Fernando Castedo, ingeniero forestal: «Echar la culpa de todo al cambio climático es una forma de excusarse»
Fernando Castedo Dorado, profesor de Ingeniería Forestal en la Universidad de León, en el campus de Ponferrada, prefiere enfocar el problema de los incendios forestales desde lo que sí se puede hacer:
Fernando Castedo, ingeniero forestal: «Echar la culpa de todo al cambio climático es una forma de excusarse» El experto reclama escalar los trabajos de gestión del combustible para frenar la potencia de los incendios Regala esta noticia Añádenos en Google Fernando Castedo, profesor de Ingeniería Forestal. (Cedida) Isabel Miranda 30/07/2026 a las 01:48h. Fernando Castedo Dorado, profesor de Ingeniería Forestal en la Universidad de León, en el campus de Ponferrada, prefiere enfocar el problema de los incendios forestales desde lo que sí se puede hacer: aumentar la gestión del combustible desde ya.
De lo contrario, asegura, seguiremos repitiendo ... el drama de este verano durante años, décadas. «Si nos hubiésemos puesto en el 22 en serio (el año de los grandes incendios de la sierra de la Culebra), seguramente tuviésemos ya algún resultado de efectividad», asegura. —¿La potencia que estamos viendo en los incendios es habitual? —No, no es habitual este comportamiento, ni es habitual que queme 50.000 hectáreas. Si finalmente quema 50.000 hectáreas sería récord absoluto en España desde que tenemos registros, pulverizaría todos los récords de superficie quemada.
Las imágenes que yo he visto, al menos de algunas zonas, son intensidades y potencias relativas muy elevadas. Incendios donde se inflaman las copas de los árboles, que avanzan muy rápido. Eso desde luego es sintomático de potencia relativa, de temperatura emitida, de cantidad de calor emitido muy, muy grande.
Este conjunto de incendios es una situación realmente novedosa. —¿La acumulación de biomasa es el principal problema? —Grandes superficies forestales con mucha continuidad y con pocos sitios donde la cantidad de vegetación baje de forma importante es un factor clave. La meteorología también ha ayudado, evidentemente, sobre todo por los vientos, la vegetación también estaba seca, ayudó las olas de calor que hemos tenido... Los dos factores son importantes.
¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? Pues que la meteorología nos viene dada, no podemos hacer mucho más. Luchar contra el cambio climático sí lo podemos hacer pero será una tarea a largo plazo, no va a ser para el año que viene cuando consigamos resultados, si los conseguimos.
Donde sí podemos hacer hincapié porque sí podemos hacer algo es en esa continuidad de la vegetación. Por eso me gusta resaltar más el papel de la vegetación y de la continuidad de la vegetación que el de la meteorología y del cambio climático. Noticia relacionada El fuego pasa del monte al pueblo: «Los incendios ya no son forestales, son territoriales»
Isabel Miranda —Una prevención a gran escala, de forma sistemática, ¿sería capaz de aliviar toda esta acumulación de biomasa que tiene un papel clave en este tipo de incendios? —Sí, si realmente nos lo creemos y realmente lo tomamos en serio. Se estima que deberíamos tratar en torno a un 1% como mínimo de la superficie forestal existente cada año bien sea mediante ganado, quemas prescritas, desbroces... Eso significa unas 300.000 hectáreas al año, es decir, que es una tarea importante que requerirá sus recursos, sus presupuestos, sus medios.
Pero si nos lo tomamos en serio, desde luego que sí que podríamos al menos mitigar los daños y la superficie quemada por incendios. —Si empezáramos a hacerlo ahora, ¿cuánto tiempo tardaríamos en ver reducido el riesgo? —Con esta acumulación de combustible de 40 o 50 años, cuando empezó el éxodo rural masivo, evidentemente no vamos a conseguir soluciones rápidas, no vamos a conseguir efectos de un año para otro. Nadie puede pensar que empezando a trabajar este año, el año que viene el problema está resuelto. En eso debemos ser realistas.
