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Internacional
lunes, 3 de agosto de 2026

Un cohete de Elon Musk se estrellará contra la Luna este miércoles y el impacto podría verse desde la Tierra

La Luna, que carece de atmósfera, recibe a diario miles de impactos de todo tipo de objetos, sobre todo de micrometeoritos. No obstante, este miércoles 5 de agosto, el regolito sufrirá un choque inusu

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Un cohete de Elon Musk se estrellará contra la Luna este miércoles y el impacto podría verse desde la Tierra La segunda etapa de un Falcon 9 impactará el 5 de agosto contra la superficie lunar a 8.700 kilómetros por hora, creado una nube de polvo que podría alcanzar los 100 kilómetros de altura Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del alunizador del Apolo 11 vista desde el módulo de servicio de camino a la Luna con la Tierra de fondo. (NASA) Patricia Biosca 03/08/2026 Actualizado a las 19:23h. La Luna, que carece de atmósfera, recibe a diario miles de impactos de todo tipo de objetos, sobre todo de micrometeoritos. No obstante, este miércoles 5 de agosto, el regolito sufrirá un choque inusual: la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, la ... compañía de Elon Musk, que ahora mismo flota como basura espacial alrededor de nuestro satélite.

Y, aunque el choque es accidental, los investigadores lo consideran una oportunidad excepcional para estudiar qué ocurre cuando una pieza de tecnología terrestre golpea nuestro satélite. El impacto está previsto para las 06.34 UTC del 5 de agosto –las 8.34 horas en la España peninsular–, cuando la etapa, de casi cuatro toneladas, alcance la Luna a una velocidad de aproximadamente 2,43 kilómetros por segundo (8.750 km/h). El lugar previsto se encuentra cerca de los cráteres Einstein y Bell, junto al borde occidental del disco lunar visto desde la Tierra.

La protagonista de este inesperado experimento científico es una etapa de un Falcon 9 que despegó el 15 de enero de 2025 con destino a la Luna. El cohete puso rumbo a nuestro satélite con dos vehículos robóticos en su interior: el Blue Ghost-1, de Firefly Aerospace, y el Resilience, de la empresa japonesa ispace. Una vez completada su tarea, la etapa superior no pudo regresar a la atmósfera terrestre y quedó vagando por una trayectoria que acabará llevándola a la superficie lunar.

Noticia relacionada Vuelta a la Luna La NASA se prepara: alunizadores, un rover de Marte y un balón de fútbol si EE.UU. gana el Mundial Patricia Biosca Lo interesante es que los investigadores no saben exactamente qué aspecto tendrá el choque. Y ahí es donde entra un nuevo estudio publicado como preprint en arXiv por un equipo internacional liderado por William Jo, de la Universidad de Texas en Austin. El trabajo utiliza simulaciones físicas para intentar anticipar qué ocurrirá en los segundos y minutos posteriores al impacto.

Una nube de polvo de hasta 100 kilómetros Los modelos calculan que la colisión expulsará una enorme cantidad de material lunar que podría ascender entre 15 y 20 kilómetros sobre la superficie, si bien un chorro central podría alcanzar entre 75 y 100 kilómetros de altura. El material expulsado se extendería además lateralmente unos 183 kilómetros desde el punto de impacto. Es precisamente esa nube de polvo y fragmentos lo que podría hacer que el accidente sea observable desde la Tierra.

Según las simulaciones, el material expulsado podría destacar durante los primeros minutos contra el cielo oscuro y alcanzar un brillo varios órdenes de magnitud superior al del fondo del cielo. Newsletter Eso no significa que vaya a ser un espectáculo visible a simple vista. La Luna es extremadamente brillante y el lugar del impacto se encuentra cerca de su borde, por lo que detectar el destello inicial será complicado.

Los investigadores consideran que la nube de material expulsado puede ser incluso más interesante que el propio fogonazo del impacto, especialmente para telescopios suficientemente sensibles. «El destello no es realmente lo importante», explica William Jo en declaraciones recogidas por Space.com. El interés científico está en seguir la evolución de la eyección, porque permitirá comparar las predicciones de los modelos con un impacto real.

