Moros en la costa
Las islas del Mediterráneo no siempre fueron un fondo de Instagram. Fueron fortalezas, almacenes de trigo, refugios de escuadras, atalayas desde las que se dominaban los vientos y las rutas. Eran peld
Moros en la costa La historia del Mediterráneo recuerda que las fronteras sólo resisten cuando la voluntad política sabe responder a las presiones demográficas y geopolíticas Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Personas a bordo de botes inflables navegan en el lado marroquí de la barrera neumática desplegada por las fuerzas de seguridad españolas en la playa de Ceuta para familiarizarse con ella. (AFP) María José Solano 02/08/2026 Actualizado a las 20:33h. Las islas del Mediterráneo no siempre fueron un fondo de Instagram. Fueron fortalezas, almacenes de trigo, refugios de escuadras, atalayas desde las que se dominaban los vientos y las rutas.
Eran peldaños de piedra entre Asia, África y Europa. De Sicilia a Perejil, quien controlaba ... las costas, decidía. Ahí aparece una de las leyes inmutables del Mediterráneo.
Ninguna ciudad era bastante fuerte para defender sola su libertad. El problema: casi ninguna confiaba en la de al lado y mientras discutían entre ellas, el enemigo seguía remando. La política siempre ha sido necesaria, pero en el Mediterráneo sólo vale cuando la respaldan barcos, hombres, oro, petróleo.
Por eso las imágenes de miles de marroquíes entrando en Ceuta, atravesando a nado esas mismas aguas que tantas veces cambiaron el destino de imperios, despiertan recuerdos muy antiguos. La multitud que llega desde la otra orilla. La ciudad que contempla inquieta el horizonte.
Los gobernantes desbordados. Las órdenes confusas. La frontera convertida en escenario político.
Lo verdaderamente antiguo no es la escena, sino el mecanismo. El poder siempre ha sabido mover a los hombres igual que mueve ejércitos y, hoy como ayer, los Estados abren y cierran fronteras con la misma fría lógica con la que levantaban fortalezas. No podemos olvidar que el Mediterráneo es una máquina de triturar identidades puras y que no separa tres continentes; los mezcla.
Los griegos aprendieron el alfabeto de los fenicios. Roma heredó conocimientos de Grecia. El islam custodió la herencia clásica y los reinos cristianos hicieron suyos modas, usos y costumbres de Al-Ándalus.
Todos llamaron bárbaros a quienes esperaban en la orilla de enfrente. Y todos, antes o después, fueron los bárbaros de alguien. Por eso la enseñanza histórica no debería ser simplemente que «los hambrientos terminarán conquistándonos».
Es más compleja y peligrosa: mientras en las viejas ágoras de Europa se discute sobre derecho, fronteras y diplomacia, la demografía, el hambre, y la desesperación siguen actuando. Cuando la democracia no gobierna correctamente esas fuerzas, otros las utilizan. Ha ocurrido muchas veces y está ocurriendo de nuevo.
Temas Fronteras Europa Ceuta Mar Mediterráneo comentarios Reportar un error Moros en la costa La historia del Mediterráneo recuerda que las fronteras sólo resisten cuando la voluntad política sabe responder a las presiones demográficas y geopolíticas Escucha el artículo. 2 min Escucha el artículo. 2 min Regala esta noticia Añádenos en Google Personas a bordo de botes inflables navegan en el lado marroquí de la barrera neumática desplegada por las fuerzas de seguridad españolas en la playa de Ceuta para familiarizarse con ella. (AFP) María José Solano 02/08/2026 Actualizado a las 20:33h. Las islas del Mediterráneo no siempre fueron un fondo de Instagram. Fueron fortalezas, almacenes de trigo, refugios de escuadras, atalayas desde las que se dominaban los vientos y las rutas.
Eran peldaños de piedra entre Asia, África y Europa. De Sicilia a Perejil, quien controlaba ... las costas, decidía. Ahí aparece una de las leyes inmutables del Mediterráneo.
Ninguna ciudad era bastante fuerte para defender sola su libertad. El problema: casi ninguna confiaba en la de al lado y mientras discutían entre ellas, el enemigo seguía remando. La política siempre ha sido necesaria, pero en el Mediterráneo sólo vale cuando la respaldan barcos, hombres, oro, petróleo.
Por eso las imágenes de miles de marroquíes entrando en Ceuta, atravesando a nado esas mismas aguas que tantas veces cambiaron el destino de imperios, despiertan recuerdos muy antiguos. La multitud que llega desde la otra orilla. La ciudad que contempla inquieta el horizonte.
Los gobernantes desbordados. Las órdenes confusas. La frontera convertida en escenario político.
Lo verdaderamente antiguo no es la escena, sino el mecanismo. El poder siempre ha sabido mover a los hombres igual que mueve ejércitos y, hoy como ayer, los Estados abren y cierran fronteras con la misma fría lógica con la que levantaban fortalezas. No podemos olvidar que el Mediterráneo es una máquina de triturar identidades puras y que no separa tres continentes; los mezcla.
Los griegos aprendieron el alfabeto de los fenicios. Roma heredó conocimientos de Grecia. El islam custodió la herencia clásica y los reinos cristianos hicieron suyos modas, usos y costumbres de Al-Ándalus.
Todos llamaron bárbaros a quienes esperaban en la orilla de enfrente. Y todos, antes o después, fueron los bárbaros de alguien. Por eso la enseñanza histórica no debería ser simplemente que «los hambrientos terminarán conquistándonos».
Es más compleja y peligrosa: mientras en las viejas ágoras de Europa se discute sobre derecho, fronteras y diplomacia, la demografía, el hambre, y la desesperación siguen actuando. Cuando la democracia no gobierna correctamente esas fuerzas, otros las utilizan. Ha ocurrido muchas veces y está ocurriendo de nuevo.
Temas Fronteras Europa Ceuta Mar Mediterráneo comentarios Reportar un error Este reloj parece antiguo y no depende de pilas: el Pagani automático ideal para muñecas finas Teresa Rodríguez García Chenoa: «Vengo de una familia muy justa de dinero. Los niños iban al comedor y yo, con ocho años, comía en las escaleras sola» Inés Romero Jorge Rey se adelanta a la Aemet y alerta del tiempo que hará en agosto según las Cabañuelas: «Otra ola de calor»
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