Un material desconocido apareció tras la explosión de Hiroshima y los científicos acaban de identificarlo
Cristales inéditos - El equipo dirigido por Luca Bindi encontró en la bahía una diminuta muestra con una composición metálica y una disposición cristalina nunca descritas hasta ahora bomba de Hirosh
Un material desconocido apareció tras la explosión de Hiroshima y los científicos acaban de identificarlo Cristales inéditos — El equipo dirigido por Luca Bindi encontró en la bahía una diminuta muestra con una composición metálica y una disposición cristalina nunca descritas hasta ahora Bomba de Hiroshima CC0 Héctor Farrés 3 de agosto de 2026 18:34 h 0 Las manos de técnicos y operarios ensamblaron durante meses piezas, explosivos y sistemas que debían funcionar con precisión dentro de un arma inédita. La bomba de Hiroshima nació del programa atómico impulsado por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y fue lanzada cuando Washington buscaba acelerar la rendición japonesa. El ataque se decidió en una fase final del conflicto, después de que el desarrollo científico y militar permitiera convertir la fisión nuclear en un arma transportable por avión.
Aquella detonación dejó además materiales capaces de conservar, a escala microscópica, información sobre lo ocurrido en esos segundos. Una partícula conservó restos microscópicos de la detonación Esa información reaparece ahora en una aleación rica en silicio localizada dentro de una partícula vítrea de la bahía de Hiroshima. El estudio, publicado en Science Advances y dirigido por Luca Bindi, geólogo y cristalógrafo de la Universidad de Florencia, describe una composición metálica y una estructura cristalina que no habían sido documentadas hasta ahora.
El grano surgió cuando distintos materiales urbanos se vaporizaron y se enfriaron a gran velocidad tras la explosión. La rareza del hallazgo se entiende mejor al observar el tamaño diminuto de la muestra examinada por el equipo. Mario Wannier, geólogo jubilado, encontró en 2019 pequeñas partículas de vidrio mientras revisaba arenas de la bahía, y esas piezas recibieron el nombre de hiroshimaítas.
El equipo analizó 34 fragmentos, de unos cientos de micrómetros a varios milímetros, hasta localizar varios cristales metálicos dentro de uno de ellos. Entre todos apareció un único grano rico en silicio de apenas diez micrómetros, una longitud cercana al diámetro de un glóbulo rojo. Ángelo Oñate Soto, científico e ingeniero de materiales de la Universidad de Concepción, que no participó en el trabajo, señaló que estos descubrimientos pueden abrir nuevas líneas de investigación sobre la formación y el comportamiento de las aleaciones multicomponente.
Estos materiales contienen grandes proporciones de varios metales y pueden ofrecer resistencia mecánica, estabilidad térmica y protección frente a la corrosión difíciles de obtener con aleaciones convencionales. La estructura interna surgió tras un calor extremo El análisis químico efectuado sobre el diminuto grano identificó hierro, cromo, níquel, manganeso, molibdeno, aluminio y una proporción elevada de silicio. Después, la difracción de rayos X permitió reconocer una estructura cristalina del tipo AlAu₄ con una disposición regular.
Bindi explicó a Gizmodo que la aleación apareció dentro de una esférula microscópica creada durante la explosión, mientras IFLScience recogió que su organización se sitúa cerca del dominio de los cuasicristales por sus motivos locales y su genealogía estructural. La formación de esa partícula requirió temperaturas superiores a 7.000 grados y un enfriamiento acelerado durante los segundos posteriores a la detonación. La explosión vaporizó acero estructural, aleaciones de aluminio, componentes con cobre, vidrio, suelo, agua y otros materiales presentes en una ciudad.
Después, parte de ese material pasó del estado gaseoso a pequeñas gotas y partículas que terminaron depositadas en los sedimentos de la bahía. Los autores describieron las condiciones necesarias para originar estas fases metálicas. “Su formación exige una interacción extrema entre los componentes, temperaturas elevadas y un enfriamiento rápido”. El trabajo relaciona este resultado con otros materiales nacidos durante fenómenos capaces de liberar cantidades enormes de energía en periodos muy breves.
Bindi y sus colegas habían descrito previamente un compuesto de calcio, cobre y silicio generado en la prueba Trinity, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. El investigador había definido aquel cristal ante IFLScience como “muy por encima de los límites de la síntesis convencional”. Los autores consideran que detonaciones nucleares, choques meteoríticos y procesos planetarios pueden producir fases químicas fuera de las rutas habituales de fabricación.
El laboratorio decidirá el futuro de este descubrimiento La posibilidad de aprovechar este material depende de reproducirlo mediante procesos controlados y de comprender qué condiciones fijaron su estructura. Paul D. Asimow, geólogo y geoquímico del Instituto Tecnológico de California, que tampoco participó en el estudio, advirtió de que las circunstancias exactas de su formación siguen sin conocerse: “La explosión nuclear es tan exótica que puede crear cosas nunca vistas, pero eso tiene poca utilidad tecnológica hasta encontrar otra forma de alcanzar el mismo producto”.