Un choque diferente al de un asteroide El experimento tiene además una particularidad: al tratarse de una etapa de un cohete, es una estructura metálica hueca, por lo que su comportamiento al chocar contra la superficie lunar puede ser muy diferente al de una roca sólida que llega desde el espacio. Los investigadores disponen de numerosos modelos sobre cómo se forman cráteres cuando objetos naturales impactan contra la Luna, pero existen muchos menos datos sobre lo que sucede cuando el proyectil es una estructura artificial y relativamente ligera para su tamaño. La colisión del Falcon 9 permitirá comprobar hasta qué punto esos modelos son adecuados para este tipo de objetos.

Y la información no se quedará en la curiosidad científica. La actividad alrededor de la Luna está aumentando rápidamente, con cada vez más misiones robóticas y, en los próximos años, vuelos tripulados. Comprender cómo se dispersan los materiales después de un impacto será importante para evaluar los riesgos que pueden suponer los objetos artificiales sobre futuros astronautas, vehículos e infraestructuras lunares.

El estudio calcula que algunas partículas podrían recorrer casi 1.000 kilómetros desde el lugar del impacto. Esa distancia es suficientemente grande como para que un accidente de este tipo pueda convertirse en un problema para instalaciones situadas a una distancia considerable del punto de choque. La misión LRO podrá fotografiar el antes y el después del impacto, localizando la forma del nuevo cráter La misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA tendrá además la oportunidad de fotografiar la zona antes y después del impacto, lo que permitirá localizar el nuevo cráter y estudiar los cambios producidos en la superficie.

La nave pasará sobre el lugar aproximadamente una semana antes y otra después del choque. El estudio señala que el acontecimiento puede ayudar a desarrollar métodos para localizar con precisión los impactos lunares, algo de interés para futuros experimentos sísmicos. También permitirá mejorar los modelos sobre la dinámica de las eyecciones y entender mejor cómo se distribuyen el polvo y los fragmentos tras una colisión.

No es la primera vez No es, además, la primera vez que un objeto humano golpea deliberadamente la Luna. La NASA ha provocado impactos controlados en nuestro satélite en distintas ocasiones, entre ellos el de la misión LCROSS, en 2009, que lanzó deliberadamente un proyectil contra el cráter Cabeus para estudiar el material expulsado. Y no sería la primera vez que un objeto de fabricación humana deja su huella inesperadamente en la Luna.

El 4 de marzo de 2022, un cuerpo de un cohete impactó contra la cara oculta del satélite, cerca del cráter Hertzsprung. Durante semanas se había atribuido el objeto a la segunda etapa de un Falcon 9 de SpaceX lanzado en 2015, pero aquella identificación nunca llegó a confirmarse y su origen sigue siendo incierto. Lo que sí descubrió la sonda LRO unos meses después fue algo inesperado: el impacto había producido dos cráteres superpuestos, uno de unos 18 metros y otro de 16, formando una estructura de aproximadamente 28 metros en su dimensión máxima.

La NASA señaló que esta peculiar configuración podría indicar que el objeto tenía masas importantes en sus dos extremos, algo poco habitual en una etapa de cohete, donde normalmente la mayor parte del peso se concentra en el lado del motor. Por eso, más que un simple choque contra la Luna, el acontecimiento del miércoles puede convertirse en una rara ocasión para observar en directo cómo responde nuestro satélite a un impacto producido por una nave construida por el ser humano. Los investigadores advierten, eso sí, de que las predicciones contienen incertidumbres: el resultado real dependerá de factores como el ángulo exacto de llegada y de cómo se comporte la estructura del cohete al golpear el terreno.

