El único laboratorio de productos de limpieza de Mercadona se encuentra en Sevilla
El único laboratorio de Mercadona donde se analizan los productos de limpieza de estos supermercados se encuentra en Sevilla. Situado en Bellavista , este centro de coinnovación abrió sus puertas a fi
El único laboratorio de productos de limpieza de Mercadona se encuentra en Sevilla Situado en Bellavista, este centro de coinnovación testea cada año más de 8.500 artículos y en 2025 lanzó 34 novedades al mercado Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Lavadoras del centro de coinnovación de Mercadona, en Bellavista. (María Guerra) José Ángel Ríos 29/07/2026 Actualizado a las 07:09h. El único laboratorio de Mercadona donde se analizan los productos de limpieza de estos supermercados se encuentra en Sevilla.
Situado en Bellavista, este centro de coinnovación abrió sus puertas a finales de 2023 y fue concebido para testear, poner a prueba y mejorar los ... artículos disponibles en las tiendas con una premisa muy clara: escuchar siempre las necesidades del cliente. Así nos lo explica Sergio Vivó, especialista de conservación de alimentos: «Durante el desarrollo de un producto o en su mejora de calidad, en primer lugar lo probamos nosotros junto con el proveedor, y luego se lo pasamos a los clientes. Cuando vemos que algo está apto para repartirlo y se adecúa a sus necesidades, entregamos las muestras».
Adentrarse en estas instalaciones es sumergirse en las entrañas de Mercadona, un espacio donde trabajan entre bastidores más de 150 profesionales, cada uno especializado en una familia de productos, para lograr la excelencia. Con esta incansable labor, se logra darle la última vuelta de tuerca a cada producto, pulirlo al milímetro y optimizar sus características. Para que estos artículos puedan llegar a los lineales, los trabajadores de Mercadona encargados de esta tarea también asesoran a los clientes de forma directa en sus domicilios con el objetivo de conocer sus demandas e implementar las mejoras pertinentes.
«En realidad, esto es una herramienta. Nuestro equipo trabaja por toda España y Portugal, en estrecha colaboración con el responsable de compras, que es quien tiene la relación directa con el proveedor; y luego también con el cliente que al final se lleva el producto a casa», explica Sergio Vivó a este periódico. Varios productos de limpieza testeados en el centro de coinnovación de Mercadona. (María Guerra) Sólo en 2025, los 20 centros de coinnovación repartidos en ambos países realizaron más de 8.500 pruebas de escucha que permitieron desarrollar 400 novedades, llevar a cabo 220 mejoras e implementar 34 innovaciones puras que luego se pueden encontrar en todas las tiendas de Mercadona.
En este sentido, Vivó subraya que «este modelo nace de la experiencia de venta, pero también de ver y desarrollar poco a poco». Es también un centro dinámico, en constante cambio y con múltiples procedimientos para mejorar la experiencia del consumidor: «Esto ha evolucionado mucho, porque igual una solución que funciona ahora deja de hacerlo en cualquier momento. Nosotros no utilizamos sólo este espacio, sino que, además del hogar del cliente, empleamos incluso la propia casa del proveedor».
Newsletter Desde incrementar el perfume de una bolsa de basura a mejorar las asas para cerrarlas de forma más fácil, cada detalle puede resultar decisivo para que el artículo vea la luz: «Los clientes van a dar su verdadera opinión cuando usen el artículo en su domicilio. Y allí es donde obtenemos más información. Por ejemplo, si se lleva una bolsa de basura, hasta que no la llene de desperdicios, la saque y la tire, no sabremos cuál ha sido su experiencia.
Si hace falta, quedamos con ellos para sacar la basura y le acompañamos al contenedor». Porque para Mercadona el cliente siempre es el jefe. Llevar a esa filosofía a rajatabla permite descartar un producto o incluirlo en el catálogo de la empresa.
«Ahora hemos trabajado con un film para envolver alimentos. Partíamos de que antes teníamos dos, y una de las principales dudas era si se podía calentar. A partir de ahí, fuimos a sus casas y estuvimos hablando con ellos, pero nos dimos cuenta de que, además, no cortaba bien, era incómodo, se pegaba mucho a sí mismo, se desperdiciaba producto e incluso tenía que usar un cuchillo.
