← Volver a la portada
Internacional
viernes, 31 de julio de 2026

Los evacuados de Madrid y Ávila vuelven con el corazón en vilo: "Solo me quedan los zapatos y la ropa"

El regreso ha estado marcado por la incertidumbre y, en algunos casos, la certeza de que ya no tienen casa.

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

MELILLACerrada la frontera con Marruecos tras un intento de entrada masiva ceutaEl Gobierno moviliza al Ejército para apoyar a la Guardia Civil Los evacuados de Madrid y Ávila vuelven tras los incendios con el corazón en vilo: "Solo me quedan los zapatos y la ropa con la que salí"Desalojados regresan a los pueblos tras los incendios.José GonzálezEscucha este artículoMadridNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 05:00Alexandra SmithJosé González Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosEl regreso ha estado marcado por la incertidumbre y, en algunos casos, la certeza de que ya no tienen casa.La Comunidad inicia la inspección de 4.100 inmuebles afectados por el incendio de Sierra Oeste para evaluar daños y tramitar ayudas.Los vecinos de Madrid y Ávila han comenzado a volver a sus casas en los últimos días después de que las autoridades hayan levantado las evacuaciones decretadas por los incendios forestales. La imagen de los retornos ha sustituido a la de las carreteras cortadas, los desalojos, los polideportivos llenos y las llamas que mantuvieron en vilo a miles de personas. Navas del Rey, Chapinería, Navalagamella, Fresnedillas de la Oliva, Casillas o La Adrada intentan recuperar la normalidad, aunque para muchos el regreso ha estado marcado por la emoción, la incertidumbre y, en algunos casos, la certeza de que ya no queda nada.

Es el caso de Jaime, vecino de Navas del Rey, que ha perdido sus dos viviendas situadas en una finca de la zona de Santa Ana. Durante la evacuación abandonó el municipio pensando que volvería pocos días después, pero el incendio cambió sus planes. "Solo me quedan los zapatos, el pantalón y la camisa con la que salí de aquí", cuenta a 20minutos entre los escombros.

Ahora espera conocer qué cubrirá el seguro mientras intenta asumir que la casa ha desaparecido. "No vale la pena deprimirte. Esto no va a volver a estar como estaba.

Lo único que queda es pensar en el futuro y empezar de nuevo", resume.Jaime, vecino de Navas del Rey, ha perdido dos viviendas por el fuego.José González"Cuando vi cómo estaba mi hogar no me lo creí, no sentí nada. Era como cuando ves una película apocalíptica. Tú lo ves y dices, 'joder, vaya por Dios, ¿qué ha pasado aquí?' Pero nada más.

Y luego lo vas pensando y te van viniendo las cosas a la cabeza, pero lo asimilas", sostiene, y explica que, además, no era una casa de verano o fin de semana, sino su primera residencia. "No sabemos si volver a construir una. La vida te da muchas vueltas", agrega Jaime, quien en estos momentos se está quedando en el domicilio de su hermana.

"Otro vecino, Carlos, no tiene nada, está con un amigo, pero claro...", compara. A pocos kilómetros, Francisco también ha vuelto a una realidad muy distinta, aunque en su caso el alivio estuvo acompañado de lágrimas. "Volví llorando.

Cuando llegué, las cabras vinieron a recibirme. Fue una emoción muy grande", confiesa. Este ganadero de Navas consiguió salvar a sus animales y a su finca: el ganado se había alimentado a base de la vegetación y ello evitó que el fuego prendiera en esa zona.

No obstante, las llamas arrasaron los pastos de los alrededores y la situación es complicada: "Ahora todo lo que comen es a base de lo que pago. En el campo ya no queda nada. Es una ruina".Impresionantes imágenes del incendio de Fermoselle, que calcina ya 10.000 hectáreas y cuyo origen podría ser una "imprudencia"Las cicatrices emocionales"He visto mi infancia quemada.

Mi mente me lleva a verde cuando veo negro", afirma, por su parte, Cristian, de La Adrada (Ávila), donde los vecinos se han encontrado un paisaje completamente transformado por las llamas. Hijo de una familia vinculada desde hace generaciones al Valle del Tiétar, reconoce que "la sensación de vacío nadie la puede describir" y que muchos intuían el desenlace, aunque verlo con sus propios ojos ha sido muy distinto: "Todos sabíamos que iba a ocurrir esta tragedia, pero una cosa es saberlo y otra lo que ha ocurrido". Incluso, algunas personas han preferido permanecer en los centros de evacuación porque todavía no se sienten preparadas para volver.Como Cristian, el regreso no ha sido sencillo desde el punto de vista emocional para muchas personas.