Pero si los cálculos son correctos, los telescopios podrían tener una ventana de apenas unos minutos para captar una enorme nube de polvo elevándose sobre el horizonte lunar. Un accidente que, paradójicamente, puede proporcionar datos valiosos para una época en la que la Luna volverá a llenarse de visitantes. comentarios Reportar un error Un cohete de Elon Musk se estrellará contra la Luna este miércoles y el impacto podría verse desde la Tierra La segunda etapa de un Falcon 9 impactará el 5 de agosto contra la superficie lunar a 8.700 kilómetros por hora, creado una nube de polvo que podría alcanzar los 100 kilómetros de altura Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del alunizador del Apolo 11 vista desde el módulo de servicio de camino a la Luna con la Tierra de fondo. (NASA) Patricia Biosca 03/08/2026 Actualizado a las 19:23h. La Luna, que carece de atmósfera, recibe a diario miles de impactos de todo tipo de objetos, sobre todo de micrometeoritos.

No obstante, este miércoles 5 de agosto, el regolito sufrirá un choque inusual: la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, la ... compañía de Elon Musk, que ahora mismo flota como basura espacial alrededor de nuestro satélite. Y, aunque el choque es accidental, los investigadores lo consideran una oportunidad excepcional para estudiar qué ocurre cuando una pieza de tecnología terrestre golpea nuestro satélite. El impacto está previsto para las 06.34 UTC del 5 de agosto –las 8.34 horas en la España peninsular–, cuando la etapa, de casi cuatro toneladas, alcance la Luna a una velocidad de aproximadamente 2,43 kilómetros por segundo (8.750 km/h).

El lugar previsto se encuentra cerca de los cráteres Einstein y Bell, junto al borde occidental del disco lunar visto desde la Tierra. La protagonista de este inesperado experimento científico es una etapa de un Falcon 9 que despegó el 15 de enero de 2025 con destino a la Luna. El cohete puso rumbo a nuestro satélite con dos vehículos robóticos en su interior: el Blue Ghost-1, de Firefly Aerospace, y el Resilience, de la empresa japonesa ispace.

Una vez completada su tarea, la etapa superior no pudo regresar a la atmósfera terrestre y quedó vagando por una trayectoria que acabará llevándola a la superficie lunar. Noticia relacionada Vuelta a la Luna La NASA se prepara: alunizadores, un rover de Marte y un balón de fútbol si EE.UU. gana el Mundial Patricia Biosca Lo interesante es que los investigadores no saben exactamente qué aspecto tendrá el choque. Y ahí es donde entra un nuevo estudio publicado como preprint en arXiv por un equipo internacional liderado por William Jo, de la Universidad de Texas en Austin.

El trabajo utiliza simulaciones físicas para intentar anticipar qué ocurrirá en los segundos y minutos posteriores al impacto. Una nube de polvo de hasta 100 kilómetros Los modelos calculan que la colisión expulsará una enorme cantidad de material lunar que podría ascender entre 15 y 20 kilómetros sobre la superficie, si bien un chorro central podría alcanzar entre 75 y 100 kilómetros de altura. El material expulsado se extendería además lateralmente unos 183 kilómetros desde el punto de impacto.

Es precisamente esa nube de polvo y fragmentos lo que podría hacer que el accidente sea observable desde la Tierra. Según las simulaciones, el material expulsado podría destacar durante los primeros minutos contra el cielo oscuro y alcanzar un brillo varios órdenes de magnitud superior al del fondo del cielo. Newsletter Eso no significa que vaya a ser un espectáculo visible a simple vista.

La Luna es extremadamente brillante y el lugar del impacto se encuentra cerca de su borde, por lo que detectar el destello inicial será complicado. Los investigadores consideran que la nube de material expulsado puede ser incluso más interesante que el propio fogonazo del impacto, especialmente para telescopios suficientemente sensibles. «El destello no es realmente lo importante», explica William Jo en declaraciones recogidas por Space.com.

El interés científico está en seguir la evolución de la eyección, porque permitirá comparar las predicciones de los modelos con un impacto real. Un choque diferente al de un asteroide El experimento tiene además una particularidad: al tratarse de una etapa de un cohete, es una estructura metálica hueca, por lo que su comportamiento al chocar contra la superficie lunar puede ser muy diferente al de una roca sólida que llega desde el espacio. Los investigadores disponen de numerosos modelos sobre cómo se forman cráteres cuando objetos naturales impactan contra la Luna, pero existen muchos menos datos sobre lo que sucede cuando el proyectil es una estructura artificial y relativamente ligera para su tamaño.