Trasladamos la necesidad al gerente de compras para ver cómo mejoramos el corte. Y la primera opción del proveedor fue incluir una guillotina en el envase para cortar el film. Al principio se propuso que viniese dentro de la caja, pero el cliente tenía que retirar la pegatina y pegarlo.
Cuando vimos que la mayoría no lo sabía hacer, se decidió que la guillotina tenía que ir montada para que se pudiera utilizar bien. Ahora es un producto original y totalmente nuevo. Fue algo sorprendente y fuimos los primeros en tener el sistema con la guillotina», narra Sergio Vivó.
Sergio Vivó, especialista de conservación de alimentos. (María Guerra) Esta implementación ha incrementado en diez puntos la cuota de mercado de este papel transparente para envolver, situándose en el 50%, y lo ha abaratado. «La cuestión no es encarecer, sino buscar la mejor solución con la mayor calidad y, obviamente, al mejor precio posible para ponérselo fácil al consumidor. Antes teníamos dos tipos de film en la línea y ahora ofrecemos una única solución con una mejor experiencia de uso sin que genere ningún tipo de duda.
Se trata de innovar para mejorar tu día a día». La siguiente parada en el recorrido por estas instalaciones nos lleva a una sala de luz ultravioleta que permite ver la penetración de una mancha en la prenda y comprobar cómo limpia cada producto. «En cada casa se lava de una manera distinta.
Hay clientes que nos dicen que la ropa les amarillea o les queda grisácea. Al examinar cada una de forma científica, ves qué producto necesita esa mancha o si hay que meterle más blanqueantes ópticos para distintos tipos de blancos o de tejidos. Aquí comprobamos de primera mano la necesidad del cliente, porque a nadie le dicen qué blanqueantes deben usar.
Nosotros escuchamos lo que nos dicen, captamos cuál es esa necesidad que transmitimos al proveedor y ellos se encargan de desarrollar la idea». Después, pasamos a una habitación atravesada por una hilera de lavadoras y secadoras en las que se pone a prueba la eficacia de los distintos productos de limpieza, detergentes y suavizantes. Los trabajadores de Mercadona nos exponen que «aquí también contrastamos que el producto sigue funcionando.
Vamos viendo las mejoras, innovaciones y cómo va evolucionando el producto en sí. Como curiosidad, este centro está diseñado para tener la posibilidad de probar cómo funciona el producto con la dureza del agua de Sevilla y Valencia. Podemos modificarlas para probar cómo funciona con cada una de ellas, porque no limpian igual.
También es posible ver el efecto de la mancha y cómo trabajan las diferentes opciones en el mismo tipo de ropa y condiciones». (María Guerra) La escucha activa al cliente como herramienta de trabajo No todos estos artículos destinados a la higiene del hogar superan el mismo número de pasos antes de llegar al público, pero siempre han de hacerlo cumpliendo los mismos estándares: «El proceso termina hasta encontrar una solución que le guste al cliente. Para nosotros la clave siempre es la escucha activa». La visita concluye en un pasillo con varias cabinas estancas dispuestas de forma contigua.
Cada una de ellas contiene un tendedero con ropa en las que se han aplicado varios tipos de suavizantes en las mismas condiciones de humedad. Esta aventura en el centro de coinnovación resulta tan inmersiva que los encargados incluso nos invitan a oler la fragancia que desprenden las prendas allí expuestas. «Aquí probamos un perfume nuevo que tenga un rendimiento al que le llamamos de las cinco verdades; son cinco procesos donde contrastamos que el producto funciona antes de probarlo en la casa del cliente, los pasos mínimos que necesita el artículo de limpieza para que se pueda dar a probar.
Al final aquí no se toma ninguna decisión, porque realmente la toma el consumidor. Son ellos quienes nos dicen lo que piensan después de utilizar el producto», concluye. La labor desplegada entre estas paredes de Bellavista explica que el éxito de Mercadona no es fruto de la casualidad ni una cuestión baladí.