Pilar, empleada de una panadería de Navas del Rey, todavía recuerda el momento en que tuvo que abandonar su casa con apenas unas pertenencias. "Cogí la comida de mi perra, a la perra y cuatro cosas", cuenta. Al volver a casa, rompió a llorar: "No tiene explicación.

Estar fuera de tu casa es una impotencia enorme. Aquí todo el mundo entra contando que ha perdido una parcela, una vivienda o una finca". Pilar, empleada en la Tahona de Jesús en Navas del Rey.

José GonzálezLa emoción aparece de forma constante en los relatos. En Navalagamella, Cristina Velasco, concejala de Sanidad, Festejos, Relaciones Vecinales, Urbanizaciones y Protocolo, destaca que ver a la gente llorar ha sido lo peor a nivel emocional. "Eso y la incertidumbre de no saber qué va a pasar, cómo poder ayudar para que todo el mundo se sienta bien y que no estén preocupados", concreta.

En Chapinería, el farmacéutico Ángel comenta que el incendio cambió de rumbo en cuestión de minutos. Hasta ese momento, el humo era visible, pero el pueblo no parecía estar en peligro inmediato. Sin embargo, el viento giró y las llamas comenzaron a avanzar hacia el municipio, obligando a evacuar con rapidez.

"No nos dio tiempo a pensar", resume. En apenas un cuarto de hora cerró la farmacia y abandonó el pueblo. "Lo vivías un poco sin darte cuenta de lo que estaba pasando.

Tenías esa sensación de decir: '¿Qué está ocurriendo?'".Días después, asegura que el municipio sigue inmerso en una extraña calma: "Parece como si el tiempo se hubiera detenido. La gente está rara". En la farmacia, las conversaciones ya no son las habituales: todos los vecinos preguntan primero por el estado de los demás.

"La pregunta de la calle ahora mismo es: '¿Qué te ha ocurrido? ¿Te ha pasado algo?'", comenta. Aunque en Chapinería se han quemado varias viviendas y naves del polígono, Ángel subraya que el sentimiento predominante es de alivio por no tener que lamentar víctimas.

Ángel, farmacéutico de Chapineria.José GonzálezJavier y Cristina, vecinos de Pelayos de la Presa, también han regresado este jueves con sus maletas dejando atrás varios días de angustia. Tenían previsto desplazarse al municipio con sus hijos el mismo jueves en el que comenzó el incendio, pero finalmente no llegaron a hacerlo. "La incertidumbre era enorme porque llegaban noticias de que esto había desaparecido", recuerdan.

Con el paso de las horas, la información fue algo más tranquilizadora. "Todavía huele a humo, pero las condiciones son mejores y estamos retomando un poco la normalidad". Aun así, asumen que el paisaje ya no volverá a ser el mismo: "Probablemente ya no lo veremos como antes".Volver para ayudarEn la localidad madrileña de Fresnedillas de la Oliva, Alberto, uno de los voluntarios que colaboró con los servicios de extinción, resalta cómo fueron los propios vecinos quienes guiaron a los bomberos.

"Principalmente porque los efectivos venían de fuera y era normal que no conocieran ningún camino de aquí, mientras que nosotros nos conocíamos todo", detalla, al añadir que de la misma forma ayudaron a sacar animales de las explotaciones ganaderas antes de que llegaran las llamas.Esa misma voluntad de colaborar ha llevado a muchos vecinos a regresar en cuanto ha sido posible. Iván y Samuel salieron desde Madrid en cuanto supieron que podían volver a Casillas, en Ávila, para evitar las caravanas y comprobar cómo había quedado el pueblo. "Esperaba que hubiera sido peor.

Se ha salvado mucho, pero también se ha quemado mucho", señala el primero. Nada más llegar fueron a reunirse con los vecinos que permanecieron durante toda la emergencia haciendo turnos de vigilancia y echar una mano.Ambos pasaron los últimos días evacuados en Madrid pendientes del teléfono. La falta de cobertura apenas les permitía hablar unos minutos cada noche con quienes permanecían en el pueblo y la incertidumbre se hizo dura cuando comenzaron a llegar noticias de que el fuego se acercaba al casco urbano.

"Pensábamos que iba a entrar en las casas", sostiene Samuel, y agradece a los vecinos que se quedaron colaborando en las labores de vigilancia. "Ellos han estado estos cinco días sin parar, de día y de noche. Todo el trabajo que podamos hacer para que descansen, lo haremos", concluye.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?Más información sobre:IncendioÁvilaMadridAlexandra SmithRedactora '20minutos'Alexandra Smith es redactora en 20minutos desde 2022.