Pero también debemos ser conscientes de que si no empezamos, seguiremos repitiendo esto durante años, décadas. Si nos hubiésemos puesto en el 22 en serio (el año de los grandes incendios de la sierra de la Culebra), seguramente tuviésemos ya algún resultado de efectividad. —Obviamente el clima influye, ¿pero se puede echar la culpa de todo al cambio climático? —No. Yo creo que es falaz ese intentar dividir a la gente entre «esto es culpa del cambio climático» o «esto es culpa de la falta de gestión y de la acumulación de combustible».
Una cosa no quita la otra, las dos están actuando. Una es estructural y la podemos modificar, que son los combustibles, y la otra lamentablemente, el cambio climático, si lo conseguimos, lo conseguiremos a años vista, décadas vista. Por tanto, ahí no podemos hacer nada, no hay un margen de actuación humana.
Centrémonos en lo que podamos gestionar. Echar la culpa de todo al cambio climático es una forma de excusarse. No debemos caer en esa tentación de decir que no se puede hacer nada, podemos hacer cosas. —Repoblar los pueblos, ¿ayudaría por sí mismo a la lucha contra incendios o aumentaría el riesgo al tener a más gente interactuando con el monte? —Es una pregunta muy buena.
Depende de si la gente con la que vas a repoblar esos pueblos va a vivir del monte y del rural o si va a vivir en el rural. Son cosas distintas. Un estudio que ha hecho un investigador de Galicia, Juan Picos, en el noroeste ibérico, ve una relación muy clara entre pérdida de población y gravedad de los incendios.
Y además él encuentra que aquellos municipios en los que no se pierde población pero la población que hay no vive del monte, simplemente se dedica a otras cosas como teletrabajar, sector servicios… en esos casos los municipios se comportaban de forma casi igual que aquellos municipios que perdían población. Es decir, que un punto clave en esa repoblación de la que estamos hablando sería que la gente viviese de actividades del sector primario: agricultura, ganadería, sector forestal, ese sería el punto clave. Con eso no quiero decir que no esté bien que los pueblos tengan vida, porque tendrán actividad servicios, médico, colegio y eso es positivo.
Pero, desde el punto de vista de incendios, es cierto que si no hay población ligada a la actividad primaria, el efecto va a ser mucho más pequeño o insignificante. —¿Qué hay de cierto en eso de que no se puede tocar el monte? —Es una polémica yo creo que muy estéril. El monte se puede tocar. Eso de que está prohibido desbrozar, está prohibido coger leña… no está prohibido.
Es verdad, y eso es la otra parte que también hay que decir, que muchas veces se exigen permisos o simplemente comunicaciones de 'voy a sacar esta leña' y eso es un trámite burocrático que algunas veces y en algunas circunstancias puede desmotivar a la gente. Pero prohibición como tal no existe. Es más, yo diría lo contrario.
En los entornos de los pueblos la normativa dice claramente que los propietarios de esos terrenos tienen que mantenerlos en condiciones de baja combustibilidad. —Da la sensación de que en general los expertos tienen bastante claro lo que hay que hacer, hay consenso. Sin embargo, el discurso político-mediático se está politizando. —Sí, tiene toda la razón. Hay varios documentos de consenso de científicos, donde diseccionan muy bien el problema y orientan muy bien qué es lo que deberíamos hacer.
Creo que efectivamente es un problema de índole política. El no ponerse de acuerdo, el hecho de confrontar aunque haya un consenso por parte de la comunidad científica y por parte de los técnicos de extinción quizás les genere más votos, no lo sé. En los puntos clave que deberíamos tener en cuenta frente a los incendios hay un consenso casi generalizado.