Porque antes de que un producto de limpieza llegue a nuestra cesta de la compra, ha pasado por una serie de pruebas exhaustivas y exámenes de los consumidores que demuestran cómo en este laboratorio sevillano la última palabra siempre la tiene el cliente. Temas Alimentación Supermercados Mercadona comentarios Reportar un error El único laboratorio de productos de limpieza de Mercadona se encuentra en Sevilla Situado en Bellavista, este centro de coinnovación testea cada año más de 8.500 artículos y en 2025 lanzó 34 novedades al mercado Regala esta noticia Añádenos en Google Este vídeo es exclusivo para suscriptores Disfruta de acceso ilimitado Suscríbete ¿Ya tienes una suscripción ? Inicia sesión Lavadoras del centro de coinnovación de Mercadona, en Bellavista. (María Guerra) José Ángel Ríos 29/07/2026 Actualizado a las 07:09h.
El único laboratorio de Mercadona donde se analizan los productos de limpieza de estos supermercados se encuentra en Sevilla. Situado en Bellavista, este centro de coinnovación abrió sus puertas a finales de 2023 y fue concebido para testear, poner a prueba y mejorar los ... artículos disponibles en las tiendas con una premisa muy clara: escuchar siempre las necesidades del cliente. Así nos lo explica Sergio Vivó, especialista de conservación de alimentos: «Durante el desarrollo de un producto o en su mejora de calidad, en primer lugar lo probamos nosotros junto con el proveedor, y luego se lo pasamos a los clientes.
Cuando vemos que algo está apto para repartirlo y se adecúa a sus necesidades, entregamos las muestras». Adentrarse en estas instalaciones es sumergirse en las entrañas de Mercadona, un espacio donde trabajan entre bastidores más de 150 profesionales, cada uno especializado en una familia de productos, para lograr la excelencia. Con esta incansable labor, se logra darle la última vuelta de tuerca a cada producto, pulirlo al milímetro y optimizar sus características.
Para que estos artículos puedan llegar a los lineales, los trabajadores de Mercadona encargados de esta tarea también asesoran a los clientes de forma directa en sus domicilios con el objetivo de conocer sus demandas e implementar las mejoras pertinentes. «En realidad, esto es una herramienta. Nuestro equipo trabaja por toda España y Portugal, en estrecha colaboración con el responsable de compras, que es quien tiene la relación directa con el proveedor; y luego también con el cliente que al final se lleva el producto a casa», explica Sergio Vivó a este periódico.
Varios productos de limpieza testeados en el centro de coinnovación de Mercadona. (María Guerra) Sólo en 2025, los 20 centros de coinnovación repartidos en ambos países realizaron más de 8.500 pruebas de escucha que permitieron desarrollar 400 novedades, llevar a cabo 220 mejoras e implementar 34 innovaciones puras que luego se pueden encontrar en todas las tiendas de Mercadona. En este sentido, Vivó subraya que «este modelo nace de la experiencia de venta, pero también de ver y desarrollar poco a poco». Es también un centro dinámico, en constante cambio y con múltiples procedimientos para mejorar la experiencia del consumidor: «Esto ha evolucionado mucho, porque igual una solución que funciona ahora deja de hacerlo en cualquier momento.
Nosotros no utilizamos sólo este espacio, sino que, además del hogar del cliente, empleamos incluso la propia casa del proveedor». Newsletter Desde incrementar el perfume de una bolsa de basura a mejorar las asas para cerrarlas de forma más fácil, cada detalle puede resultar decisivo para que el artículo vea la luz: «Los clientes van a dar su verdadera opinión cuando usen el artículo en su domicilio. Y allí es donde obtenemos más información.
Por ejemplo, si se lleva una bolsa de basura, hasta que no la llene de desperdicios, la saque y la tire, no sabremos cuál ha sido su experiencia. Si hace falta, quedamos con ellos para sacar la basura y le acompañamos al contenedor». Porque para Mercadona el cliente siempre es el jefe.
Llevar a esa filosofía a rajatabla permite descartar un producto o incluirlo en el catálogo de la empresa. «Ahora hemos trabajado con un film para envolver alimentos. Partíamos de que antes teníamos dos, y una de las principales dudas era si se podía calentar.
A partir de ahí, fuimos a sus casas y estuvimos hablando con ellos, pero nos dimos cuenta de que, además, no cortaba bien, era incómodo, se pegaba mucho a sí mismo, se desperdiciaba producto e incluso tenía que usar un cuchillo. Trasladamos la necesidad al gerente de compras para ver cómo mejoramos el corte. Y la primera opción del proveedor fue incluir una guillotina en el envase para cortar el film.