Actualmente se especializa en información de actualidad nacional e internacional y cubre temas relacionados con política, conflictos bélicos, sucesos, elecciones y temas sociales, entre otros.aleexandrasmith en XAlexandra Smith en Linkedinalexandra.smith@20minutos.es Mostrar comentarios Comentarios Los evacuados de Madrid y Ávila vuelven tras los incendios con el corazón en vilo: "Solo me quedan los zapatos y la ropa con la que salí"Desalojados regresan a los pueblos tras los incendios.José GonzálezEscucha este artículoMadridNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 05:00Alexandra SmithJosé González Añádenos en Google Elígenos como tu fuente preferida en Google.WhatsAppTwitterFacebookLinkedinTelegramBeloudCopiar URLCompartirMostrar comentariosEl regreso ha estado marcado por la incertidumbre y, en algunos casos, la certeza de que ya no tienen casa.La Comunidad inicia la inspección de 4.100 inmuebles afectados por el incendio de Sierra Oeste para evaluar daños y tramitar ayudas.Los vecinos de Madrid y Ávila han comenzado a volver a sus casas en los últimos días después de que las autoridades hayan levantado las evacuaciones decretadas por los incendios forestales. La imagen de los retornos ha sustituido a la de las carreteras cortadas, los desalojos, los polideportivos llenos y las llamas que mantuvieron en vilo a miles de personas. Navas del Rey, Chapinería, Navalagamella, Fresnedillas de la Oliva, Casillas o La Adrada intentan recuperar la normalidad, aunque para muchos el regreso ha estado marcado por la emoción, la incertidumbre y, en algunos casos, la certeza de que ya no queda nada.

Es el caso de Jaime, vecino de Navas del Rey, que ha perdido sus dos viviendas situadas en una finca de la zona de Santa Ana. Durante la evacuación abandonó el municipio pensando que volvería pocos días después, pero el incendio cambió sus planes. "Solo me quedan los zapatos, el pantalón y la camisa con la que salí de aquí", cuenta a 20minutos entre los escombros.

Ahora espera conocer qué cubrirá el seguro mientras intenta asumir que la casa ha desaparecido. "No vale la pena deprimirte. Esto no va a volver a estar como estaba.

Lo único que queda es pensar en el futuro y empezar de nuevo", resume.Jaime, vecino de Navas del Rey, ha perdido dos viviendas por el fuego.José González"Cuando vi cómo estaba mi hogar no me lo creí, no sentí nada. Era como cuando ves una película apocalíptica. Tú lo ves y dices, 'joder, vaya por Dios, ¿qué ha pasado aquí?' Pero nada más.

Y luego lo vas pensando y te van viniendo las cosas a la cabeza, pero lo asimilas", sostiene, y explica que, además, no era una casa de verano o fin de semana, sino su primera residencia. "No sabemos si volver a construir una. La vida te da muchas vueltas", agrega Jaime, quien en estos momentos se está quedando en el domicilio de su hermana.

"Otro vecino, Carlos, no tiene nada, está con un amigo, pero claro...", compara. A pocos kilómetros, Francisco también ha vuelto a una realidad muy distinta, aunque en su caso el alivio estuvo acompañado de lágrimas. "Volví llorando.

Cuando llegué, las cabras vinieron a recibirme. Fue una emoción muy grande", confiesa. Este ganadero de Navas consiguió salvar a sus animales y a su finca: el ganado se había alimentado a base de la vegetación y ello evitó que el fuego prendiera en esa zona.

No obstante, las llamas arrasaron los pastos de los alrededores y la situación es complicada: "Ahora todo lo que comen es a base de lo que pago. En el campo ya no queda nada. Es una ruina".Impresionantes imágenes del incendio de Fermoselle, que calcina ya 10.000 hectáreas y cuyo origen podría ser una "imprudencia"Las cicatrices emocionales"He visto mi infancia quemada.

Mi mente me lleva a verde cuando veo negro", afirma, por su parte, Cristian, de La Adrada (Ávila), donde los vecinos se han encontrado un paisaje completamente transformado por las llamas. Hijo de una familia vinculada desde hace generaciones al Valle del Tiétar, reconoce que "la sensación de vacío nadie la puede describir" y que muchos intuían el desenlace, aunque verlo con sus propios ojos ha sido muy distinto: "Todos sabíamos que iba a ocurrir esta tragedia, pero una cosa es saberlo y otra lo que ha ocurrido". Incluso, algunas personas han preferido permanecer en los centros de evacuación porque todavía no se sienten preparadas para volver.Como Cristian, el regreso no ha sido sencillo desde el punto de vista emocional para muchas personas.

