← Volver a la portada
Internacional
lunes, 3 de agosto de 2026

Ceuta: ejercicio de imaginación

¿No le llama la atención que chicos de quince años, de dieciocho, de veinte, jóvenes embarazadas, se agencien cualquier cosa que flote y se tiren al mar con la esperanza de llegar a uno de nuestros pa

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

Ceuta: ejercicio de imaginación ¿No le llama la atención que chicos de quince años, de dieciocho, de veinte, jóvenes embarazadas, se agencien cualquier cosa que flote y se tiren al mar con la esperanza de llegar a uno de nuestros países? ¿Cómo de ruin hay que ser para coger un avión a Ceuta y empezar a atizar el miedo y el odio contra esas personas que han llegado al límite de la miseria y la desesperación? — Ceuta, asaltada por los desamparados Personas llegando a Ceuta desde Marruecos el 31 de julio. Iván Zambrano/Eurooa Press 3 de agosto de 2026 22:29 h Actualizado el 04/08/2026 05:30 h 5 Les propongo un ejercicio de imaginación: vamos a suponer que está usted de vacaciones -por fin-, que se ha levantado más tarde de lo habitual, sin prisa, quizá en su casa de siempre, o en un piso cerca del mar, o en el verdor de una sierra.

Ahora puede darse un chapuzón antes que nada, con estos calores, o bajar tranquilamente a traer unos churros para la familia, o pasarse por el bar a tomar un café mientras los demás aún duermen y usted puede leer la prensa con calma, picando noticias de aquí y de allá mientras alza la vista para cruzarla con otros veraneantes que tampoco tienen prisa y están de mejor humor de lo que suelen estar a esta hora de la mañana. Luego vendrá un rato para pasear o para dedicarlo a su afición favorita para la que nunca encuentra tiempo durante el resto del año, y una buena comida, seguida, quizá, de una siesta en la penumbra fresca del dormitorio, o en una tumbona bajo la sombrilla o a la sombra de unos árboles a la vera de un riachuelo. Y habrá risas, conversaciones, helados, planes para los días siguientes, una película que hacía tiempo que quería ver, aire acondicionado… e incluso si este año el presupuesto no ha permitido nada especial, tiene usted tiempo, un lugar donde vivir y un trabajo del que ahora, durante unas semanas, está libre.

Cuando apriete el interruptor se encenderá la luz y cuando abra el grifo saldrá agua. Imagínese ahora a sí mismo en un país donde el calor es aún más bestial que en el nuestro este verano, pero la casa es un cubo de hormigón con techo de chapa y en la única habitación duermen y conviven diez o doce o más personas de la familia sin contar con algunos parientes lejanos que están de paso. No hay trabajo, no hay dinero, no hay la menor esperanza de futuro.

Se come lo que hay y se reparte entre los que hay. Ceuta: ejercicio de imaginación ¿No le llama la atención que chicos de quince años, de dieciocho, de veinte, jóvenes embarazadas, se agencien cualquier cosa que flote y se tiren al mar con la esperanza de llegar a uno de nuestros países? ¿Cómo de ruin hay que ser para coger un avión a Ceuta y empezar a atizar el miedo y el odio contra esas personas que han llegado al límite de la miseria y la desesperación? — Ceuta, asaltada por los desamparados Personas llegando a Ceuta desde Marruecos el 31 de julio.

Iván Zambrano/Eurooa Press 3 de agosto de 2026 22:29 h Actualizado el 04/08/2026 05:30 h 5 Les propongo un ejercicio de imaginación: vamos a suponer que está usted de vacaciones -por fin-, que se ha levantado más tarde de lo habitual, sin prisa, quizá en su casa de siempre, o en un piso cerca del mar, o en el verdor de una sierra. Ahora puede darse un chapuzón antes que nada, con estos calores, o bajar tranquilamente a traer unos churros para la familia, o pasarse por el bar a tomar un café mientras los demás aún duermen y usted puede leer la prensa con calma, picando noticias de aquí y de allá mientras alza la vista para cruzarla con otros veraneantes que tampoco tienen prisa y están de mejor humor de lo que suelen estar a esta hora de la mañana. Luego vendrá un rato para pasear o para dedicarlo a su afición favorita para la que nunca encuentra tiempo durante el resto del año, y una buena comida, seguida, quizá, de una siesta en la penumbra fresca del dormitorio, o en una tumbona bajo la sombrilla o a la sombra de unos árboles a la vera de un riachuelo.

Y habrá risas, conversaciones, helados, planes para los días siguientes, una película que hacía tiempo que quería ver, aire acondicionado… e incluso si este año el presupuesto no ha permitido nada especial, tiene usted tiempo, un lugar donde vivir y un trabajo del que ahora, durante unas semanas, está libre. Cuando apriete el interruptor se encenderá la luz y cuando abra el grifo saldrá agua. Imagínese ahora a sí mismo en un país donde el calor es aún más bestial que en el nuestro este verano, pero la casa es un cubo de hormigón con techo de chapa y en la única habitación duermen y conviven diez o doce o más personas de la familia sin contar con algunos parientes lejanos que están de paso.

No hay trabajo, no hay dinero, no hay la menor esperanza de futuro. Se come lo que hay y se reparte entre los que hay.

Publicado por Redacción · lunes, 3 de agosto de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
Ceuta: ejercicio de imaginación · ReversoDigital