Mosca
Estómago lleno después de un almuerzo de los que hacen afición. Picadillo cortado muy finito. Pimiento verde, pimiento rojo, cebolla y su poquito de melva. Nada como un entrante fresquito. Al gazpacho
Mosca ¿Siesta de sofá o siesta de cama? La segunda opción tiene mucho peligro, pero es verano, te puedes pegar el lujazo Regala esta noticia Añádenos en Google Santi Gigliotti 02/08/2026 a las 20:40h. Estómago lleno después de un almuerzo de los que hacen afición.
Picadillo cortado muy finito. Pimiento verde, pimiento rojo, cebolla y su poquito de melva. Nada como un entrante fresquito.
Al gazpacho se le ha echado también un hielo, y el tarro de Nocilla convertido ... en vaso ahora es como una acuarela a medio terminar de la Playa de Atlanterra cuando sufre esas divinas hemorragias de luz. Hay un bote de mayonesa de pie, los cuchillos y los tenedores son armas que descansan sobre los platos. Servilletas hechas gurruños y raspas de pescado.
El perro brujulea buscando premios y se hace un ovillo bajo sus piernas favoritas. La tele y sus rumores son la música de fondo de la sobremesa, traen una caja de helados medio abierta y se reparten. Los envoltorios y los palos de madera- qué repelús- pasan a formar parte de la deliciosa masacre.
Hay una conversación agradable sobre la nada, de las que uno disfruta mientras reagrupa en el mantel migas de pan. Ese ejercicio es el placer de los no fumadores. Migas para allá, migas para acá.
Y una gota de sudor que de repente resbala por la frente presagiando la modorra. Hay alguien que se levanta primero porque tiene un TOC con el desorden, y otra persona que le dice que se espere, que estamos muy a gusto, que ahora recogemos todos, y que tardamos nada. Y el que está ya de pie dice que tranquilo, que no se preocupe, que nadie se mueva, que solo va a apilar los platos para dejarlos en la cocina.
Pero claro, a ver quién se va a quedar sentado. Entonces se improvisa una cadena de montaje, y comienza un trasiego de la cocina a la terraza. Tráfico de vajilla, uno vacía con una servilleta los desperdicios introduciéndolos en la bolsa de basura, a otro le llegan los platos para darle una mojadita debajo del grifo, otro los introduce en el tetris del electrodoméstico.
¿Queda algo por ahí? Nada, está todo recogido. Se habla de un digestivo, pero lo que pide el cuerpo es cabezazo.
Entonces hay que organizarse, buscar un sitio para la siesta. Barajas el manguerazo, pero te da miedo que se te corte la digestión. Le das vuelta a una decisión difícil: ¿siesta de sofá o siesta de cama?
La segunda opción tiene mucho peligro, pero es verano, te puedes pegar el lujazo. Al final te lanzas a un sofalito con cojines de ganchillo, al que le llega de cuando en cuando un rafagazo de aire del viejo ventilador. El sueño no tarda en abrazarte, el silencio es acogedor, llega un pequeño rumor de niños jugando en el jardín, pero es un runrún agradable, que anestesia.
Te vences con la convicción de que la vida es maravillosa, pero entonces, de la nada, aparece el maldito sonido en tu oreja. Shhhh, la mosca, la maldita mosca. Y soñoliento, al intentar matarla, te pegas un guantazo en tu cara.
Temas Siesta Verano comentarios Reportar un error Mosca ¿Siesta de sofá o siesta de cama? La segunda opción tiene mucho peligro, pero es verano, te puedes pegar el lujazo Regala esta noticia Añádenos en Google Santi Gigliotti 02/08/2026 a las 20:40h. Estómago lleno después de un almuerzo de los que hacen afición.
Picadillo cortado muy finito. Pimiento verde, pimiento rojo, cebolla y su poquito de melva. Nada como un entrante fresquito.
Al gazpacho se le ha echado también un hielo, y el tarro de Nocilla convertido ... en vaso ahora es como una acuarela a medio terminar de la Playa de Atlanterra cuando sufre esas divinas hemorragias de luz. Hay un bote de mayonesa de pie, los cuchillos y los tenedores son armas que descansan sobre los platos. Servilletas hechas gurruños y raspas de pescado.
El perro brujulea buscando premios y se hace un ovillo bajo sus piernas favoritas. La tele y sus rumores son la música de fondo de la sobremesa, traen una caja de helados medio abierta y se reparten. Los envoltorios y los palos de madera- qué repelús- pasan a formar parte de la deliciosa masacre.
Hay una conversación agradable sobre la nada, de las que uno disfruta mientras reagrupa en el mantel migas de pan. Ese ejercicio es el placer de los no fumadores. Migas para allá, migas para acá.
Y una gota de sudor que de repente resbala por la frente presagiando la modorra. Hay alguien que se levanta primero porque tiene un TOC con el desorden, y otra persona que le dice que se espere, que estamos muy a gusto, que ahora recogemos todos, y que tardamos nada. Y el que está ya de pie dice que tranquilo, que no se preocupe, que nadie se mueva, que solo va a apilar los platos para dejarlos en la cocina.
Pero claro, a ver quién se va a quedar sentado. Entonces se improvisa una cadena de montaje, y comienza un trasiego de la cocina a la terraza. Tráfico de vajilla, uno vacía con una servilleta los desperdicios introduciéndolos en la bolsa de basura, a otro le llegan los platos para darle una mojadita debajo del grifo, otro los introduce en el tetris del electrodoméstico.
¿Queda algo por ahí? Nada, está todo recogido. Se habla de un digestivo, pero lo que pide el cuerpo es cabezazo.
Entonces hay que organizarse, buscar un sitio para la siesta. Barajas el manguerazo, pero te da miedo que se te corte la digestión. Le das vuelta a una decisión difícil: ¿siesta de sofá o siesta de cama?
La segunda opción tiene mucho peligro, pero es verano, te puedes pegar el lujazo. Al final te lanzas a un sofalito con cojines de ganchillo, al que le llega de cuando en cuando un rafagazo de aire del viejo ventilador. El sueño no tarda en abrazarte, el silencio es acogedor, llega un pequeño rumor de niños jugando en el jardín, pero es un runrún agradable, que anestesia.
Te vences con la convicción de que la vida es maravillosa, pero entonces, de la nada, aparece el maldito sonido en tu oreja. Shhhh, la mosca, la maldita mosca. Y soñoliento, al intentar matarla, te pegas un guantazo en tu cara.
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