← Volver a la portada
Internacional
martes, 28 de julio de 2026

El verano que ya vivimos

Cuando uno va acumulando canas, y no digamos ya cuando éstas se van cayendo para contradecir aquella leyenda urbana de que el pelo blanco no se pierde (no ni na), las etapas temporales se van parecien

Redacción⏱️ 5 min💬 0 comentarios

El verano que ya vivimos Las semanas estivales terminan ofreciendo una recurrente demostración de ineptitud política. De los incendios a las carreteras, año tras año Regala esta noticia Añádenos en Google Eduardo Barba Sevilla 28/07/2026 a las 20:30h. Cuando uno va acumulando canas, y no digamos ya cuando éstas se van cayendo para contradecir aquella leyenda urbana de que el pelo blanco no se pierde (no ni na), las etapas temporales se van pareciendo demasiado.

Cada vez irrumpen menos en la escena cotidiana ... cuestiones que son o al menos parecen novedosas. Mucho suena a repetido. Incluso en verano, época que se supone propicia para lo que es diferencial.

A poco que se siga con cierta atención la información general, las semanas estivales terminan perfilándose como algo ya vivido o, cuanto menos, ofreciendo noticias recurrentes, meros clichés protagonizados en buena medida por nuestra clase política, incapaz a estas alturas de aportar un leve destello de ingenio, perspicacia o eficiencia. Misión imposible. Más vale que se vayan unos días de vacaciones, sí, cierto es.

Arden de nuevo sin remisión los campos y los montes, como cada año en cuanto aprieta el calor. Y vuelven a escucharse las mismas estupideces de los responsables públicos cuando se plantan ante los periodistas con ademán compungido y chaleco de emergencias para la foto. Como la petición de Pedro Sánchez de «un pacto estatal frente a la emergencia climática» cuando lo que de verdad supone una urgencia es acabar con las decisiones de ineptos que llevan lustros castigando al mundo rural con las agendas ecologistas y un abandono exasperante.

E insisten en el cambio climático y patrañas variadas que jalean precisamente unos progres que parecen sólo preocupados del estado y del acogimiento de los animales afectados por las llamas que del problema de fondo. Para poner en sus redes el vídeo del perrito rescatado, claro. Y otro año más, también las administraciones públicas nos deleitan con el estado tercermundista de las principales carreteras que llevan y traen al personal de sus vacaciones.

La conexión desde Sevilla con Huelva y el Algarve a través de la A49, por ejemplo, o con la Meseta por la A4 presentan un nivel de deterioro que por sí solos deberían hacer dimitir a cualquier ministro. Aunque esto es España. A cuyo Senado se dirige una vez más sonriente la socialista Susana Díaz tras pegarse cuatro años criticando a su partido en programas de televisión.

Pero la integridad y la coherencia no dan de comer y el supersueldo de senadora, sí. Y volvemos a hablar de los precios disparados del carburante o disparatados de los alquileres en la costa para otorgarle a estos meses un poco de aire de proeza. Y se repiten los retrasos de los trenes, ya convertidos en rutina neutra y casi indolora.

Y se encadenan un escándalo de corrupción tras otro en el Ejecutivo central, como en los estíos precedentes, sin que surja atisbo alguno de adelanto electoral o nada que se le parezca a una solución a la cuesta abajo. El ruido repetido, la cantinela mezquina y cutre de unos dirigentes que sólo saben actuar basándose en el frentismo descarnado, sirve finalmente para adobar ese verano que, en realidad, ya vivimos. En todo esto ya lo vivimos.

Así, obviamente, desconectar acaba siendo una necesidad para la salud. Temas Política Andalucía Pedro Sánchez comentarios Reportar un error El verano que ya vivimos Las semanas estivales terminan ofreciendo una recurrente demostración de ineptitud política. De los incendios a las carreteras, año tras año Regala esta noticia Añádenos en Google Eduardo Barba Sevilla 28/07/2026 a las 20:30h.

Cuando uno va acumulando canas, y no digamos ya cuando éstas se van cayendo para contradecir aquella leyenda urbana de que el pelo blanco no se pierde (no ni na), las etapas temporales se van pareciendo demasiado. Cada vez irrumpen menos en la escena cotidiana ... cuestiones que son o al menos parecen novedosas. Mucho suena a repetido.

Incluso en verano, época que se supone propicia para lo que es diferencial. A poco que se siga con cierta atención la información general, las semanas estivales terminan perfilándose como algo ya vivido o, cuanto menos, ofreciendo noticias recurrentes, meros clichés protagonizados en buena medida por nuestra clase política, incapaz a estas alturas de aportar un leve destello de ingenio, perspicacia o eficiencia. Misión imposible.

Más vale que se vayan unos días de vacaciones, sí, cierto es. Arden de nuevo sin remisión los campos y los montes, como cada año en cuanto aprieta el calor. Y vuelven a escucharse las mismas estupideces de los responsables públicos cuando se plantan ante los periodistas con ademán compungido y chaleco de emergencias para la foto.

Como la petición de Pedro Sánchez de «un pacto estatal frente a la emergencia climática» cuando lo que de verdad supone una urgencia es acabar con las decisiones de ineptos que llevan lustros castigando al mundo rural con las agendas ecologistas y un abandono exasperante. E insisten en el cambio climático y patrañas variadas que jalean precisamente unos progres que parecen sólo preocupados del estado y del acogimiento de los animales afectados por las llamas que del problema de fondo. Para poner en sus redes el vídeo del perrito rescatado, claro.

Y otro año más, también las administraciones públicas nos deleitan con el estado tercermundista de las principales carreteras que llevan y traen al personal de sus vacaciones. La conexión desde Sevilla con Huelva y el Algarve a través de la A49, por ejemplo, o con la Meseta por la A4 presentan un nivel de deterioro que por sí solos deberían hacer dimitir a cualquier ministro. Aunque esto es España.

A cuyo Senado se dirige una vez más sonriente la socialista Susana Díaz tras pegarse cuatro años criticando a su partido en programas de televisión. Pero la integridad y la coherencia no dan de comer y el supersueldo de senadora, sí. Y volvemos a hablar de los precios disparados del carburante o disparatados de los alquileres en la costa para otorgarle a estos meses un poco de aire de proeza.

Y se repiten los retrasos de los trenes, ya convertidos en rutina neutra y casi indolora. Y se encadenan un escándalo de corrupción tras otro en el Ejecutivo central, como en los estíos precedentes, sin que surja atisbo alguno de adelanto electoral o nada que se le parezca a una solución a la cuesta abajo. El ruido repetido, la cantinela mezquina y cutre de unos dirigentes que sólo saben actuar basándose en el frentismo descarnado, sirve finalmente para adobar ese verano que, en realidad, ya vivimos.

En todo esto ya lo vivimos. Así, obviamente, desconectar acaba siendo una necesidad para la salud. Temas Política Andalucía Pedro Sánchez comentarios Reportar un error Con GPS y asistente de voz para hablar sin móvil: el Huawei Watch GT6 aguanta 21 días sin cargar Alejandra Santisteban Guiu Boticaria García, nutricionista: «El melón no fermenta en el estómago después de la cena.

No es peor comerlo por la noche» Francisco J. Jurado Jesús Calleja, sobre su hijo adoptivo: «Le encontré rodeado de ratas»

Borja Sánchez

Publicado por Redacción · martes, 28 de julio de 2026

ReversoDigital — Pensamiento crítico, anti‑propaganda.

← Ver más noticias
El verano que ya vivimos · ReversoDigital