Si no se pasa a la acción, si no pasamos del documento a la acción seguramente sea por razones de ese tipo, de que los incendios solo movilizan voto en verano y una vez que llegue octubre, todo esto se olvidará. Temas Cambio Climático Medio Ambiente Incendios Incendios forestales comentarios Reportar un error Fernando Castedo, ingeniero forestal: «Echar la culpa de todo al cambio climático es una forma de excusarse» El experto reclama escalar los trabajos de gestión del combustible para frenar la potencia de los incendios Regala esta noticia Añádenos en Google Fernando Castedo, profesor de Ingeniería Forestal. (Cedida) Isabel Miranda 30/07/2026 a las 01:48h.
Fernando Castedo Dorado, profesor de Ingeniería Forestal en la Universidad de León, en el campus de Ponferrada, prefiere enfocar el problema de los incendios forestales desde lo que sí se puede hacer: aumentar la gestión del combustible desde ya. De lo contrario, asegura, seguiremos repitiendo ... el drama de este verano durante años, décadas. «Si nos hubiésemos puesto en el 22 en serio (el año de los grandes incendios de la sierra de la Culebra), seguramente tuviésemos ya algún resultado de efectividad», asegura. —¿La potencia que estamos viendo en los incendios es habitual? —No, no es habitual este comportamiento, ni es habitual que queme 50.000 hectáreas.
Si finalmente quema 50.000 hectáreas sería récord absoluto en España desde que tenemos registros, pulverizaría todos los récords de superficie quemada. Las imágenes que yo he visto, al menos de algunas zonas, son intensidades y potencias relativas muy elevadas. Incendios donde se inflaman las copas de los árboles, que avanzan muy rápido.
Eso desde luego es sintomático de potencia relativa, de temperatura emitida, de cantidad de calor emitido muy, muy grande. Este conjunto de incendios es una situación realmente novedosa. —¿La acumulación de biomasa es el principal problema? —Grandes superficies forestales con mucha continuidad y con pocos sitios donde la cantidad de vegetación baje de forma importante es un factor clave. La meteorología también ha ayudado, evidentemente, sobre todo por los vientos, la vegetación también estaba seca, ayudó las olas de calor que hemos tenido...
Los dos factores son importantes. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? Pues que la meteorología nos viene dada, no podemos hacer mucho más.
Luchar contra el cambio climático sí lo podemos hacer pero será una tarea a largo plazo, no va a ser para el año que viene cuando consigamos resultados, si los conseguimos. Donde sí podemos hacer hincapié porque sí podemos hacer algo es en esa continuidad de la vegetación. Por eso me gusta resaltar más el papel de la vegetación y de la continuidad de la vegetación que el de la meteorología y del cambio climático.
Noticia relacionada El fuego pasa del monte al pueblo: «Los incendios ya no son forestales, son territoriales» Isabel Miranda —Una prevención a gran escala, de forma sistemática, ¿sería capaz de aliviar toda esta acumulación de biomasa que tiene un papel clave en este tipo de incendios? —Sí, si realmente nos lo creemos y realmente lo tomamos en serio. Se estima que deberíamos tratar en torno a un 1% como mínimo de la superficie forestal existente cada año bien sea mediante ganado, quemas prescritas, desbroces...
Eso significa unas 300.000 hectáreas al año, es decir, que es una tarea importante que requerirá sus recursos, sus presupuestos, sus medios. Pero si nos lo tomamos en serio, desde luego que sí que podríamos al menos mitigar los daños y la superficie quemada por incendios. —Si empezáramos a hacerlo ahora, ¿cuánto tiempo tardaríamos en ver reducido el riesgo? —Con esta acumulación de combustible de 40 o 50 años, cuando empezó el éxodo rural masivo, evidentemente no vamos a conseguir soluciones rápidas, no vamos a conseguir efectos de un año para otro. Nadie puede pensar que empezando a trabajar este año, el año que viene el problema está resuelto.