La colisión del Falcon 9 permitirá comprobar hasta qué punto esos modelos son adecuados para este tipo de objetos. Y la información no se quedará en la curiosidad científica. La actividad alrededor de la Luna está aumentando rápidamente, con cada vez más misiones robóticas y, en los próximos años, vuelos tripulados.

Comprender cómo se dispersan los materiales después de un impacto será importante para evaluar los riesgos que pueden suponer los objetos artificiales sobre futuros astronautas, vehículos e infraestructuras lunares. El estudio calcula que algunas partículas podrían recorrer casi 1.000 kilómetros desde el lugar del impacto. Esa distancia es suficientemente grande como para que un accidente de este tipo pueda convertirse en un problema para instalaciones situadas a una distancia considerable del punto de choque.

La misión LRO podrá fotografiar el antes y el después del impacto, localizando la forma del nuevo cráter La misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA tendrá además la oportunidad de fotografiar la zona antes y después del impacto, lo que permitirá localizar el nuevo cráter y estudiar los cambios producidos en la superficie. La nave pasará sobre el lugar aproximadamente una semana antes y otra después del choque. El estudio señala que el acontecimiento puede ayudar a desarrollar métodos para localizar con precisión los impactos lunares, algo de interés para futuros experimentos sísmicos.

También permitirá mejorar los modelos sobre la dinámica de las eyecciones y entender mejor cómo se distribuyen el polvo y los fragmentos tras una colisión. No es la primera vez No es, además, la primera vez que un objeto humano golpea deliberadamente la Luna. La NASA ha provocado impactos controlados en nuestro satélite en distintas ocasiones, entre ellos el de la misión LCROSS, en 2009, que lanzó deliberadamente un proyectil contra el cráter Cabeus para estudiar el material expulsado.

Y no sería la primera vez que un objeto de fabricación humana deja su huella inesperadamente en la Luna. El 4 de marzo de 2022, un cuerpo de un cohete impactó contra la cara oculta del satélite, cerca del cráter Hertzsprung. Durante semanas se había atribuido el objeto a la segunda etapa de un Falcon 9 de SpaceX lanzado en 2015, pero aquella identificación nunca llegó a confirmarse y su origen sigue siendo incierto.

Lo que sí descubrió la sonda LRO unos meses después fue algo inesperado: el impacto había producido dos cráteres superpuestos, uno de unos 18 metros y otro de 16, formando una estructura de aproximadamente 28 metros en su dimensión máxima. La NASA señaló que esta peculiar configuración podría indicar que el objeto tenía masas importantes en sus dos extremos, algo poco habitual en una etapa de cohete, donde normalmente la mayor parte del peso se concentra en el lado del motor. Por eso, más que un simple choque contra la Luna, el acontecimiento del miércoles puede convertirse en una rara ocasión para observar en directo cómo responde nuestro satélite a un impacto producido por una nave construida por el ser humano.

Los investigadores advierten, eso sí, de que las predicciones contienen incertidumbres: el resultado real dependerá de factores como el ángulo exacto de llegada y de cómo se comporte la estructura del cohete al golpear el terreno. Pero si los cálculos son correctos, los telescopios podrían tener una ventana de apenas unos minutos para captar una enorme nube de polvo elevándose sobre el horizonte lunar. Un accidente que, paradójicamente, puede proporcionar datos valiosos para una época en la que la Luna volverá a llenarse de visitantes. comentarios Reportar un error Vuelta a la Luna La NASA se prepara: alunizadores, un rover de Marte y un balón de fútbol si EE.UU. gana el Mundial Patricia Biosca Freidora de aire, heladera y ventilador: mis 3 imprescindibles de SharkNinja para el verano Alejandra Santisteban Guiu Jordi Cruz, sobre sus inicios en televisión: «Tuve dos años que viví la noche en Madrid.

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Publicado por Redacción · lunes, 3 de agosto de 2026

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