. Encadenar veinte años en el sector de la información sin el respaldo de un grupo pagando sueldos, cotizaciones, tributos, etcétera y que aún quede el día 30 algún eurillo para llenar el frigorífico es una gesta homérica. «Quien lo probó lo sabe», nos enseñó Lope de Vega.
La ceremonia de la XX Gala Escaparate que se celebrará esta noche, literalmente, a los pies de la Giralda es una demostración de poderío que no ha agradado a la zurdera, cuyos escrúpulos a la hora de opinar sobre la ocupación del espacio público resultan jodidamente hemipléjicos. Da igual, a mí me molestan lo mismo las vírgenes extraordinarias que los gais despelotados –coinciden cada vez con más frecuencia en los mismos desfiles– y conllevo los inconvenientes de vivir rodeado de belleza con la poca paciencia que, por mi mal carácter, puedo acopiar y la mucha tolerancia que me fue inculcada por unos educadores, tanto en casa como en la escuela, liberales. La muchedumbre y el ruido resultan enojosos a veces, de acuerdo, pero peor es un adosado en primera línea de autovía.
Sí es irreprimible, por el contrario, una crítica a los organizadores por homenajear al pretendiente al trono de Italia en la puerta del palacio arzobispal y ante la estatua de San Juan Pablo II. Como rey italiano, para empezar, uno sólo reconoce a Rocco Siffredi o quizás a Jannik Sinner, si olvidamos su origen teutónico y su aversión a los controles antidoping. Pero lo grave es galardonar a este Manuel Filiberto, el descendiente del 'ussurpatore' piamontés –bárbaros septentrionales sin un gramo de sensibilidad– que depuso al 'Papa Re' y terminó con el poder temporal de los Estados Pontificios.
Si un sevillano le quiere dar un premio a un señor llamado Saboya, se hace innecesario explicar lo que le puede atrincar. Podría adaptarse para la banda sonora de la gala aquella canción de Reincidentes, que doblaba la apuesta con el presidente de la Junta de entonces: Pepote le decían y Borbolla se apellidaba. Mi abuelo democristiano fundó la DC junto a Alcide de Gasperi y en el salón de mi padrino, militante del PCI genuino del 'compagno' Palmiro Togliatti, colgó hasta el día de su muerte la portada de 'L'Unità' del 5 de junio de 1946.
«W LA REPPUBLICA. È caduto lo stemma sabaudo». Estos pijos afrancesados creyeron que podían comprarse el Imperio Romano, pero apenas les da para un chalet con pretensiones a orillas del Lago Lemán. Smamma, regazzì.
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