En eso debemos ser realistas. Pero también debemos ser conscientes de que si no empezamos, seguiremos repitiendo esto durante años, décadas. Si nos hubiésemos puesto en el 22 en serio (el año de los grandes incendios de la sierra de la Culebra), seguramente tuviésemos ya algún resultado de efectividad. —Obviamente el clima influye, ¿pero se puede echar la culpa de todo al cambio climático? —No.
Yo creo que es falaz ese intentar dividir a la gente entre «esto es culpa del cambio climático» o «esto es culpa de la falta de gestión y de la acumulación de combustible». Una cosa no quita la otra, las dos están actuando. Una es estructural y la podemos modificar, que son los combustibles, y la otra lamentablemente, el cambio climático, si lo conseguimos, lo conseguiremos a años vista, décadas vista.
Por tanto, ahí no podemos hacer nada, no hay un margen de actuación humana. Centrémonos en lo que podamos gestionar. Echar la culpa de todo al cambio climático es una forma de excusarse.
No debemos caer en esa tentación de decir que no se puede hacer nada, podemos hacer cosas. —Repoblar los pueblos, ¿ayudaría por sí mismo a la lucha contra incendios o aumentaría el riesgo al tener a más gente interactuando con el monte? —Es una pregunta muy buena. Depende de si la gente con la que vas a repoblar esos pueblos va a vivir del monte y del rural o si va a vivir en el rural. Son cosas distintas.
Un estudio que ha hecho un investigador de Galicia, Juan Picos, en el noroeste ibérico, ve una relación muy clara entre pérdida de población y gravedad de los incendios. Y además él encuentra que aquellos municipios en los que no se pierde población pero la población que hay no vive del monte, simplemente se dedica a otras cosas como teletrabajar, sector servicios… en esos casos los municipios se comportaban de forma casi igual que aquellos municipios que perdían población. Es decir, que un punto clave en esa repoblación de la que estamos hablando sería que la gente viviese de actividades del sector primario: agricultura, ganadería, sector forestal, ese sería el punto clave.
Con eso no quiero decir que no esté bien que los pueblos tengan vida, porque tendrán actividad servicios, médico, colegio y eso es positivo. Pero, desde el punto de vista de incendios, es cierto que si no hay población ligada a la actividad primaria, el efecto va a ser mucho más pequeño o insignificante. —¿Qué hay de cierto en eso de que no se puede tocar el monte? —Es una polémica yo creo que muy estéril. El monte se puede tocar.
Eso de que está prohibido desbrozar, está prohibido coger leña… no está prohibido. Es verdad, y eso es la otra parte que también hay que decir, que muchas veces se exigen permisos o simplemente comunicaciones de 'voy a sacar esta leña' y eso es un trámite burocrático que algunas veces y en algunas circunstancias puede desmotivar a la gente. Pero prohibición como tal no existe.
Es más, yo diría lo contrario. En los entornos de los pueblos la normativa dice claramente que los propietarios de esos terrenos tienen que mantenerlos en condiciones de baja combustibilidad. —Da la sensación de que en general los expertos tienen bastante claro lo que hay que hacer, hay consenso. Sin embargo, el discurso político-mediático se está politizando. —Sí, tiene toda la razón.
Hay varios documentos de consenso de científicos, donde diseccionan muy bien el problema y orientan muy bien qué es lo que deberíamos hacer. Creo que efectivamente es un problema de índole política. El no ponerse de acuerdo, el hecho de confrontar aunque haya un consenso por parte de la comunidad científica y por parte de los técnicos de extinción quizás les genere más votos, no lo sé.
En los puntos clave que deberíamos tener en cuenta frente a los incendios hay un consenso casi generalizado. Si no se pasa a la acción, si no pasamos del documento a la acción seguramente sea por razones de ese tipo, de que los incendios solo movilizan voto en verano y una vez que llegue octubre, todo esto se olvidará. Temas Cambio Climático Medio Ambiente Incendios Incendios forestales comentarios Reportar un error El fuego pasa del monte al pueblo: «Los incendios ya no son forestales, son territoriales»
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