El arte de hacer maletas
Conozco gente a la que le chiflan las mudanzas y gente que adora los inventarios y las limpiezas generales. Personas, hombres y mujeres, que disfrutan con el cambio de armario. Pero no he dado con nad
El arte de hacer maletas Hacer una maleta es deshojar la margarita de nuestra relación con el capitalismo: esto me hará falta, esto no Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Personas con maletas en el Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas. (EP) María José Fuenteálamo 06/08/2026 Actualizado a las 18:57h. Conozco gente a la que le chiflan las mudanzas y gente que adora los inventarios y las limpiezas generales. Personas, hombres y mujeres, que disfrutan con el cambio de armario.
Pero no he dado con nadie todavía a quién le guste hacer o deshacer maletas. ... Instagram, YouTube y TikTok están llenos de tutoriales pero ninguno se titula «La belleza de hacer una maleta». Y eso que hacerlas es un arte en sí mismo: saber llevar lo justo es un talento que quizá pueda entrenarse.
Posee mucho de herencia -lo que se transmite, lo que se aprende en casa-, de contagio social -ese vistazo al equipaje de tus amigos, los WhatsApp a última hora de ¿y tú qué vas a llevar?- y, sobre todo, de experiencia. A hacer maletas, como a vivir, se aprende haciendo. En español utilizamos el verbo hacer pero quizá deberíamos usar construir.
La maleta es un caparazón que se construye y se destruye para acomodarse a nuestras pequeñas vidas efímeras: una escapada urbana o a la montaña, un fin de semana en la playa, todo un verano en el pueblo, un asunto de trabajo… Pero siempre un viaje con billete de vuelta. En el fondo, aunque pueda parecer que hay mil maneras de hacer maletas, solo hay dos: metiendo casi todo o metiendo casi nada. Si hay que elegir, mejor la segunda, pero es la que requiere de más planificación y más tiempo.
Hacer una maleta es deshojar la margarita de nuestra relación con el capitalismo: esto me hará falta, esto no. Hasta que te das cuenta de que sirve casi el mismo equipaje para tres días que para 15. Habrá quien anhele que le acompañen todas y cada una de sus pertenencias pero, al final, viajar ligero de equipaje es el sueño de casi todos.
Porque, en el fondo, lo que más echamos de menos son nuestros años jóvenes de mochileros. Nunca le agradeceremos bastante el afán recaudador a las aerolíneas 'low cost'. Hasta hemos desarrollado una cultura económica sobre las maletas: la obligación de pagar por poder llevarlas y el derecho a ser pagados cuando nos las pierden… Llora demasiada gente en verano cuando llega el momento de hacer y deshacer maletas cuando debería ser un problema bonito.
Pero resulta, a la vez, asfixiante. Te enfrenta a tus propiedades. Del armario a los cajones del baño… ¿cuánto innecesario en tu vida?
El proceso esconde un punto de higiene mental. Y vital. Mientras termino la mía, veo las imágenes de Ceuta.
Inmigrantes en busca de una mejor vida informados o desinformados por redes sociales o soldados involuntarios de ataques híbridos. Instrumentalizados por otros. Son miles y miles.
Se han tirado al mar con un móvil dentro de una bolsa impermeable como único equipaje. Mientras nosotros cerramos con fuerza una cremallera tratando de meter nuestra vida en una maleta, otros no pueden traerse ni las chanclas. Temas Español Instagram Ceuta TikTok comentarios Reportar un error El arte de hacer maletas Hacer una maleta es deshojar la margarita de nuestra relación con el capitalismo: esto me hará falta, esto no Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Personas con maletas en el Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas. (EP) María José Fuenteálamo 06/08/2026 Actualizado a las 18:57h.
Conozco gente a la que le chiflan las mudanzas y gente que adora los inventarios y las limpiezas generales. Personas, hombres y mujeres, que disfrutan con el cambio de armario. Pero no he dado con nadie todavía a quién le guste hacer o deshacer maletas. ...
Instagram, YouTube y TikTok están llenos de tutoriales pero ninguno se titula «La belleza de hacer una maleta». Y eso que hacerlas es un arte en sí mismo: saber llevar lo justo es un talento que quizá pueda entrenarse. Posee mucho de herencia -lo que se transmite, lo que se aprende en casa-, de contagio social -ese vistazo al equipaje de tus amigos, los WhatsApp a última hora de ¿y tú qué vas a llevar?- y, sobre todo, de experiencia.
A hacer maletas, como a vivir, se aprende haciendo. En español utilizamos el verbo hacer pero quizá deberíamos usar construir. La maleta es un caparazón que se construye y se destruye para acomodarse a nuestras pequeñas vidas efímeras: una escapada urbana o a la montaña, un fin de semana en la playa, todo un verano en el pueblo, un asunto de trabajo… Pero siempre un viaje con billete de vuelta.
En el fondo, aunque pueda parecer que hay mil maneras de hacer maletas, solo hay dos: metiendo casi todo o metiendo casi nada. Si hay que elegir, mejor la segunda, pero es la que requiere de más planificación y más tiempo. Hacer una maleta es deshojar la margarita de nuestra relación con el capitalismo: esto me hará falta, esto no.
Hasta que te das cuenta de que sirve casi el mismo equipaje para tres días que para 15. Habrá quien anhele que le acompañen todas y cada una de sus pertenencias pero, al final, viajar ligero de equipaje es el sueño de casi todos. Porque, en el fondo, lo que más echamos de menos son nuestros años jóvenes de mochileros.
Nunca le agradeceremos bastante el afán recaudador a las aerolíneas 'low cost'. Hasta hemos desarrollado una cultura económica sobre las maletas: la obligación de pagar por poder llevarlas y el derecho a ser pagados cuando nos las pierden… Llora demasiada gente en verano cuando llega el momento de hacer y deshacer maletas cuando debería ser un problema bonito. Pero resulta, a la vez, asfixiante.
Te enfrenta a tus propiedades. Del armario a los cajones del baño… ¿cuánto innecesario en tu vida? El proceso esconde un punto de higiene mental.
Y vital. Mientras termino la mía, veo las imágenes de Ceuta. Inmigrantes en busca de una mejor vida informados o desinformados por redes sociales o soldados involuntarios de ataques híbridos.
Instrumentalizados por otros. Son miles y miles. Se han tirado al mar con un móvil dentro de una bolsa impermeable como único equipaje.
Mientras nosotros cerramos con fuerza una cremallera tratando de meter nuestra vida en una maleta, otros no pueden traerse ni las chanclas. Temas Español Instagram Ceuta TikTok comentarios Reportar un error Los expertos eligen: las 7 cuentas remuneradas sin comisiones con mejor TIN de agosto Javier López Pando José Manuel Soto, 65 años, sobre su infancia: «Estuve en un colegio interno con los jesuitas. Mi padre era agricultor y mi madre, hija de militares, era muy disciplinada»
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