Al principio se propuso que viniese dentro de la caja, pero el cliente tenía que retirar la pegatina y pegarlo. Cuando vimos que la mayoría no lo sabía hacer, se decidió que la guillotina tenía que ir montada para que se pudiera utilizar bien. Ahora es un producto original y totalmente nuevo.
Fue algo sorprendente y fuimos los primeros en tener el sistema con la guillotina», narra Sergio Vivó. Sergio Vivó, especialista de conservación de alimentos. (María Guerra) Esta implementación ha incrementado en diez puntos la cuota de mercado de este papel transparente para envolver, situándose en el 50%, y lo ha abaratado. «La cuestión no es encarecer, sino buscar la mejor solución con la mayor calidad y, obviamente, al mejor precio posible para ponérselo fácil al consumidor.
Antes teníamos dos tipos de film en la línea y ahora ofrecemos una única solución con una mejor experiencia de uso sin que genere ningún tipo de duda. Se trata de innovar para mejorar tu día a día». La siguiente parada en el recorrido por estas instalaciones nos lleva a una sala de luz ultravioleta que permite ver la penetración de una mancha en la prenda y comprobar cómo limpia cada producto.
«En cada casa se lava de una manera distinta. Hay clientes que nos dicen que la ropa les amarillea o les queda grisácea. Al examinar cada una de forma científica, ves qué producto necesita esa mancha o si hay que meterle más blanqueantes ópticos para distintos tipos de blancos o de tejidos.
Aquí comprobamos de primera mano la necesidad del cliente, porque a nadie le dicen qué blanqueantes deben usar. Nosotros escuchamos lo que nos dicen, captamos cuál es esa necesidad que transmitimos al proveedor y ellos se encargan de desarrollar la idea». Después, pasamos a una habitación atravesada por una hilera de lavadoras y secadoras en las que se pone a prueba la eficacia de los distintos productos de limpieza, detergentes y suavizantes.
Los trabajadores de Mercadona nos exponen que «aquí también contrastamos que el producto sigue funcionando. Vamos viendo las mejoras, innovaciones y cómo va evolucionando el producto en sí. Como curiosidad, este centro está diseñado para tener la posibilidad de probar cómo funciona el producto con la dureza del agua de Sevilla y Valencia.
Podemos modificarlas para probar cómo funciona con cada una de ellas, porque no limpian igual. También es posible ver el efecto de la mancha y cómo trabajan las diferentes opciones en el mismo tipo de ropa y condiciones». (María Guerra) La escucha activa al cliente como herramienta de trabajo No todos estos artículos destinados a la higiene del hogar superan el mismo número de pasos antes de llegar al público, pero siempre han de hacerlo cumpliendo los mismos estándares: «El proceso termina hasta encontrar una solución que le guste al cliente. Para nosotros la clave siempre es la escucha activa».
La visita concluye en un pasillo con varias cabinas estancas dispuestas de forma contigua. Cada una de ellas contiene un tendedero con ropa en las que se han aplicado varios tipos de suavizantes en las mismas condiciones de humedad. Esta aventura en el centro de coinnovación resulta tan inmersiva que los encargados incluso nos invitan a oler la fragancia que desprenden las prendas allí expuestas.
«Aquí probamos un perfume nuevo que tenga un rendimiento al que le llamamos de las cinco verdades; son cinco procesos donde contrastamos que el producto funciona antes de probarlo en la casa del cliente, los pasos mínimos que necesita el artículo de limpieza para que se pueda dar a probar. Al final aquí no se toma ninguna decisión, porque realmente la toma el consumidor. Son ellos quienes nos dicen lo que piensan después de utilizar el producto», concluye.
La labor desplegada entre estas paredes de Bellavista explica que el éxito de Mercadona no es fruto de la casualidad ni una cuestión baladí. Porque antes de que un producto de limpieza llegue a nuestra cesta de la compra, ha pasado por una serie de pruebas exhaustivas y exámenes de los consumidores que demuestran cómo en este laboratorio sevillano la última palabra siempre la tiene el cliente. Temas Alimentación Supermercados Mercadona comentarios Reportar un error Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Boticaria García, nutricionista: «El melón no fermenta en el estómago después de la cena.
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Borja Sánchez