Vacaciones entre drones e incendios. Así es la realidad más surrealista
No son fotos generadas con IA, aunque lo parezcan. Sus protagonistas son turistas, como cualquiera de nosotros, 'disfrutando' del relax playero pese a que de fondo caigan las bombas o arrasen los ince
Fotografía Vacaciones entre drones e incendios. Así es la realidad más surrealista En el verano de la nueva normalidad, las fotos de las playas (incluido el dinosaurio de Odesa) parecen generadas con IA o productos de ciencia ficción. Son, sin embargo, un inquietante documento del momento actual.
Regala esta noticia Añádenos en Google Isabel Navarro 19/08/2026 a las 10:08h. No son fotos generadas con IA, aunque lo parezcan. Sus protagonistas son turistas, como cualquiera de nosotros, 'disfrutando' del relax playero pese a que de fondo caigan las bombas o arrasen los incendios.
Imágenes que bien podrían ser portadas de libros de ciencia ficción, pero ... forman parte de los telediarios. El turismo no ha descendido en las playas de Odesa desde que empezó la guerra de Ucrania, y en el suroeste de Francia los bañistas toman el sol y hacen scroll en el móvil frente a la nube de humo de los incendios más devastadores de su historia. ¿A qué se debe tanta impasibilidad?
¿Nos hemos vuelto insensibles a las catástrofes? ¿La necesidad de descansar de las vidas hiperproductivas es superior al miedo a morir? ¿O es que la realidad nos parece tan irreal como las imágenes que la ilustran?
En Odesa, Ucrania, los bombardeos son más frecuentes que en Kiev y, sin embargo, en las playas no cabe un alfiler. Las sirenas suenan entre cuatro y seis veces al día en una ciudad que ha sufrido graves daños, en especial en la zona del puerto, y que de noche soporta cortes de electricidad, pero, según algo mejora, la gente no duda en disfrutar del ocio. Las minas explosivas que son utilizadas como arma marina ya no generan tanto miedo porque a lo largo de la costa hay rompeolas que las detienen.
Así que la mayoría de los bañistas (ucranianos pero rusoparlantes) simplemente se quedan de pie mirando los misiles que atraviesan el cielo y reaccionan con indiferencia a la humareda que provocan sus ataques. Sus actitudes acaban conformando en la playa postales surrealistas. Es decir, imágenes tan irracionales y absurdas que parecen más dignas de aparecer en un sueño que de formar parte de un registro documental de la realidad.
El momento más desconcertante y posapocalíptico que hemos visto recientemente lo captó el fotógrafo Kostiantyn Liberov en una playa del mar Negro. El dinosaurio que aparece al fondo de la escena no es producto de la inteligencia artificial ni el recorte de un collage. En realidad forma parte de la decoración de un parque de atracciones que hay junto a la playa de Fontanka, a 21 kilómetros de la ciudad de Odesa.
Playa del lago Lacanau, a unos 45 kilómetros de Burdeos, durante los recientes incendios en Francia. La otra postal posapocalíptica para la historia del verano horribilis de 2026 la tomó con su propio móvil Maximilien Lamy en el lago Lacanau, al suroeste de Francia, durante los incendios que calcinaron 42.000 hectáreas y provocaron el desplazamiento de 220.000 personas. Lamy es editor gráfico de la agencia AFP y estaba de vacaciones con su pareja y su hija cuando se encontró con la imagen de los veraneantes, como él mismo, frente a las columnas de humo.
La fotografía ha terminado erigiéndose en medios y redes sociales como una alegoría de la inacción climática, pero su autor quiere ser justo con sus protagonistas: «No quiero juzgarlos y menos culparlos [...]. Nadie sabe lo que pensaban realmente». Reportar un error Fotografía Vacaciones entre drones e incendios.
Así es la realidad más surrealista En el verano de la nueva normalidad, las fotos de las playas (incluido el dinosaurio de Odesa) parecen generadas con IA o productos de ciencia ficción. Son, sin embargo, un inquietante documento del momento actual. Regala esta noticia Añádenos en Google Isabel Navarro 19/08/2026 a las 10:08h.
No son fotos generadas con IA, aunque lo parezcan. Sus protagonistas son turistas, como cualquiera de nosotros, 'disfrutando' del relax playero pese a que de fondo caigan las bombas o arrasen los incendios. Imágenes que bien podrían ser portadas de libros de ciencia ficción, pero ... forman parte de los telediarios.
El turismo no ha descendido en las playas de Odesa desde que empezó la guerra de Ucrania, y en el suroeste de Francia los bañistas toman el sol y hacen scroll en el móvil frente a la nube de humo de los incendios más devastadores de su historia. ¿A qué se debe tanta impasibilidad? ¿Nos hemos vuelto insensibles a las catástrofes?
¿La necesidad de descansar de las vidas hiperproductivas es superior al miedo a morir? ¿O es que la realidad nos parece tan irreal como las imágenes que la ilustran? En Odesa, Ucrania, los bombardeos son más frecuentes que en Kiev y, sin embargo, en las playas no cabe un alfiler.
Las sirenas suenan entre cuatro y seis veces al día en una ciudad que ha sufrido graves daños, en especial en la zona del puerto, y que de noche soporta cortes de electricidad, pero, según algo mejora, la gente no duda en disfrutar del ocio. Las minas explosivas que son utilizadas como arma marina ya no generan tanto miedo porque a lo largo de la costa hay rompeolas que las detienen. Así que la mayoría de los bañistas (ucranianos pero rusoparlantes) simplemente se quedan de pie mirando los misiles que atraviesan el cielo y reaccionan con indiferencia a la humareda que provocan sus ataques.
Sus actitudes acaban conformando en la playa postales surrealistas. Es decir, imágenes tan irracionales y absurdas que parecen más dignas de aparecer en un sueño que de formar parte de un registro documental de la realidad. El momento más desconcertante y posapocalíptico que hemos visto recientemente lo captó el fotógrafo Kostiantyn Liberov en una playa del mar Negro.
El dinosaurio que aparece al fondo de la escena no es producto de la inteligencia artificial ni el recorte de un collage. En realidad forma parte de la decoración de un parque de atracciones que hay junto a la playa de Fontanka, a 21 kilómetros de la ciudad de Odesa. Playa del lago Lacanau, a unos 45 kilómetros de Burdeos, durante los recientes incendios en Francia.
La otra postal posapocalíptica para la historia del verano horribilis de 2026 la tomó con su propio móvil Maximilien Lamy en el lago Lacanau, al suroeste de Francia, durante los incendios que calcinaron 42.000 hectáreas y provocaron el desplazamiento de 220.000 personas. Lamy es editor gráfico de la agencia AFP y estaba de vacaciones con su pareja y su hija cuando se encontró con la imagen de los veraneantes, como él mismo, frente a las columnas de humo. La fotografía ha terminado erigiéndose en medios y redes sociales como una alegoría de la inacción climática, pero su autor quiere ser justo con sus protagonistas: «No quiero juzgarlos y menos culparlos [...].
Nadie sabe lo que pensaban realmente». Reportar un error