Pilar, empleada de una panadería de Navas del Rey, todavía recuerda el momento en que tuvo que abandonar su casa con apenas unas pertenencias. "Cogí la comida de mi perra, a la perra y cuatro cosas", cuenta. Al volver a casa, rompió a llorar: "No tiene explicación.

Estar fuera de tu casa es una impotencia enorme. Aquí todo el mundo entra contando que ha perdido una parcela, una vivienda o una finca". Pilar, empleada en la Tahona de Jesús en Navas del Rey.

José GonzálezLa emoción aparece de forma constante en los relatos. En Navalagamella, Cristina Velasco, concejala de Sanidad, Festejos, Relaciones Vecinales, Urbanizaciones y Protocolo, destaca que ver a la gente llorar ha sido lo peor a nivel emocional. "Eso y la incertidumbre de no saber qué va a pasar, cómo poder ayudar para que todo el mundo se sienta bien y que no estén preocupados", concreta.

En Chapinería, el farmacéutico Ángel comenta que el incendio cambió de rumbo en cuestión de minutos. Hasta ese momento, el humo era visible, pero el pueblo no parecía estar en peligro inmediato. Sin embargo, el viento giró y las llamas comenzaron a avanzar hacia el municipio, obligando a evacuar con rapidez.

"No nos dio tiempo a pensar", resume. En apenas un cuarto de hora cerró la farmacia y abandonó el pueblo. "Lo vivías un poco sin darte cuenta de lo que estaba pasando.

Tenías esa sensación de decir: '¿Qué está ocurriendo?'".Días después, asegura que el municipio sigue inmerso en una extraña calma: "Parece como si el tiempo se hubiera detenido. La gente está rara". En la farmacia, las conversaciones ya no son las habituales: todos los vecinos preguntan primero por el estado de los demás.

"La pregunta de la calle ahora mismo es: '¿Qué te ha ocurrido? ¿Te ha pasado algo?'", comenta. Aunque en Chapinería se han quemado varias viviendas y naves del polígono, Ángel subraya que el sentimiento predominante es de alivio por no tener que lamentar víctimas.

Ángel, farmacéutico de Chapineria.José GonzálezJavier y Cristina, vecinos de Pelayos de la Presa, también han regresado este jueves con sus maletas dejando atrás varios días de angustia. Tenían previsto desplazarse al municipio con sus hijos el mismo jueves en el que comenzó el incendio, pero finalmente no llegaron a hacerlo. "La incertidumbre era enorme porque llegaban noticias de que esto había desaparecido", recuerdan.

Con el paso de las horas, la información fue algo más tranquilizadora. "Todavía huele a humo, pero las condiciones son mejores y estamos retomando un poco la normalidad". Aun así, asumen que el paisaje ya no volverá a ser el mismo: "Probablemente ya no lo veremos como antes".Volver para ayudarEn la localidad madrileña de Fresnedillas de la Oliva, Alberto, uno de los voluntarios que colaboró con los servicios de extinción, resalta cómo fueron los propios vecinos quienes guiaron a los bomberos.

"Principalmente porque los efectivos venían de fuera y era normal que no conocieran ningún camino de aquí, mientras que nosotros nos conocíamos todo", detalla, al añadir que de la misma forma ayudaron a sacar animales de las explotaciones ganaderas antes de que llegaran las llamas.Esa misma voluntad de colaborar ha llevado a muchos vecinos a regresar en cuanto ha sido posible. Iván y Samuel salieron desde Madrid en cuanto supieron que podían volver a Casillas, en Ávila, para evitar las caravanas y comprobar cómo había quedado el pueblo. "Esperaba que hubiera sido peor.

Se ha salvado mucho, pero también se ha quemado mucho", señala el primero. Nada más llegar fueron a reunirse con los vecinos que permanecieron durante toda la emergencia haciendo turnos de vigilancia y echar una mano.Ambos pasaron los últimos días evacuados en Madrid pendientes del teléfono. La falta de cobertura apenas les permitía hablar unos minutos cada noche con quienes permanecían en el pueblo y la incertidumbre se hizo dura cuando comenzaron a llegar noticias de que el fuego se acercaba al casco urbano.

"Pensábamos que iba a entrar en las casas", sostiene Samuel, y agradece a los vecinos que se quedaron colaborando en las labores de vigilancia. "Ellos han estado estos cinco días sin parar, de día y de noche. Todo el trabajo que podamos hacer para que descansen, lo haremos", concluye.Conforme a los criterios de¿Por qué confiar en nosotros?

Publicado por Redacción · viernes, 31 de julio de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
Los evacuados de Madrid y Ávila vuelven con el corazón en vilo: "Solo me quedan los zapatos y la ropa" · ReversoDigital