El hallazgo permite estudiar cómo nacen estas estructuras, aunque cualquier aplicación futura dependerá de métodos de laboratorio capaces de obtenerlas sin repetir el proceso destructivo que las originó. Etiquetas / SPIN / Energía nuclear / Bombas / Bomba Atómica / Japón / Estados Unidos / Investigación Un material desconocido apareció tras la explosión de Hiroshima y los científicos acaban de identificarlo Cristales inéditos — El equipo dirigido por Luca Bindi encontró en la bahía una diminuta muestra con una composición metálica y una disposición cristalina nunca descritas hasta ahora Bomba de Hiroshima CC0 Héctor Farrés 3 de agosto de 2026 18:34 h 0 Las manos de técnicos y operarios ensamblaron durante meses piezas, explosivos y sistemas que debían funcionar con precisión dentro de un arma inédita. La bomba de Hiroshima nació del programa atómico impulsado por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y fue lanzada cuando Washington buscaba acelerar la rendición japonesa.
El ataque se decidió en una fase final del conflicto, después de que el desarrollo científico y militar permitiera convertir la fisión nuclear en un arma transportable por avión. Aquella detonación dejó además materiales capaces de conservar, a escala microscópica, información sobre lo ocurrido en esos segundos. Una partícula conservó restos microscópicos de la detonación Esa información reaparece ahora en una aleación rica en silicio localizada dentro de una partícula vítrea de la bahía de Hiroshima.
El estudio, publicado en Science Advances y dirigido por Luca Bindi, geólogo y cristalógrafo de la Universidad de Florencia, describe una composición metálica y una estructura cristalina que no habían sido documentadas hasta ahora. El grano surgió cuando distintos materiales urbanos se vaporizaron y se enfriaron a gran velocidad tras la explosión. La rareza del hallazgo se entiende mejor al observar el tamaño diminuto de la muestra examinada por el equipo.
Mario Wannier, geólogo jubilado, encontró en 2019 pequeñas partículas de vidrio mientras revisaba arenas de la bahía, y esas piezas recibieron el nombre de hiroshimaítas. El equipo analizó 34 fragmentos, de unos cientos de micrómetros a varios milímetros, hasta localizar varios cristales metálicos dentro de uno de ellos. Entre todos apareció un único grano rico en silicio de apenas diez micrómetros, una longitud cercana al diámetro de un glóbulo rojo.
Ángelo Oñate Soto, científico e ingeniero de materiales de la Universidad de Concepción, que no participó en el trabajo, señaló que estos descubrimientos pueden abrir nuevas líneas de investigación sobre la formación y el comportamiento de las aleaciones multicomponente. Estos materiales contienen grandes proporciones de varios metales y pueden ofrecer resistencia mecánica, estabilidad térmica y protección frente a la corrosión difíciles de obtener con aleaciones convencionales. La estructura interna surgió tras un calor extremo El análisis químico efectuado sobre el diminuto grano identificó hierro, cromo, níquel, manganeso, molibdeno, aluminio y una proporción elevada de silicio.
Después, la difracción de rayos X permitió reconocer una estructura cristalina del tipo AlAu₄ con una disposición regular. Bindi explicó a Gizmodo que la aleación apareció dentro de una esférula microscópica creada durante la explosión, mientras IFLScience recogió que su organización se sitúa cerca del dominio de los cuasicristales por sus motivos locales y su genealogía estructural. La formación de esa partícula requirió temperaturas superiores a 7.000 grados y un enfriamiento acelerado durante los segundos posteriores a la detonación.
La explosión vaporizó acero estructural, aleaciones de aluminio, componentes con cobre, vidrio, suelo, agua y otros materiales presentes en una ciudad. Después, parte de ese material pasó del estado gaseoso a pequeñas gotas y partículas que terminaron depositadas en los sedimentos de la bahía. Los autores describieron las condiciones necesarias para originar estas fases metálicas. “Su formación exige una interacción extrema entre los componentes, temperaturas elevadas y un enfriamiento rápido”.
El trabajo relaciona este resultado con otros materiales nacidos durante fenómenos capaces de liberar cantidades enormes de energía en periodos muy breves. Bindi y sus colegas habían descrito previamente un compuesto de calcio, cobre y silicio generado en la prueba Trinity, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. El investigador había definido aquel cristal ante IFLScience como “muy por encima de los límites de la síntesis convencional”.
Los autores consideran que detonaciones nucleares, choques meteoríticos y procesos planetarios pueden producir fases químicas fuera de las rutas habituales de fabricación. El laboratorio decidirá el futuro de este descubrimiento La posibilidad de aprovechar este material depende de reproducirlo mediante procesos controlados y de comprender qué condiciones fijaron su estructura. Paul D.
Asimow, geólogo y geoquímico del Instituto Tecnológico de California, que tampoco participó en el estudio, advirtió de que las circunstancias exactas de su formación siguen sin conocerse: “La explosión nuclear es tan exótica que puede crear cosas nunca vistas, pero eso tiene poca utilidad tecnológica hasta encontrar otra forma de alcanzar el mismo producto”. El hallazgo permite estudiar cómo nacen estas estructuras, aunque cualquier aplicación futura dependerá de métodos de laboratorio capaces de obtenerlas sin repetir el proceso destructivo que las originó. Etiquetas / SPIN / Energía nuclear / Bombas / Bomba Atómica / Japón / Estados Unidos / Investigación